Esta pieza toma partido por el individuo. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 22 abr 2021
- 7 Min. de lectura

EL GOBERNADOR: ¿Qué quieren de mí, forasteros?
EL HOMBRE: en tono cortés: Su puesto.
CORO: ¿Qué? ¿Qué dice?
EL GOBERNADOR: Ha elegido usted mal el momento
y esta insolencia puede costarle cara.
Pero sin duda hemos entendido mal. ¿Quién es usted?
EL HOMBRE: en tono natural: Yo soy la peste. ¿Y usted?
EL GOBERNADOR: ¿la peste?
Basada en El estado de sitio, de Albert Camus, en Estar sin sitio, la adaptadora y directora del montaje, Cecilia Ramírez Romo, emplea el mismo recurso retórico para exhibir las contradicciones humanas, los cuestionamientos y la voluntad o la ausencia de ésta, los cuales implican los efectos colaterales de un acontecimiento que cimbra actualmente a todo el mundo: el COVID-19.

Albert Camus Sintes, nació en el seno de una familia de colonos franceses (pieds-noirs, despectivo pies negros, creado por la Francia colonial). Sus padres fueron pobres agricultores: Lucien Camus y Catalina Elena Sintes.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, su padre es reclutado, herido en la batalla del Marne, y muere en el hospital de Saint-Brieuc el 17 de octubre de 1914. El pequeño Albert aún no había cumplido un año. Crece en uno de los barrios más pobres de Argel, sin libros ni revistas. A través de una beca para hijos de muertos en guerra, llegan a sus manos los primeros libros.
Cursa la primaria y el bachillerato esforzadamente, pero en ese período, alentado por sus profesores, empieza a leer a los filósofos, en especial, a Friedrich Nietzsche. Se graduó en Filosofía y Letras con la tesis: "Relación del pensamiento clásico griego y el cristianismo a partir de los escritos de Plotino y San Agustín".
Intenta dar clases, pero lo rechazan a causa de su tuberculosis, ya muy avanzada. Se refugia en el periodismo. En 1934 se casa con Simone Hié de quien se separa rápidamente por mutuas infidelidades. Hié es la primera de sus diez mujeres, entre ese año y 1960. Con Francine, segunda de la lista, tiene a sus hijos Catherine y Jean.
La trascendencia llega en 1942, cuando publica la primera de sus cinco novelas: El extranjero, uno de los más trascendentes relatos del siglo XX. Su segunda, monumental, novela, La peste (1947) es una inquietante advertencia, una metáfora del Mal encubierta por la historia de una epidemia mortal en Orán, y también de la fraternidad humana… "porque el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca (…) y que quizá llegue un día en que, para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte a sus ratas y las envíe a morir a una ciudad dichosa".

Ramírez Romo comenta que la razón primordial para reinterpretar el texto de Camus fue encontrar la esperanza en medio de la pérdida que simboliza la obra original. “Camus resumió el mundo a partir de una forma de pensar la vida, más que un sistema o doctrina que explicara la misma. Su interés fundamental fue el ser humano, sus problemas y situaciones por resolver.
“Estamos hablando de la ‘literatura de las grandes circunstancias’. Camus buscó explicarse el mundo a través de las tormentas humanas, y en un momento como éste, llegar hasta los referentes básicos de la literatura del pensamiento resulta lógico y hasta anecdóticamente aburrido. Sin embargo, en las preguntas más sencillas se esconden respuestas extraordinarias”.

Su novela La peste (1947) conlleva un cambio en su pensamiento: la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo. La peste es, a la vez, una obra realista y alegórica, una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de la posguerra, de sus terrores más agobiantes.
Tras el éxito de la novela, Jean-Louis Barrault invita a Camus a escribir una obra de teatro, el resultado El estado de sitio, obra en tres actos que se estrena en 1948.
El estado de sitio no es una adaptación teatral de La peste, pero los ecos de la novela, resuenan inequívocamente en su nudo argumental. Las peculiaridades de la historia escenificada, obligaron a Camus a renunciar a la estructura dramática tradicional y a construir un espectáculo de nuevo tipo en el que se combinan diferentes formas de expresión: desde el monólogo lírico hasta el teatro colectivo, pasando por la pantomima, el diálogo, la farsa y el coro. La acción transcurre en un Cádiz mítico, habitado por un pueblo simpático y resignadamente sometido al arbitrio de los opresores; sobre la ciudad cae el azote de la Peste y de la Muerte, dos poderes de vieja estirpe apocalíptica que simbolizan en este caso la sujeción de los hombres a la tiranía de la razón.

