Ya no hay ambición. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 19 ago 2023
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Sholem Asch tiene una de las historias más notables de cualquier drama moderno. Es admirado, traducido, parodiado, criticado, prohibido, procesado, retirado, olvidado, revivido, celebrado. Una puesta en escena actual de God of Vengeance, del New Yiddish Rep, brinda al público de Nueva York una rara oportunidad de escuchar la obra en el yiddish original de Asch. La historia de la producción es rica, compleja y, a menudo, tempestuosa.
Sholem Asch tenía veintiséis años y era una estrella en ascenso de la nueva ola de la literatura yiddish cuando escribió Got fun nekome en el verano de 1906. El antiguo estudiante de ieshivá había absorbido las últimas tendencias en el modernismo polaco, alemán y ruso y en ese momento, era un escritor europeo cosmopolita. En cinco años, había publicado docenas de cuentos en hebreo y yiddish, y una aclamada novela lírica A shtetl (Un pueblo pequeño). Su primer drama largo, Tsurikgekumen (El regreso), más tarde retitulado Mitn shtrom (Con la corriente), se produjo en 1905, en traducción al polaco, en los principales teatros de Cracovia y Varsovia. Una segunda obra, Meshiekhs tsaytn – a kholem fun mayn folk (En la era mesiánica – Un sueño de mi pueblo) fue puesta en escena en ruso en 1906. Asch dramatizó los sueños y dilemas de su pueblo, llevándolos a una audiencia internacional. Para muchos europeos, también fue el primer escritor yiddish en revelar la vida judía de un pequeño pueblo en Polonia en toda su variedad, capturando su intensa espiritualidad y romanticismo, así como su miseria y pobreza.

En God of Vengeance, Got fun nekome en el idioma original, Yankl Tshaptshovitsh y su esposa Soreh tienen un burdel en el sótano de su casa en un típico pueblo judío polaco. Les ha dado buenos ingresos. Pero la contaminación del burdel ha frustrado su sueño de encontrar una pareja respetable para su hija adolescente Rivkele. Finalmente, el dinero de Yankl ha hablado y el casamentero ha encontrado un joven novio piadoso. Yankl encarga un rollo de la Torá y lo pone en la habitación de su hija para cuidarla. Es hora de cerrar el burdel. Pero, ¿perdonará Dios sus pecados y permitirá que su hija viva una vida digna? La respuesta pronto se vuelve clara cuando vemos a Rivkele bajando las escaleras a escondidas a los brazos de una de las prostitutas, desencadenando una cadena de eventos que hace que el sueño de Yankl se derrumbe. El sexo, la prostitución, el lesbianismo y la profanación de un rollo de la Torá ocuparon los titulares. Pero Got fun nekome también trata sobre la hipocresía social y religiosa, la relación del hombre con Dios y los sueños de los padres para sus hijos. Además de algunos tipos universalmente familiares: un adolescente rebelde, un padre dominante y una madre práctica e ingeniosa.

El rumor inicial en torno a Got fun nekome se refería menos a las putas que a los herrs: Herr Reinhardt y Herr Schildkraut. El entusiasmo de estos dos titanes del teatro alemán por la obra de Asch aseguró su sensacional estreno en Berlín en el Deutsches Theatre en 1907. El templo del modernismo teatral del director Max Reinhardtfue probablemente el teatro más respetado de Europa. Asch había visto la puesta en escena de Reinhardt de El mercader de Venecia en 1906 y había sido “transportado a un país de hadas” por la producción y Rudolf Schildkrautel retrato de Shylock, en el verano de 1906, Asch escribió Got fun nekome con Schildkraut en mente para interpretar a Yankl. El estreno en alemán, Gott der Rache, estuvo en el repertorio del 19 de marzo al 8 de septiembre de 1907. El director era el dramaturgo de Reinhardt, Ephraim Frisch, un hablante fluido de yiddish, en la Galicia austriaca que alguna vez se había formado como rabino.

