¿Qué hubiera pasado si? Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 3 feb 2024
- 23 Min. de lectura

Una compañía de teatro del norte de México realiza una gira por la llamada frontera chica de Tamaulipas mientras la inseguridad convertía al estado en uno de los más violentos del mundo.
Luego de un accidente en carretera el periplo entre brechas, risas, anécdotas y funciones se convierte en una desaparición forzada como la que muchas personas han vivido y siguen viviendo en el noreste del país.
Inspirada en hechos reales y situada en 2010, En esta tierra de bastardos es una confrontación con la realidad, que, aunque pudiera parecer lejana, nos aqueja día a día mientras se desdibuja entre pugnas políticas, cifras poco confiables y esta idea recalcitrante del “aquí no pasa nada”.
En esta tierra de bastardos forma parte de la trilogía: Cartografía del Olvido un proyecto del director y dramaturgo: Arturo Honorio que actualmente pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte y que aborda tres casos de desapariciones forzadas en el norte del país. Las dos primeras entregas alcanzaron a familiares de gente dedicada a la escena y fueron contadas desde sus voces a manera de Teatro documental.

Este es el último trabajo de la compañía Norte-Sur Teatro de Reynosa Tamaulipas que desde el 2001 ha puesto en escena las problemáticas de la realidad inmediata que los cobija, al mismo tiempo que continúan indagando en el ejercicio de un lenguaje escénico construido a lo largo de estos años.
En esta tierra de bastardos, se inspira en el caso de tres jóvenes actores que desaparecieron sin dejar rastro en la capital del estado después de regresar de una gira y dio pauta para crear una ficción que reflexiona acerca de la impunidad que sigue detrás de este fenómeno social y los estragos emocionales que dejan en la familia y amigos que aún esperan su regreso.
Conformada en su mayoría por creadores escénicos Tamaulipecos y ahora también por actores de la CDMX, Norte-Sur Teatro Fronterizo, cuenta para este trabajo, con la participación especial del cantautor Matamorense: Jaime López, quien colaboró con esta compañía en el anterior montaje

Tuvimos oportunidad de conversar con Arturo Honorio, titular de la compañía, además como autor y director de la puesta en escena.
Arturo, empecemos por la Cartografia del Olvido, porque En esta tierra de bastardos cierra la trilogía. Lamentablemente ni siquiera es necesario preguntarte por qué surge, obvio, porque no estamos en el país de las maravillas.
Así es, partiendo de ahí.
En realidad, hace ya más de 20 años que inició este trabajo con Norte – Sur Teatro, en Reynosa, Tamaulipas, cuando yo llego allá, yo soy de la ciudad de México, estudié en la ENAT, Escuela Nacional de Arte Teatral, y cuando egreso de la universidad por ahí del año 2000, me casé y en ese entonces pasaron muchas cosas, mi esposa entro a trabajar a la Secretaría de Relaciones Exteriores y la comisionaron al consulado de McAllen, Texas. Cuando yo llego a McAllen, mi tirada era hacer teatro, que era para lo que me había preparado, pero es un lugar muy difícil para realizar esa actividad, hay muy pocas oportunidades, muy pocos grupos, muy pocas compañías.

Y también, yo no tenía mucha claridad, si bien ya estaba en mí esa conciencia de lo social, esta necesidad de darle una utilidad social al teatro, más allá del placer estético, de la búsqueda artística, que es una cuestión muy individualista, más allá de eso. yo siempre sentí que el teatro debería de contener esta herramienta de poder en la sociedad, de poder penetrar en la conciencia de la sociedad, pero todavía no lo tenía muy claro, andaba en esa exploración, en esa búsqueda, y tampoco tenía la intensión de dirigir en ese momento, si bien era algo que intuía, no era mi intensión, mucho menos escribir.
A partir de una experiencia que viví con mi esposa, que trabajaba en el Departamento de Protección en el Consulado, ella se encargaba de checar a toda la gente que deportaban, los llevaba al puente, se aseguraba que los trataran bien, que no fueran objeto de abusos, de las autoridades norteamericanas y también de las mexicanas. Y se encargaba de llevarlos a un alberque a Reynosa, Tamaulipas donde, después de unos días, algunos familiares pasaban por ellos, o se iban en sus autobuses, pero a ella le tocó en especial trabajar en protección para menores, yo le ayudaba, era muy común que me dijera: Vamos a ir a recoger a unas personas, sobre todo fuera de su horario de oficina, nos tocaba ir en las noches, nos tocaba ir a la hora que fuera por gente, yo la ayudaba y era algo que me gustaba hacer.

