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Viaje mágico y misterioso. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

  • eseperches
  • 2 abr 2023
  • 19 Min. de lectura


El 6 de agosto de 1998 marca el inicio de una muy importante página en la historia de la escena nacional con el estreno, en las escalinatas del Museo del Carmen, de Becket, o el honor de Dios, de Jean Anouilh, bajo la dirección de Claudio Valdés Kuri, con Luis Artagnán, Gerardo Trejoluna, Carolina Politi, Enrique Arreola y Gastón Yañez. Con esta puesta en escena nace Teatro de Ciertos Habitantes, sin duda la compañía teatral mexicana más internacional, que cumple 25 años de llevar el arte escénico a más de 200 localidades, en muchas de ellas nunca antes había llegado el teatro, alrededor de los 5 continentes. Casualmente, para este festejo de plata, la compañía retorna a espacios museísticos, en esta ocasión, en el espectacular Museo Nacional de San Carlos, en el otrora Puente de Alvarado, previo a la fobia anti hispana y anti histórica.

Teatro de Ciertos Habitantes surge a partir de una puesta en escena, Becket o el honor de Dios, en un principio no pensábamos que estábamos haciendo una compañía, con el tiempo, muchas giras internacionales y demás, se vio en la necesidad de tomar un nombre, la compañía estuvo trabajando bajo el nombre del proyecto o bajo Compañía Nacional de Teatro, que fue nuestro productor, y surgió un nombre, un distintivo que nos sirve para formar currículo como grupo para decirlo de una forma y Teatro de Ciertos Habitantes, lo que hace es convocar a habitantes, a artistas de distintas parte del mundo, hemos tenido en la compañía a Teresa Dalpero, italiana que fundo el Teatro de los Andes en Bolivia, a Kave Parmas de Irán, Fabrina Melon de Francia, o sea, mucha gente de distintas partes y no es que lo hayamos buscado ex-profeso, sino el camino mismo al andar, nos ha juntado con esta gente.

Desde sus inicios, la compañía, creada y comandada por él siempre inquieto, creativo y audaz Valdés Kuri, emprendió una aventura, una búsqueda, una experimentación.

Teatro de Ciertos Habitantes tiene pocas obras y miles de horas de laboratorio, afirma su director, es una compañía de investigación que ha seguido siempre firme a ello, con distintos acercamientos que puede ser, por ejemplo, el caso de la primera obra, Beckett o el honor es de Dios, que fue con un texto preescrito, una gran tragedia, o experimentos como El gallo, al cual se llegó sin ningún ensayo, sin ningún texto previo.

En este repertorio aparecen Beckett, Juana de Arco, el Quijote, hay personajes reales y algunos parten de la ficción, cada proceso ha sido diferente. Hay mucha dramaturgia mexicana, como aquel laboratorio tan interesante que da como resultado La piel, de Ximena Escalante, o la proyección de una película.

De su repertorio, algunas obras es muy difícil que regresen, otras empiezan con cierta frecuencia, algunas son muy solicitadas, tanto aquí como en el extranjero.

Todas las obras que hemos hecho han sido muy vistas en temporadas y vastas giras internacionales. Muchas son comisiones internacionales que fue una manera de producir muy novedosa en su momento, pero hemos producido con los festivales más importantes de Europa y Estados Unidos, como el Festival de Edimburgo, el Teatro Real de Madrid, el Festival de Bruselas, muchas comisiones internacionales junto con instituciones mexicanas que han participado mucho y constantemente en nuestra carrera.

Algunas de la obras de la compañía son: No soy un fracaso, de Mario García Torres; El automóvil gris que toma la gran película de Enrique Rosas; Quijote vencedor de sí mismo, que hice con Mónica Hot, una comisión del Festival Cervantino para celebrar los 400 años de la muerte de Cervantes; El gallo, ópera para actores hecha por el compositor Paul Barker en un idioma inventado; ...Todavía siempre, una obra que escribió Conchi León para la actriz Tara Parra basada en la vida de mi madre, De monstruos y prodigios, de Jorge Kuri; Donde estaré esta noche; Artaud en mil pedazos; La vida es sueño; El gabinete del maestro Toscano; Triple concierto de Mónica Hot y Claudio Valdés Kuri.

