¡Yo ya no tengo dónde bajarme!. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 23 feb 2024
- 13 Min. de lectura

En el Teatro La Capilla concluye su corta temporada El último tren, del aclamado autor estadunidense Cormac McCarthy (1933-2023), conocido internacionalmente por obras como: Trilogía de la frontera (Border Trilogy), No es país para viejos (No Country for Old Men) y La carretera (The Road).
El último tren, conocida por su título original The Sunset Limited, presenta una demoledora confrontación de ideas. un enfrentamiento entre la desolación y la esperanza en una íntima puesta en escena: McCarthy presenta un duelo de ideas entre un profesor nihilista, Blanco, y un expresidiario creyente, Negro, después que éste impidiera que aquél se suicidara arrojándose al paso del primer metro del día. Negro lleva a Blanco “a salvo” a su casa y, a lo largo de la obra, intentará convencerlo de que la vida tiene un propósito. La desolación y la esperanza están encarnadas en las palabras y cuerpos de ambos personajes, permitiéndonos ser testigos de un trepidante enfrentamiento de visiones sobre la vida y la muerte. Rodolfo Guerrero y Rodrigo Vázquez encarnan las palabras del multipremiado autor estadounidense

Dos grandes actores de amplia trayectoria en las tablas, dirigidos por un joven y talentoso director: Luis Ángel Gómez, quien se presenta:
Soy un creador escénico, vivo en el Estado de México, en Ecatepec. Estudie en la Facultad de Filosofía y Letras, la carrera de Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro. Últimamente, he estado sobre las tablas en dirección, asistencia de dirección y producción. Tengo, con esta, cuatro obras que me ha tocado dirigir; Eso es todo, de Flavio González Mello (2014-2015), donde actuaba Enrique Saavedra, la hicimos en la carrera: Vine a Rusia porque me dijeron que acá vivía un tal Antón Chéjov de Eutheria Teatro (2017-2021), en esa participé en la dirección, en la creación y en la producción; y codirigí durante la pandemia Panoramas del interior (2020-2021), con la que estuvimos en el FITU, y ahora El último tren. Me gusta eso.
Coordino un proyecto acá en Ecatepec, que se llama Ecatepc en la mira, que, que tiene que ver con narrativas distintas de estos lugares. Ahí he gestionado y dirigido diversos laboratorios de creación artística y producido los cortometrajes (RE) y Combinados, con presencia en festivales de cine nacionales entre 2021 y 2023. En eso desarrollo mi carrera.
He sido beneficiario del programa Jóvenes Creadores (SACYPC) 2020-2021 en la categoría de dirección de escena.

Y esta es la conversación con, reiteramos el joven, sensible y creativo Luis Ángel Gómez.
Me sorprendió que un hombre tan joven dirigiera este proyecto. Me parece una muy buena obra, nada fácil, nada complaciente.
No, no, no, no, si es un viajesote. Es un encuentro generacional el del equipo, ha sido muy interesante porque el equipo de dirección, que somos Bety y yo estamos en los 30’s, Bryan Guerrero que es quien hizo el diseño de iluminación y escenografía, que también es de la Fac y es super pilas, él estará en los 26 años, más o menos; y tenemos a los maestros, por supuesto, a Rodrigo Vázquez y a Rodolfo Guerrero, quienes andan en los 50’s, entonces ha sido un encuentro generacional muy bonito.

Dos actorazos. ¿Qué tan fácil, o difícil, fue dirigir a estos dos hombres? porque yo siento que, desde el exterior, a lo mejor no es tan fácil dirigir a monstruos sagrados como esos.
Son muy generosos, afortunadamente, tienen toda la experiencia y mucho conocimiento. Rodolfo también es director, tengo entendido que Rodrigo de repente también dirige. Hacen comentarios, sobre la pieza, sobre la creación y hay que escuchar, para mí sería absurdo no escuchar a personas que tienen, tal vez, de trayectoria lo que yo tengo de vida.
Lo reitero, son generosos, son actores que proponen desde sus personajes, que están buscando cómo profundizar en ellos, la verdad es que son personajes complejos porque la carga de discurso, de texto, es grande, entonces están concentrados en ello, en poder hacer vivas esas palabras, y afortunadamente hemos adormecido esos egos, que suelen aparecer en ciertas personas, en este caso no.
Ha sido un proceso intenso, pero rico, estimulante, les agradezco mucho la confianza y creo que hemos trabajado bien en ese sentido.

