La venganza es necesaria. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 10 sept 2023
- 14 Min. de lectura

Sus obras inventan y recrean textos clásicos o mitos como Fedra, Electra, Andrómaca, Salomé, Judith, Lilith. También planean o proyectan las biografías de escritores y sus procesos creativos como Shakespeare, Tennessee Williams, Colette, Eurípides, Sor Juana Inés de la Cruz, Elena Garro, y, como una excepción, Frida Kahlo. Mismas que se han traducido al inglés, francés, alemán, griego, holandés, italiano, portugués y se han presentado en Nueva York, Washington, Ohio, Miami, Montreal, Québec, Ottawa, Banff, París, Lyon, Caenn, Venecia, Roma, Amsterdam, Rotterdam, Amberes, Udine, Atenas, Buenos Aires, Santiago de Chile, y Madrid.
Ha trabajado con la compañía de teatro Nouveau Théâtre du 8, Lyon/France, donde el montaje de seis obras suyas de tema mítico bajo el título de “Polyptyque Escalante”, se han presentado en residencias y giras en Francia desde 2011.
Ha sido invitada en numerosas ocasiones al Pen Voices Festival en Nueva York, y sus libros y obras se han presentado en HotINK, Salon du Livre-Paris, Miami International Book Faire, FIL-Guadalajara, The Banff Center y, entre otras distinciones, ha tenido la Rockefeller Foundation. También escribe para cine, televisión, instalaciones museográficas y periodismo, es Script-Doctor y dirige la carrera de Dramaturgia y Guion en Argos CasAzul.
Se trata, claro está, de Ximena Escalante, dramaturga y directora “debutante”, Éxtasis Medea, con quien tuvimos una interesante conversación en torno a esta obra, y a muchos temas mas.

Ximena me gustaría empezar con una cita que me encontre, a ver tú qué opinas de ella.
“Escalante escribe a contracorriente de los cauces habituales de la dramaturgia mexicana actual y hace del presente una manera de revisitar la tradición”. Se me hace padrísimo. No sé qué decir, es muy difícil hablar de mi propia escritura, pero la verdad es que sí, sí me siento un poco como a contracorriente de muchas cosas, tanto de texto, como de mi visión de la teatralidad, de la literatura dramática. Como que no me identifico mucho con el movimiento en general.
Y eso fue desde muy joven, a los 16 años escribiste tu primera obra de teatro, y desde la escuela de escritores de la SOGEM, en donde formamos parte de la 1ª generación, ibas en contra corriente
La verdad es que tampoco es una cosa de que yo quiero ir contracorriente, no, es algo que ahí está.
No es un objetivo, simplemente así es la forma en cómo expresas lo que necesitas expresar.

Ciertamente, una parte de tu dramaturgia ha sido revisitar clásicos desde la maravillosa Fedra, Salomé, en fin, y a partir de esos mitos renovar todo, ahora toca turno a Medea, veamos quien es y porque ha trascendido siglos.
Del mito de Medea, la mujer abandonada por su marido, condenada al exilio y asesina de sus hijos descrita en la tragedia de Eurípides, existen más de 500 versiones, un fenómeno que se debe a que es un personaje que dinamita a otro mito, uno de los más potentes del patriarcado: el de la maternidad.

Medea era hija del rey de la Cólquide, Eetes, y su esposa Idia. Aprendió las artes mágicas de la maga Circe, que además era familiar lejana. Un día, Jasón y su tripulación llegaron a la corte de su padre para conseguir el vellocino de oro. Debido a las artes de Eros quedó perdidamente enamorada del aventurero y no dudó en ofrecerle su ayuda para poder conseguir el vellocino, a cambio de que se casase con ella y la llevase con él a Grecia.
Jasón aceptó y tras conseguir cumplir sus planes, huyó con Medea y se casó con ella hasta que llegaron a la tierra natal de él, Yolco. A su llegada se organizaron grandes festejos para celebrar la unión y el regreso de su legítimo rey. Medea, para agradecerle todo a su esposo, decidió rejuvenecer a su padre, Esón, mediante sus artes mágicas.
El rey de Yolco había sido desplazado del trono por su propio hermano, Pelias. Las hijas de este último le pidieron a Medea que por favor rejuveneciera también a su padre. Medea entonces cogió un carnero y delante de ellas lo descuartizó y lo echó a un caldero en el que había preparado una pócima. Poco después salió de él un joven ternerillo. Las hijas de Pelias, excepto Alcestes, decidieron, entusiasmadas, descuartizar a su padre, pero éste no resucitó.
Debido a esta desgracia, tanto Medea como Jasón fueron expulsados a Corinto. Una vez instalados allí, vivieron felices hasta que Jasón decidió rechazar a Medea para poder casarse con Creusa, hija del rey de Corinto. Antes de ser desterrada, decidió vengarse de toda la familia real.

