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La frontera no es solamente un lugar de paso. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

  • eseperches
  • 1 ago 2023
  • 11 Min. de lectura


Border santo es todo frontera, examinada en múltiples facetas: tráfico de indocumentados, trata de blancas, fanatismo religioso, tráfico de drogas, traición, muerte, violencia, transculturación, pero también amor, todo ello concatenado. La frontera con vida propia, brutal y terriblemente coercitiva, en donde los personajes son movidos, unos, en un eterno afán de pasar “al otro lado” y los otros, de comercializar esa necesidad.

En el prólogo que el dramaturgo duranguense Enrique Mijares escribió de la obra, destaca las diferentes atmosferas que utiliza la dramaturga Virginia Hernández, autora de Border santo.

La acción no avanza, sigue detenida al pie de la línea, aplazada indefinidamente, aunque mostrando tras de sí una estela de especulaciones y hacia delante un cúmulo de expectativas. Esperanza y muerte amancebadas en el intento. Intento palpitante, inminente, suspendido; cuantas veces anhelado y al mismo tiempo diferido; intento siempre postergado, aunque mentalmente se le haya dado innumerables opciones de consumación. Prejuicios, religión, talismanes, tradiciones, gestos supersticiosos, patrañas, suposiciones desmesuradas, propaganda engañosa, mitos mentiras, corrupción, impulsos y lastres. Eso es Border santo, el sueño de cruzar la frontera y el análisis desde todos los ángulos de ese intento fugaz. ¿Y la tierra…? ¿Qué sabe de pleitos y de alambradas?

La dramaturgia del Norte ha sido delimitada por todos los estados fronterizos con Estados Unidos, formando una preocupación social sobre los hechos que ocurren en diversos espacios abiertos, siendo así como adquiere su propio concepto y forma parte de varias investigaciones puesto que ha captado la atención de varios países del mundo.

El concepto “Dramaturgia del Norte”, no es una construcción artificial de Enrique Mijares, a quien es atribuible el término. El conocimiento del corpus de obras que se han generado en esta porción del territorio nacional permitieron desarrollar el concepto. Se trata de una abstracción que considera el vínculo estrecho entre entorno y escritura teatral. Si bien en este momento contamos con una gran cantidad de obras que evidencian la unión del teatro y contexto norteño, también hay otras de autores nacidos o avecindados en el Norte que, por el contrario, buscan a priori trascender los temas regionales para acceder a la universalidad, es decir, tienen la aspiración de buscar la generalidad, de plantear lo trascendente sin arraigo, sin especificidad, sin contexto.

Víctor Hugo Rascón Banda distingue en el Dossier de la Revista Paso de Gato números 14 / 15, tres grupos: las obras en que se retoma el entorno, el teatro que escriben los nacidos en el Norte y afincados en el D. F., y el teatro que escriben dramaturgos que, radicando en esta zona, “ignoran su región”.

La dramaturgia norteña, explica Mijares, “tiene una preocupación social muy fuerte”. En el Norte los paisajes son vastedades, no son los espacios cerrados de la metrópoli, lo que sucede a la sociedad le concierne a los creadores, los significa y determina en sus obras. Este hecho, además de las características temáticas, genera una teatralidad distinta a la que podemos observar en el Distrito Federal, donde, con frecuencia la intención se ha vuelto solipsista.

Entre la década de los 80 y 90 se fueron formando grupos y talleres en varias partes del Norte del País por directores escénicos, que conforme iniciaban con su trabajo habrían poco a poco un campo de posibilidades hacia la nueva creación de textos y público. En el año de 1989 llega Hugo salcedo a Tijuana de la ciudad de Jalisco, a Mexicali llega Ángel Norzagaray formando el grupo “Mexicali a secas” que actualmente es uno de los grupos independientes consolidados con gran trayectoria, en Ensenada se encuentra Virginia Hernández, que llego en 1985 junto con Fernando Rodríguez Rojero después del terremoto de la ciudad de México, formando la Compañía de teatro de Ensenada, actualmente con el nombre de Compañía Ensamble.

