Ha sido muy gozoso en medio de lo doloroso que es. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- hace 17 horas
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Mujeres testigo busca tender un puente de solidaridad y reconocimiento hacia las mujeres palestinas que, a través del bordado tradicional conocido como Tatreez, mantienen viva su memoria, su cultura y su identidad.
La pieza está basada en los bordados palestinos y es producto de un trabajo de investigación, un taller creativo y meses de ensamblaje de los bordados realizados por la artista y las mujeres participantes. Amanda Schmelz les propuso bordar un patrón que encontró entre los muchos motivos que articulan los vocablos del Tatreez tradicional y contemporáneo a la que llamó: mujer testigo. Es la silueta del torso de una mujer palestina de espaldas con la cabeza cubierta por una kefia.

Platicamos con Amanda Schmelz. Sobre este sui géneris hecho teatral.
Tú tienes sangre judía, ahí, supongo que ya hay un sesgo para que voltees tu mirada, siendo artista, para crear este bellísimo espectáculo. ¿De que nace, por qué nace, cómo nace Mujeres testigo?
Primero querría decirte que lo que pienso, es que no es un espectáculo, llamémoslo hecho teatral, porque lo que no podemos hacer es un espectáculo del dolor y del sufrimiento, pero claro que sí podemos poner en escena y hablar de la belleza y de la humanidad que está siendo destruida, destrozada y aplastada por la ambisión más desmedida, por la voracidad imperialista que a fin de cuentas es una expresión extrema de lo que vemos en todas partes desde hace tantísimo tiempo. ¿De dónde viene? Viene justamente de ese desasosiego que cuando eres artista, judía, palestina, neoyorkina… negra, blanca, amarilla… …lo que seas, como artista creo que tal vez lo que nos distingue, o nos hace eso que hace al artista, es lo que hacemos con el desasosiego, no es que seamos ni más sensibles ni mejores, pero lo que hacemos con ese desasosiego se entrelaza con nuestro quehacer, es con lo que trabajamos, esto que no te deja dormir, y que es una sensación constante, aprendemos a sublimarla mostrándola de cierta manera, es lo que decía tan bonito Oscar Wilde, que los artistas no muestran la realidad como es, sino como la miran, que chiste mostrarla como es.

Al mismo tiempo, como bien dijiste, a veces necesitamos esta especie de filtro para poder ver las cosas como realmente son, entonces yo creo que tienen un poquito que ver con eso, con que ver de frente tanto horror, tanto dolor, tanto desasosiego y tanta impotencia, me puso en acción, me fue llevando también por un camino, ahora si que de ir jalando el hilo, como que encontré una hebra y la fui jalando… …bonita metáfora… … eso es lo que pasó, de alguna manera yo vengo como en un romance muy importante con el hilo desde hace algunos años, no de toda la vida pero desde hace algunos años, me ha sido fundamental para transitar dolores grandes, primero tejiendo, y luego el encuentro con el bordado fue súper definitivo para mí, yo digo que encontré mi voz a través tal vez más clara que nunca antes a través del bordado.
Las cosas nunca son unifactoriales, van a ser dos años que falleció mi papá, y para mí, mi papá siempre fue una figura fundamental, presentísimo por suerte, soy muy afortunada en ese sentido, y mi papá, como lo digo en la obra, es mi primer ejemplo de antisionismo, mi papá sabía perfectamente, porque siempre estudió, porque siempre leyó, porque siempre tuvo el corazón muy bien puesto, y a mí él siempre me hizo saber lo que él pensaba y lo que había pasado en Palestina, Israel y fíjate que yo, que siempre estaba de acuerdo en todo con mi papá, en ese tema, es en el único en el que de pronto teníamos discusiones y no estábamos de acuerdo, porque yo viví en Israel y jamás fue sionista, jamás pensé que hubiera justicia ahí, ni mucho menos, pero sí hay cierta parte de la narrativa sionista de la que me alimenté, que manejé por un tiempo, toda esta idea de que son todos lados y ninguno de los dos lados quiere hacer la paz, mentiras, mentiras que te dan muy bien envueltas porque además es muy difícil de aceptar, muy difícil de aceptar que de donde nosotros venimos, nuestros antepasados lo que tuvieron que experimentar, yo tengo cinco hermanos de mi abuelo que no vieron la luz del día de los campos de concentración, venimos de familias fracturadas por completo por el genocidio y por la discriminación, etcétera, por años y años de persecución, entonces aceptar que ese mismo pueblo se ha transformado en ese victimario, en un casi gemelo. Es muy difícil de aceptar y cuando lo ves ya no lo puedes no ver, se vuelve muy evidente, y entonces ¿qué haces con eso?.