Para ello, regaló un vestido a la princesa. Cuando ésta se lo puso, el vestido se incendió, prendiendo fuego también a su padre y al palacio. Los hijos que Medea tuvo con Jasón, fueron sacrificados por la propia Medea en honor a Hera. Según algunas versiones, fueron lapidados por los corintos.
Helios le proporcionó un carro para que pudiera llegar volando hasta Atenas, donde se casó con el rey Egeo. Sin embargo, cuando el hijo de Egeo, Teseo, llegó a la isla, Medea trató de matarle para que no le usurpara el poder, pero finalmente tuvo que huir. Se marchó a la Cólquide y consiguió reconciliarse con su familia, que la perdonaron por haberse marchado con Jasón.

Ximena, me parece fascinante, en la obra que ahora nos ocupa Éxtasis Medea, imaginar qué podría pasar o qué podría haber pasado si se ponen a platicar, a discutir, a pelear, si se enfrentan Medea y Creusa, y tú nos das una opción de respuesta y es fascinante.
¿Cómo surge en tu imaginación este enfrentamiento entre estas dos fuerzas poderosas?. Claro que la de Medea es mucho más fuerte, porque así siempre se ha visto.
Creo que las historias nunca están terminadas de contar, y muchísimo menos los mitos, porque como los mitos están vivos y están tomando significado de acuerdo al tiempo en que son revisados, o sea, los griegos veían sus propios mitos de una manera, y luego en el siglo de oro veían los mismos mitos de otra, y luego Shakespeare de otra. Entonces nos apropiamos de los mitos de acuerdo a lo que el mito es significativo a nuestro tiempo.

En esta búsqueda de revisar los mitos siempre me había negado a tocar Medea, porque siendo madre, yo decía ¡Que horror!, pero indagando, vi una representación de Medea, de Eurípides, en Barcelona, en el 19 que me gustó mucho, y entonces ahí me reconcilié con ese personaje y le empecé a dar vueltas y empecé a investigar, y salió esta.
Siempre vemos la historia de Medea como la filicida, pero ¿dónde está la mujer?, ¿dónde está la Medea derrotada?, esa otra parte del mito. Porque siempre se ve una sola cara del mito, es un poco lo mismo que hice en Fedra, y en Andrómaca y en Salomé y en Lilith, y con el trabajo que he hecho de Shakespeare, y de Ibsen, o sea todas mis obras trato, incluso con Tennessee Williams, trato de darle una vuelta a la historia, o a la leyenda, o al mito, porque no están terminados de contar, ni conmigo en esta versión de Creusa está terminada de contar la historia, todavía le sigue.
Una de las cosas que ha pasado es que, al tiempo que yo escribí esta obra entro en Me Too, y con el Me Too, todo un auge de los feminismos, y con los feminismos toda esta teoría de la sororidad, y la obra finalmente está dando a luz, está siendo representada en un momento en donde la sororidad y la relación de las mujeres con las mujeres esta hiper valorada. De pronto en este contexto de donde las mujeres tienen que ayudar a contar una historia donde una mujer mata a otra mujer, ¡por un hombre!, es una cosa polémica.