En una ocasión nos tocó el caso de una niña que su mamá murió al cruzar por un lugar que se llama Falfurrias, rumbo a San Antonio, antes de llegar a una garita que hay ahí. Su mamá murió en medio del monte y la niña estuvo como 4 días con su mamá muerta en ese lugar. Nos tocó ir a recogerla y hacernos cargo de esa menor hasta que encontráramos unos familiares porque no teníamos datos, ella tampoco tenía información de su familia.
Fue difícil, y mientras eso ocurría, nadie se quería hacer cargo, mi esposa se responsabilizó y entonces esta niña pasó unos días con nosotros viviendo. Afortunadamente localizamos a sus parientes en el Estado de México. Fue una situación muy dura que a mí en lo particular me marcó… …que, lamentablemente, yo creo que este tipo de situaciones son muy cotidianas, supongo… …absolutamente, la realidad fronteriza así es, es el pan de cada día. Las historias de la frontera están plagadas de estos matices trágicos, de desintegración familiar, de muerte, de olvido, de abuso, de impunidad, de crimen… … esto, lamentablemente, te da no para una trilogía, sino para hacer una serie de televisión infinita… …si, por supuesto. Y ahí empezó todo.

Surgió la necesidad de hacer algo en teatro a partir de esta historia y en conjunto con mi esposa y con gente que fui conociendo ahí en Reynosa, Tamaulipas, se fundó la Compañía Norte-Sur Teatro, nuestro primer trabajo se llamó Hotel frontera, que retrataba la historia de una madre, en este caso el hijo era el que la acompañaba y la perdía en el camino, y entonces se trató de retratar un poquito esta realidad de la de la migración y esta situación del abuso, del American Dream, de todos los absurdos que de pronto envuelven a este sueño americano, y así fue como inicio la aventura de Norte-Sur.
Desde un inicio estuvimos marcados por la urgencia de retratar lo que socialmente nos ocurría en nuestro cotidiano, la frontera puede ser un lugar que si tú lo visitas de primera mano te va a parecer un lugar desértico, fantasmal, abandonado, aparte, no es un lugar que tu percibas como provincia, la frontera es suigéneris, como un pasillo entre dos realidades completamente distintas, que es el primer mundo - el tercer mundo.

Con una pérdida absoluta de cultura también, en donde se permea una con la otra, pero no tienen identidad ninguna de las dos partes de la frontera.
Y de pronto esa mezcla, el sincretismo, justo esta situación de todo revuelto, las culturas revueltas, etcétera. Y hay situaciones históricas también, el despojo de gran parte del territorio mexicano, el crimen que, desde siempre, ha estado asentado en la frontera. Y ahí fue donde, sin siquiera planearlo tanto, el grupo se definió desde un inicio y decidimos que esa iba a ser nuestra ruta. la de contar historias que tuvieran que ver, repito, con nuestra realidad inmediata.
Entonces ya no solo era la migración, sino que se fue transformando en situaciones de todo tipo, pero que tenían que ver básicamente con el crimen en su mayoría, estaban ahí los polleros, estaban los narcos, los tratantes de blancas, la corrupción en la policía, el ejército, las familias poderosas que siempre han estado asentadas ahí también y que gozan de muchos privilegios, de mucha protección, y así fue como fuimos elaborando una serie de historias que comenzó con Hotel frontera, que después continuó con La balada del refrigerador, después Paisaje fronterizo, Estación madrugada y cuando me di cuenta pues yo ya estaba involucrado en muchos aspectos de la realización, me había convertido en dramaturgo, que nunca me he considerado un dramaturgo de literatura. Me he considerado más un dramaturgo de la escena, porque la manera como yo escribo, va de la mano con el trabajo de los actores y de la gente que trabaja conmigo. No es que yo llegue y les entregue una historia, sino que nos sentamos a platicar, a dialogar, y comenzamos a trabajar en el espacio, comenzamos a experimentar con una serie de situaciones, de elementos, objetos, música, etcétera, hasta que se comienza a elaborar una escritura que primero se escribe en el escenario y luego ya se escribe en la palabra.

