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Es de Baudelaire, y es mía. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

  • eseperches
  • hace 6 días
  • 16 Min. de lectura


Tres mujeres, Ágata, Delfina e Hipólita, expulsadas por desear, habitan una isla. El exilio es su condena. El deseo, su única forma de existencia. La llegada de un hombre herido, Charles, no introduce el conflicto: lo revela.

Entre erotismo, poder y violencia, la obra deja al descubierto la belleza feroz de aquello que no puede sostenerse sin destruirse. Inspirada en Les fleurs du mal de Charles Baudelaire, es el mas reciente montaje del dramaturgo, director y productor Diego Beares., creador con quien tuvimos oportunidad de conversar sobre Las flores.

El deseo, incluso por su publicidad, resulta muy atractiva, para un cierto tipo de público, cuando fui a ver la obra, te lo comenté, a lo mejor no tenía grandes expectativas pero fui dispuesto a pasármela bien, y me encuentro con una obra que tiene muchas capas, quien quiere ir a divertirse nada más, sale satisfecho,  pero quienes queremos pasárnosla y encontrar algo más interesante, lo encuentra, acaba siendo, para mí, un thriller con toda esta intriga, además de la parte sexual, que es fundamental. Pero Las flores, es otra cosa, que también la publicidad es muy atractiva, pero es para un público más especializado, con un cierto nivel cultural. Es osado, y muy atrevido intervenir a Baudelaire, al Gran poeta maldito y a su poesía por antonomasia Las Flores del mal. ¿Cómo se te ocurre esta osadía?

Te voy a contar un poco como se me ocurre esta osadía que arrancó en el 2019. Yo estaba un poquito ya cansado, por decirlo de alguna manera, venía de trabajar casi 10 años en Argentina… …tu país natal… …yo soy uruguayo en realidad, nací en Uruguay, pero hice mi carrera en Argentina, crecí como adolescente en Buenos Aires, entonces no es mi país natal, pero sí es mi casa. Venía trabajando con mucha temática LGBT, obras que se volvieron muy comerciales, llegué a México y todo mi teatro, salvo Alaska, que se hizo en Uruguay en 2023 y la hice en 2024 en El Círculo.

Estaba haciendo un teatro muy, muy comercial excepto Alaska, que estaba en el teatro NH de la zona rosa, un teatro como de 200 y pico de localidades que lo manejaba en ese momento Olivia Ortiz de Pinedo, y me entró como una saturación artística, por decirlo de alguna manera, de decir, Bueno, ok, estoy repitiendo y haciendo cosas que sí me va bien económicamente, pero no me esta llenando, y luego me fui a Argentina, un tiempo a España, volví a México en el 2017 y continúe como en ese mismo mood de hacer cosas comerciales porque yo vivo de esto, entonces necesitaba dinero y en el 2018 termino de hacer una obra que hice con influencers y con gente del medio, y el teatro NH cerraba lastimosamente, y dije, Okay. yo necesito un cambio, necesito un respiro, necesito terminar esta etapa de mi carrera, por decirlo de alguna forma, de mi trayectoria, de mi creación artística, necesito cerrarla de alguna forma. Apareció ahí una posibilidad de la Universidad de Guadalajara de trabajar con ellos, mi pareja vivió mucho tiempo en Guadalajara, es diseñador de interiores y tenía mucho trabajo allá, íbamos mucho, y dije, Necesito bajar el nivel de la Ciudad de México, necesito hacer otra cosa, y parar, parar. Tener otro trabajo que me permita poder parar. Entonces conseguí otro trabajo que no tenía que ver con lo artístico y dije okay, voy a parar, y ahí surgió Las flores del mal en ese pararte.

