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Somos humanos, solo humanos. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

  • eseperches
  • 19 ago 2024
  • 12 Min. de lectura



El 26 de diciembre de 2004, la masa de la tierra fue atraída hacia su núcleo debido a la subducción tectónica y el planeta se encogió. Como el planeta se volvió más pequeño, comenzó a girar más rápido, tres microsegundos más rápido que antes. El día se volvió más corto. Pero la fuerza también inclinó al planeta 2.5 centímetros en su eje. Se tambaleó. Cómo golpear un trompo que gira, los cambios de marea crearon un efecto de “arrastre,” que nos ralentizó. El día se volvió más largo. Estas diferencias de microsegundos pueden parecer infinitesimales al momento... pero sí se acumulan.

Beckett, en Llevados por la cresta de una ola.

El 26 de diciembre de 2004 un terremoto de 9,1 en el océano Índico provocó el mayor tsunami del siglo XXI.

El terremoto y maremoto, conocido por la comunidad científica como el terremoto de Sumatra-Andamán, fue un potente terremoto submarino que ocurrió a las 07:58:53, hora local, del domingo 26 de diciembre de 2004, con epicentro en la costa de Banda Aceh (Indonesia).

El terremoto ocasionó una serie de tsunamis devastadores a lo largo de las costas de la mayoría de los países que bordean el océano Índico, matando a una gran cantidad de personas a su paso e inundando a una gran cantidad de comunidades costeras, a través de casi todo el sur y sudeste de Asia, incluyendo partes de Indonesia, Malasia, Sri Lanka, India y Tailandia. Las estimaciones iniciales determinaron el número de muertes, en más de 275 mil, sin contar a los millares de personas desaparecidas. El desastre es conocido en Asia y en los medios internacionales como el tsunami asiático. El tsunami ocurrió exactamente un año después del terremoto de 2003, que devastó la ciudad iraní meridional de Bam.

A partir de esta tragedia, el dramaturgo canadiense escribo Llevados por la cresta de una ola, que representó para algunos alumnos, su pase de egreso de la Escuela Libre de Artes Escénicas, una brillante puesta en escena a cargo de Clarissa Malheiros, y que representa un tour por algunas de las ciudades devastadas por el fenómeno.

Platicamos con la directora del proyecto a propósito del mismo, y de su proceso creativo.

Clarissa, he tenido la oportunidad de ver tres puestas en escena de la escuela, la del maestro José Caballero a partir de La vida es sueño; La gaviota que dirigió Mauricio García Lozano, y esta, y la verdad el trabajo de los chavos es espectacular, evidentemente porque están perfectamente couchados y capacitados por ese cuerpo docente.

Sí, sí, ahí van. Yo creo que la pedagogía teatral es tan compleja, y este semestre en particular, esa tutoría que hice yo, me enfoqué mucho sobre el tema, que fue ¿qué es el trabajo del actor?, ¿a qué se refiere eso? y ¿qué son las funciones que un actor tiene que resolver por sus uñas, y qué no?.

Ese fue nuestro punto de partida y no fueron pocos los obstáculos, porque cuando son muy, muy jóvenes creen que el teatro se resuelve, que tu marcas una escena y ahí está, y nosotros sabíamos que no es así Salvador, es pura talacha. Puedes dar pistas, pero quién resuelve finalmente todas las transformaciones de un personaje, los caminos, es el actor, la actriz, no hay de otra.

La metodología de trabajo que se está llevando en esta escuela, creo que es diferente, por ejemplo, en el montaje Llevados por la cresta de una ola, y en las anteriores hay alumnos de diferentes grados.

Sí, son todos mezclados, entonces hay gente que está y es su primer semestre, y hay gente que va a egresar ahora. Eso pone un grado de complejidad interesante en el trabajo. Pero también en la vieja tradición del teatro los con más experiencia enseñaban a los que tienen menos, finalmente mucho de nuestro quehacer históricamente hablando, no digo que ahora, históricamente hablando, se enseñaba de generación en generación, éramos familia.

