Es sobre el vacío existencial de la gente. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
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- hace 6 días
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Puño Americano, bajo la dirección de Nohemí Espinosa, es resultado de un trabajo colectivo entre estudiantes de cuarto año de las Licenciaturas de Escenografía y de Actuación que ofrece la Escuela Nacional de Arte Teatral, y está enmarcada por la Temporada Académica 2025. La obra propone una exploración entre los límites éticos y humanos frente al poder, el dinero y la fama abriendo un diálogo sobre nuestras perspectivas o posturas ante ciertas situaciones de interés colectivo en la actualidad.
Puño Americano fue escrita por Mariana Hartasánchez Frenk especialmente para el grupo de cuarto año de El Círculo Teatral, cuyo montaje concluyó el 7 de diciembre de 2014. El grupo, de nueve estudiantes, fue dirigido por Gema Aparicio, y sobresale entre los egresados el nombre de Ana Kupfer, la brillante productora de montajes tan memorables como Indecente, Anatomía de un suicidio o La gaviota, por mencionar solo algunos.

La obra respondió y responde a las necesidades e inquietudes de los respectivos grupos.

Conversamos con Nohemí Espinosa responsable de la actual puesta en escena de Puño americano.
Puño americano, no te voy a decir que me sorprendió porque, estamos acostumbrados a ver obras de la ENAT y regularmente están muy bien, pero esta tiene una característica que no todas tienen, son 10 actores interpretando a 10 personajes que tienen igual peso en el desarrollo de la historia. Se suelen hacer alternancias para que participen todos los actores, supongo que no es fácil conseguir o encontrar textos que tengan estas características. Entiendo que Mariana Hartasánchez, su autora, escribió esta obra ex profesor para algún grupo escolar.

Así es. Hace ya más de 10 años, para El Círculo Teatral, ella escribió este texto específicamente para ellos y con las características que los alumnos tenían, que ellos deseaban abordar, los intereses del grupo, las características de los integrantes.
Fue un acierto habernos encontrado con esta obra, 10 actores para 10 personajes. Se escribieron dos más.
Está ahora la trajo una de nuestras alumnas al grupo, cuando les dije, traigan material, vamos a buscar un proyecto para hacer esta puesta en escena, y Lía, nuestra compañera Lia González conocía a Mariana Hartasánchez, y dijo, Miren, yo tengo este texto. Cuando lo revisamos dijimos, Nos queda perfecto para el número de actores que son. Le dimos dos leídas, tres leídas, yo todavía le di otra leída más, antes de decidir, porque es una obra con unas características que hace mucho no se trabajaban en la ENAT, una farsa bastante aguda, con personajes que pasan por el ojo crítico de Mariana de una forma muy ácida, muy expuesta, que nos confronta mucho. Hace rato que en la ENAT no tocábamos ese tipo de humor, que es un humor que, si no se trabaja con cierto cuidado, puede rebasar estos límites hacía una mala interpretación, o hacia una mala lectura y podría resultar ser ofensiva.

Dijimos, tomemos el reto de regresar a este humor satírico, este humor que expone la doble cara de la sociedad de una forma tan rasposa, y vamos a experimentar. El texto era el que teníamos, pero había un personaje que era el de Trenda Mancopio, que, para mi criterio, no tenía la extensión necesaria ni el desarrollo necesario para que la alumna pudiera trabajar la misma trayectoria, el mismo recorrido que sus compañeros porque era un personaje breve. Le pedí a Mariana Hartasánchez si nos hacía una extensión de ese mismo personaje, y también platicamos, ¿qué pasa si en lugar de extender ese personaje, hacer un nuevo personaje? y estuvimos en pláticas con ella, el grupo también hizo propuestas de, qué otro personaje podría estar en esta historia, y fue que nació Pachamama, una bloguera de YouTube que hace videos criticando a los realities, hablando de la naturaleza, porque eso nos acercaba más a la actualidad.

