¡Resuelve con lo que tienes! Texto: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 24 abr 2024
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Actualizado: 26 abr 2024

Va de nuez es la décima producción de Fundación Teatral Davar, A.C., con ella, festeja 13 años haciendo del Teatro Breve, un concepto en donde se invita a una directora o director para montar 4 obras cortas con 2 actrices y 2 actores, en una misma función. En sus anteriores producciones han colaborado creadoras y creadores escénicos como: Daniela Parra, Aline Menasse, Rocío Carrillo, Enrique Singer, Alberto Lomnitz, Angélica Rogel, Ginés Cruz, Matías Gorlero, Mario Marín, Edyta Rewuska, Mauricio Ascencio, Carolina Jiménez, entre otros.
Va de nuez se integra por las obras: La azotea, de José Appo; La prueba, de Hugo Yoffe; Ojo por Ojo, de Jacobo Levy Parra; y La fuga, de José Appo.
Para Va de nuez, Fundación Teatral Davar, A. C vuelve a convocar a la directora Daniela Parra, con las actuaciones de Astrid Mariel Romo, Carlos Ordóñez, Ana Isabel Esqueira y Hamlet Ramírez. Tuvimos oportunidad de conversar con la directora y esta es la charla.
Daniela, cual es el objetivo de Va de nuez.
Las diferencias generan pleitazos hasta en las mismas familias nucleares, entonces creo que de eso va un poco el asunto llevándolo a la máxima expresión, pero, de verdad es una comedia muy agradable que le da un poco de airesito a la catástrofe que estamos viviendo en este momento, económica, social, política, cultural, climática, el Popo que ha estado bien activo, y de repente decir: Aquí está este teatro, que es teatro nuevo, el teatro Varsovia, que es mi casa, no solamente el espacio físico, sino la gente que está en él, es gente maravillosa y talentosísima, generosa. Entonces, ¿qué voy a poder ofrecerle al espectador? un espectáculo honesto, sencillo, accesible en donde te vienes a encerrar hora y media a pasar un rato muy agradable, y, si nos va bien igual hasta cuestionarte o aprender algo sobre otra cultura.
Es muy interesante, puede fomentar, si eres curioso, investigar un poco de lo estás viendo, y que no conoces. Ahora, si no te interesa, vas y te pasas un rato muy agradable.
Y yo creo que tenemos un elenco de lujo, los cuatro son increíbles: Hamlet Ramírez tiene una sensibilidad para la comedia, brutal, además Hamlet ha mencionado que el año pasado estuvo en cosas como Jauría, cuando lo convoque para esto, que nunca había trabajado con él, aunque, claro que conozco bien su trayectoria, me daba mucha satisfacción que él decía: Me viene muy bien esta comedia porque vengo de hacer este tipo de obras, y poder llegar a este lugar de alegría, de relajación y gozo, como que me hacía falta. Ana Isabel Esqueira, Ana Isabel y yo hemos trabajado juntas en cosas de una gran intensidad, nos tocó trabajar juntas en Nathan el sabio de la Compañía Nacional de Teatro, pero, ni más ni menos que en Báthory, Ana y yo hicimos Báthory, y Báthory fue un revolcadero, una cosa muy intensa, muy fuerte, entonces también reconocernos como directora y actriz desde este otro lado, además de que nos habla del gran registro que tiene ella como actriz, porque lo tiene, su instrumento es verdaderamente impecable, ha sido también muy gozoso. Astrid Mariel Romo, que yo quería trabajar con ella desde que la conocí en la Compañía. Curiosamente todos, excepto Hamlet, todos nos conocimos en la Compañía. Astrid el año pasado con Aquí todo se sabe, encontramos un diálogo muy frontal, muy honesto, muy agradable. Nos cuestionamos las cosas, proponemos, y entonces qué diversión poder estar trabajando con ella dos años seguidos, además con personajes tan distintos. Los personajes que está haciendo acá, que son tres, son muy diferentes a los que estaba haciendo el año pasado en Aquí todo se sabe. Y con Carlitos Ordóñez, que también lo conocí en la Compañía, pues lo mismo. Siempre me pasa que veo la lista de egresados de la Compañía, y luego luego pienso: ¿a quién le quiero hablar?, y los tengo en la punta de la lengua. Entonces cuando viene una oportunidad, veo estos textos, digo, Carlos, sin duda.
Y acá lo pusimos a hacer a una de las personas de limpieza, porque vamos hasta allá, si ya nos vamos a meter en ese carril, pues ya vámonos hasta el fondo.

