Sigues siendo tú, con o sin pene. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 17 jul 2023
- 13 Min. de lectura

Orlando es un joven gay que creció cuando era ilegal serlo y que, en 1967 decidió operarse, siendo uno de los primeros cambios de sexo en su Suecia natal. Mikael lo hizo cuando ya tenía más de 50 años. Ambos son personajes que, asfixiados por no embonar en las concepciones restringidas de género, eligieron probar uno de los binarios y después de un tiempo intentan cambiar otra vez.
Es verano del 2006 en Suecia. Orlando y Mikael están por primera vez uno frente al otro. Tienen más de 60 años, y una conversación por delante sobre lo que, para su sorpresa, comparten: Ambos han transitado por distintos géneros a lo largo de sus vidas. La transcripción de esa primera conversación entre ellos es el texto de Los arrepentidos, del artista, escritor y director sueco Marcus Lindeen. La obra regresa a escenarios locales, con un gran plus, ahora es interpretada por cuatro actrices trans, que alternan funciones, nuevamente dirigida por Sebastián Sánchez Amunategui, con quien tuvimos una conversación a propósito del retorno de la obra a escenarios nacionales.

¿Cómo se da este reencuentro con esta obra que tú, tan bien conoces?, ya que, justo van a ser 10 años que la montaste por vez primera con un elenco de lujo con actores hetero: Margarita Sanz y Alejandro Calva.
Es una obra que siempre me dieron ganas de volver a montar. Pasando la pandemia alguien me preguntó ¿Volverías a montar alguna obra tuya prepandémica? Porque hacía el chiste de que veía mis obras después de la pandemia y como que me daban flojera todas, y dije: Creo que las únicas que volvería a montar son Los arrepentidos y Winnipeg, y son esas cosas inesperadas que, como que invocas algo y empiezan a moverse las fichas solitas. De repente me llamó Susana Polanco, que es una amiga mía que trabaja con la teatrería, y me dijo: Me puse a pensar en Los arrepentidos ¿no te gustaría volverla a montar?, y le dije: Que curioso justo estaba pensando que sería una obra que volvería a montar. Me contactó con la gente de la teatrería, y platicamos, en simultáneo hablé con el autor y me comentó que la volvió a montar en Francia, en Marsella el año pasado, y que ahora tenía un nuevo requisito: que la obra la hicieran actores no binarios o dentro de la rama LGBTTTQY+.
Es una exigencia del autor, no que sean actrices trans, le costó mucho encontrar actrices trans para hacer la obra, curiosamente, y la hizo con una actriz lesbiana y con un actor no binario.

Sin duda, esta exigencia le da otra visión, otra perspectiva a la obra.
Es otro universo, es muy interesante. En el momento que tuve esta conversación con el autor, me resonó, pero me resonó que tenían que ser actrices trans. Abrí un casting para actrices y actores trans directamente, actores trans no llegaron, llegaron solo actrices, llegaron como 10 personas al casting, entre ellas, las cuatro actrices que están en la obra.
Fue un casting que hice de otra manera, porque normalmente para un casting les mandas un extracto de la obra y ellas lo preparen. Aquí, como el tema era delicado, y quería tener una recepción respecto a qué opinaban de la obra, del texto, del tema, de la situación, el requisito era que leyeran toda la obra y que vieran el documental, porque, como sabes, esto es realmente un documental transcrito, que el autor le hizo algunas licencias, pero es la transcripción de una serie de entrevistas que él hizo para un material audiovisual.
Fue muy interesante porque, por lo menos las cuatro actrices que están en los dos elencos llegaron al casting con su interpretación de cómo eran ellas vestidas de hombre, y las cuatro escogieron los mismos fragmentos de la obra para hacer el casting, porque yo les di la libertad de que escogieran la escena que más les resonará, yo tenía una actriz ahí que les daba réplica, pero las 4 llegaron, no con los mismos personajes, pero sí con los mismos fragmentos.
Fue muy interesante, uno va escuchando lo que va pasando y dice: Mira todo se va acomodando muy padre. Entonces armé dos elencos, también porque, eso ya es como una queja que tengo actual, uno ensaya una obra con un elenco y a las dos semanas te sale un actor con: Oye, me salió Netflix, me tengo que ir. Oye, me pasó esto, ya no puedo estar en la obra. No se habla de eso, pero es una realidad.
De entrada, me pareció interesante. A mí me gusta mucho dirigir escuchando y entendiendo de dónde viene cada actor o actriz, y a partir de eso ir construyendo, es decir, no creo en estos trabajos de imponer un estilo, imponer una manera, y aquí fue muy interesante porque terminé haciendo como dos montajes completamente distintos, aunque las acciones sean las mismas, aunque los textos sean los mismos, en una un personaje es más fuerte que el otro, y en el otro invertí, el otro personaje es más fuerte que en el uno.
Aproveché para experimentar un poco también.

