Es una obra de teatro para una actriz. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 30 ago 2023
- 12 Min. de lectura

Esther perdió su trabajo, su novia la dejó. Afirma que tiene todo bajo control, salvo que últimamente se siente más como una silla que como una persona. Una silla plegable: sólida, resistente, y de pronto, colapsada.
Plegable interpretado extraordinariamente por Grecia Ricart, es un monólogo divertido y furioso sobre cómo habitar un mundo que aparenta preocuparse por nosotres, pero que jamás se da cuenta cuando alguien se está desmoronando.
Platicamos con la joven, bella y muy talentosa actriz sobre esta experiencia, única.
Le comenté a Hugo: siempre uno sale de tus obras conmovido, emocionado, devastado y con más dudas de las que uno entra al teatro, y Plegable no es la excepción.

Que cool que dices eso porque la verdad es que yo creo que esa es la chamba, más allá de aleccionar, más allá de decir: así tendrían que ser las cosas, como poner casi arbitrariamente, o dogmáticamente lo que pensamos. Yo creo que eso que, bien dices, de salir con más dudas, de echarte un saldo al Hades y salir con un montón de preguntas, más que con respuestas, para mí, apapacha el corazón que eso suceda con Plegable y con la dirección increíble de Hugo Arrevillaga. Y tu brillante actuación, ¿cuál es tu formación?
Yo tengo el gusto de ser egresada de la ENAT, de la Nacional de Arte Teatral, y estudié en Madrid con Juan Carlos Corazza; me llenó la boca del orgullo de decir que uno de mis grandes maestros también es Fernando Piernas, igual un argentino que anda por todo el mundo, en España, en México, con ellos. Mi Alma Mater es la ENAT pero igual gran parte de mi formación no se la puedo restar a Juan Carlos y a Fernando, con ellos.

¿Cómo llegas a Plegable o cómo llega Plegable a ti?
Mi primer trabajo profesional en teatro me dio la oportunidad Hugo, yo estaba saliendo, todavía en mi montaje de egreso, con Mauricio García Lozano, otro gran director, y Hugo me casteo para este gran formato teatral, como se hizo en Nueva York, y se trajeron el concepto a México: El hotel de leyendas Victoria, me llama a protagonizar, me castea, y ahí yo entendí que para que un resultado sea de la manera más idónea, y empató muchísimo con lo que yo quería, al menos en mi concepción de arte, es partir de la ternura y del amor. Yo venía con estas cosas, que nos pasan mucho a los alumnes, que es estar todo el tiempo corriendo y lastimándote, de esto que un poco habla Plegable, tengo que llegar, y tengo que llegar, y tengo que estar ahí.

Cuando llegue con Hugo, fue un proceso tan amoroso, que yo transforme lo aprendido hacia este amoroso proceso que hizo Hugo, que me hizo ver, y que yo quise ejecutar como arte. En el proceso de la pandemia él me decía: es que tenemos que hacer algo Grecia, que sin sentido, ¿dónde queda nuestro trabajo?, y teníamos muchas ganas, desde que empezamos a trabajar en el hotel, de seguir colaborando juntos, y me había propuesto algunos textos que no habíamos podido materializar. Y, post pandemia me llega con Plegable, y me dice: Grecia ¿qué piensas de esto?. Cuando la estaba leyendo decía, ¿qué es esto?, ¿qué está pasando?, a mí hay muchas cosas que me resuenan.
Le mandé no un mensaje larguísimo y le expliqué porque teníamos que hacerlo, y me dijo. Está perfecto, hagámoslo. Tenemos que bajar los dineros, tenemos que ver cómo lo producimos. Yo tenía un pequeño ahorro y dije, Hugo, no me importa, ¿Cuánto nos cuestan los derechos?, los pago y, como sea que lo tengamos que hacer, hagámoslo. Me dijo, ¿segura?, dije ¡Sí!, este texto tiene que ser escuchado, tenemos que levantar Plegable.

En cuestión personal, yo, estos textos que dice Esther, los he dicho constantemente post pandemia, en este sin sentido, en esta sensación de sentirte plegable, derrumbada, y ante una sociedad que te acompaña pero que no puede entender a un 100% lo que significa un día no poder. Así fue como llegó, de una manera muy orgánica y de manera muy amorosa y muy en cortito, muy entre amigos, en sentarnos Hugo y yo, plantear que queremos decir, nos aventuramos y así fue como salió Plegable.
Sin entrar en terrene esotéricos, cuando hay energías positivas y se está con la gente correcta, las cosas fluyen de manera natural.
Definitivamente y como te decía, Hugo es uno de los creadores con los que yo desearía crear de por vida, empata tanto, es amoroso, tiene una mirada ardiente, sensible y profunda. Y no solo eso, no apela a procesos violentos so pretexto de querer llegar al resultado que él requiere. Tiene la posibilidad de decir quiero esto, pero esto alimenta mi visión y vamos colaborando, vamos trabajando y vamos creando en conjunto. Y eso, como actor, como actriz, no sabes cómo se agradece tener ese tipo de libertades que, por más que estén delimitadas, esa afinidad abre la posibilidad a la infinidad. Me parece espectacular el proceso de creación de Hugo.

