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Oscila entre rangos muy extremos Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

  • eseperches
  • 12 mar 2020
  • 5 Min. de lectura


A casi un año de haber sido estrenada, regresó a escena La herida y la flecha: Réquiem para no olvidarte, que, junto con 41 detonaciones contra la puerta de un closet, forman los dos primeros capítulos del proyecto Historia de la diversidad en la ciudad de México en el siglo XXI, emprendido por el siempre inquieto y propositivo Martín Acosta.


La herida y la flecha réquiem para no olvidarte la escribieron Marianela Villa y Servando Anacarsis Ramos, dos generaciones, ellos dos están entre los 20 y los 30 y forma parte del ejercicio.


Es mi proyecto del Sistema Nacional de Creadores del FONCA. Partimos del planteamiento: la mujer y la inteligencia en la relación con los intelectuales en los años 60. Me interesaba mucho como pudieron relacionarse con el mundo intelectual del boom de la literatura latinoamericana, todas estas mujeres importantísimas como Elena Garro, como Rosario Castellanos, o pintoras como Leonora Carrington, Elena Paz que también aparece por aquí en nuestra historia y Pita Amor, también mencionaos a muchas de estas mujeres, hacen acto de presencia varias y Rita Macedo, que fue esta mujer hermosa, magnifica actriz, además una mujer cultísima y una mujer de teatro muy importante. Lo único que tenemos es la fantasía, tenemos que imaginarla, tenemos que inventarla.



La propuesta aborda la historia de la diversidad en la Ciudad de México en el siglo XX, con énfasis en la relación de las mujeres y los intelectuales del boom de la literatura latinoamericana en los años sesentas.


El caso de la misma Elena Garro, que admiramos tanto la gente de teatro, a mí me sorprende no poder encontrar en una librería Los recuerdos del Porvenir, tengo una malísima copia en línea, perdí mi libro que tuve hace muchísimo tiempo, y digo ¿por qué no la editan de nuevo? no puede ser que hoy en día, que hablamos tanto de ella, que está tan cuestionada su figura como intelectual, como escritora, por qué no se ha hecho un trabajo de desagravio de su figura en relación con todo lo que pasó en los años sesentas, en el 68 concretamente. Encontramos una historia de Rafael Cabrera, espléndido ejercicio documental, que sigue el exilio de Elena con mucha minuciosidad y bueno, no lo utilizamos en la obra pero nos da mucha luz de qué fue lo que pasó.



Una historia de fantasmas y una mujer en el centro del huracán, la gran actriz Rita Macedo, de trágico fin.


Yo guardo una profunda admiración por ella, por una personal vocación que tengo por el cine de los años 70’s y que, desde muy joven la ubique, me sentía muy, muy cercano a eso que ella cargaba, que era esta profunda melancolía y que en ese momento yo desconocía un poco el contexto del que venía.


Por un lado fue esposa de Carlos Fuentes, tuvo una hija con el, Cecilia Fuentes Macedo y estuvo muy cerca de esta gestación del boom latinoamericano, de hecho, José Donoso dice que ahí se gesto, en la casa de Rita en la calle de Galeana en San Ángel.



Ella tuvo la alquimia para reunir a García Márquez, a Octavio Paz, a Barral, o sea, editores, intelectuales, escritores, y ella tuvo este talento y este carisma para juntarlos a todos, y sin embargo, de alguna manera, está en las sombras.


La historia nació de chismes, leyendas, artículos sensacionalistas y de muchas otras fuentes que excavan en una fuente de riqueza inagotable: el mito. Al revisar la vida de las intelectuales mexicanas, durante el siglo XX, el equipo de creativos, se percató de que era insuficiente la información oficial, el ensayo crítico, la biografía revisada o el reportaje literario para narrar de forma legible sus vidas. Algunos eslabones estaban perdidos o borrados.



En la obra lo decimos estas mujeres brillantes por no tener pene, por no tener bigote, hayan tenido que pasar por laberintos, y la obra plantea cómo había que lidiar con eso, y como, de alguna u otra manera las condujo a ún estado de cierta locura, aclaro, no digo que estaban locas, digo que había una locura de insatisfacción de no poder desarrollarse profesionalmente, a nivel de lo que podría cualquier hombre en esa época, incluso en sus relaciones interpersonales que fueron sumamente complejas.



Entonces a estas mujeronas las ponemos aquí un poco en tono de juego por momentos, en otros con mucha brutalidad. el trabajo de Marianela Villa y de Servando Anacarsis Ramos, oscila entre rangos muy extremos, momentos desgarradores, diría yo, y momentos de mucha frivolidad. Esto me permite tener un fresco imaginario de cómo sería ese mundo, lo que nosotros hacemos es un homenaje.


Los dos primeros capítulos de un proyecto que se propone como una serie de reflexiones que dialogan sobre ciertos paradigmas que han cambiado con el paso al Siglo XXI pero que parece que siguen por haciéndo sombra. Ambos proyectos comparten el mismo espacio y el carácter documental, pero temas y repartos diferentes.



La escenografía es de Natalia Sedano, junto con el diseño de vestuario y de iluminación de alita Escobedo y Michel Menéndez, que es el diseño de producción, pero todo el equipo de creativos se dio a la tarea de darle una identidad propia a cada obra, tratando de cambiar lo menos. Para mi sorpresa, crearon dos obras sumamente diferentes pero que parten de la misma premisa de espacio y la misma premisa de producción.


Claro, cada obra demando sus particularidades, pero eso es parte del juego que podamos entender: el espacio, el tiempo y la acción, desde otro lugar, aún siendo los mismos elementos.



Se trata de un intento por reconstruir los orígenes de una disidencia que hoy, mas oportunamente que nunca, busca cambiar paradigmas en nuestra sociedad, a través de un humor muy peculiar.


Con respecto al humor, a lo mejor esa es mi culpa. Yo creo que desde el principio de mi carrera se manifestaba algo que se niega a ser del todo pesimista, y que en los momentos más duros siempre hay una mirada irónica una mirada más hacia eso hacia la ironía, que hacía la tragedia, sin dejar de tener un contenido que esperamos no se quede en la superficie.




No pretendemos superficializar, no son comedias ninguna de las dos, pero sí me interesa que el teatro tenga su grado de entretenimiento y su grado de inteligencia en el sentido de que el público pueda pueda sacar sus conclusiones, o pueda tener un punto de vista para contradecir, para discutir.


Consideraciones varias sobre el amor romántico, algunos apuntes para el fin del patriarcado y recetas secretas de las que sí murieron en el intento. Usar al teatro para reconstruir la memoria, ha afirmado el director el uso de este recurso, para ofrecer un entrañable montaje. minasonflictos dentro del grupominoreflexiones sobre diferentes momentos). pertinentes frente a los conflictos dentro del grupo






El teatro es de todos. ¡Asista!

Absolutamente recomendable.

La herida y la flecha: réquiem para no olvidarte.

De: Marianella Villa y Servando Anacarsis Ramos.

Dirección: Martín Acosta.

Actuación: Xóchil Galindres, Tanya Gómez Andrade, Georgina Tábora y Nicté Valdés

Teatro Benito Juárez. (Villalongín 15, colonia Cuauhtémoc, cerca del Metrobús Reforma).

Hasta al 22 de marzo. Viernes 20 horas; sábados a las 19 y domingos a las 18:00 horas hasta el 22 de marzo.

Localidades: 157 pesos. Descuentos del 50% a estudiantes de nivel básico, maestros, personas con discapacidad, trabajadores de gobierno y miembros del INAPAM con credencial vigente. Sujeto a disponibilidad y aplican restricciones.

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