Y así también, de esa manera fuimos elaborando un método de trabajo que tenía que ver con la búsqueda también de un lenguaje propio de la compañía y después fueron aterrizando todos estos elementos simbólicos, las metáforas, la poesía con la que decidimos acompañar y ponerle el sello, darle una identidad también a nuestro trabajo.
Básicamente es eso, es la búsqueda de una utilidad social para nuestro oficio y la otra es retratar las historias que en nuestro cotidiano están ahí de primera mano, y que la gente muchas veces no quiere abordarlas, y se entiende por la incomodidad que esto genera, pero es necesario y alguien lo tiene que hacer. Alguien tiene que barrer el patio y a nosotros nos tocó esa tarea.

Que terrible que la franja fronteriza, yo creo que toda, y muy probablemente todas las fronteras del mundo, convoquen a lo peor de la humanidad y a numerosos grupos de gente ilusa que, yo sigo sin entender, por qué parte de Sudamérica y prácticamente todo Centroamérica y muchísimos compatriotas, piensan que Estados Unidos es la panacea, y que nada más cruzar, se van a resolver todos sus problemas y van a estar mucho mejor. Nunca lo he entendido, no sé por qué ese enorme mito y no toman en cuenta, los que vienen de Sud y Centroamérica, que tienen que cruzar toda la República Mexicana que no es chiquita, es un país gigantesco, y que todo el trayecto está lleno de riesgos y de peligros que ahora se han hecho muy visibles gracias al cine, gracias a la tele, gracias a compañías teatrales, como la tuya y otras sobre todo del norte del país, no sé quién les metió esa idea de que llegando a los Estados Unidos ya se acabaron todos sus problemas.
Es una cuestión que también ha estado presente ahí siempre y que tiene que ver con esta fantasía, con esta ilusión de que por estar pegados al primer mundo este nos va a brindar, como dicen ellos, el país de los sueños, donde todos los sueños son posibles. Yo sigo pensando que no es así, hay una gran desigualdad y hay una gran injusticia y hay un gran abuso por parte de los estadounidenses que además tampoco son de ahí, ellos no son de ahí. Su nación está formada con base al esfuerzo y trabajo de miles y millones de migrantes que llegaron en un principio con ellos. De pronto estas posturas que toman de Este territorio es mío y Yo soy de aquí, pues no es cierto, no hay que olvidar que para ser de ahí tuvieron que extinguir a tribus enteras que estaban asentadas ahí, que eran la base de la cultura de ese territorio.

Así es como Norte-Sur en un principio se define de esta manera y luego va evolucionando en cuanto a las temáticas, hasta que llegamos a un momento en donde de pronto este fenómeno social de las desapariciones forzadas por el crimen organizado tocan a tu puerta.
Recuerdo hace ya más de 10 años, estábamos en Matamoros, Tamaulipas ensayando una obra de teatro cuando de pronto a un compañero de nosotros un compañero actor, le avisan que su hermano había desaparecido, y no se volvió a saber nada de él. Unos pocos años después a una compañera que también estudió en la ENAT, que es de Reynosa, Tamaulipas, le desaparecen a su hermano, que ese fue el trabajo que abordamos en la segunda parte de esta trilogía, y de viva voz de ella, fue un monólogo. Y de pronto, unos años después, desaparecen tres compañeros que regresaban de una gira, se encontraban en la plaza principal de la capital del estado, en Ciudad Victoria y ahí los levantaron y no se volvió a saber nada de ellos.
Cuando empiezan a ocurrir ya con tanta cercanía este tipo de situaciones, es cuando nosotros decimos: ¡Es el momento de hablarlo, es el momento de ponerlo en la mesa porque esto ya nos está rebasando, ya nos está tocando!

Y con que descaro operan, en la capital del estado, a plena luz del día. Ya no se ocultan, no es clandestino que ejecuten un acto así.
Si, que ya anteriormente habíamos convivido con eso nosotros, lamentablemente no fue tan sorpresivo porque, cuando vives en la frontera, de pronto ocurre que en el cotidiano ves cosas que quizás la gente de aquí puede decir: Ay no, eso no es cierto. A mí me tocó ver cuando estuve trabajando en Reynosa como pasaban los convoyes de ejércitos uniformados, y en un momento pensaba que era la policía local, la policía municipal, ¡y no!, eran grupos armados del crimen organizado, eran los malos.
A mi tocó estar allá cuando el surgimiento de los zetas, que es a partir de Cárdenas Guillén, cuando queda en el poder. Tenemos un proyecto pendiente basado en esa historia del fundador de los zetas. Es una historia muy shakesperiana, de traición y de poder, cuando él llega ahí, aniquila a su anterior jefe para quedarse con la plaza, y no solo con la plaza, sino con su esposa y con todo el poder. Sabía que había mucha gente que le pisaba los talones y que lo querían matar por lo mismo, por traicionero, entonces crea su brazo armado de protección personal y trae gente de Centroamérica, a los famosos kaibiles y con ellos forma el famoso brazo armado de los zetas, que en un principio trabajaron para el cartel del Golfo como ejército. Cuando agarran a Cárdenas Guillén se separan del cartel del Golfo y crean su propio cartel, el cartel de los zetas y además, con la llegada de Calderón al gobierno es cuando aquello empieza a arder y es cuando esa frontera, que a mí me tocó todavía conocer un poquito, que era esta frontera de las discos, de los antros, de ver a los gringos que cruzaban el puente a divertirse, a consumir, una frontera más viva, más jocosa, de pronto me toca ver esa transformación en donde se vuelve un pueblo fantasmal, en donde se vuelve un territorio de nadie, en donde de pronto ya en lo cotidiano estabas desayunando y de pronto escuchabas una granada explotar, y todo brincaba, muertos en las calles, etcétera.

