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El formato es lo que ya no nos viene bien. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

  • eseperches
  • 2 sept 2023
  • 23 Min. de lectura




En 2010 se fundó la Compañía Colochos Teatro, con la obra El juego de la silla, en Tepic, Nayarit, espectáculo de títeres para niños sobre la Revolución Mexicana, le siguió El enigma del Serengueti, farsa de humor negro sobre la desolación, en el programa Salas de Urgencia, de ahí, surgió Mendoza, adaptación de la obra Macbeth de William Shakespeare, que tuvo su primera temporada en el desaparecido Lab13, y, justo para celebrar 13 años de vida, Juan Carrillo, al frente de la exitosa compañía, ahora de éxito internacional, celebran con una residencia en el Foro Shakespeare a partir del 1º de septiembre. La residencia consiste en la presentación de tres producciones del ciclo Shakespeare, hasta ahora conformada por cuatro adaptaciónes a las tragedias del inmortal bardo: Mendoza, a partir de Macbeth; Silencio, adaptación del Otelo y Reina, versión de El rey Lear, adaptadas a nuestro contexto nacional, permeadas por nuestra idiosincrasia y cultura.

En atraparte tuvimos el privilegio y el honor de conversar con el joven Carrillo, y sus tres protagonistas femeninas, Paloma Woolrich, Mónica del Carmen y Erandeni Duran, de verdad un lujo no frecuente. Aquí la plática.

Que gusto que vuelve a haber residencia de los colochos en su aniversario número 13. Mendoza que ya es un clásico necesario en la cartelera mexicana, que bueno que regrese recurrentemente a la cartelera. ¿Qué significa para ti, Juan, que comandas la compañía, celebrar su treceavo aniversario con esta nueva residencia en el foro que lleva por nombre al autor de las tres obras que la conforman? Juan. Súper orgulloso de que sigamos tanto tiempo y sigamos los mismos… Paloma. Eso es increíble… …y también que se vayan sumando, y que vayamos haciendo nuevas sinergias y complicidades, ahora sí que, como la peste de Artaud, contaminando todo el asunto colocho, yo más que feliz.

Paloma, originalmente tu personaje no es femenino, Lear pasó de ser Rey a Reina, ¿qué opinas de la presencia femenina en la obra de Shakespeare?, y en este caso, el giro que hace Juan de género. Paloma. A mí me parece un buen ejercicio, una buena propuesta porque, tanto hombres como mujeres tenemos un universo muy particular cada quien, pero las mujeres en la relación con los hijos, tenemos un click, un vínculo muy potente, no sé exactamente a qué se deba, múltiples cosas. Pero mujeres como madres que tuvimos a un bebé gestándose en nosotros tenemos un apego… vaya, son nuestra vida, nuestro corazón, nuestra piel. Se enferman y lo que quieres es cambiar, que tu te enfermes y que ellos no sufran nada en esta vida.

Creo que esa es una diferencia grande, no dudo que haya hombres muy amorosos y muy vinculados a sus hijos, pero creo que es una de las características para esta obra, el que sea una mujer cuyas hijas le dan la espalda y todo lo que sabemos. En eso me parece muy importante y además las obras no tienen por qué ser nada más del señor. En realidad Shakespeare crea personajes femeninos muy poderosos, Lady Macbeth, sin duda alguna, es uno de los más fuertes y empoderados.

Mónica. Hay un libro de Virginia Woolf Una habitación propia y habla de qué hubiera pasado si Shakespeare tuviera un hermano, incluso se corren teorías de que Shakespeare era como un seudónimo, cosas así que pueden ser ciertas, o pueden ser un mito, pero yo siento que Shakespeare tiene al menos una capacidad de profundizar en los sentimientos de los géneros muy potente. Entonces siento una Lady Macbeth, Rosario Mendoza en nuestra versión, muy profunda, muy entendida, muy hecha en todas las dimensiones, porque al menos en la ejecución puedo entender esta idea de que ella siempre ha sido de clase baja, ve que su marido está ascendiendo, y eso la corrompe.

La entiendo a la perfección, bueno, es mucho decir a la perfección, pero la entiendo, comprendo porque funciona así su cabeza, su corazón, sus deseos, o sea cuando yo pienso y ejecuto a Rosario, ella sueña con ir en la carreta, saludando y entrar triunfalmente a los pueblos, que la reciban y digan: Ahí está la esposa del gobernador. Cuando esa ilusión se le rompe, es desgarrador porque es una ilusión muy grande la que tenía ella, ver a su marido loco, desencajado por los remordimientos. Creo que Shakespeare entendía muy bien estas dimensiones de las mujeres, y al menos, está muy bien plasmado en Rosario Mendoza, Lady Macbeth.

