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Como en el libro de Kundera, ¿su vida está en otra parte?. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

  • eseperches
  • 10 jul 2024
  • 8 Min. de lectura


El dramaturgo argentino Nelson Valente, ha logrado proyectarse diversificando su escritura y sus creaciones, tanto para un teatro comercial como para el más alternativo. Nunca descuida sus proyectos y siempre en ellos está su marca, su visión del ser humano, busca, desde la acidez y la comedia negra, encarar temas como los compromisos, las interacciones personales y los pasos o caminos que nos dibujan como personas; resulta muy interesante su escribir, su mirada de la sociedad, de las personas y de las relaciones.

Fundador y director de la compañía del Complejo Cultural Banfield de donde se desprende la obra que lo catapultó y lo llevo a carteleras cruzando fronteras, El loco y la camisa, representada en España, Venezuela, a nuestro país llegó en una muy acertada puesta en escena de Sebastián Sánchez Amunátegui.

En Los perros, su pluma se vuelve más punzante, desafiante y oscura, aparece esa oscuridad que tanto gusta al autor, aquí las verdades se dicen a la cara y no hay forma de huir de ellas y el espectador es testigo de esa catarsis. Es un gran texto que desafía a través de la risa, una risa incómoda.

La dramaturgia de Valente juega con claros y profundos sentimientos, donde todos nos vemos reflejados, por eso la comunión que encuentra con su público, con el que lo sigue, o con el que recién se encuentra con sus textos y que, seguramente querrá continuar viendo sus creaciones.

Una celebración familiar destapa un laberinto de secretos enterrados en el alma oscura de la cotidianeidad. Historias de amores, odios, resentimientos, grabados en las miradas de los perros de la infancia que ahora se proyectan en el presente. Recuerdos distanciados en el tiempo. ¿Cuánto gané?, ¿Cuánto perdí?, cuestiona cantando Pablo Milanés; ¿Qué somos? ¿Qué hemos hecho? ¿De qué tenemos miedo? Para responder a estas preguntas, un padre recurre a hechos del pasado que, muchos de ellos, seguramente no sucedieron. Una madre se reprocha a sí misma todo lo que no se atrevió a hacer. Una pareja joven se victimiza como si la vida que llevan juntos fuera la única opción.

Los perros incursionan en cuestiones que afectan a toda la humanidad, afirma Valente.

Laura no quiere celebrar su cumpleaños, pero cede ante la presión de su esposo, Rodrigo, y su familia política, Emilio y Alicia. La tortura se intensifica al tener que sostener conversaciones intrascendentes sobre mascotas, de ahí el título de la obra, y devolver sonrisas a pesar de que no la pasa bien.

A lo anterior se suma el evento que detona los problemas en la puesta en escena: un vagabundo se le acercó a Laura en el metro y le susurró al oído: “Tu vida es una mierda”.

Al enterarse, el resto de los presentes en la reunión de cumpleaños se burlan del hombre. Pero lo que a Laura realmente le molesta es darse cuenta de que él tiene razón. ¿Cómo supo que no está contenta con su vida? No son solo los regalos que recibe (que no responden a sus gustos, sino a los ideales del resto, como la blusa obsequiada que jamás se pondrá), o el pastel embarrado en su rostro. También es el trabajo. Está cansada de tener que pedir permiso para ir a comer. ¿Tener un departamento y vivir económicamente tranquila es lo que realmente quiere? La reflexión es obvia: no todos queremos la felicidad que venden las publicidades.

Rodrigo, Emilio y Alicia, confortablemente acomodados en sus zonas de confort, se verán abocados a revisar ciertos planteamientos que convertirán su plácido hogar en un campo de batalla, mientras Laura, se descubre capaz de su mayor heroicidad: atreverse a mirar desde la consciencia.

Suele pasar que una persona quiera cambiar su vida y no lo sepa. Y pueden pasar muchos años sin que este deseo salga a la luz. Entonces, un encuentro inesperado, un detalle sin importancia, un suceso aparentemente casual sirve como detonador de una crisis que pondrá en juego todos los aspectos de la vida. No hay marcha atrás. Las preguntas son ineludibles: ¿Es esta, la vida que quiero?; ¿En qué momento la escogí? ¿Alguien me ha preguntado si es así como quiero pasar los días que me quedan en este mundo?.