Eso es algo que en este tiempo, a muchas mujeres les mueve mucho, sin embargo a mí me parece que esto rebasa el tiempo. Es decir, las mujeres se matan por un hombre, los hombres se matan por una mujer, se hizo una guerra de Troya de 10 años por la infidelidad de una mujer. A partir de ahí la historia de la literatura se reescrito y reescrito y reescrito siempre por eso, es decir, independientemente de que una mujer maté a una mujer por un hombre, o dos hombres maten a otro hombre por una mujer, o como queramos hacer la configuración de identidad de género, en realidad lo que está en juego son las pasiones humanas. Por encima de todo, a Medea yo la veo como una mujer cansada, derrotada, dándose cuenta de que ha entregado todo tanto a su marido como a sus hijos, incluso su propio linaje y su familia, por alguien, y ese alguien la traiciona. En realidad, es la venganza, no tanto de una mujer que quita a otra mujer, es la venganza por la necesidad de venganza, que a mí, me parece uno de los deseos más profundos y más fidedignos de la vida. La venganza es necesaria.
Y siempre se la niega: hay que buscar justicia, no venganza.
Se niega la venganza, se niega la envidia, se niegan los celos, o sea, se niegan las bajas pasiones, ¿por qué?. Estamos hechos de eso.
Tienes toda la razón, siempre vemos a Medea como la madre asesina, y de hecho, a partir de ahí, hay muchas Medeas contemporáneas. En ese sentido, por enjeplo en México, hay muchas similitudes entre Elvira Luz Cruz, a partir de cuya historia se hace un documental y una película ficción dirigida por Felipe Cazals, también una obra de teatro, y siempre aquí y fuera de México, es la única arista que se toma de este mito, y lo que tu planteas es fascinante, porque entra el deseo, entra la venganza, la derrota. Es muy interesante que se explore desde ese punto de vista.

Ha sido intenso, y también el trabajo con ellas fue muy fuerte porque efectivamente, Ximena hacía tiempo no tenía una experiencia teatral así, y fue juntar a dos personalidades muy distintas, con trayectorias muy distintas, y conciliar las sensibilidades.
Los mitos griegos no son cualquier cosa, hacer obras de mitos griegos, en mi experiencia, siempre ha despertado pasiones muy profundas en quienes nos acercamos a ello. Entonces ha sido un proceso de trabajo que nos ha confrontado a todos los que estamos en la obra. Emociones muy fuertes, reflexiones sobre nuestro trabajo y nuestro quehacer, de verdad de una manera muy confrontativa. En ese sentido es una obra que a todos los que estamos ahí nos ha posicionado a afianzar nuestras convicciones y muy a la postura de Medea, muy de: Yo soy esto, yo hago esto, y hasta las últimas consecuencias, entonces cada uno de nosotros, o de todas nosotras tres, Creusa, Medea y yo, hemos tenido que arraigarnos muy bien en nosotras mismas, para no dejarnos llevar por la oscuridad de la obra, que es muy fuerte.

Y también esta exploración que haces, esta proximidad entre ellas dos, tiene un toque erótico, por supuesto. Dos mujeres rivalizando por un hombre y de repente tienen un fuerte coqueteo con el lesbianismo. Es muy apasionante.
Sí muy fuerte. Siempre les dije que a mí me parecía que, efectivamente, su encuentro era más erótico que cualquier cosa, eso no significaba que tuvieran que terminar ellas en una relación sexual, pero que el erotismo siempre está ahí, porque el deseo del hombre está en medio de las dos, entonces pues ahí fue se fue fabricando eso, poco a poco.
Lo que dices de las dos actrices de trayectorias tan diferentes, de formaciones tan diferentes, refuerzan este enfrentamiento, tensión y atracción, porque finalmente están interpretando a dos mujeres que son así… …que son lo opuesto, que no tienen nada que ver y se encuentran ahí y es en una explosión
Eso me parece todo un acierto, y lo dice Medea… …Eres irremediablemente bella, le dice.
Y en efecto Ximénez es bellísima.
Ximena es insoportable de bella, si.

Y verlas confrontándose es inquietante, tu puesta en escena las aproxima y las distancia, las acerca y las separa. Ahora hablemos de la puesta en escena. Tú estudiaste dirección, nada más y nada menos, que con Ludwig Margules.
En una plática previa, te comenté que has tenido muy buena fortuna, ya que muy buenos directores han puesto en escena tus obras, y me dijiste que querías dirigir. ¿Esta es tu primera dirección?

No, no es la primera, yo he dirigido ya otras cosas, pero un texto mío y además este tipo de obra, sí, o sea, es la primera vez que me confrontó a un texto así de complejo, y a un proceso así de largo y de profundo. Sí, podríamos decir que sí. Desde hacía 15 años yo no dirigía algo así, mío y fuerte, había dirigido hacía mucho tiempo mi obra de la SOGEM, con la que me gradué que se llamaba Estoy incómoda, y luego cuando viví en España dirigí también un primer tratamiento que yo hice de Fedra que es con que me gradué en la Escuela de Dirección de Escena en España, y luego aquí en México dirigía muchas cosas de mis alumnos, pero realmente esto es así como: Ya, ¡aquí estoy! Como tu examen profesional
Sí, y bueno, yo en la puesta en escena lo que quería era hacer un trazo que hablara metafóricamente de lo que está sucediendo con ellas, que se acercan y se alejan, se acercan y se alejan, y lo veo como una arena de lucha, entonces ahí está esa lucha nada más que los golpes son más verbales, hay una parte de golpes físicos, que yo hubiera querido que fuera un poco más violento, pero preferí que no, porque las dos son muy fuertes y ahí se iba a armar una pelea tremenda, y entonces lo dejamos un poco más maquillado, más coreográfico.

