top of page

Dulce Patiño: La vida me ha bendecido desde la primera vez que hice teatro. Texto: Salvador Perches Galván

  • eseperches
  • 17 feb 2024
  • 17 Min. de lectura



El 24 de octubre de 2001, se estreno Chicago por primera vez en México en un espléndido montaje, muy superior al de su retorno 20 años después. El musical contó con las actuaciones de Sandra Guida, Bianca Marroquín, Eugenio Montessoro, Darío Ripoll, Laura Cortés, Javier Medina, María Filippini, Elías Ajit, Alma Cero, Abel Fernando, Fabiola Zepeda, Alan Estrada,Tere Ríos y Berch Skerly entre otros, bajo la dirección de Walter Bobbie, se presentó en el Teatro 2 del entonces Centro Cultural Telmex de esta Ciudad. En el elenco tambien participaba una bailarina de altura: Dulce Patiño, que no era nueva en el género y que triunfando en los escenarios, actualmente en El mago. Platicamos con la muy experimentada bailarina, cantante y actriz sobre su larga trayectoria.   

Fue durante la temporada de Chicago que empezamos a tratarnos, hace ya más de 20 años, era un elenco poderoso que, como tu, aun brilla en los escenarios, María, Elías, Berch, Abel, Laura, Eugenio, y ni que decir de Bianca que fue un trampolín para hacer una carrera internacional. Aquel Chicago es entrañable, la verdad es que ese Chicago estaba lleno de gente muy talentosa, gente que estaba muy preparada, y ¿sabes qué?, sobre todo que la combinación de esas energías era lo que hacía que creara esa sensualidad, esa elegancia, ese desbordamiento de intensidad, y creo que la gente que la vio sí quedó marcada, y para nosotros que la hicimos, ¡también¡. Es de mis obras consentidas.

Chicago, es Fosse, el maestro, y aquel montaje, memorable. Vi la nueva producción y la verdad es que me la pasé cantando, un poco como de esa añoranza de recordar. La música es bellísima, y las coreografías… o sea, bailar eso, de verdad como bailarín es un apapacho al alma, es de las cosas que más he gozado bailar.

Es verdaderamente magistral como convierte un tema de nota roja, que puede ser tan vulgar, y acaba siendo de esa elegancia… …es elegante, diste en el clavo, y esa puesta quedó muy hermosa.

Sandra Guida y Bianca Marroquín hicieron una mancuerna maravillosa. Bianca no tenía tanto tiempo y se juntó con que Sandra llevaba años luz en el teatro, entonces creo que un poco de la inocencia de Bianca, con la experiencia de Sandra eso hizo un click que pudo tocar a la gente.

Sandra Guida era una diosa, en la obertura, cuando ella salía y se prendía un cenital sobre ella, ahí ya conquistaba al publico.

Recuerdo que empezamos medio a ensayar y medio encontrar el estilo de movimiento, y llegaron los tres argentinos que se trajeron de la puesta de allá, que iba terminando, que era Cristian Jiménez, Anahí Alue y Sandra Guida, me acuerdo que cuando dijeron hoy llegan. Y cuando se apareció esa mujer, como en la obra, nada más porque no me gustan las mujeres, pero verla bailar Salvador. Hace 20 años que no estaba tan grande, para mí era wow, yo quería comerme y guardar en mi cabeza todos sus movimientos y esa energía, como dices, era una diosa, que sensualidad, lo tenía ya hecho. Ella en Argentina era súper reconocida, nosotros no la conocíamos, pero verla en acción, era una maestra, de verdad, era una cátedra de movimiento.

Cambiando de tema y viniéndonos al presente, tú ya te quedaste de planta, casi como si fuera una compañía con Juan Torres.

Esta aventura con Juan empezó, además qué maravilla que se recuperó el Teatro Hidalgo que estaba muy abandonado, que es un teatro bello en una zona muy céntrica, pero difícil y ya se quedó abierto por años, con todas sus temporadas que empezó con La jaula de las locas.

Juan y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, no eramos amigos, el iba a ver las obras como amante del teatro, yo lo conocía, era productor, “Hola Juanito”... ...eran los niños Wierchers-Torres... ... exacto, con Memo, y luego, cuando Sherezada, que ellos la pusieron, yo tenía muchas ganas, porque era una obra que a mi de chavita me marcó mucho y quería hacerlo. No me acuerdo por qué, total que no se nos dio trabajar juntos, y yo les estuve haciendo algunas cosas, y me dijo: Algún día Patiño, algún día se nos tiene que dar la oportunidad.