En Uruguay tenemos literatura y trabajamos en el último año Las flores del mal, de Baudelaire, a mí me encantó desde siempre. Obviamente trabajé algunos poemas de Las flores del mal, los poemas condenados no los trabajábamos, pero sí había una apertura bastante grande de la profesora de poder leerlos y tenerlos, a mí siempre me gustó la literatura, y en algún momento dije, Quiero hacer algo con estos poemas, me fui al centro de Guadalajara, me compré el libro, y fue algo muy hasta artístico, en el sentido de que yo rompí el libro directamente, como hace Hipólita en una de las escenas, ahora que lo pienso, rompí el libro, y como lo iba sacando, iba sacando los poemas que más me gustaban, en vez de irlo doblando o marcando, no, lo iba rompiendo, y lo iba armando.

En el medio de eso yo tenía con la Universidad de Guadalajara, como tú sabes, la mayoría de los teatros privados, entre comillas, de Guadalajara los maneja la UDG, entonces me habían hablado para hacer dos obras, una en el Teatro Diana, y otra en el Vivian Blumenthal, creo, entonces hago una audición, veo un montón de chicos, fueron como 90 personas, y veo tres chicas que me encantaron en ese momento, tres actrices, y dije, Yo quiero hacer algo con estas chicas y quiero hacer algo con Las flores del mal.

Así surgió Las flores, hicimos una pequeña temporada de tres funciones. Además también quería hacer algo fuera de un teatro, no lo quería hacer en teatro e hicimos tres funciones en la librería Gandhi de la Colonia Americana, que tiene un jardín muy lindo, ahí en Guadalajara.

Se hizo en el jardín y fue una experiencia de creación, la librería nos patrocinó el espacio, entonces toda la recaudación era para nosotros, y como yo tenía otro trabajo, no tenía esa presión de, necesito hacerlo para vender, necesito hacerlo para generar dinero, necesito que venga gente. La respuesta fue increíble porque se llenaron las tres funciones que eran como 120 sillas y de ahí yo invité al encargado cultural de la Alianza Francesa de Guadalajara, que ese momento estaba en remodelación, y nos programaron para el 2020, pero ¿qué pasó en el medio?, la pandemia y ahí quedó Las flores, era una versión con tres actrices mujeres y un actor hombre.

Luego, por esas cosas de la vida ya me voy a vivir a Argentina otra vez, en el 2023, había hecho una audición para otras cosas, y volvió a aparecer, así como el elenco de Las flores, sin querer, hicimos unas funciones, hicimos una gira en Rosario, Argentina, y no se, es una obra que empieza a aparecer en mi trayectoria y luego la obra se hizo en Perú, con elenco peruano, ahora estamos con la segunda temporada en Madrid y cada vez va creciendo y cambiando. Desde que la hicimos en Buenos Aires, el personaje de Delfina lo hacía un chico trans, como mis obras y el espíritu de la productora es queer o LGBT tratamos de incluir, siempre que se puede, porque no siempre consigues un buen actor, una buena actriz trans, incluir una persona trans o no binaria en el elenco porque también siento que la obra habla de eso, del deseo, de la expulsión de las personas que desean diferente, de la mujer y de las disidencias que, en definitiva es el conjunto.

En el 2024 la hicimos con un elenco íntegramente femenino acá en la Ciudad de México, en el cine Tonalá, que es otro tipo de espacio. La obra en Madrid funciona muy bien, y cuando dije quiero hacerla de vuelta en México, pero quiero hacerla inversiva, porque hay una persona que esta filmando la obra en vivo y se va a estar proyectando. Entonces esta idea de poder hacerla inmersiva, multimedia y 360, y que los actores sean hombres.

Eso fue un poco fue una decisión artística, pero también una decisión de marketing porque mi público aquí, por lo general son hombres. Es una realidad que es una obra difícil, nos fue muy bien en el Tonalá, pero toda mi artillería por decirlo de alguna manera de prensa, es una obra difícil de que hasta la prensa vaya a cubrirla, es lo que dices tú, Las flores del mal, Baudelaire, en verso, siento que para México, en vez de ser un gancho, es como un repele. Me pasó tanto en el Tonalá, como ahora, yo dije ahora voy a tener dos hombres, y mucha prensa LGBT me dijo, Sí, sí voy. Y luego al final no fue a la función.