¿Son dos elencos o estos dos se combinan?
Creo que se van a mezclar, y después también me gustaría que se aprendieran el otro personaje, pero todo a su tiempo. El único problema que tenemos es que es una obra que es solo una sola vez a la semana, entonces cada elenco hace la obra cada 15 días. Ahorita mi intención es que afiance este primer montaje y ya que las actrices estén más cómodas con todo lo que hace una temporada y dar funciones, voy a empezar a mezclar los elencos y si a la obra le va bien, trataré después de intercambiar personajes para que tengan la posibilidad de hacer los dos personajes.

Orlando y Mikael son dos adultos mayores que en ese primer encuentro hablan de los diferentes momentos, circunstancias y motivaciones de sus operaciones de cambio de sexo, de la vida antes y después de ellas, y de lo que hizo que ya no quisieran vivir como mujeres. “¿Necesitas tener un pene nuevo? ¿No puedes vivir tal como eres? Sigues siendo tú con o sin pene”, dice uno de ellos. Son dos personas diferentes, que hablan sobre sus vidas, problemas, estrategias, recuerdos, reflexiones y sueños. Desde cómo eligieron su nombre de mujer a las técnicas que usaban para ocultar que nacieron como hombres.

Para ti como director, que conoces bien la obra, ¿qué tanto modificó en ti esa percepción de saber que, con quién ahora estás trabajando realmente habían compartido con los personajes que interpretan, la reasignación de sexo.
Es una obra que hace 10 años me parecía muy humana, porque hace 10 años ya había la discusión de ¿Por qué estás hablando del arrepentimiento?, que es un tema tabú en la comunidad trans... ...con connotaciones moralistas judeo cristianas, incluso... ...exacto, pero no tenía como una respuesta de mis actores respecto de eso, y ahora si la estoy teniendo. A las actrices que lo hacen ahora, les parecen personajes muy humanos, las ha hecho cuestionarse, si alguna vez tuvieron alguna duda.
Si ha sido interesante estar ahí viendo un poco como voyerista, y un poco desde afuera lo que pasa, pero sí, las preguntas han sido más interesantes, las preguntas me han resonado más en los ensayos.
Los actores y actrices suelen tener una obsesión con algo del texto que van y regresan y regresan, porque no lo entienden, porque no quieren hablar de eso, y aquí era muy interesante porque las cosas que les resonaba más, eran cosas que a mí no me resonaban, entonces me obligó también a descubrir y a encontrarle significado a cosas que para mí parecían “normales”. Aunque la palabra, como lo dice la obra, es una palabra fea, decir que algo es “normal”, pero a mí me parecía que estaba comprendido y entendible, me hizo preguntarme muchas cosas.

Además, ensayaba con los dos elencos todos los días, dos horas y media con cada elenco y era como ensayar dos obras, era como acercarme al texto, que es algo que siempre me ha gustado del teatro. Yo siempre digo de broma que me gustaría montar una obra de seis maneras distintas, sin cambiar ninguna palabra, que creo que podría ser un ejercicio muy interesante. Aquí no lo hice porque sería como faltarle un poco al respecto al texto, pero ahora si lo explore por dos lados distintos.
Escrita a partir de los testimonios reales recogidos por su autor, Marcus Lindeen, Los arrepentidos es una entrevista entre Orlando (67) y Michael (62), quienes, mientras se conocen, cuentan diversos aspectos de sus vidas. El motivo del encuentro es que los dos han pasado por una experiencia traumática similar. La conversación transita por diferentes temas, siempre íntimos y que rodean el motivo principal, profundizando con intensidad e iluminando zonas incómodas. La obra, surgida de un documental homónimo, también de Lindeen, ha sido traducida al francés, alemán, noruego, inglés y español.