Total, yo seguí haciendo otras obras, trabajando con otros productores, y luego ponen La fierecilla tomada y Juan me buscó para hacer uno de los personajes. Resulta que yo acababa de tener a mi hija y la verdad es que toda mi vida la he dedicado al teatro y creo que era importante también darle ese momento a mi vida personal y disfrutar de la maternidad, porque además la maternidad me llegó muy tarde, porque me la pasaba en el teatro. Entonces acababa de tener a mi hija, además, iba a estar en el ensamble.

Los productores, por lo que he hecho y por mi trayectoria me han buscado o como swing o alternante, y yo quería pegarle un poquito más, ir creciendo y que no me vieran solo como la bailarina que cubría gente y empezar a caminar, escalón por escalón, porque además ya llevaba mucho tiempo… …y con un talento comprobado. Ahora tenía una responsabilidad que era mi bebé, debía parar el teatro y dije: Ahora quiero disfrutar esto, esto que no me he dado chance y ahora viene, cuando ya estoy grande y lo puedo disfrutar así. Fue muy hermoso, y le dije a Juan: si pasan unos meses, porque seguro voy a extrañar el teatro, y todavía me necesitas pues ¡va!. Así quedó ¡y no se pudo!, después de La fierecilla tomada, Juan agarra el Teatro Hidalgo.

Se separan Guillermo y Juan, cada uno agarra su camino y Juan, porque me dice bruja, me dice: Oye brujita es que quiero que trabajes ahora sí conmigo y te quiero en La jaula de las locas, te voy a ofrecer que seas la suplente de Aida Pierce, que es la señora Dindón. ¡Otra vez las suplencias!. Acababa de dejar a mi bebé y dije: está bien, en lo que me recupero, ¡va!. Y tenía muchas ganas de trabajar con él, esa es la verdad, que nos andábamos buscando y me cae increíble, pero no habiamos tenido la oportunidad. Es como cuando nos vemos tú y yo Salvador: Hola, nos vemos con mucho cariño, y hemos caminado durante tanto tiempo y que no necesitamos hablar,  el gusto de ver a la gente.

Total de que me habla, voy, fue como una audición cerrada o sea Juan llamó a ciertos bailarines, obviamente él ya tenía a Mario Iván, era para ZaZA, a Blandón, a Moisés Suárez y a Aída Pierce, lo único era que tenía que armar todo el ensamble y todos los demás personajes, y digamos que hice una audición, me gané mi lugar, él quería que trabajáramos juntos pero quería verme, hablando de mí, no hablando del ensamble,y también quería ver cómo me veía con los demás chicos, porque sí tenía que haber mujeres dentro del ensamble de las cachels, y entonces escogió a todos y dije: Bueno, ahora sí se nos armó.

Quién iba a decir que era el inicio de una larga aventura. Empezamos los ensayos de La jaula… y la verdad fue un encanto. Yo vi La jaula cuando estaba en el Silvia Pinal, me tocó porque yo estaba también en temporada ahí, estaba en matiné de otra obra, y veía La jaula… y decía, que increíble. Fíjate que chistoso porque yo no me veía ahí, o sea yo veía que era de hombres y a lo mejor por mi estatura, porque soy jirafona, como esas vestidas grandotas.

Todo el proceso fue encantador, ibamos por seis meses de temporada y en esos seis meses, que se convirtieron en seis años maravillosos, la verdad, donde Dulce como persona, como artista, sufrió muchas cosas, viví muchas cosas, en la que se iba a convertir mi segunda casa, que es el Teatro Hidalgo, porque yo amo el teatro, vivo del teatro, es mi templo y lo respeto muchísimo. El Teatro Hidalgo ha sido mi casa, en ese Teatro Hidalgo también pasaron cosas personales mías, me junté con el papá de mi hija, me separé del papá de mi hija,  fueron muchas cosas que han pasado ahí.

A lo mejor se oye muy trillado, pero te consta que he estado en muchas obras de teatro, he tenido la fortuna de trabajar con muchos productores, pero lo que hace Juan, hacer esas audiciones cerradas, es hacer familias. De esa jaula tengo hermanos, por convicción, de por vida. Esa jaula, hizo que hiciéramos una gran familia y creo que la familia que se hizo atrás, la gente lo veía enfrente, y eso, creo que fue lo que hizo que durará tanto tiempo, y que la gente nos cobijara, nos amara, que hubiera fans de 300 y tantas veces de ver la obra, de 100, 200, que los fans se volvieran familia de las cachels y la verdad fue muy, muy hermoso haber vivido y haber hecho historia en el teatro musical con La jaula de las locas, con esos 6 años maravillosos.

