Apasionada y apasionante. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 11 may 2023
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Joséphine Baker fue una cantante, actriz y bailarina de origen estadounidense. Es reconocida por ser la primera mujer afroamericana en protagonizar una película importante como fue Zouzou (1934). Destacó como vedette bilingüe, alcanzando la fama en salones de baile franceses, en la década de 1920.
La también conocida como “Venus de bronce” o “Perla negra”, fue una reconocida activista del movimiento por los derechos civiles en Norteamérica y luchadora contra la discriminación racial. Además fue colaboradora de la inteligencia militar francesa durante la Segunda Guerra Mundial, obteniendo información o transmitiéndola de manera encubierta.
El 3 de junio de 1906, nació Freda Josephine McDonald, en la ciudad de St. Louis, estado de Misuri en Estados Unidos. Sus padres fueron Carrie McDonald, una bailarina frustrada y Eddie Carson, un baterista de vodevil, que las abandonó un año más tarde. Tuvo tres hermanos del segundo matrimonio de su madre: Richard, Margaret y Willie Mae.
Desde muy niña, con apenas 8 años, comenzó a trabajar como empleada doméstica para familias blancas. En su tiempo libre, Baker, con otros niños de su vecindario, imaginaba que eran artistas. En 1919 huyó de casa y comenzó a trabajar como camarera para mantenerse, hasta que se casó con Willie Wells.
Renunció de su empleo por unas semanas, justo el tiempo que duró el corto matrimonio. Su atracción por la música no la abandonó nunca, por lo que se agrupó con otros artistas callejeros, bajo el nombre Jones Family Band. El teatro Booker T. Washington sería el escenario donde debutarían.

Su siguiente presentación, en el teatro Dixie Steppers, le dio la oportunidad de integrarse a la compañía. Se mantuvo por varios meses detrás del escenario, como encargada de vestuario de la estrella, Clara Smith. En esos años conoció a Willi Baker, quien sería su esposo en 1920. Al casarse, Joséphine decide cambiar su apellido.
Al año siguiente, mientras estaban de gira por Filadelfia, otra oportunidad tocó su puerta, cuando tomó el lugar de una de las chicas del coro, que se no presentó. Captó la atención de productores que la hicieron parte del primer musical afroamericano, Shuffle Along, en 1922.
Tras su segunda separación se mudó a Nueva York y estuvo haciendo carrera en Broadway hasta que, en 1925 se fue a Francia en busca de fama.
París fue la ciudad que sería testigo de los sensuales movimientos que dieron vida a su Danse Sauvage en el escenario del Théâtre des Champs-Élysées. Ataviada con una falda de plumas, al ritmo del charlestón y junto a su co-protagonista, Joe Alex, causó sensación del público que en su mayoría eran hombres blancos.

De ahí en adelante se convirtió en una de las estrellas más cotizadas del music-hall, presentándose en el Folies-Bergère, el principal auditorio de París. Su exótico baile semidesnuda con un atrevido traje adornado con plátanos artificiales, en la producción de La folie du jour, sería una de sus presentaciones más icónicas.
En 1926 su fama era tal que llegó a abrir su propio club, Chez Joséphine, que cerró al año siguiente. Todo lo que vino después, fue cosechar éxitos de la mano de su manager y amante, Pepito Abatino. Baker se convirtió en la artista estadounidense más exitosa en Francia y la mejor pagada en toda Europa.
Despertó la admiración de la élite artística e intelectual de París, personalidades como Georges Simenon, Ernest Hemingway, Gertrude Stein y Pablo Picasso. Llegó a ser modelo de pin-up y fue parte de la atracción parisina por el jazz y la música negra.