Cuando mi papá fallece me queda más claro que nunca que no lo puedo defraudar, no sé cómo decirte, que su enseñanza tiene que enraizar, de verdad, en mí. Entre el dolor de mi padre y de lo que está pasando, y de saber que me toca, de alguna manera, encontrar una voz, decir lo que tengo que decir al respecto, me encuentro con el Tatreez, como te digo, jalo de esa hebra y no me suelto nunca más, y entonces me puse a aprender, me sorprendí muchísimo, es como entrar, abres una puertita y resulta que adentro hay un espacio gigantesco, un universo lleno de miles de estrellas, increíble, bellísimo. Encontré además mucha generosidad en ese camino, lo primero que hice fue pedí unos kits de bordado de Tatreez a Jordania en una plataforma de Jordania que encontré, y pedí unos kits, se tardaron un ratito pero me llegaron, y luego cuando volví a pedir me escribieron, que ya no había envíos a México desde Jordania, que les habían cobrado no que que impuesto rarísimo, carísimo, que lo habían pagado y que entonces me mandaban el kit de regalo, así, pero además con una amabilidad increíble, de verdad muy hermoso.
Me he ido encontrando mucha generosidad en este camino. Sigo aprendiendo, que este libro, luego te metes al internet y es así de, Ay, por dónde, qué si es, qué no es.

En esas, encontré este patrón de esta mujer palestina que está de espaldas, que su hijab es una kufiya y me parece que es una síntesis verdaderamente increíble de esta mujer, es tal la fortaleza impresionante de estas mujeres, de lo que han tenido y tienen que resistir, lo que enfrentan, lo que han vivido y que ahí siguen de pie, es un decir, que fácil alabar la valentía o la resiliencia, que está tan de moda, o lo que sea. Seguramente se quiebran todo el tiempo, pero se levantan. Ahí es donde está la pregunta, ¿Qué es realmente la resistencia? porque no es no romperte, simple y sencillamente es no rendirse, creo, no tirar la toalla, no dejarse caer en el olvido. Saben perfectamente que lo que está en juego no son solamente las vidas individuales y personales, si no que están hablando de algo mucho mayor que tiene que ver con las raíces profundas y complejas, llenas de historia de un pueblo, lo que significa lo que va a quedar para las nuevas generaciones, y entonces me generan muchísima admiración estas mujeres que las entiendo además. Lo que significa ponerte a bordar cuando tienes el corazón roto y parece que todo se desmorona, el bordado se vuelve esta cosa increíble que convierte en fortaleza la fragilidad, porque la tela es frágil y el hilo es frágil, pero cuando los bordas, juntos se vuelven súper resistentes, y entonces es una metáfora hermosa. Son puras metáforas, bordar es increíble, supe que era hermoso y que era fuerte el símbolo que encontré, me pareció maravilloso, me conecté muchísimo, pero supe lo fuerte que era cuando un tiempito después, lanzo la convocatoria al decir, Si yo hiciera un taller para aprender a abordar, estas mujeres que digo que es la mujer testigo, ¿quién se animaría?. Y yo pensé que íbamos a ser ocho en mi casa, aquí platicando y bordando, 80 personas me dijeron yo, yo.