¿Cuál es la obra más exitosa de la compañía?.

Yo diría, va a sonar como extraño, pero todas han sido igualmente exitosas porque han tenido éxitos en medios diversos. Por ejemplo, sin duda El automóvil gris es la más viajada, pero De monstruos y prodigios ha estado en escenarios que nunca antes México había estado, estuvimos en el Lincoln Center por primera vez, estuvimos en muchos lugares, muchísimos. El gallo no viajo tanto, pero está multipremiada en festivales importantísimos como el de Brighton, que es el más grande después del de Edimburgo, la mejor obra de Portugal del año etc. En escenarios muy, muy renombrados. El Quijote que es un formato más pequeño hizo temporada en el Whiters Theater en Chicago. En ese sentido es muy importante porque la dramaturgia mexicana no existe en la programación habitual del teatro en Estados Unidos, si existen autores que se presentan aquí y allá pero como en nichos específicos que podrían ser ligados a la comunidad latina, estamos hablando de la programación normal de los grandes teatros de Estados Unidos. Es la primera vez que yo sé, que una obra mexicana está en un teatro tan importante por tanto tiempo. Cada una ha tenido su nicho y su éxito correspondiente.

Existen productos derivados de algunas obras, De monstruos… tiene un libro extraordinario, El gallo tiene un CD.

Es tan vasta la investigación que hacemos para cada proyecto que se crea mucho más de lo que uno puede entregar en hora y media, bien dijiste Monstruos y prodigios tiene un libro bellísimo y también significa esta memoria de puestas en escena que no existe en nuestro país, serían libros que dan cuenta de estos eventos escritos en el aire, que eso es el teatro, escribimos en el aire. Un libro que lo retome es maravilloso, hicimos una serie de conferencias, una serie radiofónica sobre Monstruos y prodigios.

De El gallo sacamos un disco, como bien dices, y un documental sobre la puesta en escena. De El automóvil gris hicimos la película, es decir, originalmente es una película, luego es un espectáculo escénico, e hicimos con TVUNAM la película que recoge la experiencia de las actrices, es decir, se podrá ver en el futuro El automóvil gris, la película muda pero con las voces de nuestra intervención que son de Irene Akiko y de Fabrina Melón, y el piano de Ernesto. Siempre hay subproductos.

¿Qué hay entre Beckett o el honor de Dios y Del mago al loco?

Vaya pregunta, son de por medio 25 años, pero pervive una cosa, el artista multidisciplinario, es decir, que el actor tiene que resolver todo; la música en escena; que sea al mismo nivel de importancia las distintas disciplinas, esas son las similitudes. Lo que cambia es la manera de abordar, diría yo, el texto. Y el espíritu de cambio que tiene la compañía en todo proyecto, eso hace que sea muy distinto en muchos aspectos.

Beckett fue una obra que el eje era una obra preescrita, una tragedia de Jean Anouilh, en El gallo tenemos una ópera compuesta específicamente para los actores de esta puesta en escena, es decir, partimos de no tener nada, más que a seis interpretes frente al compositor Paul Barker y yo.