Fue una temporada muy difícil y nosotros seguíamos haciendo teatro y seguíamos hablando de estos temas, y la verdad es que ahora que lo vemos a distancia, nos resulta muy temerario, de eso también hablamos un poco en la obra porque nosotros pasamos por muchas de esas cosas. Recuerdo que en una gira al noreste íbamos de Durango a Chihuahua y a media carretera, que además son carreteras solitarias, nosotros íbamos en una Van y se nos empareja otra camioneta y nos empiezan a lamparear, como ocurre en la obra, nos empiezan a aventar una luz, nosotros no veíamos quien nos hablaba solo nos estaban interrogando, en la carretera y en movimiento. Nos preguntaban que a donde íbamos, que quiénes éramos, y nosotros les decíamos que éramos una compañía de teatro, que íbamos a presentarnos en un Festival, como lo ven en la obra, y también fue un poquito, cuando empezamos a hacerla. Cuestionarnos sobre esos momentos peligrosos y de riesgo que nosotros decidimos asumir, y nos preguntábamos, ¿imagínate qué hubiera pasado sí?. ¿Qué hubiera pasado; si se nos ocurre responder mal. Si nos orillan en la carretera, lo pudieron haber hecho sin ningún problema. Era un grupo de actores muy jóvenes, estaban como en los 20 años, iban muchas mujeres, entonces ¿Qué hubiera pasado si?.
Y ahí es donde te cuestionas ¿realmente vale la pena?, ¿alguien nota que nuestro oficio cumple esta función?, y que también por cumplir esta función muchas veces nos ponemos en riesgo, ¿a alguien le importa? y de pronto te das cuenta que el teatro te cambia, que el teatro cambia el mundo, etcétera, pues no, es muy utópico, te cambia a ti en lo inmediato y eso fue también a las conclusiones a las que llegamos.

Si ha valido la pena porque de alguna manera a nosotros no ha hecho tener cierta conciencia de estas cosas, y también nos ha permitido ver cómo la demás gente de pronto está tan alejada de estos temas, o sea México es un país de tantos contrastes que de pronto uno llega a la Ciudad de México, se presenta en el Foro Shakespeare y esta es una situación como de teatro curioso que casi no se ve por acá, pero que parte de una voz que es genuina y que es la voz de la frontera, que ocurre allá, que es real y que no lo podemos evitar.
Alguien por aquí me decía: eso de los narcos y desaparecidos ¡está de moda!. No te vayas sobre las modas. Y le digo, Es que yo nunca me he ido sobre las modas, yo hablo de la realidad inmediata, de un lugar específico en nuestro país y ese es la frontera, y esas son las historias de allá.

Por ejemplo, ahorita hay un fenómeno muy interesante que de pronto nos gustaría abordar y tratar en algún momento y que es esta situación de gente que está llegando de otros países, sobre todo de Haití, Reynosa es ahorita un lugar de haitianos, entonces te pones a pensar en todo lo que eso va a implicar culturalmente, laboralmente, en muchos sentidos. Muchos se van a quedar ahí, esa es la verdad, a mí de pronto me da un poquito de risa porque en la frontera de Reynosa para Monterrey, hay mucha situación de clasismo, de racismo, porque está el ideal de ser como los gringos, pero ahora que llegan los haitianos y que muchos no se van a ir, a mi si me da mucha curiosidad esta situación de cómo se va a transformar todo allí; ¿cómo le van a hacer con el racismo? Son fenómenos sociales que suceden muy frecuente en la frontera y que son muy interesantes.