Una gran ventaja en esta obra es que siempre será vigente, es una obra que conserva su vigencia y la conservará por mucho tiempo.
Porque es un documento histórico, si tú quieres modernizar o actualizar esta obra, ya no puede ocurrir, sería contradictoria por todos lados, no habría manera, sería un error. La llaman teatro documental, la verdad es que es la transcripción de un documental, que no la hace teatro documental en sí, y yo sí busco llamarla recreación de una conversación, nada más, con sus elementos teatrales.
En este caso, que trabajé con actrices que vienen de medios como el cabaret, donde la contención es mucho más difícil, me pareció mucho más interesante que fuera una conversación completamente estática, pero donde se estuvieran mirando y escuchando las actrices, peleé mucho eso todo el proceso, porque en el fondo es solo una conversación. El que quiere ver teatro con gran producción, desplazamientos, con mucho más matices, yo siento que va a salir un poco decepcionado, pero era un poco la idea, porque así eran estos personajes, y por eso también me gustó la teatrería, porque es un lugar cercano, muy íntimo, y dónde puedes estar realmente cerca de estas dos personas conversando.

En 10 años el mundo ha cambiado, la mentalidad, las situaciones han cambiado muchísimo, simplemente, en ese entonces no existía el “elles”, por decir algo.
Justo eso te iba a decir. Lo que es muy interesante es que son personajes en el fondo no binarios que están hablando de algo que ahora tiene palabra, pero antes no tenía. Para mí lo que siempre ha sido muy claro de esa obra, más en estos tiempos como de cancelación, como de que todo está mirado con 27 lupas, a mí me parece muy importante rescatar archivos históricos, y para mí esta es una obra, a pesar de que se escribió en el 2006, del siglo XX. Es una obra que te muestra dos personajes sin ninguna información, porque no existía el internet, no existían estos grupos de acompañamiento cuando alguien tiene una duda en la búsqueda de su género, no existía nada. Eran dos huérfanos, en el sentido de la palabra de que no tenían dónde apoyarse, que tenían miedo, que no se identificaban como hombres, pero en ese momento no identificarte como hombre, o no sentirte hombre, o no querer ser hombre en un mundo tan binario como el siglo XX, era querer ser mujer, no había opción. Ahorita la discusión es distinta, pero eso tiene que ver con la información, que sí se ha desarrollado toda una red de apoyo.

No importa la clase social, siempre va a ser difícil, no es que se ha ganado ninguna batalla, pero una persona que ahorita tiene dudas, tiene más a la mano maneras de ser acompañado en el proceso. Estos personajes no lo tenían, entonces se volvió una cosa muy interesante. A mí lo que más me gustó fue que para las cuatro actrices, que son las que dan la voz, les parecía una historia muy humana, muy humana, y como ellas mismas decían todo el tiempo: “Mira cómo ha cambiado esto. Claro, es que en esa época pasaba esto”. Se ponían gasolina para hacerse senos. Te van contando todas las experiencias que ellas sí, en ese sentido les resonó, porque las habían escuchado, las habían vivido, habían estado cerca, y ellas mismas, Terry y Libertad son actrices que tienen arriba de 60 años las dos, entonces cuando tuvieron sus dudas se asemejan más a los personajes que están interpretando.
Lo que es transgresor de la obra, es que abre una puerta hacia algo que es casi tabú, porque al iniciar un camino, pareciera que es un camino sin retorno. Y la obra trata de la búsqueda de la identidad como un proceso que no termina. No es sobre el ensayo y error, sino sobre que hay otras formas de búsqueda. Y lo hace con honestidad, porque ellos no están modificando su discurso, son personas comunes y corrientes que toman una decisión tan compleja y son capaces de replantearse la vida.