¿Cuántos años son de carrera?

Son tres.

3, y hay algunos de ingreso que están blanco.

Pero agarran su onda evidentemente. Yo creo que lo más complejo es el lenguaje, porque explicar la problemática de la actuación siempre es una cosa engorrosa, y los que tienen más experiencia, más lenguaje, tienen más facilidad de entender cuando dices, No vayan tanto a la espectacularidad, vayan más al contenido, menos a la forma; cosas así. Uno siempre se está rascando para explicar por qué ciertas cosas funcionan, o no, a los alumnos.

En este tipo de trabajos escolares; ¿cómo decides?, ¿quién elije que se monte tal obra?... …yo… …uno podría pensar que tendrían que ser obras más corales, pero en este caso hay escenas de diálogos entre dos personajes, como la de la mujer que supuestamente secuestra a un niño. La escena multiplicada es bellísima, la de la prostituta.

Elegí el texto a partir de una sugerencia, porque fue leído en el Dramafest este año que pasó, la lectura fue dirigida por Diego Álvarez Robledo, quien entró al ruedo con nosotros para hacerme las luces, y este mismo equipo de Ricardo Lomnitz, Natalia Cabello, Paulina Álvarez y Sol Sánchez habíamos hecho juntas La visita un trabajo audiovisual que fue conclusión de una generación del CUT, son todos muy jóvenes, jóvenes pedagogos, entonces me interesaba mucho que tuviesen ese otro tipo de relación también con maestros que son mucho más cercanos a ellos. Porque mi pregunta es, cuando me paro con un joven que está empezando su exploración o investigación en el campo de las artes escénicas como alumno, yo le llevo 45 años de distancia solamente en el que hacer teatral, fuera la edad, que tengo edad para ser su abuela. Entonces tener maestros más jóvenes con otro tipo de aproximación a sus inquietudes siempre ayuda, y no que yo no sea sensible porque llevo tantos años dando clases, y he dado clases a tanta gente, me considero alguien que tiene una buena escucha para con ellos. Pero siempre se quedan dudas, no puedes resolver los problemas de todos.

Ya tiene tiempo que este tipo de trabajos escolares tienen una calidad óptima, tienen mucha frescura. Los trabajos del CUT, de la ENAT, los trabajos de CasAzul, de La casa del teatro, y ahora de esta joven escuela que fundaron y dirigen Enrique Singer y Alberto Lomnitz, y que han ido convocando a gente con mucha experiencia, con mucho talento como Mauricio García Lozano, el maestro José Caballero, o tú, y los resultados son maravillosos. La vieja idea de ir a ver una obra escolar, ¡Qué flojera!, ya se rompió, y creo que muchas veces estas obras son mucho mejores que el teatro comercial.

Puede ser, como dices, por la frescura, por el arrojo. En realidad inviertes ahí una cantidad de tiempo y de energía, yo estoy con ellos desde enero, pero full de la escuela, de 8 de la mañana a 12 del día.

Entonces tienes que echar mucha galleta para que entren en el juego contigo, y te da mucha ilusión, a mí personalmente me da mucha ilusión. Yo sé de las limitaciones tanto de una producción que no tiene un peso y no hay cómo.

Pero aquí felizmente la mesa, las sillas, todo es de la Máquina del Teatro, el proyector es de la Máquina del Teatro, y me fui a comprar los plásticos en la Comex, me entiendes, así vamos. Acabo de llegar del centro, que fui a comprar una lámpara que se quemó. Tienes tú que hacerlo, si no, no te sale el numerito y es eso, un regalo para tener una experiencia plena y les toque el gusano del teatro, sabes, que es único, porque cuando lo experimentas te tornas un gran espectador, una persona mucho más empática, o un ser teatral. No sé.

Siempre he dicho que cuando a uno le prende la vacuna del teatro ya y es para toda la vida.