No se puede dejar de mencionar a Pilo Galindo en Ciudad Juárez, creó el Taller de Teatro 1939; Medardo Treviño que después de estar en Monterrey regreso a Ciudad Victoria para constituir el grupo Tequio; Manuel Talavera heredó de la maestra Esperanza Gutiérrez el grupo de teatro del Seguro Social de Ciudad Delicias; Enrique Mijares creó el grupo Espacio Vacío con el cual trabajó en las ciudades de México, Guanajuato, Aguascalientes y Barcelona para finalmente asentarse en 1980 en su natal Durango. En Sonora, Cutberto López se inició como actor y mimo con el grupo de la Casa de la Cultura de Hermosillo, Sergio Galindo creó la Compañía Teatral del Norte A. C. Esto es solo haciendo referencia de algunos Dramaturgos que iniciaron el movimiento.

Los autores norteños que asumen un diálogo crítico con su territorialidad, problemática, idiosincrasia, postura y preocupación social, constituyen esta dramaturgia norteña, la cual Mijares explica como “un archipiélago de circunstancias que han coincidido en el tiempo y en el espacio extendido de la zona Norte...”. La imagen es certera para describir cómo los esfuerzos particulares de los dramaturgos en su región constituyen a mayor escala un conjunto que emerge en la extensión norfronteriza, sin una conciencia de formar necesariamente redes que los aglutinen. La metáfora del archipiélago es muy afortunada porque alude simultáneamente a una cohesión, pero también implica una separación latente en cuanto a que no se trata de un movimiento estructurado. El archipiélago es un “conjunto de islas unidas por aquello que las separa”.

Un recurso literario presente en Border santo es la intertextualidad haciendo presente los textos de las obras Camino rojo a Sabaiba y El jinete de la Divina Providencia de Oscar Liera; así como textos de Susana San Juan y Anacleto Morones de Juan Rulfo. Es así como Virginia Hernández les da una nueva significación dentro de su obra.

Hablar de frontera es la materia prima que han utilizado algunos dramaturgos en sus textos literarios como: Hugo Salcedo (El viaje de los cantores), Ángel Norzagaray (Cartas al pie de un árbol), Daniel Serrano (La ruta de las abejas y El cazador de gringos) Virginia Hernández (Expreso Norte), Sandra Mendoza (Hotel Frontera).

Radicada en Ensenada, la dramaturga Virginia Hernández es Licenciada en Literatura Dramática y Teatro, por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y Maestra en Sociología por la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC. Realizó cursos y talleres de dramaturgia con Vicente Leñero, Enrique Mijares, Jaime Chabaud, Maribel Carrasco y Hugo Salcedo. Cuenta con una fuerte experiencia en el quehacer teatral, en el cual ha participado como actriz, directora y dramaturga.

Su trabajo escénico se ha presentado en foros especializados, así como en muestras de teatro estatales, regionales y nacionales. Nació en Nayarit en 1959, cuatro años después, su familia se va a radicar a Ensenada Baja California, al terminar la preparatoria decide ir a la Ciudad de México a estudiar la Licenciatura. Después del terremoto de 1985 regresa a su ciudad natal. Ha sido encargada del Taller de Teatro en la Escuela de Artes y Maestra en la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales en la UABC.

Su producción dramática ha sido publicada en España, Cuba y México, y ha sido objeto de estudio en Italia, Argentina y Estados Unidos. Fue becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (FOECA) en la trayectoria por los proyectos dramatúrgicos: Los guardianes del tiempo (1997), Border santo (1999), y Teatro breve para Párvulos (2006). Gano premios por los trabajos: Guardianes del tiempo, premio Estatal de Literatura “Palabra Mágica”, 1998; su obra Border santo obtuvo mención especial en el Premio Internacional María Teresa León para Dramaturgas Iberoamericanas de la Asociación de Directores de España, 2000.

Ha obtenido dos premios nacionales en cuento (La pequeña Tijuana, 2000) y en teatro (¿A qué jugamos?, 2005) y dos premios estatales de literatura (Los guardianes del tiempo, 1998, y Los fantasmas de Douglas, 2006). Ha sido becaria del FOECA (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes) en la categoría de Creadores con Trayectoria en tres ocasiones.

Su texto Ilegala, se ha traducido al inglés y al italiano, llevado a escena por La Compañía Ensamble-teatro. Participó en el Accidental Festival 2014, en Londres, Inglaterra. Es docente en la Facultad de Artes en la Universidad Autónoma de Baja California.

También es autora de Niños (2005), Vudú (1997), Pedir sin merecer o Los cofrecillos del diablo (1994), Paso de ballenas (2000), La pepena (2002), Sanborns Light (2002), Duodécimo (2002), Expresso Norte (2002), La ciudad de las moscas (2002).

