top of page

Los hombres lastiman. Las mujeres destruyen. Texto: Salvador Perches Galván.

  • eseperches
  • 16 abr 2024
  • 16 Min. de lectura

Actualizado: 29 abr 2024


He sido muñeca grande

en esta casa,

como fui muñeca pequeña en casa de papá.

Y a su vez los niños han sido mis muñecos.

Me divertía que jugaras conmigo.

Casa de muñecas. Henrik Ibsen.








Casa de muñecas es una obra de teatro de Henrik Ibsen que se estrenó el 21 de diciembre de 1879 en el Teatro Real de Copenhague.

La obra fue escrita dos años después de Las columnas de la sociedad y fue la primera obra dramática de Ibsen que causó sensación. En la actualidad es quizá su obra más famosa y su lectura es obligatoria en muchas escuelas y universidades. Cuando Casa de muñecas se publicó, generó gran controversia, ya que critica fuertemente las normas matrimoniales del siglo XIX. Aunque Ibsen negó que su obra fuera feminista, es considerada por muchos críticos como la primera obra teatral verdaderamente feminista.

Por supuesto que material de tal valía ha tenido múltiples versiones y adaptaciones, dos valiosas en el séptimo arte son: A Doll's House (1972) dirigida por Joseph Losey, con una joven, bella y talentosa Jane Fonda en el papel titular, un año después el polémico director alemán Rainer Werner Fassbinder realiza Nora Helmer.

En nuestro país también se ha montado en varias ocasiones, una muy buena versión se estrenó el 4 de agosto de 1976, brillante puesta de la obra en el Polyforum Cultural Siqueiros bajo la dirección de Dimitrios Sarrás, con María Eugenia Ríos, Claudio Brook, Ricardo Blume, Ada Carrasco y Graciela Doring, en ella debutó la pequeña Nailea Norvind en el papel del hijo menor de Nora.

Nora se cree felizmente casada con Torvaldo. Llevan ocho años casados y tienen tres hijos. Torvaldo asumirá en el año nuevo el puesto de director de un banco. Todo parece perfecto, pero Nora guarda un secreto. Años atrás, su esposo estaba a punto de morir. Debía cambiar de clima, pero económicamente les era imposible pagar un viaje. Nora le hizo creer a Torvaldo, quien ignoraba su propia enfermedad, que su padre, agonizante, les había dado el dinero. En realidad, Nora le solicitó un préstamo a Krogstad, el procurador. Para hacerlo, Nora falsificó la firma de su padre muerto. El prestamista trabaja en el mismo banco de Helmer. Tiene un oscuro pasado como falsificador. Intenta recuperar ante la sociedad y sus hijos su honra, pero sabe que Torvaldo lo despedirá por sus antecedentes corruptos. Para evitarlo, chantajea a Nora, quien ve cómo se derrumba su felicidad. Torvaldo no accede a su petición de que mantenga al procurador en su puesto. Este se encuentra dispuesto a todo. El procurador informa, a través de una carta, el crimen de Nora, quien cree que él le agradecerá el haberlo salvado. Por el contrario, Torvaldo, en lugar de agradecerle, la humilla y juzga. En medio de los insultos y ofensas recibe unos nuevos papeles. Krogstad ha devuelto el contrato. No hará nada contra los Helmer. Torvaldo trata de reconciliarse con Nora, pero esta ha cambiado radicalmente. Se ha dado cuenta que en su matrimonio no es más que una muñeca grande; como de niña fue una muñeca pequeña. Quiere reencontrarse consigo mismo. Torvaldo le es un extraño, un egoísta. Para encontrarse consigo misma, abandonará la casa.

En Ibsen encontramos un innovador genio teatral que escribió un drama diferente de los tipos tradicionales, no sólo en los temas sino también en la técnica. La despiadada luz que proyectó en la mala conciencia de sus contemporáneos brilla todavía con un fulgor que apenas palidece con el tiempo. En 1879 le da fama mundial el estreno de Casa de muñecas, y despierta tan encendidas polémicas en el mundo escandinavo que tiene que prohibirse su discusión. El personaje de Nora encarna una especie de momento auroral del feminismo: vivir según una nueva autonomía es la necesidad que se le impone, desde el momento en que ha comprobado que para su marido y para el mundo ella no es más que una fútil y graciosa muñeca.