El milagro se produce cuando las interrogantes son tan poderosas que sobrepasan a la persona en crisis y se expanden, como el fuego, de un cuerpo al otro.

Vivir la vida de manera automática como si fuésemos robots, viviendo para trabajar en lugar de trabajar para vivir, llenando espacios con conversaciones superfluas y con historias repetidas, poniendo el foco en lo trivial en lugar de lo importante, cumpliendo con mandatos sociales, son algunos de los temas que se ven en la obra, siempre dentro de un marco de comedia, una comedia tan divertida como amarga y dolorosa, con risas constantes y grandes actuaciones.

En el elenco solo nombres muy apreciados: Paloma Woolrich, Emilio Guerrero, Paula Watson, Ignacio Riva Palacio, grandes actores, todos, realizando personajes de tonalidades totalmente opuestas, su naturalidad e internalización de sus criaturas es excelente. Brillantes las actuaciones de las féminas, Paula Watson es el disparador de la historia, siendo su silencio en medio de la reunión lo que hace que se perciba incómoda y ella con sus posturas y miradas lo logra muy bien.

Sin embargo, ella no puede explotar por completo porque su esposo le roba el protagonismo: primero malinterpreta sus palabras, se victimiza y luego escupe las verdades a sus padres. Ni siquiera cuando Laura lo pide, la escuchan. Ese podría ser un asunto subyacente: cómo las mujeres son silenciadas. Y Valente es lo suficientemente preciso como para, hacia el final, no darle escapatoria a la protagonista. A pesar de que quiere dejarlo todo de una buena vez, la convencen de esperar un par de semanas y arreglar sus cosas antes de partir. Como lo haría la gente ‘normal’.

Los personajes de Paloma Woolrich, Emilio Guerrero, Paula Watson e Ignacio Riva Palacio van creciendo desde cero hasta un momento en que explotan y capturan toda la atención de la historia. Los cuatro artistas se lucen de una manera espectacular, logrando que el público se interese por esta historia desde que comienza la función. La dirección del siempre atinado, versátil y muy activo Cristian Magaloni, es de una fluidez notoria, tanto como el más que eficaz y homogéneo trabajo que logra de, y con sus actores.

Nelson Valente es director, dramaturgo y docente de teatro. Formado en la EMAD y en la Escuela de la Fundación Teatro del Sur. Realizó estudios particulares con los maestros Teresa Istillarte, Ricardo Bartís, Walter Neira y Eugenio Barba. Ha sido Director de la Comedia Municipal, Regente de la Escuela de Teatro y Director artístico del Teatro Municipal de Lomas de Zamora. Es fundador y Director de la Compañía del Complejo Cultural Banfield Teatro Ensamble. Se destacan entre sus creaciones : El loco y la camisa, El declive, Solo llamé para decirte que te amo y La Mujer que soy. Ha realizado puestas en escena de: Los días Felices y Comedia de Samuel Beckett, El don de las sirenas de Pere Riera; El destierro de Nelly Fernández Tiscornia con el elenco de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires, Sueño de una noche de verano" de W. Shakespeare. Jugadores de Pau Miró, Pequeño Poni de Paco Bezerra, Ejercicios fantásticos del yo de Sabina Berman, 7 años de José Cabeza, Lontano blue en co-producción con la compañía italiana Sementerie Artistiche, Aqui cantó Gardel de Mariano Saba, Jauría de Jordi Casanova ysu texto Los perros, que se estrenó en el Festival Grec de Barcelona en 2020.Ha realizado giras internacionales en América y Europa y participando con sus producciones en los festivales Hispano de Miami, Santiago a Mil, Iberoamericano de Cádiz, Internacional de Tarragona, Gulbenkian Próximo Futuro de Lisboa, Sens Interdits de Lyon y VIE de Módena. Sus textos han sido estrenados por elencos locales en México, Venezuela, Brasil, Panamá y España.

Los perros expone con acritud las deudas que las personas contraen consigo mismas, viviendo vidas recortadas por la rutina, las obligaciones, el deber ser social, y no dejando espacio para el deseo y el amor verdadero.

Una comedia atravesada por muchos tonos, en la que los personajes de Alicia y Emilio, quizá sin advertirlo, trazan los límites de la vida que les espera a su hijo y nuera, pero a la vez, la imposibilidad se perfila como motor de algo que puede arrancar para quebrar un destino prefijado o iniciar aquello que tenga relación con el deseo.

