La creación por encima de la destrucción. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 28 ene 2024
- 12 Min. de lectura

En septiembre del 2023 se estrenó en el Centro Cultural El Hormiguero, Estimado Señor Rilke, un bello espectáculo unipersonal dirigido y escrito por Nora Manneck, a partir de las cartas de Franz Xaver Kappus al poeta Rainer Maria Rilke. Kappus cobró vida en el cuerpo, la pasión y el talento de Adrián Alarcón, con quien tuvimos oportunidad de platicar con motivo del reestreno de la obra, en la Sala Novo de La Capilla.

Adrián, regresa Estimado Señor Rilke.
Que fortuna, porque fue un proceso muy largo, fueron dos años de trabajo para lograr este resultado, entre la traducción de las cartas de Kapus que se toma su tiempo ese proceso. Nora Manneck, la directora y traductora, tiene un español muy prolijo, pero no deja de haber recovecos que quizás entre un idioma y otro idioma y otro idioma se pueden ir yendo, las cartas están originalmente escritas en alemán, entonces había que hacer revisiones. Cuando Nora las recibe me las muestra y yo digo, pues yo no tengo nada que hacer con esto, cuéntame más bien de qué se trata.

Hay una traducción que se hizo en Colombia, la buscamos, pero no logramos tener acceso a ella y entonces decidimos irnos directamente a hacer la traducción propia, que también es algo que a Nora le gusta mucho. Ya en un par de proyectos anteriores hemos trabajado con obras traducidas por alguna editorial, después, al compararlas con los originales, nos hemos llevado sorpresas, la verdad es que siento que Nora también lo prefirió, prefirió meterse de lleno a hacer la traducción, y ya después encontrar el hilo de la conversación, podríamos habernos irnos por el orden cronológico de las cartas, pero lo cierto es que también son muchos temas, y muchos de ellos en este diseño de espectáculo teatral ya no eran tan relevantes, había que priorizar porque, es una conversación de 6 años, evidentemente había que hacer editorial ahí también, porque tampoco queríamos aventarnos un tabicazo de 5 horas, necesitábamos algo manejable, accesible al público, porque, tanto el contenido, como el formato de las cartas es bastante elaborado, no queríamos tener algo exclusivo de eruditos, necesitábamos limpiar un poco y eso ya es como el colofón de este trabajo de construcción de texto, el lenguaje con el que ellos hablaban, era tan florido y tan barroco, que de pronto no nos ayudaba al ritmo de la escena, entonces tuvimos que quitarle algunas de tantas, y mira que tiene muchas, de: estimado, bondadoso, ilustre, ta, ta, ta, ta, o sea, la manera como se hablan, tan lleno de florituras y de protocolo, mucho de eso lo fuimos puliendo, respetando, por supuesto, la esencia, y, sobre todo, priorizando el drama, porque, a final de cuentas es teatro, entonces necesitábamos darle al clavo a los conflictos para poder tener algo escénicamente realizable.

¿Cómo es que Nora da con las cartas, o cómo llegan a ella, porque las cartas de Rilke, que son famosísimas, lo fueron desde el principio?.
Claro. Mira, esa respuesta es secreta, porque ni yo lo sé, solo sé que ella desde hace muchísimo tenía interés en hacer algo sobre Rilke, que, en la vida, en la interacción con el maestro Rogelio Luévano, también aparecían los textos de Rilke de vez en cuando, más adelante Juan José Gurrola también tenía tenia a Rilke presente, ella misma, era algo que estaba ahí, que estaba ahí resonando en su cabeza, y que cuando sucede esto, lo que sea que haya sucedido, que llegaron estas respuestas, no hubo segundos pensamientos, fue como: ¡Ahora es cuando!.