Es algo que en El deseo se da natural por esto que decías de la publicidad y el marketing, la forma en la que se vende la obra, y no es traccionar a un público que es más de nicho, que por ahí dice, Ah, bueno, Diego Beares en México siempre hace tal cosa y esto es algo distinto, y no se si es lo que quiero ver. Pero también está hablando con el elenco y con el equipo, de que estamos haciendo otra cosa, que el enfoque es otro, y que la base son los poemas, la base es Baudelaire. Es un desafío pero está bueno a veces meterse en desafíos.

Claro y romper. Partiendo de que, en general la poesía es anti teatral, porque escuchar poesía no es teatral, que no es lo mismo ir a un recital poético. A partir de esto, que retos implica intervenir, y no es cualquier poeta, ni cualquier poesía, estamos hablando de uno de los mayores de la poesía, en el mundo, ¿qué retos implica trasladar la poesía al teatro?.

Yo soy muy inconsciente en general, para todo. Esto partió del deseo personal. Siento que hay una relación entre el deseo, la obra El deseo, y esta obra, obviamente Las flores fue primero, en donde me dejé llevar por mi deseo personal, por las ganas que tenía yo de contar, sin pensar, porque de hecho El deseo, la obra como tal, todo lo que fue la estrategia de marketing fue después de que la obra estuvo escrita, no es que yo lo pensé diciendo, Ah yo voy a generar esto porque quiero generar morbo, porque quiero que la gente vaya al teatro y porque sé que es un gancho importante lo sexual. ¡No!. Entonces con Las flores, como te digo, pasó esto también, fue como, Okay tengo un trabajo que me da una entrada de dinero en donde no tengo la presión de pensar en algo que tiene que funcionar.

Y ese fue el mayor desafío, fui muy inconsciente, me acuerdo que la primera vez que fue esto de Las flores en la librería Gandhi tenía unas pantallas, ponían ahí la publicidad de la obra que era muy distinta a la de ahora, y un señor que la fue a ver, y nos puso en instagram, ¡Qué osado, qué atrevido, un poco lo que me decías, agarrar los poemas de Baudelaire, a usar a Baudelaire, y hacer una obra de teatro!, Y fue muy lindo porque la vino a ver, creo que era maestro de uno de los actores, y la reacción de el fue tan linda, dijo ¡Wow!, me cerraron la boca porque pensé que iba a venir a ver un desastre, y que bien está llevada la historia a los poemas, que bien se armó el poema a la historia.

Y también nos pasó en Argentina, no sé cómo será aquí en México, pero en Argentina, particularmente Las flores del mal tiene mucha presencia, hay gente que es fanática de Las flores del mal, puedes ir por la calle y encuentras a alguien que tenga una playera que dice Les Fleurs du mal, hay como un culto a Baudelaire en ese sentido, y también nos pasó que hay reseñas en la página web de la tiquetera que hay en Argentina para vender los boletos, que te da la posibilidad de que, después de que viste la obra, dejar una reseña. Mucha gente nos ponía, Wow lo que hicieron con los poemas… las actuaciones. Y todo eso fue un poco legitimando de alguna forma la obra, para yo poder decir, Es de Baudelaire, y es mía. Sacarle ese peso a esto que decías, enfrentarte a eso, ¿Cómo te animaste a hacerlo?. La verdad, no sé, fue una inconsciencia total y resultó interesante. También pasó en Perú que hicieron solo dos funciones en un teatro de 200 localidades, yo no la dirigí, en ese momento la hicieron unas actrices que ya habían trabajado conmigo en Lima, porque yo estuve en Lima un tiempo. Y yo dije, Bueno, Perú, conservador, una obra en verso. Cómo se están jugando en un teatro de 200 localidades, porque yo siempre la he hecho en teatros pequeños, porque siento que es una obra para un formato pequeño… …íntimo… …y lo llenaron, y se quedó gente afuera, y gente que se levantaba de la obra porque le parecía muy fuerte. Mi propuesta escénica es bastante baja con respecto a como la hicieron en Perú, se fueron muy arriba en lo erótico. Siento que las actrices lo necesitaban, no sé, como hay tanta represión, siento que ellas lo necesitaban, les di la licencia, cuando suelto algo digo, ustedes la quieren hacer, háganla, solo me metí en producción, pero cuando vi el resultado, me quedé ¡Haa!, y para yo yo me quede ¡Haa!. Siento que se pasaron tres pueblos, como se dice, pero está bien, siento que cada quien la interpreta como quiere, y también la necesidad de las actrices de contarla de la forma como la querían contar.