Es un regalo para mí, te lo digo y me emociono, porque no lo creo, pasa el tiempo y digo: No inventes cómo aguanté 6 años haciendo monazos, el cancán, ¡y a mi edad!, no entiendo cómo lo logré, cómo pasaron tantos años, y así fue.

En 2015 estrenamos. En el trayecto, porque hubo una partecita donde paramos, y luego nos fuimos al Manolo Fábregas, porque entró Josefa. El musical una obra mexicana que duró poquito y que también terminó Juan como productor. Entonces nos mandaron al Manolo, cuando terminó Josefa, nos regresaron a nuestra casa, y fíjate qué chistoso, porque La jaula también hizo que el Manolo resurgiera de nuevo.

O sea, es una obra, de verdad, maravillosa, siento que la puesta que Juan hizo, hacía que tocara corazones y hacía que la gente se enamorara de La jaula, desde gente que es homofóbica, la gente que no le gusta el teatro musical, de verdad era impresionante ver lo que causaba La jaula. Regresamos y luego paramos, hubo un receso como de un año, me dijo: Ay bruja necesito que audiciones porque voy a traer El beso de la mujer araña y le dije: No Juan, ¿para qué audiciono?. Estoy en una edad donde no soy tan grande como para la mamá, y ya estoy grande para ser la novia entonces le dije mejor no.

Obvio, la obra fue para Chantal Andere, entonces no iba a haber ni suplente ni nada, entonces le dije mejor no. Es más, me citó a las audiciones y no fui porque yo sabía que no iba a haber nada para mí, y creo que también como artista debes de saber. Obviamente nos apasiona el teatro, pero hay cosas que no son para ti, ahora sí que aunque te pongas, aunque le busques. Pero fíjate lo que es la vida, de pronto Olivia Bucio ya no puedo estar, y entonces me habla: Bruja, ¿no quieres ser la mamá?. Y le dije: Te estoy diciendo que no. Y me dijo: Es que necesito que tú lo hagas. Yo sé que lo puedes hacer.

A mí me encantan los retos Salvador, la verdad, y era la primera vez que yo podía quitarme un poco a la bailarina y que la gente viera a la actriz, entonces creo que era una buena oportunidad para Dulce y que demostrara lo que había cosechado durante tanto tiempo. Entonces hice El beso de la mujer araña y la verdad me picaba los ojos porque decía: ¡Yo quiero bailar!... ... La bailarina quería salir... ...Sí, y me tenían quieta y solo entraba a cinco escenas a deprimirme, ver que a mi hijo se lo llevaban, que a mi hijo lo golpeaban, que estaba en la cárcel y yo lloraba, pero fue una experiencia maravillosa, la verdad.

Sin duda fue un gran montaje dirigido por Miguel Septién.

Gran montaje y fue excelente como Dulce lo sintió, creo que llegó en el momento, Juan confió en mí y eso se lo tengo que agradecer muchísimo, mucho, que haya confiado en darme ese papel.

Pero en este proceso de La jaula… se va primero Aida Pierre, entra Maru Dueñas, y en lo que se aprendía Maru el papel yo lo hice, me quedé como la señora Dindón, y después Maru tenía compromisos de trabajo, estaba dirigiendo una novela, entonces alternábamos funciones de La jaula y cuando, tú sabes lo que pasa con Maru.

Un día me dice: Ay mi Dul, ¿me cubres este día?. Yo le había pedido a Juan vacaciones porque me costaba mi divorcio, porque ya estaban hasta acá de mí, de la jaula. Entonces dije voy a salvar matrimonio y vámonos de vacaciones. Y justo ese fin que yo le pedí a Juan, Maru me pide: No seas mala, es que necesito ir a Cuernavaca, y necesito que me ayudes. Entonces yo dejo las vacaciones, cubro a Maru, y fue esto tan triste, que le pegó al teatro, esta gran pérdida para el teatro musical, fue como un bombazo al corazón de La jaula. Fue muy difícil, y para mi fue dificilísimo poder dar función al siguiente día con todo ese peso, porque ya tenía otro sentido hacer a la Dindon, todas mis funciones a partir de ahí se las dediqué a la Maruca, hasta donde esté, se volvió nuestra directora residente, era encantadora como compañera, como amiga, un gran ser humano de verdad, y como artista ¡que te digo!.