Cómo seleccionaste a tu elenco que, lo reitero, para mi gusto es excelente, porque sí se contraponen estas dos figuras, como se contraponen Medea y Creusa. Yo he trabajado con las dos, a mí el trabajo de cada una de ellas en su línea me gusta mucho. Yo estaba buscando una Creusa más joven, pero Ximena siempre me había dicho que quería que trabajáramos juntas, y yo también, teníamos muchas ganas de hacer cosas juntas.
Siento que Ximena tiene potencial trágico, tiene una posibilidad de trabajar en tragedia, enloqueció con la obra y ahí está, puestísima y con una entrega, la verdad, muy padre. Y Carolina también, Carolina trabajó en Yo también quiero un profeta y también trabajó en La tequilera, y desde siempre hemos querido seguir, hay una simpatía, una afinidad laboral de muchos años, entonces con muchísimo gusto la verdad.
Una gran actriz, una gran, gran actriz y con una entrega y una profundidad profesionalidad tremenda, es maravilloso trabajar con ella.
Y ya fue Yocasta y Medea.

¿En algún momento entraron en conflicto la autora y la directora? No, en conflicto no, no en lo absoluto, pero siempre me llegaba la duda de ¿cómo haría esto otra persona? o sea como que yo estaba demasiado ya adentro, la autora, la directora, de alguna manera los directores entablamos una relación muy familiar con los actores o actrices, no es que yo fuera la mamá, ni mucho menos, pero sí había hay una relación de intimidad muy fuerte entre nosotras, entonces de pronto era demasiado, era abismal, y bueno, digamos que esta fue una gran escuela para mí. Esta obra ha sido mi doctorado. Tremendo.
En algún momento seguramente la directora descubrió cosas en el texto que, tal vez la autora desconocía.
Mucho, gracias a la mirada de ellas. Ellas me decían: Oye ¿y esto por qué se lo dice aquí, porque no se lo dice allá?. De hecho, hubo algunas modificaciones en el texto, quite varios textos. Es una obra que presenta a Creusa por primera vez, entonces tiene unos monólogos muy, muy importantes, muy largos, y los fuimos cambiando porque nos dimos cuenta que en el fluir de la puesta en escena no eran necesarios, entonces los cambié, y también hubo muchos cambios de orden de los textos.

A mí me gusta mucho, siempre lo hago, modificar los textos, cuando los dirigen incluso, otros directores, estoy muy presente en los ensayos, los escucho, estoy atenta a las sugerencias, tanto de actores, como de los directores y me gusta mucho darle al texto la vida que necesita en ese momento. El texto tiene su propia vida, pero el texto de la puesta en escena tiene otra vida.
Hubo muchos cambios, vi muchas cosas nuevas de la obra, digamos que mi mirada literaria tiene un posicionamiento y la mirada de la directora tiene otro, y viceversa, yo como dramaturga de repente veo la directora y digo, Wow que crueldad, porque la puesta en escena que estoy planteando no tiene ningún tipo de concesiones: una caja negra con un piso que refleja todo, entonces todo se ve como es. Es de una crudeza radical, entonces yo puedo entender que es una obra incómoda. La gente que va a ver esta obra se queda así: entre el texto, los cuerpos, la actoralidad, es una obra que aceptas o rechazas, no hay un punto medio. He aprendido mucho y además me emociona poder seguir haciéndolo, la verdad es que yo ya quiero seguir dirigiendo, cosas mías y cosas no mías desde luego, tengo muchas ganas de dirigir Shakespeare, por ejemplo, me quiero sumergir ahí un rato.