Muchos años después del “nacimiento” de Nora, la incansable Ximena Escalante, como es su costumbre, retoma al icónico personaje para ofrecernos Sin permiso fuera de casa, como en el original, Nora es una ama de casa y Krogstad, un prestamista dedicado a los negocios fraudulentos. Cada mes se dan cita para que Nora le pague la letra de un préstamo, mismo que constituye el mayor secreto de su vida. En esta ocasión, es Krogstad quien le pide un favor a ella, y lo que era una cita usual se transforma y nos devela los complejos y tortuosos lazos que han formado entre ellos.

Conversamos con Patricia Madrid, quien encarna a Nora en Sin permiso fuera de casa.

Nora es un personaje icónico del teatro universal de todos los tiempos, siempre nos remite a muchas situaciones en torno a la posición de la mujer. Ibsen, de manera muy, pero muy adelantada, crea un personaje que se vuelve un signo de los derechos de la mujer. Patricia, ahora tú vistes la ropa de Nora, calzas los zapatos de Nora, pero no la de Ibsen, es necesario aclararlo, pero si es es una Nora que surge de la obra de Ibsen, en este trabajo de relectura, de revisitación que ha hecho Ximena Escalante desde hace mucho tiempo, en general de manera muy afortunada. ¿Cómo te sientes, siendo Nora?

Primero que nada. muy privilegiada. La verdad es que desde Casa de muñecas y desde que nos dejan en la escuela de teatro estudiar a Nora, siempre fue un personaje al cual yo le eché el ojo por atrevida, por ser un icono, por ser un referente del impulso y la fuerza femenina.

Entonces siempre le hinque la mirada, pero tenía claro que me faltaba tiempo para poder llenar los zapatos de Nora.

Primero la edad, luego la experiencia, y vivir, porque los actores mucho alimentan sus personajes de su propia experiencia de vida, ¿no es así Paty?.

Claro. Estaba consciente de que me encantaría hacer ese personaje ¡algún día! Más adelante, en la pandemia, empiezo a querer hacer mis videítos caseros, y otras cosas, así, desesperada del encierro y me topé con Casa de muñecas, pero no había ligado todavía este texto de Ximena, ya lo conocía, y fue como un llamado de Nora y dije: Voy a grabar un monólogo. De hecho, ahí lo tengo en YouTube. Hice una edición de una conversación que tiene Nora con su marido, cuando le está diciendo, ¡Ya me voy!, por esto, por esto y por esto. Y como que hice clik y unos días después me acordé de este texto de Ximena, que había conocido en una lectura dramatizada que habían hecho en la Semana de Dramaturgia en La Capilla, y conecté, dije, Claro, es mi momento de hacer Nora, si, tal vez por la edad, pero sobre todo por todas esas inquietudes de conocerse, de NO conocerse, vamos con la vida. Yo no tengo la situación de Nora, de una casa con un marido y unos hijitos y la perfección, o la aparente perfección de la familia. Tengo un perro, pero no tengo todo lo demás. Sin embargo sí tengo muchos cuestionamientos, sí tengo muchas preguntas: ¿quién soy?, ¿qué quiero?, ¿estoy en el lugar que quiero estar?, en mi profesión, en mi vida como mujer, ¿mamá o no mamá?, ¿pareja o no pareja?. Tengo muchos cuestionamientos y dije: ¡Es el momento de Nora!. Es el momento de abrir esto.  

Ahora, viene muy bien en un contexto social como en el que estamos, de por sí, Ibsen fue transgresor en su época, pero además, Ximena, con esa agudeza, ese colmillo, ese talento, esa inteligencia que tiene, logra extraer a Nora y a Krogstad, y a ponerlos en una situación frente a frente, en un contexto actual, donde estamos revolucionando los roles, donde estamos revolucionando los géneros, donde estamos revolucionando el papel de la mujer.

Pero es que nos equivocamos cuando creemos que solo se está revolucionando el papel de la mujer en la sociedad, si se revoluciona el papel de la mujer, se revoluciona todo, porque estamos conectados, no porque seamos el eje. Estamos conectados todos con todo.

Tienes razón Paty, ni porque seamos enemigos. Lamentablemente, partes extremas del feminismo lo que ha hecho, con todo respeto, es asumir el papel de la hembra en contra del macho, y las cosas no deben de ser así, debemos de caminar juntos y no crear enfrentamientos.