¿Y Desdémona, Erandeni? Erandeni. Yo creo que Desdémona es un poco más complicado porque creo que sí es disruptiva en tanto que decide enfrentar a su papá e irse con Otelo, si hay un rompimiento ahí muy fuerte porque desobedece a su padre, pero de cualquier manera su vida y sus decisiones están tomadas a partir de estar o no con un hombre, o de lo que le dicta, o no, otro hombre. Ahí se vuelve un poco víctima, tiene una decisión, tiene un poder de irse con quién ella quiere, pero al final no se puede salir de ese círculo de violencia, como ahora tal vez en algunos casos muy afortunados se puede, en otros muchos no, pero si está un poco más determinado lo social.

Exactamente, que es lo que pasa en Silencio, en la cual tú haces una Desdémona contemporánea y paisana. Erandeni. …y bastante crecidita. Daniela que es esta nueva Desdémona, es mucho más dueña de sí misma, de sus decisiones, de su vida, pero sigue en ese círculo de querer complacer, sobre todo este enfoque de querer complacer a los demás, no solo a los hombres, pero de querer agradar, de querer siempre sonreír, ser alegre, mostrar una buena cara hacia los demás, empieza a ser complicado cuando está en un entorno violento, como el que envuelve la obra, y termina por ser muy tarde cuando toma la decisión de irse, y ya no puede, ya no puede salvar su vida, porque sí existe esta decisión previa de, Bueno sí me voy, porque sí sé tal vez no tan conscientemente que la situación puede llegar a un extremo muy fuerte, pero inconscientemente sí lo sabe, yo creo que lo siente, porque nosotras lo sentimos, aunque hay cosas que nos impiden poder dar el paso, pero finalmente la intuición está ahí y yo creo que Daniela tiene esa intuición pero decide demasiado tarde.

Juan en esta residencia falta una enorme personaje de Shakespeare, que es Julieta, que acá es Hortensia. ¿Por qué no está Nacahue. Ramon y Hortencia? Juan. Desgraciadamente tenemos una situación escenotécnica con ese montaje que no se presta para las dimensiones y para las características del Ford Shakespeare.

Los Colochos nunca terminamos de trabajar las obras y es algo que estamos evaluando, si podemos lograr en algún momento una versión, un plan b, un plan b para que ese tipo de espacios que carecen de varas que suben y bajan, etcétera, que no sea una limitante, como lo está haciendo en este momento. Es la razón por la cual no estuvo. No cabe en el foro, el foro es pequeño y no tiene varas para esta escenografía que se teje, y no tenemos pensado un dispositivo para hacer una versión alterna. Y hacerlo como una resolución inmediata, pues no funciona para nosotros, entonces dijimos en este caso no irá, hasta que realmente tengamos una versión decente, propositiva, minimalista y para eso nos falta algo de trabajo y tiempo, esa fue la razón por la cual las únicas obras que se prestaban de mejor manera eran estas tres Mendoza, Silencio y Reina.

Tu que eres el responsable de todo, de adaptar y dirigir todas las obras Mendoza de larga data, ya lo decíamos, más de 10 años. ¿Qué nos puedes decir de Hortensia, originalmente Julieta, y cómo fue ese proceso para sacarlas de su época original y sacarlas de su entorno geográfico original? Juan. Nosotros nos entablamos en conversaciones, sobre todo cuando los proyectos arrancan, y yo quería compartir algo, supongo que un poco incendiario, no lo sé, pero siento que, por lo menos a mí, cuando me ha tocado participar en la adaptación o ser parte de la adaptación, como en el caso de Mendoza, que soy coautor, siento que hay algo de la época, que supongo se consideraba un valor, y se defendía, y creo que ahí me parece interesante el carácter de los personajes como tal, es decir, lo que decía Erandeni. Para la época, tal vez la sumisión de Desdemona, es posible, no lo sé, lo pongo sobre la mesa, tampoco es una tesis que yo tenga, pero es posible que en su época, al ser un valor, al considerarse un valor el hecho de que yo diga pues me voy a mi lecho de muerte a aceptar mi destino, puede ser, o pudo haber sido, no lo sé, un acto rebelde. Es decir, no se puso a llorar, no se puso a decir ¡Diosito, por favor sácame de esto!, huy qué miedo tengo.