En Los perros y El loco y la camisa, se cuestiona si es posible vivir en la verdad. Nelson Valente afirma que, para él, el teatro es un hecho de comunicación y quiere que, quien se acerca al teatro, se sienta identificado, que se produzca una crisis mientras ve el espectáculo.

Escribió y estrenó Los perros en Barcelona durante la pandemia. Por la reglamentación sólo se podía ocupar una butaca si y otra no. Lo que recibió, en ese momento, fue una identificación muy grande con la protagonista. Siempre dice que Los perros trata de una epifanía. En el sentido de lo que pasa cuando algo te va resonando y en algún momento aparece una “verdad”, enfrente tuyo. A Laura, le sucede en su cumpleaños. Se pregunta, como en el libro de Kundera, si su vida no está en otra parte. El efecto en el público fue el mismo que tuvo su autor: reflexionar si la vida que estaba llevando en ese momento es la que realmente quería llevar. Esto es lo que más me recuerda de esa época. Y cree que sigue pasando con las diferentes puestas, aún en este momento post pandemia.

Valente, quien ha montado, como ya se mencionó Ejercicios fantásticos del yo de nuestra coterránea Berman recuerda que para ella, el teatro es el lugar donde la tribu se reúne para dirimir sus conflictos. “Y me parece que eso es muy cierto. Por eso, a la hora de escribir, consciente o inconscientemente, siempre hablo de los temas que me preocupan, y trato de sintetizarlos y metaforizarlos a través de la creación de personajes. Entonces, eso me lleva a identificarme con todo lo que pasa en escena”.

“La familia es la célula mínima de la sociedad donde todos nuestros problemas se construyen. Y es por eso que me interesa como escenario para hablar de cualquier tema. Porque ahí nos podemos identificar todos, y cada uno puede hacer su catarsis”.

Con el espíritu de un Chejov contemporáneo, la pieza sintetiza la repetición de la vida cotidiana en una cena de cumpleaños: las mismas anécdotas, la conversación superficial y la negación, hasta que alguien decide plantear ¿y si nuestros días pudieran ser de otra manera?

La obra plantea el concepto “el alma oscura de la cotidianeidad” y se evidencia en esas cenas en las que se llenan los espacios y nadie dice lo que realmente piensa. Pero de pronto un punto de inflexión, alguien grita basta y estallan contundentes monólogos de los cuatro personajes. Mientras el tono de la obra se va cargando con silencios, expresiones, miradas cruzadas, llega el momento del desborde en el cual cada uno hace explícita la alienación en la que viven. ¿Me hace feliz mi trabajo? ¿Esto era lo que deseaba para mí? ¿Qué opinaría mi yo de 18 años del hombre en el que me convertí? ¿Somos conscientes de que nos vamos a morir? ¿Es necesario seguir aparentando? Los talentosos actores, de la mano de su no menos talentosa y sensible director, desarrollan todas esas ideas a fuego lento y la tensión que se construye en el escenario es evidente y poderosa.

Lo advirtió Beckett: “El aire está lleno de nuestros gritos, pero la costumbre los acalla”. Los perros es un ejemplo de esta fatalidad.

Nelson Valente afirma que Emilio es como un asesino, pero de ilusiones. Y aquí algunas de las lapidarias frases que componen tan brillante texto: No está bien decir la verdad. Una película triste no, porque así es la vida. Despreciador serial. Hazte cargo de lo que elegiste.

Absolutamente recomendable ver Los perros, aunque lo más seguro es que salga del teatro pensando si está viviendo la vida que quiere vivir, o que pensó para usted. Eso es lo interesante de esta obra y a lo que nos lleva Nelson Valente, que consiste en dejar una llamita de curiosidad encendida en cada espectador, a reírte mientras estás mirando sus obras, pero a salir del teatro y quedar pensando.

 



 

 

El teatro es de todos. ¡Asista!

 

Absolutamente recomendable. Deje todo y corra a verla.

 



Los perros. De: Nelson Valente

Adaptación: Ignacio Riva Palacio

Dirección: Cristian Magaloni

Actuación: Paloma Woolrich, Emilio Guerrero, Paula Watson, Ignacio Riva Palacio.

Miércoles y jueves 20:30 horas. Hasta el 11 de Julio 2024

Foro Shakespeare, Zamora 9 Colonia Condesa. Metro Chapultepec.

 


 
 
 

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