¿Cuáles son los tres títulos que conforman la trilogía?
El primero se llama El Ángel sordo, ese se puede ver virtualmente en YouTube, se llama Cartografía del olvido. Carpeta 1, la historia se llama El Ángel sordo como nos tocó en la pandemia nos tocó hacerlo virtual y yo no quise hacer una obra grabada, le denominamos Teatrometraje documental. Luego está el Ángel Guerra que es la historia a partir del hermano de Leticia Guerra, era un joven periodista que desapareció en la frontera chica tamaulipeca hace 13 años y En esta tierra de bastardos, que es una ficción, basa en todas estas vivencias y en la historia de estos tres compañeros que desaparecieron en Ciudad Victoria, pero es una ficción absoluta. Decidimos alejarnos un poco para no faltar al respeto, ni que existiera esta percepción de que queremos lucrar con la historia de estos tres compañeros.

En algún momento el viejo les dice algo así como, Es que ustedes andan hablando mal de nosotros. Como si fuera fácil hablar de ello. ¿No les da miedo abordar estos temas?
Es algo muy curioso, nunca percibí que nos diera miedo, en mi caso no había esa situación, decía, Yo hago teatro, por qué me tendrían a mi que hacer algo? Y ya vimos que sí ocurre.
Te voy a contar una anécdota, en alguna ocasión monté una obra que se llama Club Border, banquete zombie, y era la metáfora del zombie, o sea era esta situación de que los zombies eran los narcos, pero estaba trabajada de una manera muy fantasiosa, toda una ficción de un pueblo abandonado donde una madre regresaba a buscar a su hija y se encontraba el pueblo plagado de una situación de personajes raros, extraños, que eran estos zombies, eran los narcos que habían llegado a ocupar el territorio. Y nos tocó presentarnos en un lugar que se llama Valle hermoso, un lugar donde está el crimen organizado, y era un trabajo de intervención de espacio, trabajamos en un edificio abandonado de la ex policía judicial de ese lugar y durante la representación, que además era itinerante, íbamos pasando de salones a salones, recorríamos todos los espacios y del lado izquierdo veías a la policía federal, que era un muchacho como de 20 años con un fierrote enorme, y del otro lado veías al narco que tenía como la misma edad y con el fierrote. Ambos conviviendo en el mismo espacio viendo la obra y yo tenía un poco de temor porque estaban armados en medio del público, lo cual es muy común por allá.
Pero yo les veía la cara a estos dos chamacos de 20, vientitantos años y ambos estaban extasiados, conmovidos con la obra, y era una situación muy, muy extraña, y pensé: ¡Ahí está la utilidad social del teatro!, finalmente están aquí estos dos conviviendo, sin balearse, gracias al teatro, gracias a este fenómeno, y, además, se están conmoviendo con lo que están viendo, y estamos hablando de ellos. Es muy extraña la experiencia, y como esas nos tocaron muchas.

Con respecto a la infraestructura teatral, aquí en la Ciudad de México tenemos todo, y ver teatro de provincia es una maravilla, es tan auténtico, a lo mejor están los personajes a cámara negra, con escasa producción pero mucho ingenio y talento, y se nota la pasión y la entrega que tienen y que le imprimen a su trabajo.
Hace no mucho vino otra compañía del norte, La Canavaty, de Santa Catarína Nuevo León, presentaron otra maravilla Ese Brocker en el campo de dolor. Las estéticas son distintas y son trabajos valiosísimos. Que lástima que sean temporadas tan breves, como esta de En esta tierra de bastardos, de solo seis funciones, divididas en tres fines de semana.
De pronto también en provincia es casi imposible mantener una temporada, hay gente muy valiosa que ha hecho muchas cosas y que está en esa batalla, sí es muy difícil, más bien allá tienes que andar de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, en festivales, en eventos que te permitan tener esta exposición, porque temporada como tal pues no, porque no son grandes ciudades, aquí en la Ciudad de México es difícil también por la cuestión del público, es difícil llenar una sala aquí en la ciudad de México.