Y fue a Mariana a quien se le ocurrió, ¿Qué te parece si hacemos dos personajes con el que ella pueda dialogar?, entonces nace el otro personaje que es el rapoeta, el poeta rapero que también a través de un blog de videos expone sus ideas ocultando una verdadera personalidad que está gastada, está herida, a través de una fachada de un personaje malvado que hace rap, que tiene una careta.
Se me antoja harto difícil la puesta en escena porque son tantas piezas las que conforman este rompecabezas, y todo embona perfectamente. Doble moral expuesta en reallities shows, concursos, bloguers, influencers, jóvenes que prácticamente están conectados a internet y a redes las 24 horas del día. Todo esto se plantea en la obra, tu le pones cuerpo a las palabras y el resultado es excelente.

Hay escenografía, es una escuela pública, debe haber casi cero de presupuesto para estas puestas en escena, y todo se resuelve con imaginación, con creatividad y con mucho talento, tienes diferentes escenarios, distintos niveles, utilizas la propia infraestructura del foro, y funciona todo perfecto. ¿Cómo fue el proceso de puesta en escena?
Fue un trabajo bastante ligado con el equipo creativo, eso es importante decirlo. La carrera de escenografía y la carrera de actuación, siempre estamos batallando para ver cómo le vamos a hacer para unificar lenguajes, unificar ideas, ir trabajando a la par y afortunadamente el equipo creativo fue bastante inteligente y hábil para venir con nosotros a trabajar desde que se eligió la obra, ellos ya estaban ahí presentes en los ensayos, proponiendo, escuchando, investigando junto con nosotros.

Iniciamos con una serie de investigaciones, empezando por, ¿qué tenemos que saber de esta obra para poderla comprender a fondo?. Vamos a investigar, en el año en el que se escribió, qué acontecimientos políticos estaban ocurriendo, vamos a investigar sobre los reality shows, cómo funcionan en la mente de las personas y cuáles son los objetivos de las televisoras y de todas las productoras que hacen este tipo de material, cómo se aprovechan, se unen con las marcas que se quieren anunciar a través de estos espacios. Como el gobierno tiene todo el sistema que nos rige y también tiene mucha influencia y mucho que ver en las cosas que nosotros consumimos, y cómo también hemos ido quedando en este vacío, las personas que consumen o consumimos todas las cosas que se producen en la internet, en la televisión, y vamos supliendo con estas cosas que vamos consumiendo, la facilidad de producir emociones porque la misma programación y el mismo contenido que vamos absorbiendo nos va diciendo que sentir, como sentir: ahora te vas a sentir deprimido, te vamos a poner este video mira qué triste estás; mira que eufórico estás ahora; tienes ganas de salir a romper cosas; y hoy tienes ganas de…

También vimos muchos documentales, ya en esta era, vas a los libros pero también ya vas a investigar a los documentales, hay mucha información en la misma internet, sobre la internet, entonces ahí nos acercamos a todos estos analistas, filósofos también, que empiezan a ver cómo se está reflejando en la mente humana, en las emociones humanas, todo esto que consumimos.
Y lo que nos dimos cuenta, es algo que es una gran verdad que escribió Mariana hace más de 10 años en esta obra, es sobre el vacío existencial de la gente y cómo lo rellena, lo trata de suplir con la “realidad” inventada por todas estas televisoras, como la televisión manipula la realidad y la filtra como si fuera una realidad “real”, valga la redundancia, eso es lo que nos interesó mucho. Somos títeres nosotros mismos en la vida, somos los actores de esas pantallas y de esos contenidos que se utilizan para manipular las emociones de las personas que lo consumen.

Apagar el aparato es lo que propondría la obra, pero más allá de apagarlo, que los jóvenes de ahora, toda la gente de ahora, dependemos mucho de nuestros dispositivos. Más allá de apagarlo es vernos a los ojos, volver a conectar, volver a sentir emociones que no dependan de estos dispositivos, volver a generar ideas y decisiones que no dependan de las cosas que nos están diciendo.
Para nosotros estos dos personajes que agregó Mariana a Puño americano son una mirada, una ventana, una esperanza posible de, Okay podemos vivir en armonía con todo lo que ya existe en la internet solamente si sabemos discernir y sabemos entender, vernos a los ojos y expresar nuestras verdaderas emociones. A los jóvenes ya les cuesta mucho trabajo expresar sus emociones porque tienen desconfianza, porque no saben hacerlo, porque no están seguros, porque les han dicho que es ridículo hacerlo, porque le ponen nombres a las sensaciones que uno tiene, y entonces al etiquetarlas al decir me siento defraudada, me siento decepcionada, ya no lo podemos decir así porque ya hay nombres, es que a ti lo que te hicieron fue un bullying, mobbing, entonces queremos etiquetar y queremos acomodar todas esas emociones en algo lógico y ya nos cuesta trabajo mencionarlas.

