Se la dedico al virus. Por: Nadia Rodríguez
- eseperches
- 6 ene 2021
- 3 Min. de lectura

Siento un sabor amargo en la boca, todo a mi alrededor parece oxidado. A veces, acostada en mi cama me siento tres metros bajo tierra, ahogándome, mirando todo el maldito tiempo estas cuatro paredes ¡2020 cómo doliste, cómo sigues dejando huella y me obligas, aprendo, me haces mirarme en el espejo, queriendo mirar a otro lado!
Quiero salir y el virus no me deja. Te maldigo venenoso ser microscópico, no te conozco en persona pero te veo en todas partes, en todos los ojos, en todos los lugares. Me pusiste lazos y ataste mi cuerpo y mi mente al encierro. Mi cuerpo no está enfermo pero llamaste al miedo, dañaste mi ánimo y colocaste frente de mí, con mayúsculas la palabra INCERTIDUMBRE.
¿Por qué me apartaste del calor de otros? ¿Cuándo chingados te vas a ir venenoso? ¿Qué no ves que ya se fue el 2020? No sé, no sé qué vendrá mañana, sólo vivo ahora, “ahorita” y respiro, me fijo si estoy completa y doy gracias por ello en oración arrebatada. Doy gracias a Dios, al Universo, a la energía y a no sé cuántas cosas más con tal de no volverme loca.
¡Te tengo novedades coronavirus! Un día una Mujer Salvaje me dijo que yo resistiría los desastres, que me quedaría para ayudar y dirigir no sé qué. Desde mis entrañas sostenidas que he tocado desde este encierro, con ese calor y la sangre circulando por mis venas, te digo pinche virus que estoy descubriendo a la loba; la busco en el día y la busco en la noche, quiero encontrarla en mis sueños, en todas partes para que me lleve al bosque, sin nada, sin nadie, solo ella y yo en auténtica libertad.
¡Este confinamiento sabe a extremos y polos opuestos! Amor, odio, tristeza, alegría, esperanza, desesperanza, silencio, hablar, comunicarme, incomunicarme; sola estoy, escucho mi aire, el sonido de mi pulso, de mi estómago. Me está gustando el silencio pero no quiero acostumbrarme del todo.
Virus parásito ¿quién te invitó a pasar? ¿Dónde más te vas a alojar? Diario hablo de tí, a diario crecen tus números, tantos contagios, tantas muertes aquí y en todos lados. Tú te ríes, nos tienes a tu merced de cabo a rabo. Mira que armar discusiones en la mesa a la hora de comer y hasta por zoom sobre tí pinche virus ¡no te mides! Cuando antes hablaba de cine, mis series favoritas, el museo que visité, con quien comí…
Por ahí grabé en audio que tú y el 2020 me han transformado, me enseñaron el desapego y el verdadero músculo de la amistad ¡Ya basta de niñerías, de poner corazoncitos mamones a diestra y siniestra! Los amigos reales están en serio, sin tanta parafernalia y a veces a la distancia. He dejado personas, pero otras han llegado a mi vida ¡Qué ironía, algunas ni siquiera las he tocado, no las conozco en persona! Sin embargo, con tan solo algunas charlas por zoom han sido más frontales y francas que quienes me han acompañado a comer y a beber tequila.
Me vacías coronavirus y luego llega el amor, mi amor, los brazos que extendidos en el aire no me abrazan ahora, pero sí lo hacen siempre ¡Qué afortunada soy, estoy viva y respiro! ¡Tengo frío, tengo calor, me duele la cabeza, me sabe la comida, huelo mi vida!
Extraño Zacatecas, extraño a la abuela, recuerdo y quiero ser niña otra vez ¿Sabes pequeño ser? siento que va a nacer una mujer parida en el escritorio, aquí yacerá hasta que la dejes salir, hasta que pueda romper los lazos que le echaste antes de nacer, pero saldrá y andará los caminos, los ya recorridos y los nuevos, ni duda cabe.
¡Sal de aquí coronavirus para que entre la Loba! ¡Déjame escuchar el aullido ensordecedor del animal del bosque y la montaña! Ya quiero mirar al sol, aunque me queme los ojos, quiero agotarme al correr. Ya entendí la lección y no tiene desperdicio. Mira para otro lado virus, mira la oscuridad y en cuanto lo hagas me iré, te engañaré y venceré, te ganaré la partida como todos deseamos ganártela.




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