Siempre me he cuestionado si vale la pena tanto esfuerzo para seis funciones, yo creo que ensayan más más tiempo que lo que representan.
Si, suele pasar, nos llegó a pasar muchas veces con otros trabajos que de pronto decíamos, qué lástima que no tengamos la oportunidad de darle más vida, es lamentable que no se pueda sostener un trabajo.
Y también por la cuestión de que el teatro se hace en colectivo siempre, no es literatura, no se escribe un libro y se suelta, sino que aquí para que ocurra dependes de muchas personas, de los tiempos de mucha gente, eso cuando se acaba es difícil reponerlo. Ahora lo vivimos, teníamos dos actores que tuvimos que sustituir, teníamos esta actriz que trabajó con nosotros en la segunda carpeta, y teníamos otro actor de Veracruz que estaba también con nosotros trabajando, pero se tuvieron que ir por cuestiones de trabajo, en el caso de Blanca se tuvo que ir por una cuestión personal, en el caso del otro compañero, por trabajo, tenía una mejor oportunidad y se tuvo que ir.

Sí es difícil de pronto que sucede el fenómeno teatral, pero yo creo también que cuando ocurre la magia y ocurre esta conexión con el equipo que conforma el proyecto y se tiene la voluntad de contar la historia todo ocurre, todo sucede y todo se da, y aquí se percibe algo así, se percibe que nos estamos preparando para algo que viene y que, no sé porque, pero presiento que va a ser bueno.
Que así sea. ¿Cómo se han sentido, cómo ha sido la respuesta del público?, en la función que vi, se salieron dos mujeres. Al final, estamos, nos quedamos los que tenemos que estar. Desde el título es claro que no vamos a ver una comedia romántica.
Exacto, supongo que de pronto hay mucha, mucha gente que se incomoda. Era lo que te decía hace rato, a mí me han hecho comentarios como si fuera una situación de oportunismo. Suena muy feo cuando lo dicen: porque el tema está de moda, ¿en dónde está de moda?, es feo que lo digan, pero también es real, más que esté de moda, se está normalizando… …además, lamentablemente “está de moda” desde hace muchos años… sí, pero más que estar de moda, porque estar de moda tiene una implicación frivolesca, banal, porque te pones a pensar ¡de moda!, hay que pensar en los padres de las personas que han desaparecido, en la gente que ha sido pisoteada por este fenómeno, en los migrantes, en la tragedia San Fernando.. ¿Cómo puede estar de moda que maten a 70 personas en una bodega?, eso es verlo desde la perspectiva de moda, pero aparte porque toman como referencia esta situación de las series de Netflix, de las películas. No es una moda, es algo que ocurre en el país.

Esas televisoras y plataformas sí puede ser su intención capitalizar a partir de hechos tan lamentables como estos.
La verdad si ocurre, he visto algunas series donde salen narcotraficantes que hablan como argentinos, rubios, ojos azules… … muchas veces hacen apología de estos estos antihéroes. Después de ver a Rafael Amaya, quien no querría ser señor de los cielos, bien parecido, con las mujeres más espectaculares, todo el dinero del mundo, poder, y ellas, pues querrían ser reinas del sur o viudas negras… …es apología, claro que si... …esa lectura me parece que sí podrían incurrir en esto que te comentaron.
Si te pones a ver, esto también es viejo, incluso desde la época de los vaqueros ya estaba esta situación de ponerlos como héroes, de romantizarlos, de anhelar esta posición de ellos y esta vida de bandidos, etcétera. Tenemos todo el cine de los Almada, que, además muchas de esas películas se filmaron allá, en la frontera tamaulipeca. Los corridos de Los tigres del norte, toda una cultura que tiene que ver con esta situación fronteriza, específicamente este territorio en nuestro país y luego la narcocultura, que se explota y revienta con la incursión de Felipe Calderón en la presidencia de México, fue cuando estalló todo de una manera muy, muy violenta.

Decía un señor allá en Reynosa: Dejaron escapar a las bestias del cerro, del monte, estaban ahí muy bien, ahí vivían y estaban muy tranquilas, pero les abrieron la puerta, brincaron a la ciudad y empezaron a hacer un desastre con la frontera.
También lo que comentabas, que, si hay pugna de poderes en una célula criminal, y de repente uno mata al otro, y resulta que esta célula no se debilita, sino que se divide, se parte en dos, y entonces en lugar de un grupo ya son dos y se puede seguir fragmentando y cada vez son más grupos.
Y luego descubres que es una cosa absolutamente expansiva. Tuve la oportunidad de trabajar en el gobierno de Reynosa, Tamaulipas, en un gobierno municipal, cuando el presidente municipal era Javier García Cabeza de Vaca, y la verdad es que todo lo que vimos ahí, de todo lo que fuimos testigos. Mónica Gómez trabajaba conmigo ahí la actriz, trabajamos ahí como coordinadores de cultura y en una ocasión nos mandaron a ayudar a coordinar un evento en el estadio de Broncos, un estadio de beisbol, que es municipal, y era un evento para el día de Reyes, entonces nos tocó ver cómo llegaban camiones y camiones, y bajaban juguetes para regalarle a los niños pobres de la ciudad, veías que bajaban unas bicicletas que no eran de esas baratitas que luego donan, las Barbies no eran piratas, pero lo más curioso es que todos traían una leyenda, y la leyenda decía algo así como: “No limites tus sueños. Lo que tú quieras ser en la vida, lo vas a poder ser si eres perseverante”. Atentamente: Cárdenas Guillén, y firmaba con una Z. Entonces decías, para que ellos llegaran aquí a hacer este evento tuvieron que contar con el permiso del presidente municipal, o su apoyo, no nada más el permiso, entonces vas descubriendo de qué lado están los que te gobiernan, de qué lado está esa gente.