Claro, a la distancia y en esta época decir, que aceptes la muerte de tu güey porque nada más se le antojó, porque tiene celos, está muy culero, pero como dándole vueltas así, para la época defender un valor, a lo mejor incendiario, era revolucionario en sí mismo, y yo rescato esa actitud y creo que en lo que estamos de acuerdo es, el formato es lo que ya no nos viene bien, el formato es lo que creo que hay que criticar, pero esa actitud que a lo mejor hoy en día una Desdemona, quiero pensar, defiende otros formatos con la misma enteresa que en su época defendió eso con lo que ya no estamos de acuerdo. Siento que eso es lo que nos hace rescatar, o entender la complejidad de los personajes y creo que en ese sentido hemos querido prestar oído para las adaptaciones.

En el caso de nuestra analogía de Hortensia, es una mujer que sale corriendo porque intuye que algo no está bien, como la original sale diciendo me voy a casar. Claro, ahora podremos criticar el matrimonio desde una visión contemporánea y occidental, pero tal vez a los 14 años en la época isabelina me dice pues me escapo por la ventana y me caso, pudo haber sido un acto profundamente rebelde, a eso le ponemos el acento, hablemos con otros formatos de las mismas violencias de estos personajes. Entonces creo que por ahí Hortensia se mueve y dice: sí, lo que quieran; si, la tradición; sí, me vendieron y es mi marido, pero mi impulso me dice: corre a la sierra a ver qué te encuentras, y se enamora. Siento que por ahí, insisto, no quiero justificar los formatos, creo que hay que cuestionarlos y creo que por eso la importancia de las adaptaciones, pero quiero pensar que poniéndonos en los zapatos y en los ojos de aquella época, a lo mejor las cosas se defendían desde otro lugar y el acento puede estar ahí. Por ahí han ido las adaptaciones. Lo que es evidente y ahí radica la grandeza de los clásicos, sean los griegos, Shakespeare o Moliere, entre otros, es que no pierden vigencia, porque tratan temas universales, y los realmente buenos soportan todo tipo de adaptaciones. Otelo adolescente puede jugar básquetbol en una secundaria en Estados Unidos, Ricardo III negociar su reino por un caballo en la Segunda Guerra Mundial, tener una Reina de los escenarios mexicanos, una lady Mendoza, o a un Otelo guardando Silencio.

Erandeni. Yo creo que no hay manera de hacer teatro si no es que cada intérprete, ponga de si mismo lo que le permita su experiencia, su investigación. Para mí siempre los personajes me los tomo de manera muy personal, y en ese sentido sí tienes que poner todo, y además es muy bonito en estas adaptaciones, en estas nuevas versiones, que podemos ser copartícipes de la creación en muchos sentidos, no nada más de la puesta en escena en general, o de esta nueva visión que se le quiera dar al clásico, sino en particular con cada personaje interpretado. Entonces, sin duda, para mí siempre es personal. Supongo que hay mucho de Erandeni en Daniela.

Erandenia. Mucho

Igual debe haber mucho de Mónica en Rosario Mendoza. Mónica. Yo siento que la obra estaba escrita como con ese toque de que suceda en la revolución, de que es un lugar donde coexiste mucho campesinado, terratenientes y todo, dónde si se cree en las brujas, pero siento que mucho de la chamanería que está, tiene que ser nutrida por alguien que entiende esa chamanería y esas cuestiones brujeriles. Yo crecí en un pueblo donde me curaban de espanto, donde se sabía de todas estas cuestiones, de que hay algo psicológico en limpiarte, en pasarte un huevo, en que la gallina también te limpie, que se cree en las brujas, entonces claro que la bruja tiene mucho de un pensamiento y una cosmogonía que ha estado vigente en mi pueblo desde mucho antes de que yo naciera. Es lo que me gusta más del teatro y por eso creo que no lo dejo, porque los procesos son muy pensados, a fuego lento se van cocinando, incluso a lo largo de los años y estoy segura o quiero pensar que la Rosario de la primera función ha ido creciendo y ha ido entendiendo cosas de una obra tan compleja como lo es Macbeth. Claro que sí le ponemos nuestro bagaje humano actoral a nuestros personajes y más en una compañía donde los personajes vienen de nuestro ronco pecho.

¿Nunca te han dado celos de la canosa, que de repente se van los reflectores para allá? La verdad es que no tengo tiempo de pensar en eso cuando estoy en escena con ella, porque han pasado unas cosas, una vez en Tenerife se nos escapó, la agarré de una pluma de la cola y toda la gente viendo a la gallina. En Alemania nos tocó una enorme, gigantesca que no me la aguantaba, en Colombia una que me arañó. Da tiempo para pensar en comunicarse con ella, en mantenerla tranquila, que esté cómoda, que no se sienta estresada, en que no quiera volar, no curiosee, porque paso tiempo mientras entra el público y hay algunas que quieren picotear algo que tienen por ahí, si alguien lleva una cosa de comer.