Sí ahí ya estás enganchado de forever.

La obra parte de un hecho real, de una tragedia... …una catástrofe... …estos cuadros que se van armando, desde el principio, que es muy bonito cuando están los turistas en la playa y se quedan pasmados, ya saben lo que les viene encima, literalmente. Que bella obra, como aborda la catástrofe desde muy diferentes ópticas. La que mencioné de la mujer que pierda a toda su familia, salva a un niño y es acusada de secuestro, y uno piensa ¿Por qué la llevan presa si hizo algo bueno? Sí pero la ética... …lo legal... …éticamente es una gran cuestión que se pone ahí, frente a la tragedia humana.

Yee, el dramaturgo, cuando el Tsunami él tenía una amiga muy cercana que estaba allá y tuvo muchas comunicaciones con ella por teléfono y después él decide hacer la investigación y va a todos los lugares donde llegó el Tsunami y fue haciendo fotos de todos los lugares. A él le hubiera gustado hacer como una especie de panorámica pero era imposible, entonces fue pegando las fotos una al lado de la otra, y así escribió la obra. Y la obra es eso, es como una panorámica de diferentes fotos que narran esa catástrofe. Para él es una obra acerca de la esperanza, acerca de cómo uno puede encontrar, tal vez, una respuesta, no que solucione la problemática, en el caso de la culpa es el abrazo y que todos somos humanos, solo humanos. Eso es para mí una de las grandes frases, Somos humanos, solo humanos, y si realmente nos miráramos como dice ese último personaje que se llama Parásito, es una especie de Tiresias que viene a extirpar su culpa, si eso sucediera evidentemente tendríamos otra relación con el dolor, y ahí yo siempre pienso Salvador, para abordar el dolor hay que tener belleza en el arte, en la vida también, pero eso es otro asunto.

Para poder tocar esos temas hay que tener un toque de esta magia que es lo bello, tratar la violencia con violencia es muy duro, se torna muy duro; tratar el dolor con saña se torna insoportable y provoca rechazo. Dices ¿para qué? yo ya mi vida, las personas que ves en la calle, el perrito que está mal, bueno todo nuestro mundo es muy complejo en términos de sufrimiento.

Entonces por ahí fui pensando de qué manera solucionar, sin un peso, ese tipo de cosas, y sí, poco a poco te vas armando de algunos recursos con un equipo muy bonito, porque la música de Ricardo Lomnitz es muy acertada, los videos arropan, no van muy lejos en su exploración, pero arropan, y las luces de Diego están muy bonitas, con lo poco que tiene el Varsovia, porque el Varsovia no tiene lycos, por ejemplo, no tiene una iluminación teatral, tiene las robóticas, es lo que tiene, y ya. Y así hay que jugar.

Lo que dices del dolor con la belleza lo cumples a carta cabal con tu puesta en escena, es bella, es un poema, y habla de mucho dolor. Y cada escena es muy distinta de la otra, ¿hay alguna en particular que te haya resultado más complicada, que te guste más?. Te repito la escena que se triplica me parece extraordinaria. Sí esa es muy bonita la solución que propuse escénicamente. Pero las escenas más difíciles es el propio planteamiento de la obra, para mí el nadador, la primera escena de los niños es una escena difícil.

En sí el casting, sabes, yo hice un anti casting porque quería una experiencia pedagógica para los muchachos, entonces les di personajes que eran, de alguna manera, lejanos a su propia energía, lo que un director nunca haría, para que complicarse. Yo pedagógicamente escogí eso porque yo estuve en su primer semestre, hace 3 años, los conocí, los que siguen hasta ahora, después estuve con Mauricio el semestre pasado y ahora este semestre me tocó la dirección. Entonces tenía yo esa inquietud de darles lo mejor, pero sí me salieron algunas canas, a ellos también, porque era muy difícil el tono de esos personajes, cuales a ti te quedan, yo diría claro el Parásito, claro la caída.