¿Qué es Plegable, un monólogo, un unipersonal, un soliloquio?. Que hacen tu y tus 14 personajes, además del gran reto con ese switcheo permanente, y que también le exige al público estar atento para ver quién está hablando. Esther está todo el tiempo, pero ¿ahora con quién dialoga?
Una experiencia similar ocurrió hace unos años, Laura Almela y Daniel Giménez Cacho, un par de gigantes, hicieron un Macbeth en el que ellos dos interpretaban a todos los personajes de la tragedia de Shakespeare, sin importar el género. Eso exigía mucho a los actores y también al espectador, en el caso de Plegable, no nos quedamos atrás, actoralmente para ti implica un gran esfuerzo y un reto del que sale avante de la forma más plausible. Un día nos sentamos Hugo y yo y le dije: ¿pero que es, un unipersonal, un monólogo? me dijo: Grecia, es una obra de teatro para una actriz, y me funcionó muchísimo pensarlo desde ahí, y así me gusta creerlo. Muchas gracias por lo que dices. Me pones de referente a Daniel, a Laura, dos mounstrazos.

Lo que te podría decir es que es un trabajo que, al menos a mí, me empata el discurso, el esqueletito, son como darditos envenenados, y creo que eso ayuda muchísimo a que fluya y a que todos los personajes que aparecen en Plegable tengan ojos, tengan boca, tengan todo un mundo interno que compartir y estoy bien comprometida con cada uno de ellos, con los 14 que aparecen estoy bien comprometida, porque también yo he sido, no sé si a ti te pasó, yo he sido todos. En algún momento he sido inconsciente de mi privilegio, en algún momento he caído en ahogarme en mi propio vaso de agua, o en algún momento me he sentido realmente derrumbada por circunstancias que me han sucedido, que salen fuera de mi control.

Entonces, con cada uno de estos personajes no me exento de parecerme, y creo que eso a la actoralidad, espero, y muchas gracias por lo que me dices, le ha beneficiado, o al menos a salir avante de una loquerona como es Plegable, y cómo es ponerte en vulnerabilidad hora y media, frente a ojos que están también dispuestos a fluir contigo y a poner atención y a seguir estos 14 personajes. Frente a eso, frente a ese privilegio, espero que el compromiso se note, o al menos logre traducirse en un diálogo directo con el espectador. Hace 20 años, en octubre de 2003, Rebecca Jones representó al asistente personal de Salma Hayek, a una turista japonesa que habla muy poco español, a un piloto de una aeronáutica privada, a una crítica en gastronomía, a un chef reconocido a escala internacional, a una ex comerciante de muebles de Santa María la Ribera, a 30 personajes más, y a una actriz desempleada en Retrato de la artista desempleada, en el teatro México, dirigida por Francisco Franco, producida por Alejandro Camacho. La obra, escrita por Becky Mode, fue traducida y adaptada por Rebecca Jones.

Es solo un referente y nada que ver aquello con eso, solo la parte anecdótica y la parte de una mujer sola en el escenario, interpretando a muchos personajes. Aquí es una apuesta minimalista, hay una mesa, una botella con agua y tú, pero tú solita llenas el escenario, con tu talento, con tu belleza, con tu capacidad, con tu empatía con el público.
Esto que me dices me apapacha el corazón, porque, honestamente yo estaba bien aterrada de hacer Plegable. Hugo me abrazó, me arropó y me dijo, Ahí está tu trabajo. Yo le decía, Hugo échame humito, ponme luz, mete musiquita. No, no lo necesita, no lo requiere, y, al contrario, necesitamos este nivel de desnudez y de vulnerabilidad, porque Esther, y todos post pandemia, quedamos vulnerables, quedamos desnudos frente a un sistema social que nos exige tanto, que nos exige de más, que ya no podemos dar. Honestamente siento que si es un doctorado, si me estoy echando ahí mi posgrado, porque siento que todo se tiene que sostener con una actoralidad comprometida con la verdad, y comprometida con poder ser bastante estricta con la necesidad de pasar el mensaje. Eso es lo que me pasa con Plegable y que bueno que esté sucediendo, la verdad.