Ahí supe que es un símbolo esta síntesis muy clara de algo importante, que el nombre quedaba, etcétera, y dije pues, Órale, lo hacemos. Encontré cómo hacer el taller, fue hermosísimo el encuentro de todas estas mujeres, el ayudarle a dar sentido a tantas personas, poner esta cosa sobre la mesa y ver como cada quien le encontraba un sentido, un arraigo, desde la mujer que me decía, o me sigue diciendo, lo que significó retomar el bordado, porque desde que su mamá se lo había enseñado y la relación que había reconciliado con su madre; o la que no había vuelto a tocar el hilo después de haber quedado embarazada y cómo lo extrañaba, y cómo la había devuelto a su lugar a su calma, o la que nunca en su vida había agarrado un hilo y una aguja, y que me decía, Oye, ya me hice adicta, ya no puedo parar, ya hice otra, y ya hice otra; o, fíjate que encontré este patrón de estas flores; o la que de verdad no encontró cómo abordar, pero llegaba con la jarra del Chai y repartiéndolo para todas.
Realmente algo tan bonito esta comunidad y esta sensación de poder hacer algo por la impotencia, tener esta necesidad de hacer algo, puede sonar vano, Ay, nos juntamos a bordar. Uy ¡Cuánto hiciste!. Claro, no vas a salvar a nadie así. Pero el hecho de juntarnos, de vernos a los ojos, de dolernos juntas, de saber que compartimos aunque sea la impotencia, y de que se la pasan diciéndonos que nada de lo que hagamos sirve, que no podemos hacer nada, que no está en nuestras manos.

Y yo siento que nos corresponde demostrarles que no es verdad, que tejer redes, juntarnos, nos hace más fuertes, nos construye, y se refleja y resuena aquí y allá, y que mientras podamos juntarnos y enviar mensajes, no está en saco roto.
Todo esto tiene ramas, este proyecto mismo y la idea del Tatreez mismo, y este encuentro, y las relaciones que va haciendo una, entonces este proyecto ha ido ramificándose. Con Mica hicimos un proyecto que se llama Un jardín, que también parte de unos patrones de Tatreez, que una bordadora, un artista textil jordana palestina lanza. Ella hizo unos patrones de plantas que se les han prohibido a los palestinos y palestinas recolectar, plantas que son fundamentales para su cultura, les han prohibido cortar, zaatar, sumac, ortiga y además, como bien sabemos, han arrancado y quemado cientos de miles de olivos antiguos, y naranjos. Les han quitado el negocio de las naranjas, las naranjas de Jaffa que se exportaban por millones, ahora siguen exportándose por millones, pero es un negocio israelí. Entonces esta mujer hace estos patrones y los lanza para que todas las que queramos los bordemos mientras le demos el crédito.

Con eso hicimos una pieza que es una instalación, hicimos una pieza con Mica, investigamos, descubrimos nosotras, no es que les descubriéramos al mundo, sino que nosotras descubrimos ese brazo tan súper oscuro y maquiavélico de la ocupación, que está encargada de romper las raíces de la gente con la tierra. Entonces ha ido ramificándose y creciendo y el colectivo de mujeres que participaron para la creación de la pieza textil ahí sigue, no somos un colectivo funcional que nos reunimos una vez a la semana, ni nada, pero ahí seguimos.
Y sobre el escenario había cuatro personas que bordaron, todo el tiempo están así. Hicimos una jornada por Palestina en noviembre y entre cuatro bordamos un montón de playeras, y vendimos un montón de playeras, porque es algo que se ha desprendido también, hacer playeras de la Mujer testigo que yo vendo y mando el dinero a Palestina. Desde que este proyecto nació, todo el tiempo algo de dinero estoy enviando a Palestina, aunque sea poco, pero todo el tiempo, todo el tiempo, no ha pasado un mes sin que yo envié, sin que yo venda aunque sea una, o dos o tres, a veces cinco. El día de la jornada vendimos 19 playeras, y claro no vamos a salvar a nadie desgraciadamente, pero se tejen lazos y redes, entonces con este artista jordana palestina, por ejemplo, ya hicimos el contacto y nos escribimos, tenemos un chat, y el proyecto Un jardín va a seguir creciendo, quién sabe a dónde llegue, pero efectivamente hicimos un contacto hasta Jordania, con alguien que de otra manera, ¿cuándo nos íbamos a conectar?. Y ahí estamos, al día siguiente del estreno en el Chopo me llegó un mensaje de ella, de ¿cómo les fue ayer?, se ve hermoso, y de lo que ella hace, estamos también nosotras al pendiente. Mica consiguió que un amigo le hiciera una traducción en alemán de parte de su proyecto, y ya tejimos ahí algo que no existía antes. Y el arte escénico, tú sabes muy bien que se trata de eso, es tejer redes en el vacío.