El punto de partida es totalmente distinto. Otra cosa bien interesante ha sido la reflexión sobre el lenguaje, después de haber dado realmente la vuelta al mundo con distintas lenguas y buscar siempre la manera de llegarle al público local, hemos hecho traducciones de las obras, es decir, nos hemos aprendido el lenguaje del país para poner una obra de teatro o bien hemos hecho subtítulos, se ha adecuado a cada país. El siguiente paso era una obra en la cual el texto no tuviera que traducirse, surgió El gallo, que era en un idioma inventado, que todo mundo puede entender, o no entender, es decir lo que entiende un mexicano es lo que entiende alguien de China, no tenemos que meternos en esos problemas, entonces Paul Barker, hizo una síntesis de los idiomas que hablan los integrantes de esta compañía, le metió de su cosecha y creo un lenguaje, porque si se habla en la obra, si se dicen cosas, nada más que es un idioma no conocido.

Me interesa mucho esta cuestión de la dramaturgia que ha nutrido nuestras obras, algunos autores extranjeros como Jean Anouilh, Calderón de la Barca, o la presencia de Paul Barker, el compositor británico. Pero ha habido mucho empuje a la dramaturgia mexicana, son varios autores que han escrito específicamente para la compañía, es el caso de Jorge Kuri, de Ximena Escalante, de Conchi León, de Mónica Hoth, de mí mismo como dramaturgo, yo he crecido como dramaturgo a través de Teatro de Ciertos Habitantes.

Hemos hecho un espectáculo cada dos años, es poco lo que la compañía produce en cuanto a cantidad, pero mucho en cuanto a actividad, porque cada dos años hemos hecho una obra que presenta una temporada de unas 50, 100 funciones en la ciudad de México y luego empiezan giras nacionales e internacionales. Aparte de eso hemos hecho ciclos de conferencias, cursos, talleres, programas televisivos, radiofónicos, etcétera. Las actividades son muy integrales, no nada más es la obra de teatro, sino un montón de cosas que genera a su alrededor.

Teatro de Ciertos Habitantes tiene pocas obras, pero miles de horas de laboratorio, es una compañía de investigación que ha seguido siempre firme a ello con distintos acercamientos. En esta aventura, cada obra, cada proyecto ha buscado su propia génesis, su propio decir, de contenido y de forma.

Nosotros hemos hecho muchos experimentos de integración del público. El público no es algo abstracto para nosotros, ni olvidamos que le estamos hablando de algo, para nada, siempre es un acto de comunicación, de comunicación de un mensaje concreto. En Beckett teníamos un público que lo sacábamos del teatro y lo llevábamos a un lugar real, a las escaleras del Convento del Carmen, o las escaleras del mundo por donde fuimos presentando la obra, en un convento real o donde fuera, un patio real, etcétera, y era meterse un poco en la extra cotidianeidad con el público.

Después, en Monstruos y prodigios hicimos algunos juegos en los cuales el público entró en discusiones sin saber que estaba entrando en discusiones, en un pleito real entre ellos y entre los actores, también de alguna manera seducido o engañado, diría yo. En ¿Dónde estaré esta noche? también, los actores salieron de entre el público y completamos nuestro elenco con gente del público porque no teníamos suficiente elenco y en El gallo lo que hicimos fue invitar al público al salón de ensayo y su participación es de otra manera, digamos, nunca pasa a la escena, pero está casi en escena, no hay diferencia entre la escena y ellos, y tiene que completar la historia. Este dialogo siempre se ha abordado de distinta manera, nunca se ha descuidado, no sé qué venga en la próxima obra, a lo mejor los actores se van a sentar a ver al público. No lo sé.

Todavía… Siempre, es una obra que escribió Conchi León para la actriz Tara Parra basada en la vida de mi madre, y que tiene que ver con el acompañamiento a la gente mayor, con los procesos de enfermedad, los procesos de muerte, que siempre se viven de una manera difícil. Lo que ocurre con este texto, basado en el libro tibetano de la vida y de la muerte, es que da muchos elementos luminosos de cómo bordar estos procesos por los que todos hemos de pasar.