Es un fenómeno muy complejo, un monstruo de muchas cabezas. Se afirma, y lamentablemente no se puede negar, el narco hace lo que deberían de hacer los gobiernos: genera empleo, brinda vigilancia, pavimenta, proporciona servicios a las comunidades. Cuando actúan bien, de buena manera, y eso es una realidad.
Si, absolutamente. Pasa y siempre pasó en la frontera, cuando fue el fenómeno del narco, esta situación de la violencia, un ex alcalde de Matamoros salió y en una conferencia dijo: Aquí la cosa es que tienen que regresar ellos a su brecha, y allá tienen que trabajar y allá los tienen que dejar trabajar, y no los tienen que perseguir, y mientras eso ocurra, la ciudadanía va a estar a salvo. No les podemos hacer la guerra, porque esto siempre ha ocurrido aquí.

Por eso es muy significativo cuando ponemos una canción de Los cadetes de Linares que dice: En los pueblitos del Norte siempre ha corrido la sangre…, porque esa es la verdad, siempre la frontera ha sido un lugar sanguinario, y es lógico, es el límite entre el primer y el tercer mundo, es lógico que haya crimen, es lógico que haya contrabando, es lógico que exista este tipo de fenómenos, la cosa es como los gobiernos le hacen para que esto no afecte a la ciudadanía.
Todas estas situaciones que pasan, de una u otra forma, nos guste o no, también forman parte de la identidad cultural de los lugares. Esto como se manifiesta en Norte-Sur, Medardo Treviño en mucha de su producción dramatúrgica adapta clásicos griegos, isabelinos poniéndolos en la situación actual de Tamaulipas, de la frontera, están ustedes, la compañía La Canavaty, de Nuevo León. ¿Hay algún movimiento de teatro fronterizo?
Cuando yo llegué a la frontera, había un movimiento teatral más aguerrido y con más identidad, había varias voces, casi todas iban sobre lo mismo, iban sobre la crítica social, sobre la preocupación de las temáticas locales, pero de pronto, yo creo que tuvo que ver mucho esta situación de la violencia, del terror, de la inseguridad, en muchas de las compañías ya no hay una identidad, yo podría atreverme a decir, soy muy respetuoso de todo tipo de propuestas, pero una identidad que englobe a una gran comunidad no la hay. Hay propuestas aisladas, está Medardo Treviño con el tipo de teatro que él hace, que a mí me resulta muy interesante, de hecho en algún momento llegamos a trabajar juntos, estamos nosotros con la compañía Norte-Sur que a lo largo de todos estos años hemos intentado desarrollar un lenguaje propio que nos identifique. Está otra agrupación muy interesante que en lo particular yo podría decir que tienen una identidad muy definida, pero no sé si realmente tenga que ver con una situación local, creo que está más abierta a lo mundial, que es Ángel Hernández, tiene un festival que se llama Teatro para el fin del mundo, que es muy interesante, se desarrolla en Tampico, Tamaulipas, ya en el sur de Tamaulipas.
Pero ahorita mismo no sé quién más, de pronto he visto muchas cosas, pero ahora se da mucho este fenómeno, no se si llamarle franquicias, pero le apuestan a una fórmula que sabes que te va a resultar positiva en la aceptación, por ejemplo, están mucho estas temáticas de la situación de género, todas estas problemáticas que están en la mesa en las juventudes. Creo que también tuvo mucho que ver el asunto de la inseguridad, en esa época que el público no quería ir a ningún lado era difícil que te fueran a ver.
Paradójicamente, pese a lo rudo que es la obra, cuando los detienen, cuando el viejo les dice: ¿Por qué piensan que no los vamos a ayudar?, uno sabe, sospecha que algo terrible va a pasar, pero la puesta en escena es muy bella escénica, plásticamente es muy bonita. Las atmósferas que se crean con iluminación, las actuaciones energéticas, lúdicas, la imaginación con que resuelven la puesta en escena. Me parece una apuesta memorable, dolorosa pero necesaria y que bueno no quedarse callado.
Exacto, en la obra misma lo dice uno de los personajes femeninos: Últimamente he reflexionado sobre la utilidad social de mi oficio. Y esa reflexión siempre te pone en esta situación de cuestionarte si no estás pisando estos terrenos frágiles donde se puede confundir la frivolidad con esta intención de lucrar con un tema que es doloroso para muchas personas, etcétera, etcétera, o sea todos estos cuestionamientos que de pronto te desbalancean y te cuestionan, te hacen cuestionarte a ti mismo, pero no, yo creo que es necesario ponerlo sobre la mesa. Siempre es necesario y va a ser necesario poner sobre la mesa este tipo de fenómenos porque, además, es lo que nos constituyen como país, queramos o no, esa es nuestra realidad, que no la queramos ver es otra cosa, pero ahí está, existe.
Es lo que pasa ahora con la situación política, los políticos que ahorita andan en pugna, las elecciones y todo esto, de pronto ves una serie de contrastes donde hay muchos políticos que dices ¿dónde vives?, de verdad ¿dónde vives?, ¿cuál es el México que tu habitas?, porque te plantean unos escenarios que dices, Eso no es México, ese México es el de tu restaurante de Polanco, o en tu imaginación, porque el México que yo conozco, que es el del metro, que es el de los camiones, que es el de las carreteras en la frontera, que es el de los pueblos mágicos, que son tan mágicos que la gente desaparece, como Ciudad Mier, en Tamaulipas, ese es el México real.