Mencionaste los realities pero los programas de concurso también tiene lo suyo, programan a la gente, el televidente se vuelve aliado de unos concursantes, enemigo de los rivales. Nuestra realidad está permeada por eso y si nos vamos a la actualidad tecnológica con bloggers, influencers, cómo lo dijiste perfectamente, van programando a la gente. Es que en la era cibernética los programadores no nada más diseñan lo que hacen los aparatos, también programan a la gente, y también eso se retrata en la obra, de una manera muy divertida, con un ritmo trepidante que no decae nunca. No es fácil lograr eso, y sostenerlo, y tú lo hiciste con tus 10 actores, más los dos chavos que son los que mueven elementos de utilería, por ejemplo, los dos bancos que se convierten en coches y eso es lo maravilloso del teatro, uno está viendo dos banquitos, pero nuestra imaginación hace que veamos a dos personas que van en un coche a toda velocidad. El buen teatro invita al espectador a crear sus propias imágenes y eso está presente en Puño americano.

Gracias. Es resultado de un trabajo conjunto, siempre me gusta decirles a los chicos a mí me gusta trabajar en colectivo, no esperar a que la directora me diga hacia dónde tengo que dar el paso, adelante, atrás, haz este gesto, este otro. Siempre vamos analizando juntos, se van a trabajar ideas y regresan con esas ideas, las vemos, las revisamos, ¿esto por qué?, esto sí, esto vamos a modificarlo, esto hay que cambiarlo; esto está difícil, tenemos que cuadrarlo. Entonces ahí yo les marco. Esta secuencia es un poco más complicada, o todos están en escena, entonces el ojo de la directora si tiene que estar mucho más presente y más sistemático. Es muy bonito también como las creativas, nuestra escenógrafa, nuestra iluminadora, nuestros dos vestuaristas estuvieron trayendo material para nuestra investigación, compartiéndonos, miren encontré este texto, está esta bloguera, este personaje. De esta lluvia de ideas ellos fueron construyendo los diseños.

La escenógrafa hace este especie de camino, de circuito, de corredor, o un juego de mesa que pone a los personajes como si fueran las piezas de un juego que no sabe uno a dónde va el camino va y de pronto sube por la pared y desaparece. Es un camino que todos estamos en la competencia, no sabemos ni a dónde vamos. La escenografía la hizo Daniela Liébano, y se sumó Amaya Segurajáuregui, qué hizo la iluminación, y algo muy bonito que lograron fue que trabajaron juntas. Amaya dijo, Nohemí yo quisiera, déjame hacer el diseño audiovisual, el diseño de los videos de las cosas que van a aparecer en estas pantallas que va a diseñar Daniela. Estos carros que se mueven y que son una especie como de bastidores, pero que tiene formas caprichosas y ahí se van proyectando algunas ideas importantes de la obra para reforzar, además de una iluminación que acompaña todo eso.

A mí me parece que son unas creativas que ya traen una poética, ya están jugando con sus propias ideas, y que van a seguir desarrollando, obviamente a lo largo de su carrera y las van a seguir reforzando. A mí lo que me da mucha tranquilidad es que este proyecto es cuna de un equipo creativo muy bonito, también nuestros diseñadores de vestuario Ximena Carrasco y Levi Gadiel, hicieron un trabajo de investigación arduo, dónde analizaron a cada personaje para diseñarle su propio vestuario. Cómo comienza el personaje, cómo termina, las capas que se van quitando, los colores, como machan los que son pareja, aunque no salgan juntos en la obra, pero sabemos que son pareja hacen un match en los colores, en el diseño, algo que los liga, cada detallito lo cuidaron con mucho amor, mucha creatividad.
La verdad es que quién pueda ir a ver a esta obra, tiene que ver a detalle el trabajo actoral, el trabajo de investigación, el trabajo de cómo estos jóvenes le ponen su propia voz a estos personajes y también su propia denuncia, porque si se hizo una leve adaptación de la obra, muy, muy leve, tampoco cambiamos muchas cosas, pero en cuanto a ciertos textos y ciertas características de los personajes, los actores vieron cómo se refleja esta obra que se escribió hace más de 10 años, en nuestra época actual, y le dieron algunos matices para poderla seguir trayendo a nuestra actualidad y que siguiera resonando.