Lo último que hice con Nora fue Salimos del mar del mar y soñamos el mundo, terminó en 2018, lo estrenamos en 2016, y cuándo la pandemia, hacia finales de 2020 ella publica en Facebook: Yo ya quiero retomar actividad presencial, taller, o lo que sea. ¿Quién se avienta?. Y yo dije ¡Órale!, y fui, empezamos a trabajar, de pronto llegábamos dos, tres personas o a veces yo nada más, y conforme eso iba pasando, ella siempre tiene que estar pensando en, ¿ahora que les propongo?, ¿en qué problema los meto para mantenernos interesados en las clases? y entre unas y otras, nos empezó a poner textos de Rilke, ella leyendo y nosotros respondiendo a eso, desde el cuerpo, desde el movimiento. Esto que estás escuchando, ¿qué imágenes te provoca?, ¿a dónde te lleva?, ¿con qué lo conectas?, ¿con qué lo relacionas?, ¿qué movimientos, qué sonidos? entonces esos ejercicios los empezamos a hacer y fue en esa parte de este taller, que, además, empecé a ir yo solo, de pronto fueron varias sesiones que estaba yo solo con ella, que empezamos a trabajar más y más y más con temas de Rilke, y de pronto fue, como en alguna ocasión lo platicamos, dadas las circunstancias, que tenemos el espacio, que tenemos un horario acordado que es el del taller, que estamos los dos, pues vamos a hacerlo ¡Ya!.

No tenemos apoyos, no tenemos un productor, pero tenemos experiencia previa, y tenemos ganas de hacerlo, y vamos a buscar cómo, y todo lo que ahora se ve en escena, todos los elementos, todo lo que ahora se ve, fue surgiendo en el proceso. La idea del catre vino mucho más adelante en el proceso incluso, ya después de que habíamos incorporado al equipo a Bernardo Benítez para la voz. También Nora parte mucho de lo que ella mira en escena, lanza los primeros estímulos y empezamos a trabajar, le llegan a ella imágenes también, y entonces te dice: a ver ahora en vez de tal acción, con ese texto, a ver esta otra, y ahí llegó ese catre.
Todo fue surgiendo en ese laboratorio, de hecho hubo un momento en el proceso, en el que Nora puso a Bernardo en escena conmigo, porque también era importante empezar a adentrarse en el personaje, de tal suerte que al momento de hacer la grabación no se oyera demasiado leído, nada más, sino que realmente él también hiciera su desarrollo de su Rilke, y recuerdo que tuve esta conversación con ellos en algún momento, de pronto a mí se me antojaba tener a Bernardo en escena, porque decía, es que tener a un compañero ahí con quién interactuar, como actor te hace mucho bien, como empezamos a trabajar juntos, Nora lo lanzó al escenario, a ver, yo estaba fascinado, ya después cuando dijo: No, la verdad es que sí vamos a seguir con la idea de una voz. Yo quiero la voz, y tú en escena, extrañé tener a Bernardo ahí, pero ahora que ya estoy mucho más en paz con todo, porque ya hemos tenido una primera temporada, entonces ya me siento mucho más en dominio del montaje y de las demandas del proyecto. Insisto, ya estoy mucho más tranquilo.

De hecho, eso fue sucediendo en el proceso, a ti te tocó el estreno, ese estreno lo padecí como no tienes una idea, porque, entre otras cosas, los audios no están grabados por cue, están grabados por bloque, entonces hay bloques de, por ejemplo, 10 textos de Rilke con espacios para que yo de mis textos, esos espacios yo los tengo medidos por segundos, tengo en mi libreto así, para tal bloque de texto, yo tengo 19 segundos para el texto y las acciones. Lo que sucedió en el estreno, fue que en un momento nos desfasamos, y cuando yo me di cuenta que estábamos desfasados el audio y yo, mi cabeza giro a todo, ¿cómo le hago ahora?, entonces a ver ¿en qué va el audio?, ¿en qué me quedé yo?, y ¿en qué momento voy a poder rescatar lo que ya se nos quedó atrás, con la acción? Básicamente esa fue mi experiencia del estreno: salvar el barco a como diera lugar, por eso te digo que, la verdad, es que lo padecí un montón, porque estaba yo sufriendo por dentro, decía, Dios mío, ¡auxilio!. Estoy aquí solo malabareando y las pelotas se me andan yendo. ¿cómo le hago?.