A propósito de lo que decías sobre el texto. Investigando sobre a obra, encontré una critica que se escribió hace 11 años que se puso la obra, con el título, Tren hacia la noche, no recuerdo quien dirigía y en la critica no lo mencionan, a los actores si, otros dos grandes Álvaro Guerrero y Gustavo Sánchez Parra, Producida, en agosto de 2013 por Teatro de primera, que conformaban Juan Torres y Guillermo Wiechers, en aquel entonces se afirmó que “Tren hacia la noche, es un diálogo farragoso y reiterativo que, a diferencia de cualquier medio de transporte, no llega a ningún lado”. Y aunque por supuesto que sí es un texto extremadamente verborréico, que tampoco se presta para para que haya alarde de movimientos escénicos, yo pienso que si conduce y no a uno, a muchos destinos. Porque no es un diálogo o un enfrentamiento entre dos religiones, o una religión y la falta de, es un diálogo que enfrenta muchas situaciones. Finalmente es un enfrentamiento sobre dos posturas de vida, dos personas de formaciones diferentes, más bien una formada y la otra no, hay muchas diferencias entre estos dos personajes y a mí si me conduce a muchos lados. ¿Tú qué opinas?

Si creo que es reiterativo, pero eso no lo veo como un defecto del texto. En parte del análisis que tuvimos que hacer, y créeme que le seguimos encontrando, es un texto que yo creo que caeríamos en soberbia al decir que lo comprendemos al 100, porque no, es un texto que cada vez que podemos regresar a las palabras y a las reflexiones que están ahí y encontrarle más y más potencia. Pero si hay ideas que se reiteran, que se profundizan, que en la primer media hora ya se habían mencionado, Negro, que es quien lleva gran parte de la conversación, las toca desde otro lugar, que es lo que regularmente se hace en conversaciones ricas, sacas un tema y no hubo escucha en ese momento entonces tienes que ver de qué otra manera sigues empujando esas ideas.

Yo no veo la reiteración como algo negativo, en este texto en particular, porque creo que cuando se vuelve a tocar es para poder hacer comprensible o clarificar conceptos complejos y desde ahí ha sido nuestra intención el buscar que la palabra, y que por esa revisita adquiera nueva luz, peso para el espectador.
No me parece farragoso y reiterativo, me hubiera gustado ver la puesta de hace 11 años. Creo que es un texto que no es para cualquier persona porque hay personas que no se hacen esas preguntas. Y no solo son sobre la religión, desde mi punto de vista, uno de los ejes centrales es ¿Cuál es el sentido de la vida, que cada uno decide tener para poder continuar al día siguiente?, y para no quedarse ocupando en las metáforas de la obra para mantenerse en el andén, en lugar de querer arrojarse, o sea, ¿cuál es nuestra esperanza? y creo que esa es una pregunta estimulante, no me parece vacía y no me parece que pierda vigencia, al contrario, ¿cómo nos enfrentamos en esos momentos de oscuridad?, ¿qué es lo que nos sostiene?, que es lo que le está intentado decir todo el tiempo Negro a Blanco, así se llaman los personajes Blanco y Negro, desde ahí el texto me parece estimulante y nos esforzaremos todo lo que podamos para que esta obra le sea estimulante y provocadora al público.

Desde el nombre de los personajes hay un enfrentamiento, es el contraste, Cormac trabaja el contraste, me parece, es parte de su técnica para esta obra, es el enfrentamiento de dos fuerzas poderosas. Blanco es el cuate estudiadísimo, en una posición socioeconómica, versus Negro, que fue la escuela de la vida la que lo formó, no vive cómodamente porque en parte lo ha decidido y en parte porque sus mismas experiencias y decisiones previas lo llevaron a la cárcel, a no tener un trabajo con un buen poder adquisitivo, el contraste lo maneja desde los nombres.