Claro, lo que pasa es que, por un lado, creo yo, tampoco podemos decir que está mal que estén enojadas, no, es lógico. Yo no sé si está bien o está mal es consecuencia de una sistematización de circunstancias, de privilegios, de roles, y posible, mucho enojo. Ahora, resolver a través del enojo, nunca va a ser la solución, porque va a generar más frustración y más enojo del lado opuesto, yo también creo que no es una guerra, sino encontrar el cómo.

Creo que era necesario, como dice Nora en algún momento de esta obra de Ximena, que explote. Krogstad le dice: ¿no te importan las consecuencias? Y ella le dice, Si me importan, pero que explote. Era necesario que explotara y era necesario que esta revolución feminista explotara.

Creo, estamos en el momento del péndulo en que se está yendo al otro extremo, y va a tener que ir regresado hasta que encuentre, idealmente, un equilibrio. Creo que esa fue la motivación principal por la que a mi me llamó este texto de Ximena en particular, no solo Nora, sino la obra de Escalante, que plantea a una Nora que se atreve a romper todo, literalmente, incluso a pasar la barrera física a través del golpe, y poner eso en este momento, para mí era importante, para mí era importante decir: Sí estamos enojadas, pero también nos importa, y también necesitamos, creo yo, encontrar el equilibrio entre el masculino y el femenino, mirarnos sin máscaras, mirarnos a través del amor, mirarnos a través de la aceptación del otro, porque eso es lo que hay en esta obra.

Son dos personajes opuestos, contrarios, socialmente distintos, hombre mujer, aparentemente diferentes, que están frente al espejo, sin máscaras, y eso se vuelve muy peligroso porque nos vulnera demasiado.

Me parece muy interesante este trabajo que ha hecho la prolífica Ximena, estas “especulaciones” de ¿qué podía haber sucedido entre estos personajes? que en las obras originales no se dan. Este diálogo-enfrentamiento que pasa por todos los matices entre Nora y Krogstad, tal vez lo pudo haber pensado Ibsen. Lo que sí es un hecho, es que no traiciona al original, no rompe con el, como si lo hizo, por ejemplo, Lucas Hnath en Después de casa de muñecas. Me parece muy interesante porque hay siglos de diferencia entre Ibsen y Escalante.

Yo no sé si lo pudiera haber pensado Ibsen, son palabras de la protagonista, porque si no, lo hubiera escrito. En efecto, no traiciona Casa de muñecas, justamente lo dijiste. No traiciona a los personajes, no traiciona el planteamiento de la obra de Ibsen yo creo que intuitivamente y muy adelantado a su época, plantea una mujer con esta rebelión y esta fuerza que viene, además de un lugar de sumisión y de anulación absoluta… …que, aparentemente ella está muy satisfecha con ese rol… …y a eso me refiero con que estamos en un momento, en una edad, al menos yo, pase los 40 y empecé en una cuestión de ¿qué quiero? . ¿qué quiero yo con mi vida, con mi profesión, con mi maternidad, no maternidad, pareja, etcétera, etcétera, etcétera?. Porque es lógico que un poco, a la mitad del camino, por poner un parámetro, nos cuestionemos esas cosas. Yo creo que Ibsen se adelanta a su época porque no estaba permitido siquiera cuestionarse nada, las cosas eran como eran, punto. No solo para las mujeres, también para los hombres.

No estaba permitido que se cuestionaran si estaban satisfechos con ejercer su masculinidad de esa manera tan opresora, o tan impositiva, tampoco se lo cuestionaban, tampoco tenían el derecho a cuestionarse eso, o a vulnerarse, o a sensibilizarse. Cuando decía que si el rol de la mujer se cuestiona y se mueve de lugar, el rol del hombre también, claro, ahora vemos a hombres diciendo ¿Yo donde me pongo?, si me gusta pero ¿me acerco o no me acerco?. ¿Lo va a malinterpretar, no lo va a malinterpretar?. ¿Le digo que está guapa, no le digo que esta guapa?  entiendo que quiere respeto, pero no sé cómo hacerlo, pero tampoco quiero sentirme menos; me gusta ser el proveedor, no solo es mi responsabilidad. También están en un problemita, estamos en una situación compleja todos, todos. Y por supuesto también con esta apertura de los géneros, ya no solo somos una cuestión binaria, hay más, y todos nos tenemos que reconocer. Sí, está bien, está buenísimo, la variedad es importante, es necesaria, pero eso no anula que lo masculino y lo femenino siguen siendo fuerzas y siguen siendo energías que se complementan y que tiene que tener un equilibrio, independientemente de cual sea el caparazón o el coche en el que nos movemos, o el traje en el que andamos. Todos traemos eso adentro.