Todavía… Siempre se inserta también en esta búsqueda, siempre, de un lenguaje distinto, parte de un decir distinto y de una forma de hacer distinta, que siempre es más complicado, es decir, no repetimos fórmulas. Esta obra nació de la intención de compartir cierto conocimiento que tiene que ver con la vejez, con el acompañamiento a la vejez, la enfermedad y la muerte. Un proceso al que yo me vi sometido de acompañar un proceso de enfermedad muy fuerte para mi madre, en el cual me tuve que hacer de herramientas para comprender este proceso y llegué a un libro maravilloso que es El libro tibetano de la vida y de la muerte de Sogyal Rimpoché. Y de ahí pensé ¿cómo paso esta información?, busque a Conchi León, que ya nos conocíamos años atrás y queríamos trabajar juntos, y entendió perfecto por donde tenía que ser, y empezó por entrevistar a mi madre, hicimos un primer texto, digamos 50% del texto y después buscamos a la actriz adecuada para hacerlo, fue muy difícil dar con Tara Parra pero encontramos a esta maravillosa actriz que tiene casi la misma edad que mi madre, y tienen cosas muy en común, no sólo la época, sino la forma de ser, el ánimo de cómo abordan la vida, la intención de compartir siempre, de pensar en el otro, eso lo tienen muy presente las dos. Fusionamos las dos historias y quedó una sola, Todavía… Siempre, que es una historia que habla de un reencuentro con el amor, con el amante, ya los hijos crecieron, ya se casaron, ya hay nietos, y bueno, es esta historia que tiene que ver con nuestros modelos arquetípicos de madre o de abuela.

¿Cómo convocas a ciertos habitantes a incorporarse a cada proyecto?

Es bien interesante porque la compañía no hace audiciones, mucho ha sido intuición y encuentros en el camino, es gente que ha decidido ser, por algún tiempo, cierto habitante, que por cierto tiempo ha decidido entregarse a un proyecto específico muy comprometido, porque en ocasiones hemos llegado a ensayar hasta un año una misma obra, todos los días, y en esos periodos nadie es pagado, son periodos que la gente entrega su trabajo por muchas horas del día, porque no hay quien pueda pagar eso y finalmente ya en temporadas y giras se empiezan a convertir en números negros los números rojos.

El riesgo, la audacia, la apuesta por la diferencia y la búsqueda son constantes en la producción de Teatro de Ciertos Habitantes.

Exacto, dentro de la filosofía del trabajo artístico de la compañía está el cambio como algo fundamental. Yo creo que el cambio es algo importantísimo para el artista occidental, a lo mejor no para el oriental en sus términos tradicionales, pero el cambio es muy importante, al menos para nosotros, si lo ponderamos. Es decir, no repetimos ni temas, ni hallazgos, no repetimos formulas, pero tampoco repetimos los procesos. Los procesos son individualizados, es decir, cada obra requiere un proceso distinto, tiene sus componentes de largos procesos de gestación, hay una parte de trabajo físico que se ejecuta muy seriamente, igual el trabajo vocal, pero el centro del proceso cambia, lo cual, para mí como director y para mis asesores creativos es mucho más difícil porque hay que reinventar todo y lo que yo digo es que yo soy más bien un coordinador de talentos, es una co-creación lo que yo hago.

Bastante trabajo es motivar a la gente todos los días, parte de la motivación es no repetir, no caer en una rutina, entonces hay que diseñar todo un sistema de ensayo que sorprenda al actor, al interprete, que saque lo mejor de sí, sin que se dé cuenta que lo está haciendo.

¿Nunca has caído en la tentación de releer, reutilizar, repetir lo que ha funcionado en otra puesta en escena?

Me aburre, la repetición me aburre profundamente, incluso en los procesos, será por mi naturaleza, porque también le doy un valor a la gente que tiene un cierto estilo que lleva al extremo. No estoy descartando esas posibilidades, alguien puede tener un estilo y llevarlo una y otra vez hasta lograr un cierto grado de perfección, pero en mi caso, por mi naturaleza busco lo nuevo.