Esto me trajo a la memoria otra obra de teatro Buenas noches mamá, de Marsha Norman, en la que también son dos personajes, una madre y su hija, y una noche la hija le dice a la mamá que se va a suicidar, actuaban Carmen Montejo y Susana Alexander. En esta discusión de intentar convencerla de que desista, la hija dice una metáfora que me encanta, dice: Cuando uno se sube a un camión, es porque ese camión lo va a conducir a un destino. ¡Yo ya no tengo dónde bajarme!. Y acá no se va a subir al tren, se va a echar abajo del tren, a mí me parece que tiene una postura bien respetable. Es decir, cuando la gente ya no tiene dónde bajarse ¿qué pasa?, y acá también se plantea esta situación. También es una postura ante la vida y ante la muerte la que plantea la obra.

Claro, nosotros quisimos ponernos en un lugar neutral, en un lugar de grises entre blanco y negro y ojalá logremos que el público pueda estar en ese espectro de grises, a veces oscilando más hacia lo blanco, otras hacia lo negro, pero que podamos entender ambas posturas.
Negro es un personaje que encontró la fe en el dios cristiano, hay personas que pueden encontrar esperanza en otros dioses, en otra espiritualidad, o en sí mismos, en ese sentido no es necesario que el camino a la salvación sea unirnos a una religión y que estemos haciendo ese tipo de credos. Tampoco estamos promoviendo el suicidio. Queremos ponernos en un lugar para poder entender esa alma que piensa que la humanidad puede cambiar, que somos buenos por naturaleza, que el mal, utilizando palabras de Negro, es algo que uno atrae a su propia vida; versus ese otro espectro, que la humanidad, si uno revisa, es una saga de derramamiento de sangre, codicia y sin sentido, somos una porquería y lo peor es esas esperanzas de que las cosas van a cambiar, que al final, hacen al mundo peor, y la única opción para acabar este sufrimiento, es la muerte. La muerte como fin del dolor.
Intentar estar en medio de esas dos posturas, oscilando entre ambas, es lo que nos parece que puede hacer al público atractiva la experiencia, y también podemos ponernos en un lugar de escucha, porque a veces sucede, con más frecuencia pasa que nos posicionamos en un lugar y ya no nos permitimos escuchar otras razones o otras posturas, porque defendemos la nuestra como verdad única.

La obra provoca que uno se cuestione muchas cosas simplemente: ¿sirve estudiar o no sirve para nada?, ¿para qué sirve el dinero?, tener una casa bonita, llena de comodidades y de lujos, o estar a gusto en una vivienda en la que tienes lo elemental. Blanco se come con mucho gusto la comida que le da Negro y se toma su cafecito. Evidentemente, y eso nos queda clarísimo, esta obra no es para quien gusta de las comedias ligeritas y que va al teatro a divertirse, y es absolutamente respetable, y qué bueno que haya público para todo tipo de teatro. Pero este tipo de teatro, más profundo, invita a la reflexión y además es una delicia ver a este par de monstruotes de la escena.

Algo que hemos descubierto en estas últimas funciones, es la potencia de ese humor negro que tiene Cormac, y que, obvio, tienen ambos personajes, como ocupan la palabra como herramienta. Blanco dice que ha leído 40 mil libros, entonces tiene muchos recursos mentales y verbales, de vocabulario. Y Negro también tiene, desde sus anécdotas, desde un sentido del humor ácido y preciso, es súper astuto. Entonces ese duelo de dos personas tan inteligentes hace que haya algo que vitalice el diálogo, las ideas y las posturas, porque detrás de cada argumento hay un contra argumento. Pese al resultado final de este enfrentamiento, no podría yo decir que alguien es completamente ganador o perdedor de este duelo, de esta contienda, porque ambas visiones tienen verdad y tienen razón, los dos la tienen.