Got fun nekome fue la primera obra de teatro en yiddish que se tradujo y representó en toda Europa. Desde Berlín, Asch fue directamente a San Petersburgo para el estreno en ruso. Durante los años siguientes, la “obra de burdel” de Asch también se tradujo al polaco, hebreo, inglés, italiano, francés, holandés, checo, sueco y noruego.
Got fun nekome en Broadway debería haber sido el momento de triunfo de Asch. En cambio, se convirtió en una especie de pesadilla. La producción en inglés se inauguró en diciembre de 1922 en el Provincetown Theatre, trasladándose primero al Greenwich Village Theatre y luego, en febrero de 1923, al Apollo Theatre en 42nd Street. Schildkraut protagonizó. A instancias de miembros influyentes del establecimiento judío, el productor (y destacado abogado de derechos civiles) Harry Weinberger y el elenco fueron arrestados el 6 de marzo y acusados de “anunciar, dar, presentar y participar ilegalmente en un acto obsceno, indecente, inmoral y drama o juego impuro”. Se declararon inocentes. Los debates sobre la obra arreciaron en la prensa, con Constantin Stanislavsky y Eugene O’Neill, entro otros en defensa de Asch.
Got fun nekome mantuvo ocupados a los censores en muchas ocasiones, a menudo con resultados ridículos. Londres 1923, el Sunday Express envió a un reportero al Pavilion Theatre, y generó gran indignación, atronando, “nunca se ha representado nada como esto en Inglaterra”. El Lord Chambelán se encogió de hombros (“¿Qué más podríamos hacer? Aquí nadie entiende el yiddish”) y canceló la obra después de cinco funciones. God of Vengeance fue prohibida por última vez en Londres en 1946 por consejo del rabino jefe adjunto, quien la describió como “ofensiva… sórdida… y repulsiva”. El propio Asch retiró su obra ese mismo año.

La dramaturga Paula Vogel escribe Indecente a partir de la peculiar historia de la controvertida obra de Sholem Asch, y los apasionados artistas que arriesgaron todo para llevarla a los escenarios de Europa y Estados Unidos, hasta sus últimas representaciones en el ghetto de Lodz en Polonia durante la ocupación alemana.
En la recta final de su segunda temporada, platicamos con el talentoso actor y director Cristian Magaloni, responsable de la excelente puesta en escena.

¿Cómo llegas a la obra, o cómo llega la obra a ti, estoy hablando, por supuesto, de Indecente?.
Es un proyecto que iba a dirigir una directora americana Hania Safil, entonces se hace el casting a finales de 2019, principios del 2020, antes de la pandemia. Participé en el casting y me quedé en el papel de Sholem Asch, estuvimos toda la pandemia esperando que se hiciera el proyecto porque se iba a hacer en agosto de 2020, según recuerdo. Claro, no sucedió por la pandemia, se fue retrasando, se fue retrasando, y cuando llegó el momento de hacerla, que fue en agosto de 2022, dos años después. A seis meses de esa fecha que ya estaba cerrada con el teatro, Hania dijo que no se sentía segura de venir por el COVID, dijo que podía venir poco tiempo, entonces Ana Kupfer, la productora, decidió cambiar de director, me la ofreció a mí y dije: claro, ¡vamos para allá!. Entonces ya nos pusimos a trabajar, y entro Roberto Beck a hacer Sholem Asch.
En ese proceso todavía estuvo Eloy, Eloy estuvo en toda la primera parte, en todo lo de los castings estuvo presente, en levantar el proyecto, solicitar el efiteatro, lo levantó de la mano con Ana. Él era muy bueno para hacer todos estos trámites, para hacer las carpetas. De hecho, esta nueva temporada está dedicada a él.
Indecente era un bebé de Eloy y de Ana, Eloy hizo la carpeta, ayudó a organizar todo, ayudo a organizar la traducción, organizó todo el casting, trabajó muchísimo por este proyecto, consiguió también el broker.
Eloy, Ana y yo ya habíamos trabajado en otro proyecto que era Mañana de Reynolds Robledo, también estuvo en el helénico.
Eloy era un gran productor, un productor que siempre estaba en calma, se venían los problemas y él siempre mantenía la compostura, siempre mantenía en calma los proyectos, yo le admiraba mucho eso. Y creo que este era un proyecto muy especial para Eloy.