A mí me gusta hacer personajes que no existen, a mi, Clarissa, y para mi la finura del realismo absoluto es una cosa donde yo me siento menos a gusto como actriz, no como directora, como actriz, entonces, claro, yo hago Frankenstein, hago Kafkas y Artauds y cosas así, y el rey se muere, porque soy muy energética, entonces me cae mejor que un trabajo contenido, y así justo con ellos les propuse el antagónico de su energía, entonces fue una batalla campal, para ellos y para mí.

Fue un reto bien interesante del cuál salieron muy abantes, porque de verdad lo que uno ve es excelente. Supongo que hay alternancias.

Sí, fueron cuatro elencos. Son 14 alumnos y cada día hicieron personajes distintos. Lamentablemente solamente fueron cuatro funciones, bueno, ya mucho teatro se está haciendo así. Son micro temporadas y es una pena porque de verdad que es un trabajo que vale mucho la pena verse.

Pero así es en las escuelas, no tienen varo, porque hay que alquilar el Varsovia, pagar los técnicos y todo eso eso sale un poco de la taquilla. En fin, las problemáticas, y los chicos también, porque tienen sus compromisos, la cosa es lo que es.

Aquí opera perfecto esto de que el teatro es efímero, ya entendí por que decían eso. Aquellas temporadas en las que develaban placas de 100 y de 200 y de 500, eso ya es historia y solo queda para el Insurgente u Ocesa, creo.

Si solamente los comerciales, que cobran lo que cobran en la taquilla para poder mantenerse, y que bueno que hay público, yo lo celebro.

Nosotros que hacemos este tipo de teatro más en la investigación, en el lenguaje, cómo abordar cuestiones éticas, estéticas, hacer el teatro de una manera, avanzar en su búsqueda creativa, pues ahí andamos hoy en día un poco con la soga en el cuello, pero ni modo.

Tu que tantos años has dado clases y supongo que lo has hecho en todas las escuelas de actuación de México, o casi, ¿en qué abona la Escuela Libre de Artes Escénicas, a la formación actoral en nuestro país?

Su propuesta es la práctica. Hoy por hoy está acabando la primera generación. Evidentemente tienen que hacer un proceso de reevaluación, de cuánto esa intuición de Alberto Lomnitz y Enrique Singer llega a buenos resultados, qué funciona muy bien, cuáles son las carencias que puedan ser apuntaladas por ahí. Pues eso.

Yo creo que se vale la experiencia, creo que la pedagogía teatral tiene que estar en constante transformación, así como el teatro, que cambia mucho. Obviamente que las escuelas por la rigidez de sus currículas, de las materias, de los acuerdos que tienen que hacer con las universidades, tienen mucho menos libertad. Una escuela así puede coger ciertos riesgos, y les toca a ellos o a todos nosotros que hemos sido parte de estos procesos, hacer un recuento de lo positivo y de lo que faltó.

Este semestre estuvieron en toda la parte teórica con Luz Emilia Aguilar Zinser, por tanto tuvieron un muy buen diálogo con ella. Paulina Álvarez atendió la voz; Sol Sánchez puntos de vista, que es un trabajo que hacemos mucho en La Máquina del Teatro; yo en la dirección; Ricardo en la música, y así vamos intentando suplir, pero el trabajo de formación de un artista, actor-actriz, es como de 10 años. Una escuela no puede suplir, puede encaminarlos a su búsqueda, sentar bases, y eso en todas las escuelas, el CUT, la ENAT, evidentemente CasAzul, los que sean, van intentando hacer que el teatro pueda cumplir ciertos prerequisitos, como el trabajo de imaginación, el trabajo de comprensión, pero depende mucho del crecimiento de la propia persona, porque estamos hablando de la creación de un artista. Es un trabajo a largo plazo y los artistas son como los niños, empiezan bebés, después se tornan actores niños, en nuestra compañía algunos son niños todavía, actores niños qué tienen todavía ciertas carencias en sus habilidades de proyección, de articulación, la talacha. Otros ya son actores jóvenes que tienen mucha energía. No hay ningún actor maduro, eso viene con la vida Salvador.