Es tremebundo, no tengo tiempo para encelarme, pero sí entiendo que es algo muy grandioso su presencia y también es muy bonito cuando siento esa conexión con la gallina, y cuando veo que me tiene confianza sobre todo, que este tranquila y que está segura, que sabe que no le vamos a hacer nada, que está en un lugar seguro, que siente una energía bonita y la gente se maravilla con esos momentos.

¿Paloma es Reina? La otra canosa. Por supuesto que es personal el personaje, cualquiera, siempre. Uno está hurgando que hay en nosotros, adentro de nuestro universo particular, y encontramos cosas que a veces estaban ahí, muy tapaditas, muy ocultas y que le van perfecto un personaje. Si construyes con lo que tú tienes, que es tu despensa de emociones, de vivencias, de experiencias. Tu tiendita dónde vas y dices: Ah, pues esto me sirve, y esto también, o descubres cosas que no habías querido ver, o que realmente habían pasado a una calidad irrelevante.

Pero el teatro es una maravilla, porque no es un psicoanálisis, no es una psicoterapia, pero sí es un ugar en ti, una introspección, y el encontrar, o paralelismos, o cosas muy similares. O igualitas de tu persona con los personajes, es maravilloso.

¿Estos personajes a ustedes les han descubierto algo que ustedes desconocían de sí mismas? Erandeni. A mí me dio mucho trabajo Daniela, porque no estoy de acuerdo con muchas cosas que le pasan a este personaje, de pronto está sumisión un poco más moderna, más libre, está más preparada y todo, pero de todos modos hay un estar ahí con el marido que la limita en muchas cosas, y entonces enfrentarme con un personaje así, de pronto es muy desesperante. Porque no podía darle una dimensión, una complejidad, o me iba a lo muy tonta, o me iba a lo muy cabrona.

Encontrar un punto medio y hacer una combinación entre una Desdemona y una Erandeni, igual que como dice Paloma, agarramos de una cajita lo que sirve, y a lo mejor descubrimos cosas que no sabíamos que estaban ahí, pero todo sigue en proceso. También como dice Mónica, el paso de los años, la experiencia y las vivencias te van poniendo en otro lugar con los personajes, junto a los personajes vamos caminando, voy caminando con Daniela con el mismo back de experiencias, cosas vas a descubrir de la vida. Mónica. Yo estudie en un colegio de monjas y a mí me enseñaron que la bondad era algo importante, muy, muy importante. Que la ambición era algo muy terrorífico y siempre he dicho: A mí me dan siempre personajes de buena gente. Soy una buena persona y por eso me tocan personajes de buena gente, o de personas muy explotadas, nunca me había tocado ser un personaje de una tragedia como lo es Macbeth, donde justamente esta ambición, sobre todo esta soberbia de querer sobrepasar por encima de la vida, de las personas es lo que la pierde.

Hay una escena que a mí me parte el alma que es cuando va con Teresa, y que al menos fueron amigas de la infancia, ella no puede tener hijos, y ver al hijo de Teresa, a ese niño y dimensionar el daño que ha hecho, es algo que a mí me parte. No solo me ha hecho descubrir algo de mi persona que yo no podría hacer eso, o me costaría mucho trabajo. Lo hago en escena nutriéndome y llegando a estos puntos, pero es un punto al que no me gustaría llegar por nada del mundo. Lo que me ha hecho descubrir es que tan atroz es para quién ejecuta la violencia, es una destrucción del alma, entonces ver a un niño muerto, destrozada su cabeza, no lo aguanta ni ella, o sea, la maldad, al final, es tan dañina para quien la recibe, pero también para quien la ejecuta, no te escapas. La violencia es destructora y por eso al final los fines dramáticos que nos muestra el teatro, nos hace reflejarnos y nos dice: ¡Miren, miren hasta dónde se puede llegar por cosas tan terroríficas como esto!.

¿Reina le ha enseñado algo a Paloma? Me ha enseñado un chorro de cosas, no tanto el personaje porque ha sido para mí difícil. Yo lo que siento que me está mostrando, más como actriz que como identificación con el personaje, de algo que yo no sabía de mí. En With me pasó, que la soberbia de esa mujer, de ese personaje, y la sapiencia, fría, seca, dura, cortante, etcétera, era algo que yo no había destapado en mí, que no me atrevo a ser así, porque no crecí así.