Indecente es la esencia del teatro, un gran texto, una gran producción. Supongo que este no es el caso de las franquicias, donde ya no se compran derechos, se compran franquicias... ...el montaje... ...y se ponen tal cual en todo el mundo.
No es este el caso, en el teatro de texto no pasa tanto, es más una obra de teatro con canciones que un musical, los musicales de gran formato son franquicias, como Aladdin, o como muchas obras que hemos visto en México, ya está dirigida y vienen aquí a replicar un montaje.
Esta tiene algún apunte, muy discreto, a comedia musical, que es muy gozoso.
Sí, tiene momentitos de comedia musical, que es padrísimo, y que era lo que más me asustaba a mí al principio, porque claro yo nunca he hecho comedia musical, yo soy de teatro de texto. Es la primera vez que me enfrentó a coreografías, tampoco tan complicadas, pero sí complejas, a voces y cantos en vivo. Músicos en vivo he tenido siempre porque me encanta, pero ya con actores cantando varias canciones durante la obra, nunca me había pasado. Y qué tienen que sonar muy bien, porque normalmente en el teatro, mientras el personaje cante lo que le está pasando, va a funcionar, aunque no cante perfecto. Y en este tipo de formatos donde tiene que estar muy bien cantado, es otra cosa, porque son números musicales, no es el personaje cantando, es otra cosa. En el caso de Indecente, esa parte fuerte la llevan Fede di Lorenzo y Majo Pérez ambos con vasta experiencia en musicales.

La obra fue encargada por Yale Repertory Theatre y American Revolutions, tuvo su estreno mundial en el Yale Repertory Theatre en octubre de 2015 como coproducción con La Jolla Playhouse, del 13 de noviembre al 10 de diciembre de 2015.
La obra tuvo su estreno en Nueva York, off Broadway, en el Vineyard Theatre, y se estrenó el 17 de mayo de 2016. La producción se trasladó a Broadway, donde se estrenó en el Cort Theatre el 18 de abril de 2017. Fue la primera vez que una obra de Vogel se presentó en Broadway.
La producción de Broadway se filmó para televisión el 3 de agosto de 2017 para un lanzamiento programado en enero de 2018.
Una producción israelí se estrenó en el Teatro Cameri de Tel Aviv, estrenada el 27 de julio de 2018, con traducción del dramaturgo israelí Yehoshua Sobol. El Cameri Theatre también produjo God of Vengeance en la misma temporada.

¿Cómo visualizaste la obra?, porque de verdad tu puesta en escena es deslumbrante Estábamos Emilio Zurita, diseñador de escenografía e iluminación, y yo trabajando, y vi una película que me inspiró muchísimo El último metro de François Truffaut, una película que había visto hace muchos años, la recordé y dije hay que volverla a ver, la vi, y es también un homenaje al teatro durante la ocupación nazi en París, es un dueño de un teatro judío y se esconde en el sótano del teatro mientras su esposa mantiene el teatro vivo. Entonces la vi, y dije: Esto es lo que quiero, esta atmósfera, estos colores, esta calidad visual. Entonces ya con Emilio empezamos a trabajar inspirándonos en eso, y lo que tenía muy claro, es que quería hacer un homenaje al teatro.
Yo siempre he estado fascinado, en todas mis obras, bueno no en todas, pero en la gran mayoría, hay escaleras, o puertas. Me encantan, me parece súper teatral, porque me gustan mucho los niveles, y porque entrar a una puerta es una convención de crear un espacio nuevo cuando cruzas. Entonces siento que no hay nada más teatral que eso, no necesitas nada adelante, nada detrás, solo un umbral que cruzar y ya el mundo es otro, entonces ha sido una fascinación recurrente las puertas en mis montajes, y aquí Emilio me propuso este aparato que gira en la plataforma, porque quería algo que se pudiera mover constantemente, que se pudiera transformar, pensamos en el giratorio, y lo que tenía clarísimo también, era que quería hacer en él desahogo del Helénico, la pensé para el Helénico, fui a ver una obra al Helénico, y mientras la veía dije: claro ese desahogo de la derecha, que es bastante amplio, puede ser una boca escena, entonces básicamente, el momento del beso entre Virginia y Dorothy, que es la primera vez que actúan en el teatro en inglés, toda la escenografía la pensamos para ese momento, que me parece el más bello de la obra estéticamente, se abre el telón por primera vez, se prenden las candilejas, y ese beso está enmarcado con todo el escenario y viendo para atrás. Porque lo que buscábamos Emilio y yo, era sumergir al espectador en la intimidad del teatro, que viera el teatro hecho desde atrás y que entendiera el juego, lo lúdico de hacer teatro y se relacionará con eso.