Ya desde la 2ª función no volvió a pasar, ubicamos en qué momento fue el desfase, y entonces ya sabíamos que había pasado. Había video afortunadamente, lo revisamos y nos dimos cuenta dónde estuvo el desfasamiento y se resolvió, y yo también conforme fueron avanzando las funciones me sentí mucho más en dominio. El texto me lo sé, que es un chorro, pero lo tengo, pero la vida escénica, porque eso fue el último requerimiento de Nora, de decir: Ya tienes un trazo de pe a pa, los 90 minutos absolutamente delineado, tienes todo el texto, tienes las acciones, tienes todo, ahora conecta, ahora déjate llevar por el viaje emocional del personaje, ahora, que las imágenes lleguen. Y eso, en la primera función fue imposible porque estaba yo en el estrés de salvar la función básicamente. Ya después fue otra cosa, logré totalmente entrar ya en ese universo emotivo - energético del personaje, sin miedo a que se me fuera a descarrilar otra vez la función. Entonces cuando terminamos la temporada, yo ya estaba deseando más, desde la segunda función fue subiendo y subiendo, entonces estaba yo fascinado. Cuando surgió este asunto de La Capilla, que además fue una sorpresa, porque publican su convocatoria, salen los resultados y en los resultados no aparecíamos, entonces dije, Bueno no quedamos, y acto seguido se comunicaron para decirnos que los resultados que se publican son de las obras que van a audicionar y que ellos habían decidido no audicionarnos, viendo el material que les mandamos, video, fotos, directamente dijeron: Vénganse para acá y preséntenlo, pues ahí estamos.

Llegamos a los acuerdos necesarios de cualquier temporada, fechas, horarios, costos, etcétera, pero el entusiasmo se despertó inmediatamente. Reestrenamos el 28 de enero y estaremos domingos a las 6, que es un horario super cómodo para estar ahí, porque los domingos a las 6, Coyoacán es súper familiar, sales temprano, no hay tanto tráfico, porque luego entre semana esa zona es bien complicada. Está que ni mandado a hacer.Aquí el fragmento de una de las cartas de Kapuz: “Una obra de arte es buena, cuando nace de la necesidad”. Y Estimado señor Rilke es una obra de arte, porque nace de la necesidad de ustedes de hacer, de expresar, de comunicar lo que ustedes necesitaban y querían.

Sí, y en tiempo presente. Necesitamos. El mensaje resulta muy urgente ¡hoy!, los mensajes, porque son un montón. No sé si viste la película Sociedad de la nieve, es producción española, pero el director es uruguayo, creo, y es sobre el accidente de avión en la cordillera de los Andes en los 70s, este caso conocidísimo… …y que en México se hizo una película, un churro de René Cardona, Supervivientes de los Andes… …hay otra película que protagonizó Ethan Hawke, me parece.

Está bien bonita esta, la verdad, la disfruté un montón, cero morbo, por supuesto que tienen que consumir la carne humana, pero no es René Cardona mostrándote cómo le arrancan el pedazo, está súper bien hecha, y decíamos, a ver, estos chavos de 19 a 20 años, en esta circunstancia absolutamente al límite, están sobreviviendo: 1) porque tienen las herramientas para hacerlo, es decir, tienen conocimientos de medicina, de electricidad, de mecánica, de geografía, de matemática. 2) tienen, además, una mentalidad que les favorece, les sirve para su supervivencia, una determinación hacia ello y una constante búsqueda de cuestionamiento y auto cuestionamiento con respecto al propósito de esta experiencia y 3) eran chavos de una Universidad Católica entonces tienen un montón de carga ideológica religiosa, eso, insisto, es una configuración mental, que nos parece muy difícil de observar en jóvenes de 18, 19, 20 años, hoy, y creo que nos resuena totalmente con esta necesidad, a Nora más, sobre todo porque teniendo tantísimos años dando clases y viendo la evolución, involución, o el trayecto de las generaciones año tras año, año tras año viendo eso, lo que ahora son la mentalidad y las habilidades con las que llegan los chavos a sus clases, es muy desconcertante, no por nada nos resulta muy difícil pensar que si esa situación sucediera hoy, quién sabe si tendrían la posibilidad de sobrevivir, tanto por habilidades y conocimientos, como por la mentalidad.