Después le digo a Juan, ¿A quién vas a traer para que se quede en la Dindon?, y dijo: ¡Es tuyo!. Por primera vez, Salvador, ya tenía un personaje para mí, que ya no tenía que alternarlo con alguien y tenía la oportunidad también de hacer en el primer acto cachels y divertirme, que mi bailarina siguiera disfrutando.

Yo empecé a los 5 años a bailar, y sigo bailando, la verdad es que mi cuerpecito hermoso me sigue dando la oportunidad de hacerlo, y seguirá. Termina El beso de la mujer araña y regresa a La jaula de nuevo, porque el publico lo pide, hicimos 1200 funciones, 6 años de La jaula. 

Termina esa jaula que parecía interminable, me habla Juan y me dice: Necesito que me vuelvas a ayudar, solo que ahora va a ser en otras condiciones voy a hacer Te amo, eres perfecto. Ahora cambia, la obra está para Chantal Andere y para Lola Cortés, pero yo quiero que estés como de backup, tú no vas a subir, vas a estar en la banca, todas las funciones necesito que estés aquí para cualquier cosa, pero no vas a subir.

Entonces dije: Bueno, está bien. Y cuando empiezan los ensayos, Lola estaba topada de trabajo, estaba haciendo algo en Chihuahua, no sé si una serie o una película, entonces yo hice toda la creación del personaje de la mujer 2, o sea, yo me aventé todos los ensayos de la mujer 2. Lola ya había hecho la obra hace muchos años y ensayaba desde allá, le mandábamos los videos de lo que yo estaba creando con Chantal y ella lo ensayaba, venía dos días, me veía, lo marcaba y se volvía a ir, y yo seguía marcando la obra, y de haber estado en la banca, resulta que hice un montón de funciones, hice como ciento y tantos, subí muchísimo, más que Lola, todo el tiempo de La academia, luego le operaron su rodilla, y también hice a la mujer 1, porque Chantal también estaba haciendo una serie, entonces hacía a las 2.

Y de verdad, fue una cátedra para mí hacer esa comedia, que la gente me viera ya no bailando, ya como actriz, como comediante, como cantante, creo que fue muy importante, otra oportunidad que le tengo que agradecer a Juan, por creer en mí, por sacarme de mi zona de confort y por ponerme esas pruebas.

Termina Te amo, y dije: Ya me quedé sin nada otra vez, a buscarle y a picar piedra, porque, obviamente, la gente, los productores dicen: ¡Ah, pues está con Juan!, porque esa es la verdad, porque todo se ha dado para que eso suceda.

Pero llega El mago, que tiene su historia. Se acerca Juan mientras estamos en la recta final de Te amo, y me dice: Voy a traerle una obra a Lucero Mijares, entonces te quiero invitar a la nueva obra, pero estoy pensando un papel para ti, no vas a bailar.

Juan Torres, celebra 25 años en su profesión con el debut oficial de Lucero Mijares, a sus 18 años de edad, en el papel principal de esta obra que cumple los sueños del productor y de la cantante,

Para mí El mago es una obra muy importante, cuando me dijo lloré, y te juro que ahorita que te lo digo, me emociono y me dan ganas de llorar, soy muy chillona, soy muy sentimental y soy muy sensible, y creo que la vida me ha bendecido desde la primera vez que hice teatro. Yo hice El mago a los 16 años, lo hice porque me lo gané en un concurso de danza que me presente con Fela Fábregas, de un grupo que teníamos cuando éramos chavos y ganamos. En ese grupo también estaba Abel Fernando, Humberto Malio, fuimos, nos presentamos en los concursos de Virginia Fábregas, yo gané como mejor bailarina y mi premio fue quedarme en El mago. El señor Manolo Fábregas me habló a mi casa y le ofreció a una niña que tenía 16 años, su primera oportunidad en teatro, que era lo que yo estaba buscando, por eso entré a Bellas Artes, no porque quisiera ser bailarina clásica, sino porque quería hacer teatro musical. Entonces, cuando me habla pues me desmayo, y me dice ¿quieres entrar? ¡Sí, sí quiero!, yo lloraba y no lo podía creer. Me aprendí la obra en una semana y me fueron metiendo a diferentes números, así es que El mago para Dulce Patiño tiene mucha carga emocional, imagínate que mi patada me la dieron unas fieras, me la dio el señor Manolo con Fela, y luego estaba Gerardo González, Laura Luz, Fabiola Larrue, que era también de Los cachunes, que yo la veía en la tele, Adriana del Río, Analí, estaba Goretti y Eugenio Montessoro, o sea esos monstruos, imagínate estar en escena con ellos por primera vez.