Una cosa que aprendí, ya en las funciones, fue, voy a aventarme sabiendo que había red y confiando en el equipo, por fin haciéndole caso a Juan de pedir texto, porque estoy haciendo todo lo que puedo para conservar mi memoria y ejercitarla, pero sí se me olvidan las cosas y entonces Juan me decía: Intégralo, pide texto, texto y ahí va a haber alguien que te va a respaldar, y yo decía en los ensayos, No, es que yo lo tengo que saber, y yo el texto así, labrado en mí, y bueno, empieza la función y pido texto, y luego resulta que me divierte mucho, y luego resulta que me siento muy segura con el grupo, con la apuesta, con todo, y entonces disfruto en lugar de estar sufriendo, porque si se me olvida, y ya sé que si se me olvida, en muchas obras se me ha olvidado algún texto, ves de dónde sacas la magia para parcharlo, para hacerlo, para saltar ese abismo y lograr salir avante, por lo menos darle el pie al pobre compañero que sigue ahí, desvalido.

A lo mejor en algún ensayo he descubierto algo, no me acuerdo ahorita, pero sí me siento muy identificada porque hay muchas características de reina, la evasión, la dispersión, el hacerse la loca con que: Ay no, luego analizo eso porque ahorita no es momento. ¿Para qué?. Hay muchas cosas con las que me identifico, y siendo madre también, en la obra están las hijas así, también porque las dejó, por los ensayos, porque siempre había función, porque había una gira. Y eso como madre pues yo ya lo viví y no hay manera de remediarlo, lo que les quitaste no se los puedes dar por más que te esmeres. Yo soy una mamá muy cariñosa, siempre lo fui, pero el tiempo que no pasé, tanto para mis hijos como para mí, que perdimos o que yo perdí, es irrecuperable. Y creo que eso llena mucho a este personaje, está muy lleno de culpas y de nostalgias, pero hace como que no.

Juan, 13 años, número cabalístico, de la compañía. Juan. Para mí es un gran orgullo, es como esta otra familia que de alguna manera uno selecciona. Esta el círculo familiar, está el círculo amistoso y luego está el círculo laboral, cuando tienes la oportunidad de, en mayor medida, elegirlo, porque no siempre se puede, y después de tantos años, hemos pasado entre lo laboral y lo amistoso, y a mí me conmueve mucho sentir al grupo de la misma manera, o sentirnos de la misma manera como cuando solo nos juntábamos por el hecho de la exploración, porque somos amantes de la escena, y a ninguno de nosotros se nos pasaba por la cabeza que esto iba a trascender.

Las primeras temporadas, lo que sacábamos nos lo acabábamos en un restaurancito en el centro, 120 pesos, 200, en La pagoda se nos iba, terminábamos la función y a cenar en La pagoda. Nunca nos pensamos girando por países. Aunque ahora sí, supongo que por la experiencia, se nos pasa por la cabeza que es inevitable, y además pensamos las obras también en función de su explotación como una especie de empresa que quiere ser sostenible en la medida de lo posible, pero yo siento cuando los veo, cuando los veo trabajar, siento que no les gana eso, que todavía hay algo de al principio que se conserva y para mí es una gran fortuna. Yo estoy muy orgulloso y 13 años pues sí me llenan de mucho orgullo saber que ahí seguimos y aquí estamos.

Es justo y legítimo tener un interés económico, sin volverse mercenarios del arte hay pasión por el trabajo. Paloma es de reciente ingreso Mónica y Erandeni ellas están desde un principio. Mónica. Yo nada más estoy en Mendoza. Muchas aventuras, muchos teatros, muchos escenarios… …en muchos países, porque escenarios ha habido muchos aquí en la ciudad, se vio por vez primera en Lab 13, y de ahí se ha visto en muchos teatros, en muchos estados y han estado en escenarios de muchos países también. Mónica. Recuerdo una función, creo que era en Rivadavia, no recuerdo bien, que dimos en un castillo, y que entraban y entraban marabuntas de gente y yo decía: ¿Qué vamos a hacer?, había que proyectar la voz, era un escenario bellísimo, bueno, la dimos en otro castillo, en Alemania, en Cuba, en Costa Rica, Colombia. Tenemos un grupo donde luego subimos fotos, hay gente que me dice que parecemos niños, estamos súper jovencitos en camerinos que, yo le digo a mi pareja, es que ni me acuerdo de esta foto, no me acuerdo ni siquiera dónde estamos.

Han pasado 12 años de funciones que ya también, a pesar de que no la montemos, como que ya la memoria, es una memoria de 12 años, una memoria no solo emotiva, sino el texto ya lo tenemos como tatuado, y aún así se nos va, porque son textos nada fáciles.

La palabra compañía, cómo la narran en el teatro, la Compañía del Siglo de Oro Español, por ejemplo, que van como saltimbanquis de pueblo en pueblo, cargando su vestuario, sus maletas. Aquí muy contemporáneo, avión, camión, camioneta, caminando, no sé, tantas cosas. 13 años es mucha vida para estos actores y estas actrices con un repertorio también, aunque no estoy en las demás, las conozco y sé cómo funciona cada integrante.