Y creo que los textos de Rilke ponen el dedo en esa misma llaga, en esa necesidad de mover y conmover a Kapuz, tenemos muchas hipótesis al respecto del porqué, ¿qué fue lo que encontró en Kapuz que le hizo conectar?, quizás fue la única persona que se animó a escribirle y pedirle consejo, pero es dudoso Rilke ya era muy conocido entonces. Probablemente otras personas trataron de acercársele, hubo algo ahí que lo motivó, y siendo además la diferencia de edad no tan grande, eran como 10 años, pero se sienten mucho más, se siente como el maestro y el alumno, como una distancia más considerable. Pero al final lo que percibimos es eso, que hay algo en él que le dice ¡Hey, despierta, aterriza, no te metas en estos rollos que no te sirven para nada. Tú a lo tuyo y enfócate en esto!, y eso, desde mi observación, a Nora le resulta muy importante decir a las generaciones jóvenes. Comulgo totalmente con eso, me sumo a ello, yo en mis cuarentas, igual imparto clases, y por supuesto que las generaciones jóvenes a las que observo en esta misma condición en la que te comparto, pues me inquieta y me hace tener estas ganas que escuchen esto.

Sin duda es una obra que reta al espectador porque justamente te pide escucha, escucha atenta, entonces en una época en donde lo que impera es el zapping, la atención dura dos segundos, literal, y a lo que sigue, y a lo que sigue, y a lo que sigue, y acá, mantente, mantente con nosotros, no te nos vayas. Sí, definitivamente la necesidad de compartir esto, está, porque además comulgamos con las ideas, con las imágenes, y encima, con esta enorme duda de ¿crear o destruir?, ¿la guerra, el universo de lo bélico, o la poesía?.

Es tremendo porque ¿cuántos años han pasado? y seguimos en guerra.
Y seguiremos, es una lástima. No vemos luces de algo distinto, ojalá que sí, ojalá que eventualmente nos caiga el 20 de que no hay ninguna guerra victoriosa, de que ya estar en guerra es haber perdido, pero al final es el cuestionamiento también de Kapuz, en donde, además, todo mundo dice que me va a ir muy bien porque me ven futuro: si, tú tienes futuro como militar, los que me conocen apuestan a una brillante carrera militar, dice Kapuz, a pesar de que aquello nunca pasó por mi mente. Pero no es eso lo que él quiere, en su íntimo sentir el quisiera ser poeta, con Rilke podemos suponer que algo similar sucedió, también el aspecto físico influyó mucho, Rilke siempre tuvo mucha debilidad física, de hecho su muerte, que fue un tanto temprana, fue por leucemia, él padecía muchísimo esa parte, la parte física, entonces podemos suponer que eso influyó también en su decisión de abandonar la vida militar, pero que también definitivamente es un asunto de convicción, de apostarle a la creación por encima de la destrucción.