Dos actrices, un músico y la propia Amanda guían al espectador a través de materiales audiovisuales y testimonios que revelan los significados profundos de cada símbolo bordado. La pieza textil colectiva funciona como telón de fondo, transformándose en escenografía viva.
Ve la capacidad de transformación de teatro, porque el teatro sí transforma y todo lo que has hecho y has logrado así lo prueba. Que acierto que los textiles tomen la palabra, en la maravillosa voz y presencia de Carmen Mastache; tu eres una suerte narradora, y la mujer palestina vive a través de Azalia Ortíz, acompañadas de un músico espléndido, este hecho teatral, de verdad es una experiencia maravillosa. Lamentablemente en el Chopo fueron solo tres funciones, pero, obligado que muchos espacios se abran porque esta obra es indispensable, necesaria, como es necesario que la vea la mayor cantidad de público, y seguramente mucha gente estará interesada en verla.

Cómo se te ocurrió esta estructura?
Me tardé muchísimo más de lo que pensé en confeccionar la pieza… …como todo buen bordado… …se llevó su tiempo, largo tiempo de creación y entonces pensé que hay que aprovechar lo que uno tiene y lo que una es, me pareció que estaba padre hacer un evento para, además, recaudar fondos para Palestina y que esta pieza cumpliera su objetivo, que de alguna manera el mensaje llegara, que se dé a conocer y todo lo que tú quieras, pero que haya una recaudación y que de esa manera esta pieza tenga también una función de conexión.
Obviamente hablar del Tatreez, si entendemos que es el Tatreez, la pieza va a hablar por sí misma. Hay que construir este personaje que plásticamente es esta síntesis, entonces como también le podemos dar vida. Encontré videos sobre estos vestidos particulares, leí muchísimo y vi muchísimas cosas, pero me quedaba muy claro esta cosa, por un lado, de ser vehículo y por otro lado, cómo te acercas a un rasgo cultural tan importante de otra cultura, sin apropiarte, sin faltarle al respeto, todo lo contrario, siendo extremadamente respetuosa, también en el sentido de la admiración que le tengo.

Y me quedaba muy claro con todo el enredo que significa que soy judía, y que me parece que es hermoso, que ser judía no es ser sionista y que es importante dejarlo claro, y no por ser judía no puedo acercarme. Pero me parecía que yo tomar la voz de una mujer palestina era algo que no corresponde.
Cuando encontré este poema de la kufiya, te juro que pensé que tenía que ser una mujer con esa fuerza como Azalia, Carmen estuvo en el taller, bordó conmigo, fue hermosa y además hizo un montón, estaba muy contenta de bordar, y bueno, es la actriz que es, por supuesto inmediatamente pensé en Carmen, y fue muy hermoso que me dijeran ambas que sí. Y entonces hice está estructura como de una conferencia, atravesada por la realidad, por una realidad mas de la ficción, por voces que vienen de otro lado para romper también con esta cosa medio académica, medio rígida donde yo les voy a explicar…, cuando tampoco soy una experta y tampoco me puedo colocar en ese lugar de experta, yo soy una artista y sí me puse a investigar y a aprender un montón y si tengo muchas cosas que compartir, pero no puedo pretender que les voy a enseñar nada.
Entonces arme así la estructura, encontré estos videos que dan contexto de qué mujeres estamos hablando, y escucharlas y verlas, además, muy importante, saber que esta generación previa al 48, que incluye también a mi padre, se nos está yendo.

Estas mujeres que están ahí, las que han sobrevivido se nos están yendo, son muy mayores ya, ya son personas de 80 años para arriba, entonces también hacer un homenaje y un recordatorio de eso. Es como está herencia viva que todavía existe, se mantiene, se hereda a través justamente de rasgos emblemáticos, como el Tatreez, a través de la cultura heredada, pero se están terminando. Entonces es importante también hacerles un homenaje .
Fue muy lindo, la primera presentación que hicimos fue súper poderosa, potente, hermosa, fue en diciembre del 24, aproveché y dije okay, entonces hicimos un evento que fue una pro posada pro Palestina, jugamos con las palabras y fue súper lindo evento. Durante el 25 hubo como tres, cuatro presentaciones, y cuando nos invitan al Chopo fue así como okay, ahí está, es hermosa, pero si lo vamos a presentar en un teatro, hay que darle una pulida y hay que convertirlo en algo realmente más elaborado, más fino… …en un hecho teatral, como bien dijiste… … exacto, en un hecho teatral más que una presentación, para que tenga una salida más potente, y para que pueda pisar escenarios. Decíamos, no es un espectáculo en ese sentido, pero sí es llegar con algo de calidad, que sea representable con toda la ética de la representación, que eso significa, y para eso fue súper importante traer al ruedo a Micaela Gramajo, que tiene clarísimo lo que eso significa y lo que eso quiere decir, y cómo se hace. Esta mirada muy fina y una mente asertiva increíble, además de su gran experiencia como creadora escénica, y su corazón y su mente y su postura, que respeto muchísimo.