Ojalá que pudieran ir a verla porque hay mucho, mucho detalle que ver, y creo que es una obra que le proporciona a cada uno de los elementos que trabajan ahí, una riqueza para trabajar, para estudiar, para crear, para proyectar toda la imaginación y todo el talento y la técnica que tienen.
Totalmente de acuerdo. Ahora que decías de estas pantallas de forma caprichosa, la reproducción de imágenes se ajusta perfectamente, en Puño americano llama mucho la atención porque no es el rectángulo, que es el formato convencional, tienen formas verdaderamente caprichosas y está perfectamente logrado.

Estrenaron en su casa, pero afortunadamente hay una extensión de estas temporadas académicas que se van a Centro Cultural del Bosque.
Sí, nos toca El Galeón en enero. Es una colaboración, a mi parecer, valiosísima, porque ahí estaba la Escuela de Arte Teatral originalmente, y eran sus teatros, eran los teatros de los estudiantes donde hacían sus obras, sobre todo la sala Villaurrutia y el Teatro Orientación. Este regresar a ese lugar es como una reconquista de estos espacios para los futuros profesionales que ya están a medio paso de llegar a la vida profesional, es un trampolín muy bonito.

La verdad es que cuando yo egresé de esta escuela, de la Escuela Nacional de Arte Teatral, me hubiera encantado tener esta extensión de temporada, porque yo nada más di mis funciones ahí mismo, en el foro López Mancera y ya, la obra ahí terminó. Y sabes que este trampolín ha generado que las puestas en escena puedan madurar, puedan ser móviles, porque también sacarlas de la escuela requiere aprender a moverlas, hay que adaptar la escenografía, adaptarnos a un nuevo espacio, y esto también es aprendizaje, para escenografía y para actuación.
Y a partir de que ya tienen esa experiencia, ya no les es tan imposible decir, vamos a meter esta obra a más convocatorias, y ahí el caso de Ui did it, de El trigal de luciérnagas de Robin Hood, que son obras que empezaron así, en el aula, y terminan con temporadas aquí, y allá, pisando todos los teatros de la Ciudad de México y me parece fabuloso porque es un poco más, acompañarlos de la mano a este paso, y cuando se dan cuenta, Wow, ya estamos dando funciones profesionalmente, ya hicimos la adaptación de nuestra obra, ya no parece una obra escolar, poco a poco va tomando esta madurez y es muy importante para los alumnos que logran hacer esto.

Les da más visibilidad, no es, en absoluto demeritar la infraestructura de la ENAT, porque sus dos teatros son muy buenos, probablemente ya estén necesitando de reequipamiento, pero, volvemos a lo mismo, es una escuela pública que vive de un presupuesto federal que cada vez es más raquítico en términos de cultura.
Sí, claro, siempre hay sus problemáticas, sus limitantes. Originalmente íbamos a tener el doble del presupuesto, pero por retraso de la administración, etcétera, tuvimos la mitad, y con esa mitad los chicos, sobre todo nuestra productora Ximena Carrasco, que también colabora en el vestuario, hacen malabares y también los alumnos, todos se ponen a vender en la Kermés, hacen rifas, hacen todo por levantar el proyecto. Hacer una obra de teatro, uno piensa con $10,000 la armas. Con 10 mil apenas alcanza para hacer tres vestuarios, no es suficiente, si hacemos cuentas de cuánto realmente se lleva uno en hacer una producción como es Puño americano, son arriba de $200,000, no hay presupuesto que alcance, sin embargo, los maestros, los alumnos siempre hacen un esfuerzo por encontrar las maneras de hacerlo con lo que hay, con lo que la escuela tiene, reciclando escenografías pasadas, y con el poco dinero que se llega a juntar de fuera, obviamente el presupuesto que nos da la ENAT, que sí es muy valioso, tampoco digo que sea nada, pero siempre hace falta más.