Hubo un papá y una mamá para que estuviéramos aquí, haya sido como haya sido. Y es importante que integremos y equilibremos eso en nosotros, pero si está cabrón.

Todo eso queda muy bien planteado en Sin permiso fuera de casa. Hay un diálogo que me llamó muchísimo la atención, me parece perturbador: Los hombres lastiman. Las mujeres destruyen. 

Madrid acota: Los hombres lastiman, dice Nora, Krogstad responde: Las mujeres destruyen. Que texto tan poderoso, tan devastador. Que la obra está llena de violencia, hay una cuestión de interdependencia, de deseo muy reprimido, no sé si de amor, pero si hay atracción.

Yo creo que, en lo más profundo, si hay amor. Mucho amor en esa obra. Hay mucha violencia, es verdad, hay crisis de ambas partes, hay puntos al límite. Nora dice que llega porque le atrae la vida al límite que él tiene y le seduce, pero ella también está al límite, lo que pasa es que no lo sabe. Ella también esta al límite, ella también esta al borde de tronar con su estabilidad. Pero no lo sabe, lo descubre ahí, lo descubre con él. Le atrae el aparente límite en el que se encuentra él, pero ella no sabe que está al límite internamente.

Ahora, ¿por qué creo que sí, además de toda la violencia y todo esto que se presenta, es una obra donde hay mucho amor?. Porque se miran genuinamente, porque ninguno de los dos personajes intenta cambiar al otro. Eso es muy amoroso, me parece. Él le permite ser, incluso la acompaña en su explosión, incluso se pone de costal de box, y eso es muy amoroso. No está bonito, pero es amoroso. No es rosa como lo hace, pero es verdadero, y por eso logran pasar esa parte y después se comunican más, pero chocan porque se atraen demasiado sexualmente y hay una represión constante, y vuelven a chocar y son los deseos jaloneándose, pero hay un amor muy genuino, y también por parte de ella.  

Ahora, no sé si por parte de ella, tanto como por parte de él. Porque cuando ella entiende que él está haciendo lo que le viene a mostrar que ella ya necesita cambiar, y que ella necesita soltar y dejar y moverse de lugar, ella termina diciéndole: No te necesito más. O sea, es un poco como, ya cumpliste lo que venias a cumplir en mi vida, y gracias.

No deja de ser amoroso, pero creo que están amando desde un lugar distinto, y eso es lo complejo de las relaciones en las parejas, siempre. Amamos desde un lugar distinto y amamos desde la circunstancia en la que estamos y amamos desde el proceso interno en el que vamos, y amamos desde los deseos y los anhelos de cada uno y ahí se hace un relajo.

Y sin Krogstad, Nora seguiría siendo una muñeca en su casa de muñecas. Por eso me gusta Sin permiso fuera de casa, porque tiene una lógica, una secuencia y una consecuencia, bien lo dice el subtítulo de la obra, es un paréntesis que se abre en medio del original de Ibsen, esta Nora si es la de Casa de muñecas. Patricia ¿cómo fue el proceso, cómo llega a ti la obra, cómo te incorporas al proyecto, en el que, por cierto, predomina el género femenino?: Ximena, que genera todo; Ruby, excelente directora y tú, inmejorable Nora, que te reencuentras con Everardo Arzate, luego del paso de ambos por la Compañía Nacional de Teatro.

El texto llega a mí, así como te comenté, fui a una Semana de Dramaturgia en el Teatro La Capilla, y vi la lectura dramatizada de este texto, que estaban interpretando Mariana Gajá y Pablo Perroni y me quedé boquiabierta con el texto, y todo lo que me movió en esa lectura lectura dramatizada y dije guau.

Desde que salí le dije a Ximena, que presentó el texto. ¡Quiero! yo quiero esta obra, por favor. Y me dijo, no se puede porque ya hay planes, y dije: bueno.

Pasaron unos años, vino la pandemia y fue cuando Nora me empezó a hacer foquitos, me acordé del texto y volvía a buscar a Ximena y ahora si fue de Bueno. ¡Órale, vas!.

Llega el texto a mí de esa manera, pero no fue tan rápido. Ya voy a hacerla, hay que gestionar el proyecto, ver con que equipo, con quienes, dónde, cuándo, cómo. Yo me había ido a Puebla, en la pandemia yo andaba allá, de allá es mi familia, de allá soy yo.