¿En qué momento tu intuición te ha dicho, yo debo estar en este proyecto arriba del escenario?

Es curioso, respecto a la compañía, yo fui actor por muchos años, mi recuerdo más lejano, a los dos años, es actuando y fui actor de Susana Wein, luego de Carpa Theater de Austria y algunas puestas en escena aquí en México, pero en realidad yo me pienso más como director en la compañía, y en ocasiones he estado como actor, en ocasiones por emergencia y en ocasiones por decisión, digamos que por decisión fue para La piel en el cual invité a un director de fuera para que nos dirigiera, para llevar este espíritu de cambio al extremo, invité a Miguel Ángel Gaspar, quien me dirigió a mí y a otras personas que en ese entonces laborábamos únicamente en oficina en ese momento, hubo que pasar al escenario en este espíritu de cambio.

Esto que acabas de mencionar me recuerda que algunos integrantes de la propia compañía también llevan trabajo administrativo.

Si, curiosamente la compañía terminó por conformarse toda de artistas, de intérpretes escénicos, es decir, todos los que trabajamos en la oficina somos también intérpretes, oficina me refiero a producción, administración, difusión, todos ellos son artistas que pasan por el escenario también.

En un país en el que tendemos tanto al paternalismo, donde es recurrente si no es que la constante de los habitantes de este país, de estar siempre solicitando apoyos gubernamentales y quejándonos de que no los obtenemos de las instituciones, ¿cómo le haces para levantar tus proyectos, que, además, tiene presencia internacional, que es una constante en la compañía?

No es ningún secreto que lo que más se estila ahora, a nivel internacional, son coproducciones en las cuales distintos teatros, instituciones, festivales juntan sus presupuestos para hacer una sola producción y todos cumplen su misión de crear cultura, aprovechando este modelo es que hemos hecho nuestras producciones de los últimos años. Eso tiene que ver, por supuesto con un reconocimiento que se otorga por las instancias que están produciendo, si no sería imposible, ese reconocimiento es a través de la calidad, la originalidad, no solo calidad de contenidos y de formas sino de calidad humana, como se mantienen las relaciones humanas y de un arduo trabajo de promoción, por supuesto.

Desde hace mucho tiempo, Teatro de Ciertos Habitantes goza de prestigio internacional.

Así es, la compañía tiene un gran prestigio internacional que ha sido, de alguna manera, diría yo, planeado o deliberado. ¿Por qué me refiero a eso?, hay obras que hemos mantenido más tiempo en repertorio porque sirven para abrir brecha, aunque la compañía es una compañía de investigación, de búsqueda, es decir no se trata de ser una compañía de repertorio, pero hay ciertas obras que tiene que seguir abriendo brecha porque son fáciles de viajar o bien porque son muy conocidas.

Hay ciertos festivales que quieren lo nuevo y hay festivales que quieren cosas muy probadas y hay que tener ambas cosas.

El proceso de investigación es el más largo, en el que realmente está la mayor inversión, la mayor inversión está en la investigación y en los actores que son los que realizan la investigación en vivo, en movimiento, yo realizo investigación previa larga, pero ellos están investigando por muchos meses en sí, porque además otra de las cuestiones de la filosofía del trabajo artístico es que todo recae en el actor, lo menos posible de ayuda tecnológica, entonces realmente la inversión está en ellos y la mayor inversión es la que ellos mismos han hecho.

Becket fue nuestra presentación al mundo y tenía sus propios retos, cada obra tiene sus propios retos formales y sus retos personales, retos que ni siquiera se comparten con el público en cuanto a los formales, por ejemplo, Becket, se dijo, una obra en la cual se desarrolle todo en una escalera real de piedra, sacar el teatro del teatro y que convivan al mismo nivel texto, música y movimiento, mismo que seguimos utilizando hasta ahora, esos son cosas que si han pervivido, eso sí es una cuestión recurrente en cuanto a refinamiento. Pero Becket era nuestro primer reto, era Becket o el honor de Dios y de alguna manera, buscar nuestro espacio en un mundo teatral, buscar nuestro honor, teatro fuera de teatro en una escalera resolver todo.