El salirse del ámbito escolar les da visibilidad y permite que los inviten a otras temporadas, está el Festival de Teatro Universitario, que organiza la UNAM, que también es muy buen foro, no sé si obras como esta, supongo que sí, se pueden inscribir para la Muestra Nacional de Teatro, es importante que la vea la mayor cantidad de gente posible.
Es una labor titánica para los jóvenes que lo están aprendiendo a hacer. El grupo de Ui did it, que es una obra que dirigí hace dos años, ahí mismo en la ENAT, un examen de prácticas escénicas de tercer año, y que los maestros, junto conmigo levantamos, ha dado ya temporadas y funciones en distintos lugares, ganaron el FITU hace dos años, y tuvieron temporada en el Benito Juárez porque ha resonado la obra.

Yo he visto como los chicos la sufren, ¿cómo le hacemos para mantener vivo nuestro proyecto?, se reúnen, platican, no sabes la cantidad de convocatorias a las que entran, trabajan y trabajan en equipo y son rechazados, rechazados, rechazados, pero ahí salió una, y eso le da vida un añito más a la obra.
Es importante que la gente lo sepa, estas puestas en escena que salen de la ENAT no son obras con las que se van a hacer millonarios los muchachos, ni van a vivir de eso. Salen $3, porque además son grupos grandes, se van a taquilla, es una miseria, entonces es muy importante que la gente sepa que les hace mucho bien pagar un boleto para irlos a ver cuando ya están afuera. No pedir un descuento, no pedir una cortesía, compartir que está la obra, compartir el cartel, invitar a otras personas.
Incluso esta misma temporada, yo le digo a la gente, Vayan, vayan porque no saben lo mucho que apoyan a los chicos en su formación al estar sentados ahí en una butaca viendo estas obras. Es el término de su formación, si se necesita un espectador ahí enfrente, si van 10 personas está bien también, nada más que sí estaría muy bonito ver todas las butacas llenas del Teatro El Galeón. Un espectador más ahí sentado, es un aprendizaje para los muchachos.

Puño Americano plantea la pregunta: ¿hasta qué punto el hambre de reconocimiento puede llevar a una persona a traicionar sus convicciones y a quienes le rodean? En escena, un grupo de personajes se enfrenta a un universo donde televisión, ideología, morbo y fama se mezclan, borrando la frontera entre verdad y farsa, y exponiendo con crudeza las miserias, contradicciones y anhelos del ser humano contemporáneo.
Esta obra es el resultado del trabajo conjunto de las y los estudiantes de cuarto año de las Licenciaturas en Actuación y Escenografía, quienes muestran la culminación de su proceso formativo con una propuesta artística que explora los límites éticos y humanos frente al poder, el dinero y la fama.
Asiste a Valle Mortaja, un lugar en donde los reality shows, las profecías apocalípticas y los delirios mesiánicos se cruzan en una sátira mordaz donde la televisión convierte la tragedia en espectáculo y la fama en su castigo más cruel.
Puño Americano es una experiencia escénica rica en estímulos visuales y sonoros, una propuesta fresca, además de una invitación a abrir un diálogo en torno al uso de los medios de comunicación en nuestra actualidad.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable.

ENAT EN ESCENA. Pachamamitos Teatro presenta:
Puño Americano, de Mariana Hartasánchez Frenk.
Dirección: Nohemí Espinosa.
Actuación: Aurora Gonzvel, Emmanuel Sáenz, Lía, Luis Ernesto, Mariana Therrera, Miguel Ángel Bribiesca, Miguel Gachuz, Paola Vargas,,Doroty Melanie y Silvieli Durán.
Producción ejecutiva: Ximena Carrasco .
Diseño de vestuario: Levi Gadiel y Ximena Carrasco.
Diseño de iluminación y diseño multimedia: Amaya Segurajáuregui.
Escenografía y utilería: Daniela Liébano.
Diseño sonoro: David Pérez.
10 y 11 de enero. Sábado 19 horas, domingo 13 y 18 horas.
Teatro El Galeón, Abraham Oceransky. Centro Cultural del Bosque. Metro y metrobus Auditorio.
La obra tiene una duración de 120 minutos, entrada, $ 80.00 y está recomendada para mayores de 15 años.




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