Te quiero leer algo: Con Las flores del mal Baudelaire dio fin al ciclo del romanticismo para abrir paso a la modernidad, no solo por la temática de su obra, sino por el replanteamiento estético que en ella se hace y que consiste en el descubrimiento de la belleza en lo no bello. ¿Qué opinas de esto?

Total, de hecho a mi Baudelaire me parece, hasta me emociona a veces, porque es justamente eso, la belleza de lo no bello, hay una frase que ponemos en la obra, que la usamos más que nada para redes, que es: La belleza feroz de aquello que no puede sostenerse sin destruirse. Y siento que eso es la obra, eso lo escribió alguien por ahí.

En Madrid también pasa que también de pueden poner como reseñas de la obra, no me acuerdo si lo escribió alguien en Argentina o en Madrid, pero creo que eso es. De hecho Baudelaire muere de sífilis por esta fascinación que tenía por las prostitutas, por las mujeres, por las lesbianas, y creo que la obra tiene un vínculo con la comunidad LGBT, si bien no es LGBT, por esto del deseo, del deseo prohibido, de que el deseo esta relacionado con lo prohibido, con lo malo, con lo que no se debe hacer, y creo que Baudelaire lo que hizo fue exorcizar en Las flores del mal sus deseos, él estaba casado, tenía su mujer, sus deseos prohibidos, lo que le decían que estaba mal en esta belleza, en estas mujeres que para el mundo, por desear o por tener deseos lésbicos estaban mal y condenadas, el veía belleza en eso, lo que nadie veía, él veía belleza.

También pasa en El deseo, la presencia de un extraño detona todo y rompe todo…

…llega a romperlo todo, si hacemos como un paralelismo entre El deseo y Las flores, en ese sentido ellos viven, tanto en Las flores como El deseo en un status quo, en algo donde nadie entra, donde las relaciones son muy endogámicas, en El deseo no tanto, pero en Las flores hay un personaje que es el del poder, que es Ágata, que está muy claro que las dirige, que manda, y entra un extraño que despierta el deseo, como Jesús, el personaje de El deseo, y el deseo hace que se revolucione todo.

De un tiempo a esta parte, yo creo que el deseo ha sido una línea de escritura, yo sin darme cuenta, de escritura que va trazando como una línea que siempre la tuvieron mis obras, porque mi primera obra Marejada que de hecho se hizo el año pasado en México, estuvimos en Madrid también, habla del deseo, del despertar sexual adolescente. El despertar sexual adolescente era algo muy latente en mis obras en lo primero, Tenis también habla del despertar sexual adolescente, Días de verano, que ahora voy a hacer una remake, por decirlo de una forma, que se llama Verano del 2006, también habla del deseo, está muy presente.

Obviamente que cuando sos más joven o cuando recién empezás, no entendés todavía hacia dónde vas. Yo ya llevo 16 obras escritas, todas estrenadas, puedo armar como una línea hoy en día, de que habla cada una y cuál es un poco la línea, o si hay una línea entre todas esas obras, y creo que el deseo es una de las líneas de mi escritura.

Y en Las flores, el objeto de deseo, el extraño que irrumpe, se llama Charles.