Entonces creo que esa era un poco la idea de la escenografía, y luego el final, no lo había pensado para el final, pero es como la muerte de Ash, Ash entrando en otra realidad dónde va a ver la lluvia, entonces ese umbral acabó siendo muy significativo. Los dos umbrales, el del telón y el de la puerta. Creo que es eso, es, como lo que dice Brook, delimitas un espacio y ya puede ser a partir de esa frontera, lo que tú quieras.
La obra hace viajar al espectador, lo vuelves cómplice de ese viaje. La recurrencia en la repetición de la escena final de God of Vengance , en realidad no es repetición, es la misma escena en diferentes teatros, y no solo cambian de teatro, sino de los países en donde representan la obra, y se va modificando el frente para el público y se ve la parte de atrás, laterales y frontal. O cuando el policía va para encarcelarlos que se mete en la escena cuando se ve de forma lateral, que se abre el telón, como decías, y esa parte es muy divertida.

Sí la verdad fue muy afortunado el montaje creo que Emilio hizo un gran trabajo y todo funciona a la perfección... ...tú hiciste un gran trabajo... ...todos, siento que es un proyecto que tuvo un extra de esfuerzo de todos los implicados, de los actores, de Emilio, de Sara Salomón, diseñadora de vestuario e imagen, de nuestros stage manager, que han sido un par, de las productoras, por supuesto; de Miguel Jiménez en el audio, qué hizo un trabajo, para mí, espectacular, Miguel es gran parte de la obra. Creo que era muy difícil mantener la sencillez a la hora de microfonear a un actor y Miguel lo consigue, que era algo que a mí me preocupaba mucho, porque como teatrero que soy siempre cuando la voz suena muy artificial es algo que me desalienta Miguel se rompió la cabeza e hizo un gran trabajo haciendo que sonará muy bien la obra y creo que es una obra muy, muy sonora, no lo parece, porque es muy visual también, pero el sonido es súper importante, también los matices de la pronunciación de las palabras te van a llevar a un lado o a otro,. Tienen que sonar bien las voces por encima de los instrumentos, que son instrumentos poderosos, el acordeón es un instrumento muy poderoso, el clarinete es un instrumento que suena mucho. Es un trabajo muy fino el que hizo Miguel y todos, estoy hablando de Miguel, pero podría hablar así de todos, de Sara, de Emilio, Emilio ya se ha convertido en mi cómplice porque trabajo muy bien con él, es de una gran creatividad, es alguien que trabaja en equipo y a veces es muy difícil eso.

Y creo que eso es lo que pasó en Indecente, que todo mundo trabajo, no por su trabajo, sino por el proyecto y a veces pasa en los proyectos que uno hace su parte y espera que el otro haga su parte y está preocupado de su parte, aquí estamos todos preocupados de que esto se contara lo mejor posible. Es un regalo, la verdad. Indecente es la historia de una obra de teatro y de una compañía que la representa, es una historia real que, curiosamente al llegar a Broadway, que es el American Way of Life del teatro, empieza la debacle para la compañía, para la obra, para su autor. Y lo que dice Eugene O'Neill es contundente: no están censurando un beso entre dos mujeres, no están censurando una relación lésbica, va mucho más allá.