Un autor que conoces bien.
No sé qué tan bien, porque Shakespeare es insondable, y bueno, se necesita una vida para realmente conocerlo bien, pero sí, si es un autor que yo creo que toda persona que se dedica al teatro conoce, conoce bien.
Debe de. Efectivamente la autora aprendió mucho de la directora que también ya lo dijiste siempre, tu siempre estás presente en los procesos creativos, pero la escritura es un acto solitario y es muy rico, y el proceso de puesta en escena es muy diferente porque no es de una persona.
Sí, es fuerte, porque yo estoy muy acostumbrada a pasar muchas horas sola, yo paso gran parte del día sola y además muy bien, y de repente ir a los ensayos 5 horas, estar todo el día en el teatro, y que todo mundo te habla al mismo tiempo y todo el mundo te pregunta cosas, y ¡Ah!… entonces si de pronto era como muy aturdidor, pero fascinante, porque todo es en nombre de la ficción, todo es en nombre de darle vida a algo que ha sido creado, que ha sido inventado, es una idea, una obra es una idea y estar todos ahí trabajando por una idea pues es fascinante, fascinante.

¿Te gusta lo que ves en escena?
Sí, claro que me gusta mucho.
Porqué dedicar la obra a tus hijos, justamente con este personaje, con esta temática que ha trascendido durante siglos porque es la filicida.
Sí, la dedico a ellos, claro, porque siempre me negué a escribir una Medea por negarla, entonces dije, bueno, voy a escribir una Medea pero que mis hijos sepan que yo reivindico el amor de una madre a sus hijos, y una madre es lo último que haría. Es un acto de valentía, siento que esta obra es un posicionamiento de valor en la vida.
Pese a la rudeza y al enfrentamiento, es un acto de valentía probablemente de amor.
Para el amor y la pasión se necesita, valentía, sin eso, no sucede.

La obra forma parte de una tetralogía.
Si, son cuatro obras. Es un proyecto de cuatro heroínas y ya vamos a empezar a ensayar, el próximo mes, la segunda que es sobre Clitemnestra y esa obra la dirige Benjamín Caan,
Te digo, si uno checa tu trayectoria, directores como José Caballero, Martín Acosta, Francisco Franco, Antonio Serrano, has tenido mucha colaboración con Mauricio García Lozano, que no es poca cosa, son grandes directores.
Sí, grandes directores con los que, además, he tenido una amistad creativa y personal muy importante. En realidad, la verdad es que sí me siento muy afortunada de mi relación con los directores que he tenido.

¿A la tetralogía le antecede al título de la protagonista la palabra Éxtasis?.
No en los cuatro casos, la que sigue se llama Éxtasis puro, o sea todas se llaman Éxtasis es la tetralogía del Éxtasis porque es el éxtasis de la venganza, todas son historias de venganza, es una indagación que yo hago sobre el éxtasis, qué es lo que mayor placer nos da la vida, un acto de justicia, y ese acto de justicia normalmente es una venganza, entonces son exploraciones sobre esto, y cada obra tiene un nombre diferente. Ahorita estoy escribiendo la tercera y la cuarta, la tercera ya está prácticamente escrita, de las cuales no quiero hablar todavía, ni de la tercera, ni de la cuarta, pero la segunda sí porque ya está el equipo armado, será en el Teatro Lucerna. Mi mancuerna es con David Castillo, productor, con 25 producciones estamos para hacer toda la tetralogía.

Prolífica dramaturga, además de esta relectura o revisitación de los clásicos, otra parte de su obra, versa sobre escritores, Shakespeare, Ibsen.Williams, una de las últimas es la de Elena Garro, Olvida todo, para la Compañía Nacional de Teatro, en un montaje muy afortunado.
Escalante escribe a contracorriente de los cauces habituales de la dramaturgia mexicana actual y hace del presente una manera de revisitar la tradición.
Habla, más bien, de su propia vida inscrita en las mitologías que heredamos; su imaginación transforma la herencia dramática que pertenece a todos.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Muy recomendable.

Éxtasis Medea. De Ximena Escalante.
Dirección: Ximena Escalante.
Actuación: Carolina Politi y Ximena Rubio
Producción: David Castillo.
Viernes 20:30 horas, sábado 19:00 horas y domingo 18:00 horas. Hasta el 10 de septiembre.
Foro Lucerna, Teatro Milán. Lucerna 64, esquina Milán. Colonia Juárez, Alcaldía Cuauhtémoc. Metrobus Reforma.
Duración aproximada: 1 hora 40 minutos.
Adolescentes y adultos.
Boletos: Entrada general $275. (precio en línea) De venta en taquilla y ticketmaster.




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