Fue rapidísimo, con poco tiempo y todo fue hermoso, tanto Azalia como Carmen me dijeron sí, y si hubiera sido un fin de semana antes, o un fin de semana después, no hubiera podido, todo fue mágico. Invitar de pronto a Daniel Primo, Jorge Kuri trabajando en la Compañía Nacional y diciendo, Sí, apoyo. Porque además obviamente hay $3, más de lo que había tenido yo antes para ofrecerles, para el nivel de creadores que hay el proyecto obviamente alcanzo para pagarle a uno, no a 10.
Lorenza Manríquez es mi amiga desde la infancia, fuimos juntas en la primaria y con ella había tenido varias conversaciones de que tenía muchísimas ganas de incursionar en el teatro, con la experiencia enorme, increíble que tiene haciendo cine, y además la cantidad de cosas que tiene en su bodega, es que no hay nada que ella no tenga, es realmente espectacular: Costurero. A ver, tengo este, y este, y este, y este. Increíble, padrísimo, porque además dijo sí.
Todos con tiempos muy limitados, esa es la realidad también, o sea sí, pero tengo el tiempo que tengo, puedo estas dos horitas aquí, estas tres horitas acá, y así lo hicimos, pero como te decía al principio, con gente de esta calidad, esas dos horitas son de oro, y así lo construimos.

Todas las vacaciones de diciembre me dediqué a reescribir el texto, fue muy hermoso también ver mi propio desarrollo, como cuando profundizas en un tema, en una circunstancia, realmente te vas empapando y vas encontrando tu propia voz para decir las cosas que necesitas decir. Entonces fue como revisitar el texto y darme cuenta de todas las ideas que había ahí pero que no estaban desarrolladas, o que mucho eran palabras que no eran mías, o que me faltaba juego, o metáfora, o poesía, o poética; como había huecos.
Que eso, cuando llega una directora como Mica, es muy hermoso ver como lo primero que ella notó fue donde había huecos, voltearlos a ver y decir, Claro, ¿por qué dejé eso vacío?. Algunas cosas a propósito, otras no, otras que tal vez era a propósito pero había llegado el momento de poner sobre la mesa, como el asunto de ser judía, de mi padre, una serie de cosas.
Fue muy, muy placentero todo el proceso de la reescritura con la asesoría de Mica. Hasta hace muy poquito todavía seguía yo cambiando palabra por palabra, esta palabra no es la correcta, muy bonito, siento que tuve el tiempo justo para terminar el texto, estoy muy contenta porque siento que quedó muy redondo, porque siento que estoy pudiendo decir realmente lo que quiero decir con la precisión y de la manera más asertiva que yo quería.

Cuando el texto queda tan claro también las actrices lo toman. Carmen llegó y me dijo, Aquí pienso que esto mejor así, mejor asa, y es increíble ver el proceso también mental de una actriz como ella afinando. Ha sido muy gozoso en medio de lo doloroso que es.
Hubo un momento en el ensayo general que tuvimos previo a la función de, No, en este momento no nos podemos voltear a ver, porque si nos volteamos a ver nos quebramos, y no tenemos ese derecho de quebrarnos en escena con esto, entonces, en este momento no nos vemos porque no hay manera, ya lo intentamos todas las veces. No se puede.
Así fue hasta la función de estreno, como suele ser. Llega el público y sucede.
El proyecto busca visibilizar el valor histórico y cultural del Tatreez, un arte que va mucho más allá de la decoración: cada patrón, cada color, cada diseño geométrico o floral representa aldeas específicas, historias familiares y momentos históricos que las mujeres palestinas han documentado pacientemente a través de generaciones, desde antes de 1948 hasta nuestros días.