Esta es la segunda temporada.
Esta es la segunda y la última. La verdad es que Hugo y yo creemos en dar carpetazo, en la maravilla del suceso de que sea presente, de que exista y se vaya la experiencia. Nuestra primer temporada fue en El Hormiguero, en junio, con cinco funciones, estamos ahorita también girando, tuvimos la oportunidad de estar en el JJ Herrera, en Xalapa, recién aterrizamos de Ciudad Victoria, estuvimos en un festival increíble de teatro, Salvador, que se llama El Solana, que es como un concurso, nosotros fuimos solo de invitados, pero se hace un concurso muy jovial y muy lúdico con gente muy joven allá en Tamaulipas. Estamos girando, regresamos a la base aquí, a casita, que es ahorita en El Círculo Teatral, que es nuestra segunda temporada y terminamos el 2 de septiembre, y carpetazo a nuestro querido Plegable el 2 de septiembre y el 8 de septiembre en Guadalajara.

Las palabras que va reuniendo Esther para ir a sus entrevistas de trabajo: chispeante, obsesiva, organizada, es maravilloso, cómo te ve la gente a través de una palabra que defina como eres. Es un juego muy riesgoso. Es tan liberador que Esther se permita llegar, porque al menos yo como actriz, constantemente estamos frente a la necesidad de complacer ciertas miradas, de ser elegido, o no, y hacer Plegable, al menos a mí, me echo bálsamo para decir: Hoy somos suficientes, todas, todos, todes, con nuestros mundos internos, con nuestros canales emotivos somos suficientes y, efectivamente, es muy arriesgado, pero yo creo que todes, todas y todos, hemos tenido la necesidad inherente de decir ¿qué piensas de mí?, ¿qué pasa por tu cabeza?, ¿qué crees de mí?. Constantemente digo que soy, por lo que no soy, a esto me refiero, tú y yo queremos ir por la vida dando una imagen, pero en la decisión que tomamos de la imagen que damos ya hay un contexto detrás muy potente por lo que no queremos ser.

Ahorita no grito, no parloteo, tal vez sí, pero mi manera esta tarde de encontrarme serena y de tener las palabras correctas para comunicarme, y eso ya define mucho de mí, el por qué quiero mostrarme así. Como bien dices es muy doloroso cuando alguien te dice: ¡No, pero tú no!. ¿Cómo?, he llevado mi vida entera organizando esta personalidad para que tú me digas que no soy así. Entonces me parece muy urgente, porque es una necesidad de sentirnos parte de algo, de poder construir nuestra identidad so pretexto del otro, y hay una frase que me dice Hugo constantemente con Plegable y es que nada existe en sí mismo, no existe un yo, no existe un tú, todo es circunstancial y todo también depende mucho de la mirada bajo la que estés, y eso es Plegable, también. Y a mí me da permiso de tener muchas preguntas, y a veces me he dado el privilegio y el valor de decirle a alguien ¿te puedo hacer una pregunta?, ¿cómo piensas que soy? por favor, y es bien bonito, y como ejercicio los invito, a quien esto lee, que se pregunten a quién le harían esa pregunta. Para mí fue un gran ejercicio, me hizo abrazar mucho a las personas con las que decidí, o por qué decidí que les podría hacer esa pregunta, ¿cómo piensan que soy, o cómo me podrían describir?.

¿Qué tanto hay de Grecia en Esther, y qué tanto de Esther en Grecia?
¡Todo! Híjole, yo creo que hay un montón, si bien hay muchas cosas con las que siento que a Esther la ubico mucho en el aire, todos estos exes que aparecen en su vida; sus ex parejas, sus ex compañeros. Yo tengo una cosa, a veces siento que sobre empatizo, mis relaciones, por ejemplo, han sido muy largas por lo mismo, trato de solucionar conflictos, y siento que Esther es muy volátil, Esther a la primera de cambio es un remolino que destruye y se va, después ya se le pasa y todo bien. Yo todo lo contrario, yo me aferro a veces al conflicto, y cuando está resuelto todavía sigo dándole vueltas y vueltas, pienso mucho las cosas. Y siento que Esther a veces es muy impulsiva y es un remolino que es muy congruente con su mundo interno. Lo que sí coincido mucho es en la construcción de identidad en la sensación y en la necesidad que al menos le pega mucho.