Camus, premio Nobel de Literatura 1957, dejó, más que una obra, un colosal legado en cantidad y contenido. Cantidad casi imposible para una vida arrancada demasiado pronto: el 4 de enero de 1960, a los 46 años, al volante del auto Facel-Vega, prestado por el editor Michel Gallimard, se estrelló contra un árbol.
Quedan para dar luz al mundo, además de sus novelas y cuentos, cinco piezas teatrales (Calígula y El malentendido, imprescindibles); veintiocho ensayos (El mito de Sísifo, obligatorio); dieciocho prólogos (entre ellos, a obras de William Faulkner, Oscar Wilde, Herman Melville); traducciones al francés, La devoción de la cruz, de Calderón de la Barca, y El caballero de Olmedo, de Lope de Vega; e infinitos artículos periodísticos. En 1963 se publicaron, con el título de Cuadernos, sus notas de diario escritas entre 1935 y 1942.

Estar sin sitio ofrece una propuesta con dos distintos abordajes, son palabras de Ramírez Romo, centrada en el supuesto de que la vida es un plano secuencia que, una vez que comienza, no se detiene. “Es una máquina que se compone y descompone a sí misma y, como tal, tiene muchas maneras de explicarse. La presencia y la ausencia de público son, a la vez, intangibles, como ya nos hemos acostumbrado, y representan un encuentro de realidades que tratan de explicarse lo mismo con recursos distintos”.
Kay Pérez, diseñador de escenografía y transmisión en vivo, afirma que se trata de “un espacio vacío con perspectiva pandémica en esta época del MultiView y vigilancia que acude como referente principal al panóptico de Jeremías Bentham. Se busca hacer eco de la advertencia de Camus en El estado de sitio, en el cual ambicionó mezclar todas las formas de expresión dramática. Ese espacio escénico se presentará como un encuentro de lenguajes visuales con cámaras digitales y alta definición, propaganda offset y arte callejero, y una videoconferencia en la reunión presencial: teatro dentro del teatro, sin esconder lo que normalmente se oculta”.

Camus formó una compañía de teatro de aficionados que representaba obras clásicas ante un auditorio integrado por trabajadores. Luego ejerció como periodista durante un corto período de tiempo, en un diario de la capital argelina, mientras viajaba intensamente por Europa. En 1939 publicó Bodas, conjunto de artículos que incluyen numerosas reflexiones inspiradas en sus lecturas y viajes. En 1940 marchó a París, donde pronto encontró trabajo como redactor en Paris-Soir.
Ramírez Romo visibiliza ciertos temas que trascienden la esfera de El estado de sitio y que pueden ser hallados en la emergencia actual, como el adormecimiento del espíritu a través de la llegada de un fenómeno natural que, por poderoso e incomprensible, se vuelve enemigo de la humanidad y destructor de todas las cosas.
“La peste, como personaje alegórico, fue para Camus un detonador para hablar de la posguerra y los regímenes totalitarios. En Estar sin sitio partimos de una grieta distinta: la humanidad puesta en cuestionamiento. ¿Quién, sino nosotras y nosotros, le hemos abierto la puerta a la peste con cada una de nuestras decisiones? La peor peste es el ser humano”, afirma la directora.
El diseño de iluminación es de Melisa Varïsh; el de vestuario y maquillaje, de Indira Aragón, y el sonoro, de Gregorio Portilla. Edwin Tovar, autor de la música; Alan Uribe Villarruel, asesor de movimiento corporal, y Daniela Parra, asistente de dirección.