En la sexta década de vida, Orlando y Mikael se encuentran por primera vez para hablar de sus vidas resultando una extraordinaria conversación llena de matices. No solo sobre la identidad de género, sino sobre la identidad humana, la búsqueda de sí mismos hasta las últimas consecuencias; la presión del grupo sobre el individuo, y su lugar dentro de la sociedad con la única finalidad de ser aceptados y amados. Es una conversación que transcurre con un peculiar humor, tensión y romances. Orlando quien tuvo su primera reasignación sexual en 1967 para convertirse en Isadora y Mikael quien opta por ser Mikaela a sus cincuenta años, practicándose las operaciones de cambio de sexo en los años noventa, comparten el arrepentimiento de haber tomado esa decisión por muy diferentes razones. Y es en el poder compartir sus experiencias que Orlando y Mikael pueden entender el individual camino de la sexualidad humana.
A mí, la gran lección que me dio la obra en ese sentido es: uno, puede arrepentirse la cantidad de veces que necesite hasta encontrarse, hasta encontrar su identidad de género, pero más allá, hasta encontrar su identidad como ser humano. Eso es lo bonito de esta obra, que lo puedes transpolar, de género, a identidad de cualquier cosa, y al arrepentimiento, creo que le hemos puesto una connotación demasiado negativa, cuando es parte del proceso.

Lo que también me gusta mucho de la obra, es que vemos a dos personajes que no por tener una intención de buscar otro género, no dejan de ser conservadores, porque también tenemos estos clichés de, ellos son liberales, ¡no!. Es decir, la búsqueda de la identidad de género y la propia identidad de género, es algo que va más allá de pensamientos políticos, religiosos y eso lo expresan muy bien estos personajes. Micaela es la persona más conservadora, yo pienso que ahorita sería un trumpista, o un bolsonarista de hueso colorado y podría estar en contra de todas estas cosas de la identidad de género, aunque él se haya convertido en mujer, porque la cabeza no es lo mismo que el cuerpo.

Detrás de la aparente sencillez de la puesta en escena, mucha gente puede pensar ¿qué problema tiene sentar a dos personas frente a frente y ponerlos a hablar y proyectar algunas fotografías?, yo creo que hay una gran complejidad detrás de esto. Platícame.
Esa es la pelea que siempre tengo yo mucho, que sea minimalista, o se vea sencillo, no significa que sea minimalista y sencillo en su interior. Porque llegar a eso fueron tres meses, fue un proceso donde hubo que ensayar mucho más, donde hubo que ir deshojando la cebolla, y que se pudiera llegar a ese, yo lo siento un poco como, no llamarlo nirvana, pero cuando haces meditación, que tienes que entrar a otro estado para poder conectar, y yo trabajé mucho eso. La verdad es que trabajé mucho eso, trabaje que no se dispersara la energía, todo está muy contenido y me acuerdo que les dije el primer día de ensayo, que ellas no lo entendían, y cuando llegaron al teatro dijeron: Lo entendí perfecto. Les dije: Ustedes van a estar en una capsulita, porque la luz, cuando entran al escenario, ellas no ven al público, aunque lo tengan a un metro, y ellas se sienten como en una cápsula, y les dije: Un poco la idea de este montaje es encapsularlas, tenerlas ahí con nada que distraiga, con ninguna fuga, era un poco la idea.

Actualmente en México, se presenta por primera vez con un elenco conformado en su totalidad por actrices trans: Terry Holiday, Dana Karvelas, Libertad Palomo y Roshell Terranova.
El proceso de trabajo con este grupo de actrices es interesante y poderoso, ya que ellas imprimen su experiencia sobre los personajes y, a la inversa, están interpretando papeles de hombres y no de mujeres, que es la identidad con la que se identifican.
Cuando a mi Marcus me dijo, Ahora hay que hacerlo para este colectivo, me parecía que entonces lo natural era que lo interpretaran actrices o actores trans, me gusta, pero eso es más como una curiosidad actoral, porque para mí ha sido interesante que muchas veces ya dicen: Oye, si vas a traer un personaje gay, que lo haga un actor gay; si vas a tener un personaje de tal tipo, ten a un actor que sea. Y yo no lo entendía, y ya lo viví.