Y creo que aquí nunca mejor aplicada el término compañía, porque es una compañía teatral, pero además disfrutamos mucho de su compañía. Erandeni, ¿tú también eres de las fundadoras? Erandeni. Un poquito después porque justo la compañía le empezaron Juan, Leonardo, y yo me integré después, con Mendoza que fue, creo que dos años después, entonces son 11. Ha sido algo que yo nunca hubiera imaginado, significa estar haciendo teatro con personas con las que compartes, no solo la idea de lo que es el teatro y una convención teatral, y que nos la pasamos muy bien además del trabajo. Pero con Juan no se puede estar del todo bien porque siempre está buscando cosas nuevas, siempre está poniéndonos en problemas muy grandes, o sea, no es que lleguemos a un remontaje y ya vamos a ensayar. Siempre hay una nueva propuesta.

Paloma, tú, que has estado en compañías tan importantes como Sombras blancas, de Julio Castillo, en Divas de Jesúsa Rodríguez, una actriz de tus tamaños, con tu trayectoria, que te integres a una compañía joven, de jóvenes, es una maravilla. Paloma. Yo doy las gracias, sobre todo es eso, compañía, compañía bella, compañía divertida, compañía creativa, compañía con una mística, no es un grupo de paso, para mí. Yo sé que a lo mejor hay otro montaje y no soy requerida, pero estaré porque quiero, porque he aprendido a estar, conviviendo lo poco que he convivido, pero me encanta porque es eso, hay una mística del trabajo, hay diversión, no hay una solemnidad ni hay una cosa rígida, ni hay una pretensión o una falsedad en la postura de “Ah, estoy en la compañía”, no, es bonito, es una familia, una familia que funciona bien, armoniosa, porque hay familias que se avientan los platos a la cabeza. Yo estoy muy contenta y muy orgullosa de estar aquí. Es de las mejores cosas que me ha pasado en los últimos tiempos en el teatro.

Erandeni, entonces Juan los pone en aprietos cada vez que va a haber un remontaje porque no se trata de llegar y decir ah ya está puesta la obra Erandeni. Nunca en la vida, y eso es muy hermoso porque siempre estamos indagando, buscando y poniéndonos en problemas, y eso siempre da una vida y una manera de estar en el escenario, y de vivir los montajes que es distinta, distinta a muchas maneras en las que se hace teatro en otros grupos, que es igual de válida, igual de hermosa, pero en especial aquí este tipo de trabajo y de entender la escena a mí me parece increíble.

Paloma. Pero además la mística que hay, de que es muy importante estar en escena, de que cada montaje es muy importante, no es una actitud burocrática de una compañía que tiene 20 años y que: Ahora cual sigue, a si, tal ta ta ta, no, hay una necesidad de entregarlo todo, porque yo he visto Mendoza y he visto Silencio y Nacahue, y es entregarlo todo, o sea, todos están ahí siempre, no se ve eso burócrata de: Ah, tengo que dar función, y estás dando función pensando si mañana vas a poder hacer no sé qué. Es una entrega y eso es lo que a mí me atrapa, me encanta, me gusta, no es un teatro frívolo, no es un teatro de actores que se dedican a esto como un oficio, tiene otras muy buenas cualidades que son primordiales para formar una compañía de este tamaño, con esta visión y con esta presencia, con esta importancia.

Tan es así que ha trascendido aquí en el tiempo y en el espacio, pero también fuera del país, Los colochos ya es una compañía que, a nivel internacional, tiene un prestigio muy bien ganado. Juan. Me conmueve mucho. Luego estamos tan metidos en el trabajo, que este tipo de cosas se nos olvida, observar, o recordarnos el porqué estamos, y espero que ese espíritu llene esta residencia.

Hemos platicado también, queremos cerrar el ciclo con el autor, para pasar a otro de exploración de otro tipo de autores, de géneros tal vez, de sumar gente a las filas, porque nos ha ido muy bien, evolucionar pues.

Tengo fe que esta residencia nos va a unificar en muchos sentidos y nos va a impulsar a tocar otras puertas que, supongo todavía no hemos tocado y que nos ayudará a no dormirnos en nuestros laureles.

Estoy muy emocionado, e insisto muy conmovido porque estamos los mismos, más otros, y eso me fascina. Te digo, acabo de ver a un conocido y de pronto su compañía ya es otra, ya ha pasado mucha gente porque al final se andan buscando, y saber que nosotros en el andar buscando seguimos juntos, soy el más feliz.