Mujeres testigo da a conocer el arte del bordado y sus complejos significados dentro de la cultura del pueblo palestino y su lucha por preservar su existencia y su memoria.
Es la magia del teatro. Todas las instituciones deberían de voltear a verla y decir: ¡Yo la quiero!, y creo que la primera debería de ser la propia Compañía Nacional de Teatro, que a adoptado algunas obras que nacieron fuera de ella, como Desazón, o la propia Rose. La UNAM y el INBA también, porque creo que es una obligación de las instituciones, y no porque sea un bonito hecho teatral, sino por todo lo que tiene de fondo y para eso están las instituciones públicas. Igual es una utopía, un sueño imposible. Yo ya expresé mis buenos deseos para la obra, porque se lo merece. La UNAM a través de El Chopo acogió al proyecto, lamentablemente con solo tres funciones. ¿Qué futuro tienen estas Mujeres testigo?
Mira eso sí que no te lo puedo yo decir, no tengo la menor idea. Mujeres testigo nace con la idea de que pueda girar el performance textil, como mi hermana la bautizó así, mi hermana que es curadora del medio del arte increíble y talentosa y sabia. Me dio ese nombre que me gustó muchísimo, creo que le queda de maravilla, una performance textil, porque abarca esta extrañeza y particularidad que tiene, y esta cosa interdisciplinaria.

Lo que te puedo decir es que sí, ojalá, porque esto puede presentarse en un museo, puede presentarse en foros, sería super bonito que pudiera girar, que tuviera la posibilidad. Es muy difícil a esas alturas estar trabajando sin fondos, independientemente de que absolutamente nadie de las personas que colaboran en esta pieza lo hacen por dinero, pero sabemos perfectamente que trabajar implica tu tiempo, para poder dedicarle el tiempo de decir, Órale, si, vamos a montarla aquí o allá, o Vámonos a una gira. Pues yo necesito poder tener fondos para repartir justamente entre la gente que trabaja, entonces lo ideal, sí, definitivamente como bien dices sería que otras instituciones estuvieran interesadas en traerlo a sus recintos, y darlo a conocer.
No solo esto, lo que sea, que sea tomar una postura para hablar de Palestina, con esta compra de Tik Tok que hizo Israel, quiero decir, estamos claramente frente a poderes enormes que quieren apagar este fuego que hay en las sociedades, civiles sobre todo, despertar. Estamos viendo un genocidio en nuestras pantallas todos los días, cómo es posible que podamos vivir como si esto no estuviera sucediendo, es muy asfixiante para mí, entonces las instituciones de un país democrático y que busca la justicia social debería poder pintarse de los colores de Palestina.
Sería importante porque Palestina no está lejos, Palestina no nos es ajeno, estamos viendo. Hoy en día pueden asesinar en las calles de Estados Unidos a personas, así como lo estamos viendo, porque llevan más de dos años haciéndolo frente a las pantallas sin que haya ninguna repercusión. Ya la gente se acostumbra a las cosas más horribles.

No podemos permitirnos acostumbrarnos, no debemos normalizar esa violencia. Entonces si es esta performance textil o cualquier otra cosa, deberíamos estar en los escenarios. El teatro existe, es esto que dialoga con el presente, entonces todo lo que hacemos en el teatro tendría que estar hablando de esto, de una u otra manera, siento yo. Tú dices la Compañía Nacional de Teatro, vamos a la mitad de este proyecto de las tragedias griegas, y es muy impresionante porque yo pienso en Troya y digo, Troya Gaza, cómo es posible que no hagamos ese paralelo, Troya fue en esa época, pero hoy Troya se llama Gaza, entonces hay que hablar de eso, porque no es otro mundo, no tenemos otro mundo, este es el que tenemos, y la moral y la ética son una en todas partes.
Ojalá ese fuera el futuro, ojalá esto se replique y se pueda seguir haciendo, y tengamos la oportunidad de llegar a mucha gente, porque, como bien dices, que público tan hermoso, tan cálido y adorado. Casi el 100% era gente querida, conocida, amada, cercana, que lindo, que hermoso, lo agradezco siempre, pero parece que estamos regodeándonos un poco entre nosotros todo el tiempo, estamos convenciéndonos entre nosotros de lo que ya estamos convencidas, sería importante y las instituciones son quienes tienen ese alcance para que esto llegara más lejos, a más personas, eso estaría increíble.