En el inicio de Border santo, aparece una mujer con cántaros de agua a la mitad del desierto de alguna de las ciudades fronterizas, muy cerca de la alambrada, la mujer lo recorre ofreciendo agua a aquellos que se encuentran perdidos y quieren pasar de una forma ilegal a los Estados Unidos de América. Entra a escena Asunción el personaje principal de la obra, un hombre joven que deja su pueblo y su familia para ir en busca de mejores oportunidades, de mejor salario. Asunción sigue el ejemplo de hombres que vivían en su pueblo, muchos siguen allá, otros jamás lograron cruzar, la mayoría nunca regresaron. El personaje, conforme avanza en su recorrido se encuentra con una serie de percances consecuencia de falta de dinero, la precaria situación del lugar, un guía que lo desanima haciéndolo pensar que no logrará llegar a la frontera y mucho menos cruzarla.

Soledad, esposa de Asunción no está de acuerdo en que él se vaya en busca de un trabajo en el otro lado, lejos de su familia de donde, quizás, no regrese jamás. Soledad está en un embarazo avanzado y desea que su hijo nazca con un padre a su lado. Soledad una mujer joven como tantas de su pueblo es abandonada con sus hijos y familia por su esposo que va en busca de una mejora en su vida laboral.

Soledad vaga por el pueblo en un estado delirante, entra en esta situación en un momento conveniente para un grupo de mujeres llevadas por un mismo fin: mantener las creencias religiosas en un pueblo que ha sido olvidado por las autoridades, pero no por los santos. Es así como termina Soledad en la iglesia de un pueblo, impuesta como Virgen por un grupo de mujeres solas, las cuales también fueron abandonadas por sus esposos e hijos para ir en busca del sueño americano y que, los pocos que lograron cruzar, no volvieron y el resto murió en el intento. Soledad aparece sobre un nicho llevado por el grupo de mujeres en una procesión, diciendo que es “La Santísima Virgen Parturienta de la Ascensión” donde “El Santo Peregrino” ha decidido volver a nacer, ese santo que la gente del pueblo se ha inventado para no perder la fe en cruzar al otro lado.

El Frontera es un personaje que, eventualmente, rompe la cuarta pared dirigiéndose al público. Toma el papel de narrador de los sucesos que van ocurriendo conforme avanza la historia que envuelve al resto de los personajes. Hace ver al público su doble postura, representa las dos caras de la barda que divide a México con Estados Unidos.

Dice el Frontera: Un país de santos. Desde Juan Diego hasta Juan Soldado. Santos Mexicanos. Santos Fronterizos. Border Santos. Tablitas de salvación, ese. Agüita de lluvia fresca, papelitos de colores, milagritos de esperanza…

De serpientes emplumadas y profecías de centauros blancos, cabelleras rubias y pectorales de metal. Caballeros águila. Caballeros tigre. Gonorrea, herpes y sida de importación. Prostitutas nacionales y parroquianos extranjeros. De aventureros y conquistadores: Cortés y La Malinche, Maximiliano y Juárez…. Aquí somos otros. Aquí nos morimos y nos da risa. Le cantamos rezos a la Virgen azteca, la esa del Tepeyac, La Lupe, y nos comemos las calaveras azucaradas. (Grita, no canta) ¡Viene la muerte luciendo mil llamativos colores! ¡Ven dame un beso, pelona, que ando huérfano de amores! Pos ya se acabó el teatro, raza. No se apuren esos, que aquí no ha pasado nada. Aquí se rompió una taza y cada quien pá su casa, ¿Qué no? Una última cosa: me dicen pachuco, cholo, gangbanger, bato loco, pocho, chicano, pero me llamo FRONTERA.

Es así como la dramaturga da vida a todos aquellos conceptos que ha visto, escuchado, vivido y estudiado a lo largo de su vida y trayectoria.

En la obra, cohabitan personajes extraídos de Camino rojo a Sabaiba de Oscar Liera. Tampoco pasa inadvertido el personaje del cantinero, que da una referencia del origen de los personajes de las beatas y del texto retomado de Anacleto Morones de Rulfo, da una imagen clara de estos personajes sustraídos y que se han retomado nuevamente.

¡Viejas, hijas del demonio! Las vi venir a todas juntas, en procesión. Vestidas de negro, sudando como mulas bajo el mero rayo del sol. Las vi desde lejos como si fuera una recua levantando polvo. Su cara ya ceniza de polvo. Negras todas ellas. Venían por el camino de Amula, cantando entre rezos, entre el calor, con sus negros escapularios grandotes y renegridos, sobre los que caía en goterones el sudor de su cara.