CORO: […] ¿Qué hace aquí la peste? Nos quiere guardar bajo ella, nos ama a su manera. Ella desea que seamos felices como ella lo entiende, no como nosotros queremos. Son los placeres forzados, la vida fría, la felicidad a perpetuidad. Todo se fija, ya no sentimos la antigua frescura del viento sobre nuestros labios.
«La Peste reina, es un hecho, y un derecho. Un derecho que no se discute: ustedes deben adaptarse», dice.

La Peste y su secretaria deberán abandonar la ciudad vencidos por la obstinación del amor y la dignidad del individuo. El Coro exclama: “Abran las puertas, que el viento y la sal vengan a recuperar a esta ciudad”.

En 1948, Camus responde a Gabriel Marcel para Les Nouvelles litteraires: “He querido atacar de frente un tipo de sociedad política que se haya organizado, o se organice, a la derecha o a la izquierda, sobre el modo totalitario. Ningún espectador de buena fe puede dudar que esta pieza toma partido por el individuo, por la carne en lo que ella tiene de noble, por el amor terrestre, en fin, contra las abstracciones y los terrores del Estado totalitario, sea ruso, alemán o español. Serios doctores reflexionan todos los días sobre la decadencia de nuestra sociedad en busca de razones profundas. Estas razones sin duda existen. Pero, para los más sencillos entre nosotros, el mal de la época se define por sus efectos, no por sus causas. Se llama el Estado, policial o burocrático. Su proliferación en todos los países bajo pretextos ideológicos diversos, la insultante seguridad que les dan los medios mecánicos y psicológicos de la represión, constituyen un peligro mortal para lo mejor en cada uno de nosotros”.
El Miedo y el Odio mantienen a la humanidad en Estado de Sitio. Hace 61 años que Camus no está en este mundo que juzgó irracional, absurdo, indiferente. Pero lejos de suicidarse, luchó, pensó y escribió hasta lo imposible: darle un sentido. Nunca es tarde para volver a su pluma, menos aún en estos tiempos pandémicos.

Estar sin sitio es el primer estreno del año de la Compañía Nacional de Teatro. Se escenifica en la Sala Héctor Mendoza del 11 de abril al 2 de mayo, miércoles, jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas, y se transmitirá en forma simultánea por el canal oficial de YouTube del INBAL (https://www.youtube.com/bellasartesmex) y de la CNT (https://www.youtube.com/channel/UCCAyjVY8lz2vkM5XR-ciYDA/videos). Esta es la primera vez que la Compañía diseña un espectáculo para ser transmitido en vivo.

Medidas sanitarias
Se cuenta con un estricto protocolo que incluye uso de cubreboca al interior del recinto, la sana distancia, la sanitización de la sala previamente a la entrada del público y la aplicación de un filtro sanitario en el que se le tomará la temperatura a cada asistente para garantizar que no tenga más de 37.4ºC. Se proporciona gel antibacterial y se instala un tapete desinfectante, además de contar con la señalética adecuada en muros y pasillos.
El teatro es de todos. ¡Asista!
Muy recomendable.

Estar sin sitio. De: Cecilia Ramírez Romo, adaptación libre de El estado de sitio, de Albert Camus.
Dirección: Cecilia Ramírez Romo.
Actuación: Eduardo Candás, José Covián, Sonia Franco, Ana Ligia García, Marco Antonio García, Olaff Herrera, María del Mar Náder Riloba, Luis Rábago, Roldán Ramírez y Alan Uribe Villarruel, integrantes del elenco estable de la CNT.
Sala Héctor Mendoza de la CNT. Francisco Sosa 159, colonia del Carmen, Coyoacán.
El cupo en el foro es de ocho personas por día. Es necesario hacer reservación vía correo electrónico en publicos.cnteatro@inba.gob.mx, tanto para las funciones presenciales como para las virtuales para obtener el enlace de acceso al canal de YouTube.
Duración aproximada: 95 minutos. Apta para mayores de 13 años




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