¿Hay diferencia entre interpretar a un personaje real, que en este caso es Kapuz y te ha tocado interpretar algunos, hace no mucho prestaste tu cuerpo al tristemente célebre carnicero de Milwaukee, a actuar personajes creados de la pluma y la imaginación de algún autor? si la respuesta es afirmativa ¿Cuál sería la diferencia?
Sí y no, porque a final de cuentas nos podemos dar licencias creativas. Definitivamente cuando tienes enfrente a un personaje que existió realmente puedes basarte mucho más en material, si es que lo hay, que en el caso de Kapuz no hay tanto. Nos costó encontrar, puesto que tuve datos como su fecha de nacimiento, pude meterme a su signo zodiacal para tener ahí “chisme”, para poder inventarnos cosas. Que fue también el caso de Lorca cuando lo hice en Antes del ocaso, o el caso de Nijinsky hace muchos años y Jeffrey Dahmer por supuesto, eso apenas, ahí sí había mucha tela de dónde cortar, porque, además, a medio camino del montaje fue cuando surgió la serie, la serie nos cayó como anillo al dedo publicitario, pero nosotros ya habíamos empezado, y eso me hizo bien y qué bueno que lo traes a colación porque cuando yo vi la serie, yo la vi desde un lugar digamos un tanto crítico más que informativo, porque yo ya había hecho investigación y yo ya había empezado a construir el personaje, porque esa es otra cosa, la construcción del personaje siempre pasa por encontrar en uno esos rebotes, lo que sucede en escena, las acciones, lo que tienes en el texto, la interacción con el otro, en el caso de Dahmer con el chavillo, su próxima víctima. Todo eso, lo que te pasa internamente, siempre tiene que estar por encima del dato histórico, porque si no, no es vivencia, es información. Cuando vi la serie, la vi desde ese lugar de decir: esto me sirve, esto no me sirve, independientemente de que pueda o no ser fiel a la realidad.

De última, yo soy actor, entonces yo lo que quiero es echarme a la escena y a ver qué nos pasa, y eso está por encima de una obligación a cumplir con una minuciosidad de la biografía del personaje. Por ejemplo, si hay registros desde su fisicalidad, de cómo caminaba, o de su voz, todo eso sirve, pero hasta ahí. Tiene que ser siempre material de uso para el trabajo del actor, porque si no se vuelve estorbo y te juega en contra siempre, entonces yo diría que, salvo que hubiera alguna restricción por parte de los herederos del personaje en cuestión, yo prefiero mil veces tomar eso, echármelo dentro, tratar de conectar con eso, con lo que me pasa, y encontrar eso que se supone que dice que le pasaba al personaje, pero acá, y si no, suplirlo, reemplazarlo con otra cosa.

Al final no es un trabajo historicista… …¡Exacto no es un trabajo historicista!. Esas licencias sirven para la teatralidad, malo que se dijera que García Lorca era boxeador y heterosexual, o que Dahmer era un santo y no mataba ni una mosca, porque sería falsear por completo a los personajes, o que Kapuz o Rilke fueran belicosos.
Hay que hacer investigación, hay que estudiar, hay que entrar en la psicología de los personajes, conocerla lo más a fondo posible. De pronto, si tengo el dato y puedo recurrir a la información astral, pues también me meto ahí, porque es parte de lo que podemos tener, o si hay biografías, o hay textos de quienes conocieron a, y cómo se refieren al personaje, todo eso sirve, pero al final tienen que ser herramientas, como si fueran herramientas que tú mismo creas para un personaje 100% ficticio. Hasta el momento no he estado en un proyecto en donde lo que se me pida ser imitador de, a mí se me invita como actor. Pensar en un Dahmer santito, por supuesto que te juega en contra, porque traicionas la esencia del personaje, entonces hay que ser muy inteligentes y muy cuidadosos.
Y Estimado Señor Rilke afortunadamente regresa a cartelera a partir del domingo 28 de enero a la Sala Novo del teatro La Capilla, en donde va a funcionar muy bien, es un espacio íntimo, cálido, ideal para este espectáculo lleno de reflexión, de belleza, porque es poesía.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable.

Estimado Señor Rilke. De Nora Manneck.
Dirección: Nora Manneck.
Actuación: Adrián Alarcón y Bernardo Benítez (Voz en off)
Domingos 18 horas, hasta el al 10 de marzo.
Sala Novo del Teatro La Capilla. Madrid 13, Col. Del Carmen, C.P. 04100, Coyoacán.
Boletos a la venta en línea en boletopolis o en la taquilla del teatro y cuesta 250 pesos con los descuentos usuales de estudiantes e inapam, maestros.




Comentarios