El final me parece hermoso, es abierto, tal y como se abre el círculo y esa metáfora me encanta, es un círculo de luz, muy logrado. Te felicito.
Muchas gracias eso lo hicimos en conjunto con Bryan Guerrero.
Negro lleva a Blanco a su casa, y va a intentar mantenerlo a su lado, al lado de la luz, porque Negro defiende que estamos rodeados de luz y lo dice en algún momento de la obra. Lo que está intentando Blanco es escapar de esa luz porque no cree en ella, o está harto de ella, o no se considera rodeado de luz. Él va a intentar en todo momento salirse de ese espacio de luz que es la visión de Negro, en el que ha intentado mantenerlo durante toda la obra.

Desde el planteamiento, es la antítesis, porque Negro vive en la parte luminosa y Blanco está en la parte oscura, la lógica dictaría lo contrario, que Negro este en la parte oscura y Blanco en la clara.
Y aquí es al revés, cierto, es un juego de Cormac…
…y el juego de palabras que utiliza “Ay cariño”, le dice Negro a Blanco, expresión exenta de cualquier alusión sexual, pero contradictorio con la imagen viril y ruda de Negro. Rodolfo todo grandote usando una frase tan melosa, pero Negro es luminoso. Por otro lado, Blanco no es malo, simplemente toma una decisión que va en contra de los lineamientos sociales, cargar con el estigma del suicidio. Al arranque de la obra pareciera que lo tiene secuestrado, que si lo tiene contra su voluntad.

Con respecto a esa postura, del suicidio, estuvimos revisando, para intentar entenderlo, a varios filósofos, varias fuentes, y hay un ensayo muy famoso que es el de El mito de Sísifo, de Albert Camus, en la primera línea, casi casi, dice que no hay problema filosófico más importante que el del suicida, de la persona que decide abandonar el mundo porque no le encuentra sentido, nos pone en una posición a quienes estamos todavía con deseos de vivir, en la cual no podemos quedarnos cómodos, cómo es que mis ideas, o que mis esperanzas, sobre las cuales yo cimento mi vida, mis acciones, haya una persona que las esté negando. Que es una de las cosas que mantienen viva esa discusión entre Blanco y Negro, porque Blanco tiene opiniones muy contrarias a todo lo que Negro está impulsando y es parte de lo que nos pasa cuando convivimos con personas que están en ese estado de depresión o de franca desilusión, desesperanza, como la de Blanco. El que uno les intenta compartir lo que a mí me funciona, o que a mí me da paz, tranquilidad o esperanza y resulta que a ellos no les funciona, no les macha, no son verdades universales.

Me parece que convivir con esas personas que ya no le encuentran sentido a la vida es muy desafiante, y sí requiere de una preparación especial para poder acompañarlos sin intentar jugar a la idea de “Yo te voy a salvar”, porque hay veces, me parece, que no tienen salvación desafortunadamente, podrá ser muy polémico, pero hay ocasiones en las que estas personas, porque ya lo han pensado, porque ya lo han decidido, porque algo en la vida ya nos les macha, ya no les funciona, ya no están completamente apartados de esa posibilidad. Son casos particulares, por supuesto, hay personas que están sufriendo una crisis momentánea, que es un impulso o una crisis médico o un impulso hormonal, pero hay otras, las que no tienen todas estas razones, que si son decisiones conscientes, que se apartan de la vida, que han decidido irse de este mundo y yo todavía no se a ciencia cierta como lidiar con ellos.
Esta obra creo que nos ha abierto la posibilidad de, mínimo, intentar empatizar con ellas, sin jugar a ser los salvadores, porque a veces, repito, no tienen salvación, desafortunadamente para nosotros… …ya no tienen a dónde bajarse…

Que bueno que está obra lo invite a uno a pensar, no nada más en el suicidio, no nada más en la religión, tu puesta, tu apuesta es poderosa. Que pena que sean tan pocas funciones, parece que cuando llegó a México el microteatro, con el llegaron las microtemporadas. No me parece justo porque estoy seguro que en muchos casos se ensaya más de lo que se representa.
Aquí se nos cruzo la vida, tuvimos que recortar la temporada, pero mínimo estamos buscando dar otras 10 funciones en este año, y estamos haciendo las gestiones para poder enlazar temporadas, no solo en la CDMX, sino también en el interior del país. Gerardo que es el productor y traductor, es de Mérida y tenemos muchas ganas de ir allá, de hecho, nuestra primera lectura dramatizada fue allá. Lamentablemente Yucatán es el estado en donde hay más suicidas curiosamente, porque también es el estado más seguro, por estadísticas, no debería haber tantos suicidios, sin embargo, ocupa el primer lugar.