Yo no creo, yo creo que un actor debería poder interpretar cualquier personaje, pero también entiendo esta cosa de ser incluyentes en este momento, como el momento cuando dice Orlando de que ya nos hayamos arreglado como sociedad y ya no importe. Pero también tendría que pasar que una actriz trans pueda interpretar el papel de una mujer cisgénero, y tendría que pasar eso.
Sigo pensando que no importa como es la persona para actuar cualquier papel, pero creo que en este momento sí es importante darles ese espacio, hasta que se gane la batalla de que cualquier actor, actriz, acter, puede hacer cualquier personaje también. Porque aquí hay como una inclusión de un lado, pero en el fondo lo que tiene que pasar, es que terminemos siendo todos iguales, pero no me cambió la visión, yo creo que los actores deben poder interpretar cualquier tipo de personaje. Lo que es interesante y esta obra me lo permite, es que es un documento, al ser un documento, sí está bien que lo hagan las personas que entienden de lo que se habla.

En 2013, esta obra se presentó en México y, por primera vez en el continente americano, bajo la dirección de Sebastián Sánchez Amunategui y protagonizada por Alejandro Calva y Margarita Sanz. En palabras del director “fue una obra de nicho que buscó recrear el documental. Así fue como se presentó por 12 semanas en el teatro Helénico”.
Para quienes tuvieron oportunidad de ver la primera versión, aunque sea mismo texto, similar montaje, hay que ver la propuesta actual porque son dos obras distintas. La obra es el mismo texto, porque una de las peleas que tuve también con Marcus fue de no cortar, porque hay un momento que se habla de la opresión de las mujeres cuando tienen poder, que eso, él lo quitó del texto y yo le pedí regresarlo, no porque esté de acuerdo con lo que dice, pero me parece que es el reflejo de estos personajes de la sociedad del siglo XX, de que el machismo y la misoginia no importan, siguen siendo esta parte, entonces yo quise mantener el texto íntegro y use el mismo texto que hace 10 años, y la obra dura 30 minutos menos, sin quitarle ni una coma, y si recuerdas la obra anterior, tengo el mismo movimiento, cambié el trazo, pero a nivel tiempo es lo mismo, claro el montaje anterior era teatral y este es una confesión.
Nos acordamos de ella todos, yo también, pero imagínate la cantidad de pausas y el tiempo que había que dedicarle a cada frase para que cayera, y ahora viene desde otro lado, va mucho más rápido, pero porque la conversación realmente era así de rápida.
Marcus Lindeen, nacido en Suecia en 1980, es artista, escritor y director. Estudió dirección en el Dramatiska Institutet en Estocolmo e hizo su debut con Los arrepentidos, sobre dos hombres suecos que cambiaron de sexo dos veces, y que luego fue adaptada en un documental filmado por el propio.
Orlando y Mikael: Los arrepentidos, nos permite conocer dos historias reales, pero sobre todo muy actuales. Mikael y Orlando han atravesado las fronteras de lo que hasta hoy conocemos como masculino y femenino.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable.

Orlando y Mikael: Los arrepentidos, de Marcus Lindeen.
Dirección: Sebastián Sánchez Amunategui.
Actuación:
Orlando: Terry Holiday / Dana Karvelas.
Mikael: Libertad Palomo / Roshell Terranova.
Producción General: Oscar Carnicero, Samuel Sosa, Josefina Echeverría y Sebastián Sánchez Amunategui
Producción Ejecutiva y Stage Management: Andrea Bargalló
Diseño de Iluminación: Xóchitl González
Diseño de Vestuario: Josefina Echeverría
Diseño Sonoro: Tareke Ortiz
Viernes a las 20:30 horas, hasta el 15 de septiembre.
La Teatrería, Sala A. Tabasco 152, colonia Roma Norte, alcaldía Cuauhtémoc.
* En las fotografías aparecen Terry Holiday y Libertad Palomo.






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