Y obviamente, cuando me ofrece Juan, pues me suelto a llorar porque era como decirle a esa Dulce niña, que lo sueños existen y se vuelven realidad, y todo lo que he caminado y ahora estar en otro lugar, como que cerrar ese ciclo y decir: ¡Bien. Ha valido la pena!.

Es que al final es como la anécdota de Dorothy que logra regresar. Exacto regresas a tu hogar, a ese hogar que para mí tiene un significado muy especial que es el Teatro Hidalgo, ahora con un personaje que lo pensaron para que yo lo hiciera… …la bruja, como te dice Juan… … es que todo tiene click, Óscar y Juan me dicen la bruja desde que yo estaba en Cantando bajo la lluvia, Ana María Collado me apodó así y entonces Juan me dice: Bruja, literal, ahora sí vas a ser la brujita. A Malévola la verdad la construí con mucho amor, abrazando a Dulce, abrazando la obra que me dio muchos sueños, que me abrió las puertas para que yo me dedicara y viviera de esto, en ese lugar, con Lucero Mijares que es como mi hija teatral, porque, la verdad, es que tenemos una conexión ella y yo muy, muy importante, se volvió parte también de esta familia con Óscar Acosta, que lo conozco hace años. Qué te puedo decir con Juan Torres, que le debo muchas cosas, no solo en trabajo, sino de tanta confianza que ha puesto en mí en todos estos años, porque realmente llevo 8 años en el teatro Hidalgo, 8 años trabajando ininterrumpidamente con Juan Torres, y que a lo mejor ya los canse, pero yo no me canso de hacer teatro. Esa es la verdad. Cuando iba a presentar al elenco, pero no a la prensa, sino entre nosotros. Hizo todo oculto, todo, no le dijo a nadie quién era, nada, lo único que yo sabía, es que iba a estar Lucero Mijares, era la única, yo no sabía nada, es más, las pruebas de vestuario fueron a cada quien, no dijo nada, nada, bien díscolo.

Estaban Lucero y María del Sol, y todos lo sabíamos, pero nadie decía nada, firmamos una carta de confidencialidad, y estuvo bien, la gente iba a tener mucha expectativa de la primera obra de Lucero Mijares, entonces lo hizo bien, creo buena expectativa, la prensa siempre ha sido muy bondadosa con Juan y con nosotros, porque me considero de la familia, durante tanto tiempo. Y eso es lo que hizo que que ese primer día fuera con tanta emoción. Cuando nos juntan a todos… Eugenio Montessoro es mi vecino, y dos días antes había venido a la casa a tomarnos aquí el cafecito, yo no le dije nada, y él tampoco me dijo nada, entonces de pronto le digo: A ver qué día nos vemos, nada más que este día no puedo. Yo tampoco.

Y cuando lo veo que va entrando, me solté a llorar Salvador, porque fue mi primer mago, en ese entonces Eugenio tenía como 25 años cuando fue el mago, y todo lo que hemos pasado, pasamos Chicago, pasamos Crazy for you, La jaula, y ahora esto, la verdad es que son de esas personas que son parte de mi familia teatral, y obviamente quiero muchísimo a Eugenio Montesoro y que ahora fuera mi mago, fue para los dos hermoso, como revivir eso.

Disfruto mucho la obra, la verdad. Hay una parte para mí como bailarina, que puedo hacer un número musical el de Ciudad esmeralda, y ahí me apapacho un poco, pero todo lo demás, pues hago los coros de todos mientras estoy atrás, y quiero a Malévola con todo mi amor es un apapacho al corazón. Ya son 38 años trabajando en esto y creo que ahí vamos.

Así como te apadrinaron y amadrinaron todas estas personas que has comentado, ahora te toca a ti ser parte de las madrinas y padrinos que cobijan, le dan ingreso y la patada a Lucero Mijares, conocida por sus famosos padres, pero a partir de El mago empieza a forjarse un nombre, una carrera.

Asi es, ahí es Lucero Mijares, nuestra Dorothy y es una chiquita que tiene muchas ganas, es muy profesional, tiene muchas ganas de hacer su propia carrera sin llevar en los hombros el peso de los papás. Su forma de ser la hace encantadora, lo que hace que la gente la ame. Ella irá creciendo, tiene una pasión por el teatro que siento que la va a llevar muy lejos.