Es en una metáfora, en el sentido de que para mí es como Baudelaire, a veces cuando les explico a los actores, Baudelaire se metió en su propio libro y creo que lo interesante de la obra, que obviamente eso te lo digo cuando ya la obra se hizo, creo que esta es la vez 7 u 8, cada vez que la hago me van cayendo más fichas, pero le explicaba a los actores que la obra tiene tantos metaversos, que a veces es muy difícil para ellos entenderlo, y a su vez es una de las obras más fáciles de ensayar, porque como siento que la poesía y la acción van dos en carriles distintos, entonces eso hace que el actor pueda soltar el texto y llevarse por lo que ocurre, por este deseo de revancha, este deseo de Hipólita y Charles de queremos tener sexo, pero no podemos porque está prohibido, y luego el deseo de revancha que termine en tragedia.

Hay una energía muy interesante en la obra, en lo que tiene que ver con lo actoral, yo siento que es como si te subes a un tren, empieza a andar y ya que anduvo, ya está. Que a veces en una comedia, en otra obra como puede ser El deseo que tiene dos espacios, uno arriba, uno abajo, cuesta mucho más que engrane, los actores empiezan con miedo y luego puff.

Volviendo al tema de Charles, es como explicarles Baudelaire que cayó en su propia trampa, y creo que también es interesante que la obra habla del patriarcado, son tres mujeres que han sido exiliadas a una isla por desear, y de repente el escritor que hizo esta historia, que además las desea, termina cayendo en su propia trampa, y creo que eso está muy interesante.

¿Por qué las flores son hombres?

Me pasa mucho esto que te decía, en parte porque yo sé que mi público en México la mayoría son hombres gays que van a haber historias LGBT, y además el año pasado ya habíamos hecho la obra con mujeres, con mujeres cis,  entonces era como darle esta versión queer, y además yo me centre mucho en que los hombres tenían que hacer de hombres, no hacer de mujeres, y un poco llevarlo como a la época de la Grecia antigua, donde surgió el teatro, donde los hombres interpretaban papeles de mujeres porque no había mujeres en el teatro.

Un poco de mi lectura con los actores, que además me pasa mucho con Las flores, es que elijo a los actores antes que la obra, cuando yo la pienso hacer digo okay ,salvo esto que pasó en Guadalajara, que también fue un poco como encontrar a las actrices y decir okay quiero que estés chicas hagan algo conmigo, estas actrices, ahora me pasa con Las flores, todas las veces que la he hecho, que primero es como que llegan los actores y digo estas son las actrices de Las flores, hago una audición para otra cosa completamente distinta, y aparecen actores y digo, ¡Ellos son!, entonces me pasó con Fernando y con Leo, que son Hipólita y Delfina, que yo ya había trabajado con ellos, es la tercera obra que hago, y cuando empezó a surgir la idea de hacer Las flores, dije Fernando es Hipólita, no hay persona más hermosa más bella que él, no en el sentido de lo atractivo, sino en el sentido de la belleza. La obra tiene estos estereotipos que son la belleza, la moral, el orden,  el que lo viene a romper todo. Y me pasó con la chica que hace de Ágata, con Cuba, ella vino a ver Valeria, y cuando la vi, dije, Yo con esta chica quiero hacer algo, no sé qué, pero la vi, por su presencia, por lo que sea, dije, No sé.

El único que hizo audición fue el chico que hace de Charles. Que también fue algo muy interesante porque vinieron muchos chicos muy bonitos, no digo que Luis no sea bonito porque es hermoso, pero muy hegemónicos, con cuerpos de gimnasio, rubios, de ojos claros y yo le decía a Andrés, que es el productor, Es que quiero otra cosa, la belleza es Fernando, Charles tiene que ser bello, porque es bello, pero no tiene que ser la belleza hegemónica, buscaba otra cosa.