Finalmente, en este sentido de la formación de actores. ¿Qué futuro le podrías augurar, en términos de capacidad, de preparación, de talento, sobre todo a los seis o siete que ya egresan? no estoy hablando si los van a contratar, o no, eso nadie lo puede saber. Hablo en términos de capacidad.

Hay tres que están muy bien encaminados, uno que está en Cabaret, que es Efraín Félix, que trabaja allá y trabaja profesionalmente, antes estaba en Lagunilla mi barrio; la otra está con Enrique Singer en la UNAM, que es Alejandra Torreblanca, el otro está ahora con Juliana Faesler, que vamos a remontar Sueño de una noche de verano y paso la audición, llegaron como 30 chavos del CUT, ENAC, FAC y él se quedó por la brillantez de sus improvisaciones y todo, se ganó el papel. Y después hay algunos que veo que necesitan todavía mucho más camino porque su punto de partida como personas era más  intrincado.

Hay gente que tiene más facilidad para el juego y otras menos, así es la vida. Otros para hablar, porque tiene que ver con tu entorno, con todo, con tu ambiente, con tus creencias, con el ser que eres. Espero que les vaya muy bien, no está muy bueno el panorama, para empezar para los jóvenes porque ¿dónde te vas?. Algunos están intentando levantar cosas entre ellos, el caminito, que hagan sus obras, que hagan sus proyectos, busquen sus recursos, apliquen para audiciones. Como todos nosotros hemos hecho caminitos.

Este trabajo fue desarrollado y apoyado por: Native Earth Performing Arts, la compañía de teatro fu-GEN Theatre Company, el Toronto Arts Council, el Ontario Arts Council y el Canada Council for the Arts. En 2009, la obra encontró su hogar en el Tarragon Theatre, bajo la mirada generosa de Richard Rose y Andrea Romaldi, y se completó durante una residencia ahí mismo.

David Yee Yee nació y se crio en Toronto, Ontario, Canadá. Es de ascendencia china y escocesa. Se graduó del programa de estudios de teatro y drama de la Universidad de Toronto Mississauga en 2000. Con la intención de dedicarse a la actuación, se centró en cambio en la escritura de obras.

Es un actor y dramaturgo canadiense, además de ser el director artístico de la Compañía de Teatro Asiático Canadiense fu-GEN. Otras de sus obras incluyen Lady in the red dress, que fue nominada al Premio Literario del Gobernador

Llevados por la cresta de una ola debutó en 2013 en el Tarragon Theatre; su estreno estadounidense fue más tarde ese año en Fairfax, Virginia. Ganó el Premio del Gobernador General al drama en inglés en los Premios del Gobernador General de 2015. 



 

 

El teatro es de todos. ¡Asista!

 

Absolutamente recomendable.

 


Llevados por la cresta de una ola, de David Yee.

Dirección: Clarissa Malheiros.

Actuación:

Estudiantes de la Escuela Libre de Artes Escénicas:

Alejandra Torreblanca, Aline Márquez, Anna Sofía Ceballos, Andrea Montenegro, Daniel Carramiñana, Efraín Félix, Elías Edirel, Erick Dezib, Germán López, Homero Alcántara, Karla Pietrasanta, Maggie Tovar, Marco Muñoz y Viridiana Luna.

Diseño de iluminación y asesoría multimedia: Diego Álvarez Robledo.

Acompañan este proceso: Sol Sánchez, Paulina Álvarez, Ricardo Lomnitz, Natalia Cabello, Alberto Lomnitz, Enrique Singer, Daniela Parra y Sandra Escamilla

Este montaje representa el egreso de la primera generación de la Escuela Libre de Artes Escénicas.

Las cuatro funciones de la obra se presentaron en el Teatro Varsovia.

 

 
 
 

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