Sí es muy bonito y es muy acertado lo que dice O'Neill, porque ese no es el asunto central, en realidad, el problema no es el beso entre dos mujeres, el problema es, eso me quita poder, le quita credibilidad a mi discurso, entonces el problema es, en el fondo, la visión de la religión, es severa por mantener el poder de la comunidad y eso es lo que lee muy bien O'Neill, lo que es duro es que cualquiera puede vender a su Dios por dinero.
Y el Dios es bueno, ya me estoy poniendo un poco metafísico, pero lo que dice Lemml, que me parece precioso cuando Virginia no quiere salir a escena, le dice, bueno para mí es cuando ya llegó El Mesías, ya no hay odio, ya no hay pecado, ya es puro amor, ya llegó el reino de los cielos que es puro amor, no hay nada más. Ya no hay ambición.

De donde parte tu inspiración, El último metro, la película es un homenaje al teatro, e Indecente es un homenaje al teatro también.
Sí Indecente es un homenaje al poder del teatro, al teatro fue el refugio de sensibilidades muy diversas en muchas épocas de la historia. No hablo solo de sexualidad, hablo de gente que ve la vida de otra manera distinta y la vive de otra manera distinta, y creo que a lo largo de la historia mucha gente ha encontrado refugio en compañías teatrales y en el recinto teatral, porque para eso está hecho, para cuestionarnos nuestra manera de vivir y nuestra manera de ser.
Y el teatro también es un refugio para el público, modifica la vida, sensibiliza, y todo esto lo vemos, en esta meta teatralidad qué tiene tu puesta en escena.
Totalmente, para el público igual, es ejercitar el corazón como diría Lorca, llevar al gimnasio el corazón.
Tu elenco es inmejorable.
Inmejorable la verdad. Este elenco fue el que audicionó, yo formaba parte del previo a la pandemia solo Alberto Lomnitz y Roberto Beck los escogí yo, los demás los escogió Hania e hizo un elenco padrísimo. Federico Di Lorenzo Elizabeth Guindi, Majo Perez, Ana Guzmán Quintero, Jorge Lan, creo que son espectaculares.
Jorge Lan también es una de las semillas del proyecto, eso se ve en su actuación, él ama a Lemml, lo ama profundamente, es el único personaje que no fue real, está construido para llevarnos esa historia, es el que nos lleva de la manita a adentrarnos en ese mundo, creo que eso también influye mucho, lo mucho que Jorge quiere a su personaje.
Creo que sí podemos hablar de perfección Indecente lo es, o es lo mas cercano a ello.
Muchas gracias creo que sí fue muy afortunado

En esta segunda temporada, es muy loable que se conservó básicamente todo el equipo de la primera temporada.
Sí es muy loable. Yo creo que regresaremos el año que viene, está bastante avanzado ese tema, entonces ojalá sí se acabe de materializar, pero sí regresaremos y ojalá con el mismo elenco porque sí es inmejorable.
Que no es fácil porque algunos actores estaban en otros proyectos y pausaron en estos, pudieron hacerlo, para venir aquí. Y también va a pasar como pasó con el caso de Roberto que entró César Chagolla para Guadalajara, va a haber de repente dobles, los músicos por ejemplo ya son dos por instrumento, ya tenemos dos porque si no es imposible. Desgraciadamente de una temporada no vive nadie, entonces necesitas hacer muchas otras cosas aparte, y no puedes retener a ningún actor ni músico para un montaje, y, a veces tienen que tomar otros trabajos que pagan bastante bien, nunca sabes lo que puede pasar.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable. Deje todo y corra a verla.

Indecente, de Paula Vogel.
Dirección: Cristian Magaloni.
Actuación: Alberto Lomnitz, Elizabeth Guindi, Ana Guzmán Quintero, Majo Pérez, Roberto Beck, Jorge Lan y Federico Di Lorenzo. Alternantes: César Chagolla y Fernando Canek.
Músicos: Leo Soqui, Cecilia Becerra, Rodrigo Garibay. Alternan: Silvestre Villaruel, Carliz Benítez y Francisco Verden.
Sábado 19 horas, domingo 18 horas, hasta el 20 de agosto.
Foro la Gruta del Centro Cultural Helénico, ubicado en avenida Revolución 1500.
Localidades: Planta baja: $505. Planta alta: $360. De venta en taquilla y teatrohelenico.comprarboletos.com




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