Yo estoy muy complacida de que esta banda, y eso obviamente incluye a los creativos, a los dramaturgos, y al equipo de producción que se suban al barco de unas ideas que yo, de repente digo: vamos a hacerlo por acá. Y qué bien que se suman, que les late, y que dicen ¡Vas!. Eso es raro que a uno le pase como directora.
¿Tú eliges los textos, se les da un orden, a partir e esto, las ideas que se generan en tu cabeza, cómo es el proceso, para que se conviertan en una puesta en escena?
Obviamente cada pastel es diferente, cada obra y cada proceso es distinto, por millones de razones: las características, los valores de producción, la comunicación con los dramaturgos, que en este caso es súper directa y están ahí, porque son dramaturgos y productores al mismo tiempo, entonces estamos de la mano todo el tiempo.
Yo leo los textos, por ahí había un quinto texto, que siempre no. Entonces son estos cuatro y esto es lo que hay que hacer. Por intuición, pienso que el de la mancha en la cocina será el último, por ritmo. Tengo una gran ventaja que la tuve en Va de nuez, y es que mi hermana Andrea es actriz, entonces como vivimos juntas, ahora que está conmigo al 100, le digo, vente, ¡vamos a leerla!. Entonces tengo a una actriz que lee conmigo en voz alta, eso me permite elegir con mayor precisión que se pone primero y que después.
En cuanto a los dramaturgos, con toda la apertura: Oye, este texto ¡no me late!, por ejemplo, y lo voy a decir balconeando a mí queridísimo Pepe Appo, que es el autor de La azotea y también de La fuga, pero en el caso de La azotea, estaba escrita como si estas dos personas de limpieza tuvieran algunos errores en el habla, que ahora sabemos que son errores que provienen de sus lenguas originales, pero que tradicionalmente en la cultura mexicana, un tanto cuanto clasista, y desagradable en ese sentido, se habían vuelto un chiste “de pastelazo”, como si el hecho de tener cierta carencia al hablar fuera cómico, per se, cuando en realidad lo que estamos haciendo de una manera muy grosera, es burlarnos de esa manera de hablar.
En el momento en el que yo leo esos “errores” en el habla, le invito a Pepe a que los suprimamos, no dicen “dijistes”, no dicen “haiga”, ni traigan, porque me parece una falta de respeto. Si bien es cierto que el personaje cómico es un personaje que tiene un defecto, no creo que poner el acento en la manera de hablar por falta de acceso, o por simplemente haber sido criado en otro espacio, sea algo de lo que nos tengamos que reír. Ni siquiera es irreverente, es pelado, como reírnos del homosexual porque es amanerado, y creo que eso, lo único que hace es generar mayor división, clasismo y recurrir a comedias poco interesantes.
Entonces elegí, elegimos, que hablaran sin esos errores, sin esos vicios del lenguaje.
Fue una muy buena decisión, es respetuosa e inteligente.
Y además le va, es decir, no mata el drama, no mata la calidad de la actuación, no aleja al personaje de su sustancia fundamental. A partir de ahí, algunos otros textos, a la hora de hacer la mesa, en las cuatro obras, este texto puede ser malinterpretado, este otro puede generar una polémica innecesaria que aleja de la médula del drama. Entonces si ajustamos un poco, porque los dramaturgos están abiertos a eso, o llegan y dicen: Oye, rescátalo, lo que hay que hacer es darle esta vuelta. Ah, como no, ¡perfecto!.
De ahí, el espacio. Yo tenía la imagen primigenia, la idea de hacer cuadritos, me dio la impresión como si las cuatro obras estuvieran acotadas en un portarretratos, y que entonces, lo que viéramos en el escenario, conociendo mi querido Varsovia, fuera eso, como nuestra mesa de los portarretratos, que muchos de nosotros tenemos en casa, donde los vamos acomodando para que se vean todas las fotos. Cuando platiqué con Carolina, me dijo que le parecía una idea muy atractiva, la abrazó, la digirió, y fue genial su proceso, y me trajo estos marcos móviles, que son estas mamparas divinas que la hacen de todo. Desde que vi su boceto le dije. Me parece genial, porque sublimaste la idea de mis marquitos. Esto está mucho mejor que los marcos que yo me había imaginado, porque además me permite un juego escénico y si me apuras nos permite, con estas tres mamparas hacer 50 obras. Estas tres mamparas pueden jugar, de todo. En esta obra juegan de tendedero, como de mesa de restaurante, como de sillón, como de repisa, de pared de cocina. A nivel escénico, esos juguetes, que son ligeros, transportables, accesibles, tienes rueditas, tapas y cosas que abaten, están geniales, porque la verdad es que dan ganas de hacer 30 horas distintas. Que se les presten a la Escuela libre para la siguiente obra.