Su carrera como cantante profesional inició en 1930 y cuatro años más tarde se estrena en la pantalla grande. Llegó a protagonizar tres películas, aunque solo tuvieron éxito en Europa.
En 1936 regresó a Broadway para actuar en Ziegfeld Follies, junto a Bob Hope y Fanny Brice. Sin embargo, no pudo cosechar el éxito que esperaba en su país natal, ya que parte de la opinión pública rechazó el espectáculo considerándolo promiscuo. Además, los críticos la trataron con severidad en sus reseñas.
A su retorno a París, luego de la fría recepción en Estados Unidos, renunció a la ciudadanía americana. En 1937 adopta a Francia como su nueva patria y contrajo sus terceras nupcias con el industrial francés Jean Lion, de quien se separaría tres años más tarde.
La llegada de la Segunda Guerra Mundial pausó, como a muchos otros, la carrera artística de Joséphine. Durante los años de la ocupación alemana, trabajó en la Cruz Roja. Además, prestó apoyo a la inteligencia militar francesa, llegando a contrabandear mensajes en sus partituras y hasta en su ropa interior para la Oficina de Deuxième.

Ante el peligro de la guerra, Baker estuvo un tiempo viviendo en Marruecos y presentó varios problemas de salud. Al recuperarse, se unió con otros colegas del medio artístico y conformaron una red de entretenimiento para los soldados franceses, británicos y estadounidenses, llegando a actuar en el norte de África y en el Medio Oriente.
Con la caída del régimen nazi y el fin de la guerra, Baker fue condecorada en 1946 con la Croix de guerre y la Rosette de la Résistance, dos importantes condecoraciones de ese país, que recibió de manos del ejército francés y del mismo Charles De Gaulle, además de ser nombrada como Caballero de la Legión de Honor.
Al siguiente año se casa por cuarta ocasión, esta vez con el director de orquesta y compositor Jo Bouillon, con quien permanecería 14 años.

Baker no podía tener hijos por una histerectomía a la que tuvo que someterse luego de un aborto natural. Durante los años de postguerra adoptó a 12 pequeños de diferentes etnias y religiones. En la finca que adquirió en el sur de Francia, Les Milandes, se asentó con su familia que la hacía llamar la “tribu del arcoíris” y que describía como su “experimento de hermandad”.
Desde la década de 1950 estuvo actuando en su país de origen de manera ocasional, con una aceptación mucho más calurosa que en años previos. Sin embargo, fue víctima de la discriminación racial, llegando a ser rechazada en más de 30 hoteles.
Empezó a hacer pública y notoria su posición en contra del racismo, pese a las amenazas que llegó a recibir del Ku Klux Klan. Participó activamente en manifestaciones, boicoteó clubes segregados, se negó a hacer presentaciones ante audiencias segregadas y exigía que su público fuera mixto. También ofreció una charla en una universidad en Nashville, en torno a la igualdad y los derechos civiles.

En reconocimiento a su activismo, la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP) declaró el 20 de mayo el Día de Joséphine Baker. En 1963 fue una de las pocas mujeres que tomaron la palabra en la marcha por el trabajo y la libertad liderada por Martin Luther King Jr., en Washington y que marcaría la historia de Norteamérica.
En 1966 se presentó en el Teatro Musical de La Habana, invitada por Fidel Castro. Dos años más tarde visitó Yugoslavia.
En la última etapa de su carrera, Baker registró graves problemas financieros y fue desalojada de su propiedad de 300 acres en Dordoña. Su gran amiga, la princesa de Mónaco, Grace Kelly, le tendió la mano y le dio alojamiento en una de sus casas en Roquebrune. Estuvo a punto de abandonar del todo su carrera, pero fue alentada por su familia a continuar.