En un inicio la idea era montarla allá, sigue pasando el tiempo, me regreso a la ciudad de México para arrancar este proyecto maravilloso que tuvimos con Yulleni Vertti, Carlota, un lugar fuera del mapa, y entonces todo empieza a reconfigurarse nuevamente aquí en la Ciudad de México busco a Ruby Tagle, pensando: Si la dirige Ruby sería un sueño. ¿querrá, no querrá?. Estaría padrísimo, ¿pero teatro independiente?. ¿Cómo se lo propongo?

Le hablo ¡Y si quiso! Y le entró porque le encantó el texto. Y luego, pensando en quién de actor, Ruby y yo coincidimos con Everardo, y pues, padre, porque a pesar de que Everardo y yo habíamos estado en la Compañía Nacional de Teatro como compañeros, no nos había tocado trabajar juntos tan de cerca. A veces eso pasa en la Compañía, de pronto hay proyectos en los que te topas y te topas y te topas, con el mismo elenco, pero de pronto, hubo gente con la que nunca trabajé en esos cuatro años. Y con Everardo si nos tocó estar en mismos montajes, pero no nos toco tener escenas juntos tan cercanamente, por ejemplo, en Zoot Suit bailábamos las coreografías todos, pero no estábamos en un diálogo como este. O en Leñero igual, éramos 30 actores ahí, pero no teníamos este acercamiento.

Entonces, fue también descubrir a mi compañero que, en teoría nos conocíamos, pero que no nos conocíamos, la verdad, y fue descubrirnos, mas que reencontrarnos fue conocernos, fue encontrarnos, además, en una obra que mueve todo, porque no puedes entrarle nada más de leidita, no, es una obra en la que te tienes que arrojar, te tienes que desnudar en el mejor sentido de la palabra, no físicamente, y también ha sido fuerte tener este encuentro con Everardo y muy interesante, también le aporta mucho a los personajes.

Y bueno, Ruby en su planteamiento de dirección le surgió integrar a este tercer personaje, al vagabundo que está tocando la música y que va hilando las escenas, que es el aliento espiral y reiterativo de esta situación. Y creo que fue un gran acierto, que a nosotros nos envuelve, también nos acompaña, nos deja mucho un testigo invisible para nosotros por momentos, porque en momentos sí hay contacto. Es como como plantear que estamos dentro de nuestra burbuja, pero hay un mundo ahí rondándonos.

Así fue el proyecto, así fue el proceso, conforme iba buscando. A ver, Félix me encanta como ilumina. Giselle, su trabajo es padrísimo. Ir sumando a todos los creativos, y que todos fueran aceptando en las condiciones en las que estábamos, porque fue teatro independiente, muy independiente. Y sumando esfuerzos, así logré tener el apoyo de una empresa que se llama Antolín. En realidad ha sido muy bonito ver que la gente confía en mí, que la gente se suma a un proyecto porque el texto es poderosísimo, y el texto los enganchó, porque el discurso les interesa, y como dijo alguna vez en una entrevista Everardo, fue una suma de voluntades y de corazones, porque solo así levantamos este proyecto.

Estoy muy contenta, me siento privilegiada.

Yo pensé que solo estabas como actriz, y por supuesto que estás como actriz, soberbia, pero tu trabajo en esta obra rebasa en mucho la sola actuación, pues tú eres la artífice del proyecto.

Un poco si fui la mano que meció la cuna.

Pues muchísimas felicidades, exponencialmente. Y que bueno que se conjunta un equipo tan poderoso a partir del texto de Ximena.

Si, eso me parece una proyección del mismo texto. Como te comenté, lo iba a hacer en un inicio en Puebla y las cosas se fueron moviendo, las personas que estaban en un inicio por distintas situaciones, por trabajo, por otros proyectos, por otros intereses, se fueron.

Me regreso a la Ciudad de México, y todo se fue reconfigurando como tenía que suceder.  A quien pedí desde el inicio, que estuviera de la mano conmigo, fue a Raúl Morquecho, fuimos compañeros en el CUT, somos compañeros de generación. Morquecho tiene una una trayectoria ya como productor bastante importante, sólida, prolífica, y yo le dije: Bueno sí, yo quiero gestionar y producir este proyecto, pero va a llegar un momento en el que necesito enfocarme en Nora, porque así lo requiere, y necesito un cómplice productor que me ayude a llevar este barco al mejor puerto.