La frontera no es solamente un lugar de paso, una pausa en el camino de los que tratan de cruzar al otro lado; tampoco es sólo la alambrada que establece los linderos entre los dos países. La frontera es un espacio vital, físico y mental, un lugar donde se gestan a diario procesos culturales porque los que allí llegan y los que allí vivimos, compartimos no sólo la tierra, el aire, el sol, el mar, los edificios, los restaurantes, los saludos o los insultos, la inseguridad y la fiesta; compartimos también nuestras culturas, porque a la frontera no se llega y se va de manera impune, porque se deja huella y eso es lo que la fertiliza, lo que la hace compleja y absolutamente pródiga en expresiones. Son palabras de Virginia Hernández, autora del texto.

Los personajes de la obra se dividen en dos grupos: Los habitantes del pueblo fronterizo y los que llegan para cruzar la frontera. Pero los une la desesperación, y la miseria que generan un fanatismo religioso y la invención de santos. En el teatro del norte, especialmente con el tema de frontera, en lo primero que se piensa, es en historias de mojados, coyotes, drogas, homicidios, prostitución, el sueño americano y todo lo que puede envolver a la ilegalidad. En Border santo Hernández va más allá y utiliza como medio un tema de controversia en todos los tiempos: La religión, y todo lo que puede desatarse a su alrededor, por parte del ser humano, si no son satisfechas esas necesidades de “Fe” que los mantiene cautivos.

La religión es otro tema que me apasiona y que puedes observar en mi obra; quizás porque uno no puede dejar de explicarse la vida a partir de lo trascendental, comparte la dramaturga, quien también afirma: No sé si formo parte de ese movimiento. Sólo puedo decir que vivo en la frontera, respiro la frontera, me duele la frontera, disfruto la frontera, me valgo de ella, la recreo en mis textos, me sirve de pretexto y me expreso a través y a partir de ella.

La Escuela Nacional de Arte Teatral tendrá su Temporada Académica 2023 del 1º de julio al 14 de octubre en el Foro Antonio López Mancera y el Teatro Salvador Novo del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Esta temporada constituye un espacio donde estudiantes de las licenciaturas en Actuación y Escenografía en sus cuatro especialidades: iluminación, vestuario, producción y escenografía, presentan los montajes finales con los que se gradúan del cuarto y último año de formación académica.

La temporada inicia, justo con Border santo, de Virginia Hernández, Juan Carrillo, con su imaginación incontenible, llena de imágenes delirantes y oníricas, dirige a un talentoso grupo de egresantes de la ENAT.

Border santo es un universo lleno de símbolos y alegorismos del que emerge de manera contundente una crítica social a varios frentes: las prácticas supersticiosas y fanatismos peligrosos; el coyotaje, que lucra con la necesidad de miles de personas que se juegan la vida en busca del “sueño americano” y la policía fronteriza con sus cuestionables métodos de defensa. Border santo es una historia donde se cruzan varias historias donde los vivos y los muertos conviven sin darse cuenta.

Border santo es el texto elegido por el grupo de actrices y actores después de leer casi 15 textos para descubrir cuál les resonaba más. “Nos atrapó la crudeza de sus temas, su pertinencia, la manera como está escrito… la estrategia no cronológica, el realismo mágico y los guiños tan concretos que tiene con Rulfo”, afirma Juan Carrillo, responsable de la puesta en escena.





El teatro es de todos. ¡Asista!


Absolutamente recomendable. Deje todo y corra a verla.



Border santo, de Virginia Hernández.

Dirección: Juan Carrillo.

Actuación: Leonardo de la Parra, Sergio Verona, Michelle Vazquet, Alejandro Camarena, Renée Doval, Alejandra Jimb, Citlali Chong, Aline Áwen, Oscar Doval, Israel Román.

Foro Antonio López Mancera del Centro Nacional de las Artes. Río Churubusco 79, colonia Country Club.

Miércoles, jueves y viernes, 19 horas. Sábados y domingos 18horas, hasta el 4 de agosto.

Esta puesta en escena, así como toda la Temporada Académica 2023, tendrá entrada gratuita, con cupo limitado. La información sobre la programación puede ser consultada en Facebook: /enatoficial y en la página web: enat.inba.gob.mx.


 
 
 

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