Lo hizo hasta sus últimos días a pesar del agotamiento físico y algunas dificultades para recordar las letras de sus canciones. En 1973 en el Carnegie Hall recibió una gran ovación, seguida de otro par de presentaciones exitosas en el London Palladium.
En 1975 celebró sus 50 años de trayectoria artística en la Gala de la Cruz Roja de Mónaco. Fue un gran espectáculo, en el que estuvieron invitadas figuras reconocidas como Sophia Loren, Mick Jagger, Shirley Bassey, Diana Ross y Liza Minnelli. Esa noche se lució obteniendo las mejores críticas a pocos días de su fallecimiento.
El 12 de abril de 1975, a los 68 años de edad, murió una de las primeras vedettes afroamericanas en París, debido a un derrame cerebral. Fue encontrada en su cama rodeada de los periódicos que habían reseñado su exitosa y última presentación.
Su funeral se realizó en L’Église de la Madeleine, donde recibió los honores del cuerpo militar francés. Acompañada de unas 20 mil personas apostadas en las calles, sus restos fueron trasladados al Cimetière de Monaco.

Hoy en día, llevan su nombre un barrio de Montparnasse de París y una piscina a la orilla del río Sena. Además, fue incluida en el Paseo de la Fama de San Luis, en el Legacy Walk en Chicago y en el Rainbow Honor Walk. También ha sido inspiración de películas, canciones, musicales, series televisivas, y obras de teatro, como Voilà, Paris, que, después de una breve temporada en Un Teatro, regresa al escenario del Círculo teatral.
Voilà, Paris es una obra escrita por Gilda Salinas, sobre la apasionada y apasionante vida de Josephine Baker que lleva a escena con gran ingenio y creatividad Fanny Sarfati, que despliega en escena Sandra Galeano con soltura y verdad.
Gilda Salinas es una escritora y editora que ha publicado 52 libros, entre novelas, relatos biográficos, entrevistas, obras de divulgación y obras de teatro, las cuales se han representado en México y en Los Ángeles y Chicago, USA.
Actualmente, presenta en escena una compilación de breves monólogos sobre mujeres destacadas, siendo la historia de Josephine Baker en Voilà, Paris, la de mayor extensión, además de autora, es productora de la puesta.

Fanny Sarfati es una destacada productora, actriz y directora de más de treinta obras de teatro, eventos culturales y espectáculos. Entre ellas El Balcón de Golda, presentada en quince países y Dai Basta. Ha recibido como mejor actriz, los premios: Virginia Fábregas (1999); La Dama de la Victoria otorgado por la Asociación de Críticos y Periodistas de Teatro (2007 y 2017) y el premio María Douglas de la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro (2006). Nominada en la terna de mejor puesta en escena Premios Escena Miami 2020.
Recientemente, ha presentado como actriz y productora El Ángel de Varsovia, último texto del maestro Tomás Urtusástegui (Q.E.P.D.) con el que recibió el Premio San Gines de Teatro Independiente mexicano como mejor monólogo de derechos humanos, 2020 y el premio María Douglas, como mejor actriz de monólogo 2022 de la Agrupación de Periodistas de Teatro.
Actriz, mimo, bailarina y docente, Sandra Galeano es egresada de la Escuela de formación actoral PUERTO LUNA en Uruguay. Obtuvo el reconocimiento por su monólogo Juana, basado en las cartas de Sor Filotea –Sor Juana Inés de la Cruz. En Voilá Paris, no solo interpreta a la diva, sino a sus varias parejas y a otros personajes, proporcionándoles su propia personalidad a cada uno de ellos.
En México ha sido integrante de la institución teatral independiente Contigo América, teniendo varias obras en repertorio. (Continúa activa trabajando con las obras). Algunos directores con los que ha trabajado son, Felipe Galván, Raquel Seoane, Martín Acosta, Martin López Brie, María Luisa Medina, Gilda Salinas, Karina Duprez, entre otros.
Voilà, Paris, es un exquisito espectáculo en torno a una figura emblemática del espectáculo en el que se le rinde honores de manera profesional, creativa, lúdica y divertida, gracias a esta tercia de reinas, se forma un póker de mujeres talentosas y apasionadas.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable.

Voilà, Paris, de Gilda Salinas.
Dirección: Fanny Sarfati.
Actuación: Sandra Galeano.
El círculo teatral. Avenida Veracruz 107, colonia Condesa.
Jueves 20:30 horas.




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