Fernando me ayudó en el casting y me decía, Quiero saber quién quedó, ¿quién quedó?, y para mí fue, no difícil, pero complejo tomar la decisión porque yo no quería Kens en el escenario, perfectamente podría haber sido Sebastián Yate, que hace de Santiago en El deseo, que es un Adonis, que está marcado, pero quería otra cosa porque la belleza hegemónica es Hipólita, no es el resto. Hay algo de la presencia de esa belleza que tiene que deslumbrar, pero además es una belleza que está rota, lo que tú decías de Baudelaire, lo bello hacerlo feo, y creo que hay algo del entramado de Las flores, que no es lo más vendible, o lo más comercial, pero es lo que yo quiero contar.

De un tiempo a esta parte, obviamente que me interesa ganar dinero, pero estoy siendo fiel a lo que quiero contar, y creo que eso es lo más interesante de la obra de un artista que ya tiene, no me gusta decir trayectoria, pero un recorrido de creación escénica, y por ahí también me pasa en la versión de Las flores de Madrid que hay un chico afrodescendiente que hace de Delfina, hay una chica trans que hace de Hipólita, y por ahí aunque tú pienses que es primer mundo y lo que sea, por ahí gente no quiere ir a ver a una mujer trans, o a una persona negra en el teatro, y para mí es un desafío. Pasa acá también, si hubiera puesto cuatro hombres te aseguro que la obra tendría mucha más publicidad que sí pongo de Ágata a un físico culturista, que en algún momento lo pensé, probablemente tendría más público, porque eso es una realidad, las historias de la personas disidentes, no solo en lo sexual, sino en lo étnico y todo, son de nicho y a mucha gente no le gusta.

También es un desafío que nosotros tomamos como productora, es decir, queremos contar estas historias, y si lo hacemos las contamos va a ser desde un lugar que sea genuino, porque es muy fácil de la boca para afuera, es muy fácil decir soy inclusivo, soy progre o cuento historias LGBTQ+ todas con chicos de gimnasio rubios y de ojos claros, que está bien el que lo haga, yo lo hice en algún momento también, pero siento que hay una evolución en donde uno intenta evolucionar con eso y de contar otro tipo de historias, no solo desde la historia, sino desde lo que estás contando desde adentro.

Si en algún momento te funciona un Ken, estará el Ken.

Háblame del vestuario, particularmente de las dos hermanas, me parece muy atractivo, con esta transparencia que deja ver sus cuerpos, sin que estén desnudos.

Sí, un poco lo que queríamos lograr con Andrés Montibeller que es quien se encarga de todo el arte de la productora, no solo de aquí sino de todas las producciones, es como el erotismo sin ser vulgar, y también buscar la modernidad dentro de la época. Yo siempre digo las flores, ni son hombres, ni son mujeres, porque no existen, son deidades, son estas sirenas que estaban en las tragedias griegas que hechizaban a los marineros, no son personas físicas, las flores no tiene época, si transcurre en esta isla de Lesbos pero no es algo tangible, ni real, y un poco esa fantasía era lo que queríamos llevar con el vestuario, y empezó a aparecer este vestuario a partir de la primera temporada que hicimos en Madrid, está Hipólita con esta falda, con este corset medio victoriano y Delfina un poco más masculina en el sentido en el sentido de la presencia, pero femenina en el sentido de lo opuesto del vestuario, por eso ella usa transparencias, entonces con este contraste realmente no sabemos qué son, ¿son hombres, son mujeres, son trans?, en general en todas las puestas, no en esta que son hombres, hay como una concepción del personaje desde ese lugar, no es ni una mujer, ni un hombre, ni una lesbiana, ni una persona trans. Son lo que son, y creo que eso es lo interesante y la vinculación que se ha hecho con el vestuario.


 

 

El teatro es de todos. ¡Asista!

 

Recomendable.

 

Las flores. Dramaturgia: Diego Beares, a partir de Las flores del mal, de Charles Bauderaire.

Dirección: Diego Beares.

Actuación: Cuba Gyal, Fernando Mitre, Leo Ovalle y Luiz Rivera.

El círculo teatral. Veracruz 107, Colonia Condesa.

Miércoles 20:30 horas. Hasta el 8 de abril.

 

 
 
 

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