Son elementos que me parecen una muy buena inversión, también considerando que esta es una inversión privada, y que la compañía Davar en este caso, debe también hacerse de sus propios activos fijos. Me regreso a mi conciencia ecológica, cuanta madera no hay en las bodegas, cuantas escenografías gigantescas no terminaron podridas en nuestras bodegas, podemos reciclar algunos tablones, algunas telas. Por eso me parece genial la propuesta de Carolina, que fue la que realizamos, de esta estructura móvil. Además, es el teatro que me gusta hacer, me gusta que un elemento se transforme en 10 cosas, porque me parece más teatral, a ser figurativa y más específica en el espacio. Me parece que para todos, me incluyo, es más aburridito pensar: ¿Dónde está el teléfono?, ¿dónde está el sillón? si entra o sale escalera, creo que es más divertido simplificarse, aunque luego uno simplifica, y ahí es donde te atoras, ahí es donde dices ¿por qué no traje un sofá?, ¿por qué no traje un teléfono? pero resuelve con lo que tienes, porque tu pusiste las reglas del juego. ¡Resuelve con lo que tienes!
Todo esto a mí me parece que vuelve cómplice al espectador, que tiene que ser imaginativo y alude a la inteligencia, a la sensibilidad, a la imaginación y va crear en su cabeza todos los elementos citados.
Un día que estuvimos con los estudiantes, que es mi otro puesto de tamales, le decían a una de las chicas que participó en La gaviota que su espíritu de niña que se avienta al juego, era una cosa que ella no debía perder jamás. Es precioso, entonces yo que veo a mis sobrinas, o que me acuerdo de mí misma jugando a la tiendita en ese carrito que está aquí en mi sala, que es el que usamos en Bathony y que yo ponía etiquetas en todos los jarrones de mi mamá porque era la tiendita , luego me regañaban horrible porque andaba pegando diurex a los jarrones, pero la verdad es que ese es el teatro que me gusta y quiero hacer.
Claro, de repente no puedes resolver cierto tipo de textos con las etiquetas en los jarrones, o con nuestras lámparas, hay cierto tipo de textos que no te van a llevar para allá, que necesitan otro tipo de atmósfera, de profundizar en otro tipo de elementos, a nivel plástico. Sin embargo mientras yo pueda hacerlo con 10 cajas o con tres mamparas, procuraré hacerlo porque me remite a cuatro changos divertidos jugando con sus juguetes y poniendo las reglas del juego, como cuando éramos niños, y creo que eso, con toda humildad, espero que los espectadores lo alcancen a percibir, porque es igual de divertido que ver a tus sobrinos jugando con unas cajas, es la ficción, es el verdadero acceso natural a la ficción.
A la función que asistí, estaba la gente muy divertida, entonces el objetivo está logrado.
Como todo, uno no es monedita de oro. Habrá gente que le parezca más agradable una cosa que otra, en este caso es un poquito más notorio al ser cuatro historias tan distintas entre sí, y claro, las cosas parten de la percepción de quien está ahí.
Va de nuez, cuatro historias que se entrelazan de una manera extraña como la vida misma, una comedia necesaria para nuestra salud emocional: diversión, sonrisas, risas y más, una producción de Fundación Teatral Davar, A.C., una institución no lucrativa que nace de la inquietud de un grupo de personas comprometidas con el desarrollo del teatro mexicano de excelencia y la expresión de la diversidad cultural de México.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable.
Va de nuez. de: José Appo, Hugo Yoffe y Jacobo Levy Parra.
Dirección: Daniela Parra.
Con: Astrid Mariel Romo, Carlos Ordóñez, Ana Isabel Esqueira y Hamlet Ramírez.
Diseño de escenografía, iluminación vestuario: Carolina Jiménez.
Asistente de dirección: Andrea Parra.
Jueves 20:30 horas.
Teatro Varsovia. Varsovia No 9, Col. Juárez, Alcaldía Cuauhtémoc, CDMX. Metrobus El Ángel.
Entrada general $300.00 pesos, descuentos del 30% con credencial para estudiantes.




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