Ahora que hablas de cambiar de géneros, cambiar de autores. Originalmente habías propuesto una pentalogía en torno a Shakespeare, y van cuatro. Juan. Sí, van cuatro. Sigue en el tintero, no quitamos el dedo del renglón solo que quisimos irnos con calma porque si nos hemos saturado, y como dice Erandeni, los montajes no son tan sencillos en su estructura y en su trabajo emotivo. No es como: Ah remontamos la obra y en dos ensayos ya está, qué sé yo, de pronto Mendoza es la que más facilidades nos pone por 10 años dando funciones, no es cosa menor. Pero no todos los montajes tienen esa opción, y entonces decidimos irnos con tiento con Titus, irnos con tiento en el sentido de: Sí, venga ya hay que empezarla a ensayar. Vámonos con calma, intentemos tener un escenario económico que nos dé un primer impulso, sé que no estamos por eso, pero es importante.

Aplicamos en una convocatoria que no nos salió, y estamos esperando resultados de otra para ver si tenemos este impulso que nos haga juntarnos a cuestionarnos sobre ese tema. Titus es la obra que está en el tintero como la última parte de esta pentalogía para despedirnos, bueno, quién sabe, pero por lo menos para, en este plan, despedirnos de las adaptaciones trágicas de Shakespeare, a lo mejor ya hacemos otras obras, otros autores, que sé yo, pero bueno, estamos a la espera de que se ponga el escenario para meternos en ese viaje de Tito Andrónico, que también parte de ideas complejas, controversiales que también nos pondrán ahí, a nivel postura, a dialogar y a discutir como compañía y como pensadores, con nuestras posturas sociales y con nuestras posturas teatrales. No sé si alguien quiera añadir algo. Yo estoy muy agradecido, de verdad me siento además, muy honrado, invité a Juan y me dijo. ¿Quieres a alguien más?, y le dije: Sí, quiero a las protagonistas femeninas, y aquí están las tres. Les estoy muy agradecido. Juan. No, al contrario, gracias por siempre procurarnos y siempre visibilizarnos y acompañarnos porque creo que ha sido una compañía ya desde hace un rato.


Los Colochos Teatro: Tres de Shakespeare en el Shakespeare a partir del 1 de septiembre

Silencio, Mendoza y Reina se presentan en esta residencia, celebrando el 40 aniversario del Foro Shakespeare y el 13º de la compañía

Los Colochos Teatro nace en agosto del 2010 como una compañía que apuesta por un teatro crítico, nacional y de calidad. Con trece años de trayectoria y cuatro montajes en su repertorio la compañía ha viajado a quince estados de la República Mexicana en importantes festivales nacionales como: El Festival Internacional Cervantino, la Muestra Nacional de Teatro, la Feria Internacional del Libro y diversas muestras estatales y coloquios.

Ha tenido temporadas en la Ciudad de México en espacios como Lab trece, Carretera 45, Foro A poco no, Teatros El Granero y Orientación del Instituto Nacional de las Bellas Artes, Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico y en el Chopo de la Universidad Nacional Autónoma de México.

A nivel internacional ha participado en importantes festivales y realizado giras en países como España, Alemania, Colombia, Cuba, Perú, Costa Rica, Reino Unido, Ecuador, Portugal, Estados Unidos y República Dominicana.

En 2014, Mendoza, a partir de Macbeth de William Shakespeare, fue galardonado como obra ganadora del IV Certamen del Festival Internacional Almagro Off en Almagro, España. En este mismo festival, dentro de su programación oficial de 2017 se estrenó Nacahue: Ramón y Hortensia a partir de Romeo y Julieta. Y como parte de una pentalogía shakespeariana la compañía estrenó Silencio, a partir de Otelo y Reina, a partir de El Rey Lear, en el marco de una residencia en el Centro Cultural del Bosque titulada: 4 de Shakespeare con todo…, en el 2022.

A partir del 1º de septiembre, y hasta el 29 de octubre, Los Colochos Teatro tendrá una residencia en el Foro Shakespeare en la que se presentarán tres de sus emblemáticos montajes: Silencio, Mendoza y Reina.


En Silencio, Othón es un médico sordo, que ha logrado grandes éxitos en su carrera profesional. Por mandato de sus superiores, se dirige con su equipo a trabajar en el sur del país. A este viaje le acompaña Daniela, su prometida e intérprete. Estando allá, Othón se verá persuadido por las intrigas de Santiago, su asistente, hombre resentido que quiere subir de puesto a base de mentiras y que alimentará la idea de infidelidad en el celoso Othón. La pareja se verá inmersa en un camino donde el sentido de propiedad, la fidelidad y la opinión pública serán un fuerte acicate con el que tendrán que lidiar. En Silencio, y siendo fiel a la idea de hacer un teatro crítico, Los Colochos ofrecen un giro inesperado en el final, pero mantienen sus premisas artísticas, pues la propuesta continúa indagando en la relación público-espectador, las posibilidades de los dispositivos escénicos y el montaje como propulsor de comunión entre los presentes.