Por otro lado, tienen una buena tradición teatral y eso es bien importante. Seguro la obra sería muy bien recibida.
Sí, tiene una potencia la comunidad cultural y teatral, está Conchi León, Raquel Araujo, están Los murmurantes, está Tapanco, todo el movimiento que generó la escuela de arte de Yucatán, la ESAY, hay banda bien talentosa, joven también… …también estuvo María Alicia Martínez Medrano con el Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena.
Eso no me tocó, me imagino que era hermoso. Las experiencias comunitarias potentes que he logrado ver, el proyecto, Ruelas, de Raquel Araujo en el Cervantino, hicieron un Quijote hermosísimo, porque era toda la comunidad, adultos mayores, niños de 8 años, los adolescentes, las señoras, era muy, muy bonito, de una teatralidad bárbara.
En México hay mucho talento y tenemos teatro de primera. La tradición teatral que tenemos, no nada más en esta ciudad, afortunadamente, y que bueno que nos visiten compañías de fuera, y que haya intercambios entre los estados para mostrar, no es solo las producciones locales, es su idiosincrasia, su cultura. Aquí hay teatro para todos los gustos, para todos los bolsillos, para todas las necesidades, porque para muchos el teatro termina siendo una necesidad, y que satisfactorio ver trabajos como el tuyo. Estás bien joven y tienes un futuro brillante. Espero que tengas el ímpetu de seguir activo en esto, porque es una carrera de resistencia y a partir de ahí es que se logran cosas.

Muchas gracias, te lo digo sinceramente por tus palabras, por tu mirada. Si es un proyecto que esperamos que tenga larga vida, porque, como dices las microtemporadas, es muy agotador estar ensayando tanto y dedicarle tanta vida a un proyecto que se agote en una temporada pequeña, es como estar empujando una gran roca y logras que se mueva un poco y resulta que se te regresa porque la temporada ya se acabó. La idea es lograr que el proyecto tenga más, y más, y más presentaciones y que podamos también ir mejorando. Los proyectos van consolidándose, toda la propuesta con el con el diálogo con el público, en ese sentido estamos abiertos a seguir trabajando y a seguir ensayando. Es una obra que hemos descubierto que es muy exigente, si de repente sentimos que ya nos confiamos, que ya la sabemos y ya la dominamos, ¡NO!, nos la cobra y mucho.
Requiere mucho mantenimiento, tenemos muchas ganas de seguirla explorando y de seguir infundiéndole vida y que el público que la vea más adelante, tenga por seguro que es un trabajo en permanente revisión y, esperamos, en permanente mejoramiento.
Tenemos dos grandes actores que tienen esas búsquedas artísticas inagotables de cómo lograr que los personajes sigan en el presente, sigan existiendo, sigan siendo contundentes, podemos disfrutar, como bien dices, de dos monstruos de la escena: Rodrigo y Rodolfo.
Con un texto muy poderoso, con una dirección acertada, precisa, muy cuidada, al igual que la producción, iluminación, escenografía.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable.

El último tren de Cormac McCarthy.
Dirección Luis Ángel Gómez Pérez.
Actuación: Rodolfo Guerrero y Rodrigo Vázquez.
Traducción y producción: Gerardo Capetillo Pasos
Diseño de vestuario: Brisa Alonso.
Escenografía e iluminación: Bryan Guerrero.
Diseño sonoro: Eduardo Villarreal.
Asistencia de dirección: Beatriz Bermúdez.
Domingos 18 horas. Hasta el 25 de febrero
Teatro La Capilla. Calle Madrid 13, Colonia del Carmen, Coyoacán.
Los boletos en taquilla con un costo de $300 el mismo día de función o a través del portal Boletópolis, descuento del 50% a estudiantes, maestros e INAPAM con credencial vigente.




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