Entonces sí nos cuestionamos, pero también nos autocuestionamos, también esa es nuestra labor. Por eso decidimos hacerlo partiendo de la conciencia de un grupo de actores y de personas que se dedican a esto, porque también nosotros nos tenemos que cuestionar mucho, está esta situación de doble moral, en la que estos personajes se vienen fumando un churro en la camioneta cuando van viajando, pero su obra habla sobre narcotraficantes, todos, en alguna u otra medida, a lo mejor muchas veces sin quererlo, pero somos partícipes, somos cómplices, esa es la realidad.
Me parece muy valiente lo que hacen, ojalá que tengan más funciones por acá, la obra tiene mucha vida.
Por ahí está una propuesta para hacer un par de funciones en El Círculo Teatral, hubo la invitación del maestro Alberto Estrella… …Alberto es muy solidario… …la verdad es que sí, ya nos conocemos porque hace algunos años hicimos un proyecto ahí con Penny Pacheco que también escribí, que se llamó Sangre en la comisura de tus labios esa era una historia que se alejaba un poquito de lo que solemos hacer, a partir de un hecho trágico, y que tenía que ver con una situación de asesinato, de incesto y de cosas así un poquito turbias y nos fue muy bien.
Arturo te agradezco mucho, de verdad muchas felicidades.
Gracias a ti por acercarte a nosotros, por abrirnos un espacio para tener voz, siempre es importante que la gente conozca nuestro trabajo, que sobre todo sepa de lo que hablamos y desde donde partimos, te vuelvo a repetir, no es como una ocurrencia, son cosas pensadas y son cosas intencionadas, y que siempre van buscando la finalidad de que esas historias de allá tengan justicia y tengan un espacio para tener una voz, que sean conocidas. Yo te agradezco muchísimo
El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable.

En esa tierra de bastardos. De: Arturo Honorio.
Dirección: Arturo Honorio.
Actuación: Penny Pacheco, Carola González Ortiz, Gerardo Daniel Vázquez Ledezma, Pepe Morales y Eduardo Corona.
Sábados a las 20 horas, domingos a las 19 horas, hasta el 4 de febrero.
Diseño de Iluminación: Tania Rodríguez
Diseño del espacio: Tania Rodríguez – Arturo Honorio Diseño sonoro: Salev Setra – Arturo Honorio
Música original: Salev Setra
Producción: Norte-Sur Teatro fronterizo / Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC)
Asesoría Vocal: Cuceb Piloto
Video y ejecución Sonora: Nadia Medrano Compañía Norte – Sur
Foro Shakespeare, Zamora 9 Colonia Condesa. Metro Chapultepec.




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