Para quien lea esto y diga yo quiero comprar una playera, yo quiero ayudar de alguna manera, estaría padre que se vendieran textiles. ¿Cómo se puede contactar contigo, cómo le puede hacer?
En mi Instagram, como Amanda la Schmelz, o también tengo una página donde anunció las playeras bordadas, y tal, se llama lalmendra_tejidos, y ahí me pueden hacer pedidos, hago playeras, las hago por pedido. A veces tengo algunas que por algún motivo hice y nadie compró, básicamente lo hago por pedido, me dicen, Quiero una de tal talla. De talla tengo tal y tal color en este momento, eligen y yo la hago. Cuestan $700, $500 son para Palestina.
Y los 200 restantes son para recuperar costos de los materiales, estoy seguro que a ti no te queda ni un peso.
No, yo no puedo lucrar con eso.
Te agradezco muchísimo, que maravilla de obra, lo reitero, solo leer estos nombres vale la pena, son garantía absoluta el equipo que conformaste. Te felicito por esta iniciativa, por el resultado de este maravilloso y bello hecho teatral, que además invita, por supuesto, a la reflexión. Que mal estamos, hay que tomar conciencia de esto, y en la medida en la que podamos ayudar, hacerlo, cómo lo haces tú.

La principal impulsora del proyecto desea manifestar los siguientes agradecimientos:
Primero, gracias siempre a las mujeres palestinas por ser ejemplo de fortaleza y humanidad.
Muy especialmente, quiero agradecer al equipo de Artes vivas del Chopo y a Gabriel Yépez por la invitación y la complicidad para realizar estas funciones.
Gracias infinitas a todas y todos mis colaboradores, a: Alaa Mohammed, Folkgloy design, Salua Qidan, Ricardo Déneke, Ernesto Anaya, Pepe Martínez Carlos F. Rossini, Luar Klinghofer Bar Dov, Shadé Ríos, Regina Flore Ribot, Aldo Max, Yurief Nieves, Ishtar Yasín, Héctor Bialostozky, Eva García, Leire San Román Hevia, Luis Aguilar Marco, Adriana Lieberman, Mariana Chikhani, Ray Perea Kuri, PalestinaMx, Huerto Roma, Sincronía Wirikuta, Museo del Telégrafo, Colectivo Doikait, Judíes por Palestina Libre, Colectivo Tadamon, La Quiñonera, Néstor Quiñones, José Miguel de la Vega, Cafetería Tlalocan, Ana Bellinhausen y Teatro Bar el Vicio.
Por último, con amorosa dedicatoria, a mi padre Esteban Schmelz por todo lo que me enseñó.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable. Imprescindible.

Tatreez Mujer Testigo.
Dirección y concepto original: Amanda Schmelz.
Diseño y confección de la pieza textil: Amanda Schmelz, Erika Razo y el taller
Dramaturgista y asesora de dirección escénica: Micaela Gramajo.
Actrices: Carmen Mastache, Azalia Ortiz y Amanda Schmelz.
Músico: Nicolás García
Producción: Rosario Hevia
Escenografía: Lorenza Manrrique
Iluminación: Jorge Kuri
Videoarte: Daniel Primo
Asistente de dirección: Nicté del Carmen
Diseño gráfico: Claudia Rodríguez
Texto de sala: Itala Schmelz
Taller Tatreez-mujer testigo
Julieta Remedi, Sheerly Avni, Rosario Hevia, Karen Cheirif, Carmen Mastache, Rosario Guerra, Ana Bravo, Micaela Gramajo, Marissa Saavedra, Gabriela Serralde, Alicia Martínez, Tatiana Falcón, Aneelé Rossell, Blanca Rico, Catalina Urrutia, Georgina Stepalenko , Cinthia Patiño, Claudia Aguirre, Mariana Rodríguez, Mari Carmen Arias, Coti, Deborah Dorotinsky, Fabiana Perzabal, Diana Goldberg, Karina Jiménez, Tania López Pilz, Lourdes Viladomat, Nadia Baram, Abigail González, Graciela de la Vega Herrera, Layla Yumari Fernández Pérez, Judith Bravo, Pilar Rodríguez, Úrsula Pruneda, Litzaxaya Valdés Badillo, Katya Brailovsky, Regina Lira, Yael Margolis, Alhelí Pérez de la Vega, Mariana Gajá, Mariana Sofía Socolsky y Nora Bielak




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