Yo creo que mi generación es de las generaciones que más auge ha tenido la Salud Mental, la depresión, la ansiedad, los ataques de pánico, yo desde muy chica sufro de ansiedad, ya lo he trabajado mucho, voy a terapia, estas grandes herramientas que ya se han ido desmitificando. Antes yo creo que la terapia era un tema tabú… …para locos… …exactamente… …y todos Yo no estoy loco… …de mí no vas a estar hablando. Creo que en mi generación, si bien todavía es un tema, siento que todavía en mi generación la terapia es un lujo, que yo creo que ya tendría que ser un derecho, el caso es que creo que empato mucho con Esther, con la búsqueda de la Salud Mental, hay una parte del texto que dice: con la necesidad constante de no ofender, de ser políticamente correcta, de ser amada, la urgencia inherente, ardiente y profunda de querer ser amada, entonces accionar constantemente para ser suficiente bajo la mirada del otro. Eso me empata a mi muchísimo, y como actriz también esto que te decía, a veces una necesidad irracional de aceptación, creo que con eso.

A veces, también con mi familia, que adoro y que me apoyan y me abrazan, pero también está falta de empatía, ellos están, y están constantemente y yo en mis conflictos internos, a veces puedo tender a ser muy egoísta, de no compartirles en donde estoy, con quién, qué pasa con mi vida, y los padres son un provilegio y son una joya y un regalo, y a veces no tener esta empatía que tanto requiere la paternidad, y probablemente también no habitar el título de hija. En eso creo que empato muchísimo con Esther.

Esther es una mujer joven también, que está tratando de sobrevivir y de ser independiente y en esta transición de ser adulto torpe, yo a veces me cacho, compro cosas, galletitas, y mis cuentas de banco, ya sabes. Estas cosas como que son muy congruentes con mi niña interior, pero que también tendría que estar dialogando más con mi adulta, que está en proceso de aparecer, deseo que aparezca pronto, en ese proceso de identidad, estoy ahí con Esther. Es un proceso, pero como acertadamente decía el enorme Julio Castillo, también es muy bueno que uno conserve a su niño. Julio acuñó una frase que para mí ha sido como ley de vida: “Soy ese niño que no me deja en paz”, con su parte gozosa y también su parte dolorosa, siempre es bueno conservar al niño pero también hay que buscar y dejar salir al adulto.
Sí que te saque a flote, que pague la renta, pero eso está bien bonito. Que bonito yo ahorita veo mis galletas aquí en mi mesa y digo: Soy ese niño que no me deja en paz.

Es una sorpresa maravillosa ver que este personaje torpe, apocado, Betito, toma cuerpo, nada más y nada menos, que en el director, el también muy talentoso actor Hugo Arrevillaga. Es padre que al final de la representación alternes con una figura de carne y hueso.
No tienes idea del sueño hecho realidad, pero para mí es una responsabilidad. Cuando Hugo me dijo, Me lo voy a aventar. Híjole, yo temblaba, en escena decía: ¡Ahí viene, ahí viene!.
Pero sabes que pasa, que nació de un discurso que ha sido muy congruente. Cuando Hugo llegó y me dijo: Es que esto siento yo. Lo leí y le dije: Esto siento yo. Cuando empezamos él me dijo: Es que yo también me siento constantemente como Betito y como Esther, me siento plegable, y después ya analizándolo un poco y entendiendo por qué tomamos esa decisión, fue una decisión muy inconsciente, desde la entraña. Ya dándole un poquito más de cabeza, al final también habla un poco acerca de la realidad. ¿Soy real?, y que Hugo esté ahí, como director – actriz, y como Betito – Esther, termina de cerrar el círculo. Ver a mi director después de haberme aventado este viaje viéndome a los ojos, diciéndome, preguntándome, ¿soy real?, termina por regresarme a la tierra, a Grecia actriz, a Grecia dando esto, a Hugo dando esto, a darle todo el sentido, a todo el sin sentido que acabamos de aventarnos, a esta hora y media de sin sentido: es una mesa, es una actriz, y es una agua, pero estamos viendo a 14 personas, 14 espacios, 14 circunstancias, 14 mundos y universos que podrían no tener ningún sentido, pero cuando termino viendo los ojos de Hugo cuestionándonos esto, termina por darle todo el sentido y decir: Somos reales, aquí estamos, y sí sucedió.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable. Deje todo y corra a verla.

Plegable. De Margaret Perry.
Dirección: Hugo Arrevillaga Serrano. (Miembro del Sistema Nacional de
Creadores de Arte).
Traducción: Humberto Pérez Mortera.
Actuación: Grecia Ricart.
Asistente de Dirección: Ariadne Alfonseca.
Gestión de Derechos de Autora: Sandra Dubszki.
Agente de Margaret Perry: Jessica Stewart.
Fotografías y Diseño de Cartel: Héctor Ortega.
Sábado 19:00 horas, hasta el 2 de septiembre de 2023.
Boletos: Entrada general $300. De venta en taquilla y boletópolis. com
Boletos en taquilla y en línea: plegableobra.boletopolis.com




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