Un texto escrito por Jean Anouilh, una tragedia que había que convertirla de 37 personajes, 37 actores requeridos a solo 5 actores que tenían que resolver todos los personajes. Luego vino De monstros y prodigios, un reto totalmente distinto. Hicimos una conferencia con Jorge Kuri, un gran dramaturgo, y la intención era mantener el texto como una conferencia y luego dramatizarla a través de la puesta en escena, ese era un gran reto, es decir, el reto era ese actuar una conferencia y se logró. El siguiente reto era El automóvil gris, que era interpretar una película muda mexicana en una tradición de narración de cine oriental, el benshi, una técnica nunca aplicada al occidente y era interpretar este gran clásico mexicano de esta manera y una reflexión sobre el sonido, en este momento era amarrar al actor a un micrófono y cero movimiento y expresar todo a través del sonido. Otro reto también era que esta gran obra de arte, esta cinematografía olvidada se conociera en el mundo. Bien logrado también.

Le siguió ¿Dónde estaré esta noche? que implicó retos más profundos, involucra mucho más al público en dos butaquerías confrontadas y buscó mucho la confrontación y la participación del público en la pregunta que se hace Juana de Arco en la hoguera y que da título a la obra.

El texto tuvo varias procedencias, uno es George Bernard Shaw, sobre todo al principio de la obra porque nos ayuda a plantear históricamente muy bien el conflicto y se va abandonando Shaw, también hay textos de María Teresa D’alpero en los cuales ella une esta vertiente de la actriz con el personaje y también hace un puente más normal, más coloquial, más a nuestro nivel y lo que hicimos Mari Carmen Gutiérrez y yo, textos que pusimos y que conjuntamos todos estos textos distintos.

Tomamos una referencia histórica en nuestras realidades, el punto más lejano y más olvidado en nuestra nación que ha sido históricamente Chiapas, lo mismo que era el lugar del cual venia Juana de Arco, ese punto no existía, totalmente olvidado, a partir de Juana de Arco tomó otra dimensión, esa es una de las lecturas, otra es aprovechar los distintos acentos que tenía cada uno de los actores, en ningún momento tratar de borrar el acento, no el italiano, ni el iraní, para nada, esos regionalismos es lo que nos hacen ver que esa historia puede suceder en cualquier lugar, esta historia puede suceder ahora, Juana de Arco somos, potencialmente, cualquiera de nosotros, de eso se trató, que cada quien encuentre a su guerrero interno, eso es lo que buscaba esta obra.


Para conmemorar su 25 aniversario, Teatro de Ciertos Habitantes, pone en escena Del mago al loco. Una revelación del Tarot, escrita y dirigida por Claudio Valdés Kuri, en el majestuoso Museo Nacional de San Carlos, pieza que rompe los límites del proscenio, las formas, los géneros, la cuarta pared y la formalidad teatral.

Es la historia de un Viajero dispuesto a ir más allá de sus propios límites, invariablemente se trata de una puesta en escena interdisciplinaria que, de forma alegórica, muestra el universo interno de la psique humana, representado a través de las imágenes del tarot. El espectáculo narra las pruebas que atraviesa “El Viajero” a través de 22 estaciones correspondientes a los arcanos mayores del tarot.

Como los Beatles, este espectáculo es un viaje mágico y misterioso, como lo ha sido la trayectoria del grupo, que narra las vicisitudes que atraviesa “El Viajero”, voluntario externo al elenco, una invitada o invitado diferente en cada función, que desconoce el contenido de la obra, lo que permite que este personaje, junto con las y los asistentes, vivan una inspiradora experiencia a través de 22 pruebas que corresponden a los arcanos mayores del Tarot.