Heredó el talento. Su papá es cantante y Lucero combino muy bien la parte histriónica con la cantada pero, hasta donde yo sé, solo hizo una sola obra de teatro, Regina, dedico su carrera actoral básicamente en televisión, en telenovela, que hizo muy buenas cosas, pero el teatro no fue su fuerte, y qué bueno que su hija se aboca más a esta disciplina artística que es el teatro y que bueno que esta chavita ingrese y por la puerta grande.

Claro, y entra a un lugar seguro, porque Juan la protege como parte de la familia, la cuida, y tiene gente que la puede encaminar a buen puerto, a lugar seguro. Y esta obra que es tan emblemática para ti, El mago ¿cómo ves esta nueva propuesta? porque ha habido muchos magos.

Sí yo hice otra, una vez me invitó Natalia Sosa a cubrirla, yo estaba embarazada, tenía tres meses pero no dije nada, y también me tocó ser Malévola, lo que son las cosas, creo que el mago me sigue... ...hay magia en tu vida y en tu carrera...

Para mí, ver esta producción tan grande, porque cada vez Juan me sorprende mucho más, cada vez que estoy ahí y veo mi casa transformada, pero esta transformación sí se la voló, ya, a las grandes ligas, con esa escenografía, la pantalla, el vestuario, todo es espectacular.

Juan como productor está dando calidad al público como se lo merece, a la gente que lo sigue y que sabe que lo que va a poner siempre lo va a sorprender, y que él no se va a quedar en la zona de confort como productor, sino va a seguir tratando de innovar. Y lo más importante, de llegar a más corazones para que se enamoren del teatro, y la verdad es un deleite ver la obra. Yo no he visto muchas cosas, en los ensayos cuando hacía a Malévola, me salía a las butacas antes de que y empezáramos las funciones, a verlo, yo lloraba. La verdad es que cada vez que Lucerito canta Hogar y Ser valiente, yo lloro porque digo claro, yo empecé como ella, con un montón de ilusiones, y es mágico ahora también seguirse ilusionando, dejarse sorprender.

En esta puesta hay grandes figuras del musical, María del Sol, Eugenio, Crisanta Gómez, Fede Di Lorenzo, estás tú.

Sí, la verdad. A María la conocía como público, de vista, pero nunca la había tratado, y la verdad es que he hecho con ella una muy buena química, es una mujer que admiro muchísimo, es encantadora, un hermoso ser humano, y la verdad es que siento que, para mí, también ha sido un regalo encontrarme con ella. Nos echamos unas pláticas bien sabrosas y es también de esos regalos de vida, ahora tener a María como amiga es increíble.

Juan Fonsalido, que hace al espantapajaros es un chavo muy joven, es un talentazo. Ver a Óscar Acosta haciendo otra cosa tan diferente a Papi, a Te amo. También ver crecer como actor a Federico di Lorenzo es padrisimo.

También él ya se quedó en la compañía con un elenco, mas o memos fijo que Juan ha creado.

Y qué le funciona, sabemos trabajar en equipo, que esa es la clave, que estamos todos caminando al mismo tiempo, eso está bonito.

Y esta veterana de las tablas no solo deja su talento sobre ellas, también las comparte impartiendo cursos y talleres, algunas en solitario, otras, en compañía de otras figuras del teatro musical que tanta tradición tiene en México.



El teatro es de todos. ¡Asista!

 

Muy recomendable.

 

El mago. Música y letra: Charlie Smalls, libreto William F. Brown, banda sonora producida por Quincy Jones.

Traducción: Alejandro Orive.

Adaptación: Antonio Aguirre Alvarado.

Dirección: Ricardo Díaz.

Elenco: Lucero Mijares, María del Sol, Eugenio Montessoro, Óscar Acosta, Marisol Meneses, Crisanta Gómez, Juan Fonsalido, Dulce Patiño, Federico Di Lorenzo, Felipe Álvarez.

Letras adicionales: Enrique Arce Gómez.

Diseño de iluminación: Carlos Mendoza y Andrés Mendoza.

Diseño de audio: Miguel Jiménez.

Coreografía: Pablo Rodríguez.

Vestuario de Lucero Mijares: Víctor & Jesse.

Orquesta bajo la batuta de Eduardo Soto Nava.

Teatro Hidalgo. Av. Hidalgo 23, Col. Centro

Viernes 20:30 horas, sábado 19 horas, domingo 17 horas. Hasta el 25 de febrero.

 

 

 

 

 

 
 
 

Comentarios


bottom of page