Se sumó Morquecho por supuesto, el me empujó, cuando yo le decía, Y si le propongo a Ruby, ¿tu crees que quiera?. El ya había trabajado con Ruby, me dijo: ¡Propónselo! El me motivó, me impulsó así. Tu plantéaselo. ¡Y quiso!

Así sucedió. De la misma manera en la que agarré el teléfono y le hablé a Ximena, estando en Puebla, para decirle: Oye, que onda con esta obra. Todavía me interesa. ¿Cómo ves?

Ha sido eso, no es que ¡Yo, Nora!. También ir rompiendo mis miedos, mis dudas, ir rompiendo esta parálisis que nos dejo la pandemia, de hacer y de mover y de aspirar. Para mí, este proyecto es una aspiración grande, no tiene que ver con el monto, con los términos del modelo de producción, sino una aspiración grande en cuanto al equipo que está involucrado, en cuanto al texto, en cuanto a lo que estamos hablando. Y es también ir rompiendo el decir “Si lo hago”. Hay que atreverse a hacerlo. Y Nora está ahí, no solo yo, sino más bien Nora moviendo los hilos.

Nora es tan poderosa, que sigue y seguirá generando este tipo de iniciativas, Patricia. Tienes la experiencia, el talento, la edad, la belleza y sobre todo la energía y el impulso para llevar a buen puerto esto, y empieza otra faceta de tu carrera con la producción.

Me parece buena alternativa que algunas obras se presentan entre semana. ¿Hasta cuándo van a estar?, ojalá que sea primera de muchas temporadas.

Estamos lunes y martes, a las 8 de la noche, hasta el martes 23 de abril, en la sala Xavier Villaurrutia.

Si hay planes para mas temporadas, ya tenemos por ahí otra temporada pactada para mediados del año, hacia julio. Pero ahorita enfocándonos en esta primera temporada de estreno del proyecto en la Villaurrutia.

Casa de muñecas, que sin duda me gusta mucho, fue de las primeras obras de texto que vi, en el Polyforum. Aquel montaje me parece memorable, dirigido por Dimitrios Sarrás, con María Eugenia Ríos, Claudio Brook, Ricardo Blume, Ada Carrasco, Graciela Döring, y el pequeño hijo de Nora, era nada menos que Nailea Norving. Amo Casa de muñecas, amo a Nora.

Y esta “especulación” que hace Ximena en Fuera de casa, de verdad me parece que le quedó muy bien, y que, ya lo dijimos, no traiciona al original.

Así es Salvador. Si, definitivamente, a mí me encanta el texto por eso, y por muchas otras cosas, principalmente por todos estos cuestionamientos de Nora.

En efecto Paty, uno sale de la obra con más dudas que con las que entró.

Creo que eso es lo importante del teatro, que te vayas cuestionándote cosas, cuestionándote todo. A mi me paso cuando conocí el texto, como espectadora, salí cuestionándome muchas cosas, pero sobre todo salí con una sensación como de sentir mucho, como que tuve muchas emociones, tenia el corazón con taquicardia. Entré identificada, salí cuestionándome.

Y la hiciste tuya. Felicidades.

 


 

El teatro es de todos. ¡Asista!

 

Absolutamente recomendable.

 



Sin permiso fuera de casa. (El paréntesis de “Casa de muñecas, de Henrik Ibsen). de: Ximena Escalante.

Dirección: Ruby Tagle-Willingham.

Con: Patricia Madrid, Everardo Arzarte y Pablo Ramírez

Diseño de escenografía e iluminación: Félix Arroyo.

Diseño de vestuario: Giselle Sandiel.

Música original y diseño sonoro: Pablo Ramírez.

Asistente de dirección: María José Caballero.

Producción ejecutiva: Raúl Morquecho.

Realización de escenografía: Gonzalo Jacobo.

Realización de vestuario: Elda Alicia Mar.

Fotografías de Héctor Ortega, cortesía de la producción.

Lunes y martes 20:00 horas. 23 de abril de 2024.

Sala Xavier Villaurrutia. Centro Cultural de Bosque, a espaldas del Auditorio Nacional. Metro y metrobus Auditorio.

Entrada general $150. Descuento del 50% a estudiantes, maestros y afiliados al INAPAM. Afiliados al programa Gente de Teatro: $45 cualquier día. De venta en taquilla y ticketmaster.

 

 
 
 

Comentarios


bottom of page