Desde el antiguo Egipto, el Tarot plantea las bases del camino del héroe, presente en todas las sagas, en las cuales el protagonista se entrega a un viaje iniciático en pos del conocimiento. Este saber hermético milenario se mantuvo oculto en muchos momentos de la historia, hasta su reaparición en la Europa prerrenacentista, especialmente difundido a través del famoso Tarot de Marsella. Este mazo de cartas suele usarse como instrumento de adivinación, sin embargo, nosotros le damos el uso para el que originalmente fue creado: como una herramienta de autoconocimiento. Así, el Viajero y todos los espectadores transitarán por los arcanos del Tarot, acompañados por un grupo de intérpretes altamente preparados para sostener las pruebas que presente el viaje. Son palabras de Valdés Kuri, creador del alucinante viaje, acreedor de la Medalla Bellas Artes 2022, como reconocimiento a su trayectoria y labor artística.

El elenco, invariablemente, está integrado por actores-músicos-bailarines: Lourdes Ambriz, Edwin Calderón, Claudia Canchola, Luis Castro, Rodrigo Carrillo Tripp, Marcos Escalante, Xóchitl Galindres, Hugo Gallegos, Guillermo García Proal, Mario Gómez Villarreal, Claudia Guerrero, Aline Lemus, Dulce Medina, Valentina Manzini, Fabrina Melón, Natanael Ríos, Rodrigo Vázquez Maya, Gastón Yanes, además de la participación en escena de Claudio Valdés Kuri, numeroso elenco multidisciplinario que exige el máximo de sus capacidades.

El tarot está formado por 78 cartas divididas de la siguiente manera: 56 barajas correspondientes a los Arcanos menores y 22 a los Arcanos mayores, siendo los arcanos las energías que se encuentran ocultas, ya sea magia blanca o negra.

En el tarot, los arcanos mayores son los grandes protagonistas y cuentan con una inmensa fuerza simbólica:

El Loco: cuenta con nombre, más no con número, representa la fuerza creadora en potencia, el caos, además la locura, un viaje largo y la liberación.

El Mago: señala nueva empresa, comienzos, talento, discípulo, además a un estafador o jugador.

La Papisa: conocimiento, silencio, mujer mayor, severidad, soledad, paciencia.

La Emperatriz: seducción, fertilidad, surgir, creatividad, un artista, un adolescente.

El Emperador: estabilidad material, autoridad, poder, jefe, padre, momento financiero, empresario.

El Papa: espiritualidad, fe, hombre mayor, comunicación, sacerdote, guía, maestro.

El Enamorado: amor, unión, amigos, belleza, hermanos, triángulo amoroso.

El Carro: éxito, triunfo, hombre decidido, acción, viaje, amante.

La fuerza: energía creativa, fuerza, valentía, instinto, ira.

El Ermitaño: crisis, soledad, hombre mayor, prudencia, maestro, abuelo.

La Rueda de la Fortuna: nuevo comienzo, giro del destino, fin de ciclo.

La Justicia: perfección, madre, equilibrio, embarazo, juzgar, prohibir.

El Colgado: duda, pausa, introspección, espera, embarazo, secreto.

El Arcano sin nombre: destrucción, transformación, limpieza, violencia.

La Templanza: armonía, cura, protección, moderación, cambio, equilibrio. Anuncios.

El Diablo: deseo, tentación, sexualidad, creatividad, fantasías, cuestiones de dinero.

La Torre: liberación, apertura, eclosión, secretos que salen a la luz, alegría.

La Estrella: fertilidad, purificación, suerte, embarazo, dones.

La Luna: sueño, secreto, noche, feminidad, intuición, imaginación, amor.

El Sol: amor solidario, nueva etapa, éxito, infancia.

El Juicio: unión, llamado divino, familia, vocación, nacimiento.