Mendoza. Corren los tiempos de la Revolución mexicana, la ambición por el poder se enseñorea en el territorio nacional. En este contexto, el General José Mendoza recibe los tentadores vaticinios de una vieja bruja, mismos que son exacerbados por su persuasiva mujer. Es así como empieza una cadena de sangre que parece no tener fin. Mendoza es una adaptación de Macbeth de William Shakespeare, por Juan Carrillo y Antonio Zúñiga situada en un contexto mexicano. Cuenta con una dramaturgia alterna inspirada en autores como Juan Rulfo y Elena Garro.

Mendoza repiensa la trama y la reubica en un espacio casi vacío pero lleno de fuerza, haciendo hincapié en la violencia de la obra. En este trabajo, las brujas de Macbeth son sustituidas por prácticas de santería cargadas de símbolos que reconocemos, o bien, que nos es sencillo significar.

Uno de los aciertos de Mendoza es la dinámica que establece entre el público y los intérpretes ya que, sin ser demasiado intrusiva, los compromete a estar presentes y participar en el desarrollo del espectáculo. Así, resulta impactante observar cuán prestos estamos a incorporar prácticas violentas a nuestro proceder.

Reina le habla al desgaste de los años y a la inminencia del final; en ella el público se encuentra con una conciencia que se pregunta por el sentido de la vida y se sumerge en las aguas de la contemplación. En una sociedad obsesionada con la juventud, tan asustada ante la vejez, se vuelve necesario que el teatro profundice en los goces y pesares de un ser humano que se acerca a la culminación de su ciclo vital. Se trata de una obra que narra la historia de Reina, una antigua estrella de la escena mexicana que comete un gran error al heredar en vida a hijas. Apasionada, soberbia, errante y con el pasado a cuestas, Reina se encierra en su teatro, un lugar que la enfrenta con su locura y sus miedos más profundos. Es en estas circunstancias donde Reina entiende, demasiado tarde, el significado de su vida.

Reina es una adaptación de El rey Lear, a cargo de Marco Vidal, cuya propuesta resulta relevante en nuestro contexto que parece obsesionado con la eterna juventud y que brinda pocos espacios para hablar de quienes en el ocaso de la vida enfrentan su propia contemplación, sus miedos y se plantean dudas existenciales que no nos atrevemos a responder.

La propuesta de Los Colochos nos permite atestiguar la vigencia y pertinencia de la obra de Shakespeare en su sentido artístico y humano.


El teatro es de todos. ¡Asista!


Absolutamente recomendables. Deje todo y corra a verlas



Silencio. A partir de Otelo de William Shakespeare de Juan Carrillo, Mónica Portillo y Martín Becerra.

Dirección: Juan Carrillo.

Elenco: Alfredo Monsivais, Erandeni Durán, Roam León / Leonardo Zamudio (alternan funciones), Yadira Pérez y Martín Becerra.

Duración: 95 minutos sin intermedio.

Para público mayor a 15 años.

Se presenta los viernes, del 1 de septiembre al 27 de octubre, a las 20 horas.

Mendoza. A partir de Macbeth de William Shakespeare, versión de Antonio Zúñiga y Juan Carrillo.

Dirección: Juan Carrilllo.

Elenco: Marco Vidal, Mónica del Carmen, Erandeni Durán, Leonardo Zamudio, Martín Becerra, Germán Villarreal, Ulises Martínez, Alfredo Monsivais / Roam León (alternando funciones) y Yadira Pérez.

Duración: 135 minutos sin intermedio.

Para público mayor de 12 años.

Se presenta los sábados, del 2 de septiembre al 28 de octubre, a las 20 horas.

Reina. A partir de Rey Lear de Shakespeare, versión de Marco Vidal.

Dirección: Juan Carrillo.

Elenco: Paloma Woolrich, Marco Vidal, Roam León y Juan Carrillo.

Duración: 135 minutos sin intermedio.

Para público mayor a 15 años.

Se presenta los domingos, del 3 de septiembre al 29 de octubre a las 18 horas.

Foro Shakespeare, Zamora #7, Colonia Condesa, Metro Chapultepec.

Cada obra tiene un costo de 350 pesos Los boletos se pueden comprar en taquilla del Foro o en el link: https://foroshakespeare.com/preventa-los-colochos/

Redes:

Ig y Fb Los Colochos Teatro



 
 
 

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