El Mundo: plenitud, realización total, acuerdo, renacimiento, unión, mujer embarazada. Además, unión de lo material y lo espiritual.


Con un cuarto de siglo de trayectoria, Teatro de Ciertos Habitantes hace confluir su vasta experiencia en creación escénica. Esta nueva producción marca la cúspide de una línea de trabajo y abre camino a una puesta en escena que, de alguna manera, sintetiza 25 años de creación: Del mago al loco, una revelación del tarot, es una coproducción de la Ciudad de México, el Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, el Instituto Cultural de León y el Festival Internacional Cervantino. Con el apoyo de la Fundación BBVA y Teletec.

Nosotros tenemos cada vez más claro que el arte es un servicio, y todos los acercamientos al arte son válidos, para nosotros es muy claro que lo es. Estamos muy enfocados a compartir nuestro crecimiento como personas, nuestro crecimiento de conciencia yo creo que de las grandes herramientas para el conocimiento es el teatro y poco se utiliza para ello, pero para nosotros si lo es, y claro, no puede ser tan frontal, es decir, que ante todo tienen diversas lecturas todas nuestras obras y la primera es la forma, la forma tiene que ser, creo, muy seductora de tal manera que puedes aun sin entender la profundidad que tiene cada una de ellas, puedas pasártela muy bien. La puede ver un público que nunca ha visto teatro, la puede ver alguien que sepa muchísimo de teatro y de arte, y apelamos a la experiencia artística, esta experiencia que si cambia al individuo, que tu apreciación sobre todo del otro va ampliándose, estos límites que tenemos para comprender que es el otro, más allá de su forma física.

Creo que se logra a través de la experiencia estética, cuando uno va a un museo, cuando uno escucha una obra musical, tu referencia del otro, de la otra cultura inmediatamente se transforma y te haces más empático, yo creo que el arte es como el pegamento de las comunidades, de lo que nos identifica como grupo y creo que eso es a lo que apelamos, a este contacto de la experiencia estética como algo que te acerca al otro. Y todas tienen ese juego, aunque esté en la parte más íntima pero la forma que es lo que seduce, de la vista nace el amor, tiene esta característica de jugar con los elementos que al otro lo pueden enganchar, y después viene el mensaje, las dos cosas son igualmente importantes: contenido y forma, cuidados en extremo en nuestro trabajo. Concluye el gran creador escénico Claudio Valdés Kuri.




El teatro es de todos. ¡Asista!


Absolutamente recomendable. Deje todo y corra a verla.

Del mago al loco. Una revelación del Tarot. De: Claudio Valdés Kuri.

Dirección: Claudio Valdés Kuri.

Actuación: Lourdes Ambriz, Edwin Calderón, Claudia Canchola, Luis Castro, Rodrigo Carrillo Tripp, Marcos Escalante, Xóchitl Galindres, Hugo Gallegos, Guillermo García Proal, Mario Gómez Villarreal, Claudia Guerrero, Aline Lemus, Dulce Medina, Valentina Manzini, Fabrina Melón, Natanael Ríos, Rodrigo Vázquez Maya, Gastón Yanes, Eduardo Delgado, Maru Jones, Luz Adriana Ortega, Juan Manuel Pérez, Gemma Quiroz y Claudio Valdés Kuri.

Producción: Rodrigo Vázquez Maya

Diseño de iluminación: Sergio Écatl

Asesor de movimiento: Mario Gómez Villarreal

Diseño de vestuario: Jimena Fernández

Diseño gráfico: Alejandro Valdés

Asistencia de dirección: Claudia Guerrero

Asistencia de producción: Natanael Ríos

Operador de iluminación: Ismael Carrasco

Administración: Fabrina Melón

Relaciones públicas: Alan Escalona

Sábados y domingos a las 19 horas, hasta el 2 de abril.

Museo Nacional de San Carlos: avenida México-Tenochtitlan núm. 50, colonia Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc.

 
 
 

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