El último heredero de aquellos poetas malditos. Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 5 sept 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 4 oct 2020

Eventualmente, en la gris atmósfera del teatro europeo, surge un resplandor que anuncia el nacimiento de un gran autor dramático; así ocurrió con el arribo a la escena de Bernard-Marie Koltès. Considerado el autor teatral francés más importante de la década de 1980, Koltès, escribió cinco obras en 10 años.
Siendo adolescente, al ver a Mara Casares representar la Medea de Jorge Lavelli en Estrasburgo, Koltès descubrió su vocación teatral. "Quiero escribir una obra como esa para una actriz como esa". Para Casares escribió en 1972 L'Héritage, su primera obra, una versión escénica de la Infancia de Gorki, leída en la emisora radiofónica France-Culture.
Cinco años después, en 1977, Koltès irrumpió en la escena francesa, en el Festival de Aviñón, con la presentación de La noche antes de los bosques, un monólogo escrito con dureza y lirismo, características presentes en sus textos, entrecortados y violentos. El regreso al desierto fue su última obra.

Eventualmente incorporaba en sus textos expresiones de otras culturas, como frases en español y en quechua, introducidas en Muele oeste, o en árabe en El regreso al desierto. Koltès entró en 1971 en la escuela del Theâtre National de Estrasburgo como alumno en la especialidad de regidor, cambiando poco tiempo después a la dramaturgia. En 1984 publicó la novela, La fuite a cheval, y tradujo varias obras de Shakespeare.
Las obras de Koltès, han sido representadas en Nueva York, el Reino Unido, Holanda, Suecia y la República Federal de Alemania.


En 1983 estrena en Francia Combate de negro y de perros. En 1986, se monta su drama Muelle oeste, y al año siguiente En la soledad de los campos de algodón, que es sin duda, con Roberto Zucco, una de sus mejores piezas. En 1988, se pone en escena, El regreso al desierto, con Michel Piccoli, que constituye la consagración de un verdadero dramaturgo, cuya vida, lamentablemente, había de ser casi tan breve como la de una estrella fugaz. Un año después del regreso al desierto, cuando acababa de cumplir cuarenta y un años, murió en 1989.
De los 10 textos de su autoría, muchos de ellos han sido montados en nuestro país, particularmente, el que ahora nos ocupa, ha sido escenificado en varias ocasiones, y ahora toca turno al infalible David Olguín, adaptar y dirigir este abismo de dos inteligencias insatisfechas.

El Milagro y Cortejo Producciones reestrenan, luego de su temporada en el 2019, En la soledad de los campos de algodón, un encuentro de dos soledades, de dos posturas vitales, de dos realidades aparentemente paralelas y opuestas; en ningún lugar, a punto de anochecer, a la hora en que el hombre y el animal se lanzan salvajemente el uno sobre el otro. Dos seres que confrontan sus deseos, sus pensamientos y exponen su descarnada humanidad.
Koltès simboliza, con este encuentro, un profundo grito de incertidumbre ante el otro, ante la humanidad entera en un escenario de tinieblas, donde dos extraños se tiranizan mutuamente con la mirada.


A través de un complejo y profundo discurso poético, nos asomamos al abismo de dos inteligencias insatisfechas, anhelantes, incompletas. En la soledad de los campos de algodón es un camino sin salida. A través de un tenso diálogo se enfrentan dos personajes: Dealer y Cliente. Ni uno ni el otro serán capaces de enumerar sus mercaderías ni sus deseos. El combate discursivo que se establece dará paso a un inevitable enfrentamiento físico. La soledad y la incomunicación son tales, que ni siquiera permiten transacciones de tipo material; llegados a ese punto tan sólo queda devorarse.
La obra narra el encuentro, durante una noche, de un dealer con un cliente. Pero esto es sólo el disparador. Pero esto solo basta para contar, para sugerir, qué pasa entre ellos. Por momentos se amenazan, se huelen, coquetean entre sí. Una de las mayores dificultades para abordar un texto de estas características son los largos, enormes parlamentos que tiene cada uno de los personajes, todo el tiempo. Pero no es ésta la única dificultad de la obra; ya que, una de las características de este texto es la enorme y pletórica poesía que encierra cada uno de estos parlamentos.

Los dos intérpretes de esta versión, Enrique Arreola y Manuel Domínguez, tienen excelentes desempeños actorales; los dos invierten suficiente vida a los personajes que interpretan, de tal forma, sus extensos parlamentos suenan verosímiles, están habitados, cargados de imágenes, de emociones, de pensamientos. También dramaturgo, el director David Olguín entiende a la perfección, no solo la belleza de las palabras, también las cuestiones existenciales que atañen al ser; dejándolo varado en una encrucijada que no hace otra cosa que sumirlo en la angustia y en el conflicto de ser.
El atinado uso del espacio corresponde al siempre atinado Gabriel Pascal y también hay que destacar el interesante despliegue físico por parte de los actores que, por momentos, los lleva a enfrentamientos corporales y, en otros, se desplazan como si estuvieran interpretando una coreografía.

En la soledad de los campos de algodón es un juego de dos caracteres, un juego en el que el intercambio de sus dos personajes sin nombre, es intenso. Incluye advertencias hostiles, imaginería animal y oblicua. La obra ha sido calificada como "de alto octanaje y carga sexual".
Koltés es, probablemente, el último heredero de aquellos poetas malditos, franceses, como Rimbaud, Verlaine y Mallarmé. Como lo demuestra esta obra en la que el público no sale con respuestas, pero si con muchas preguntas: ¿Quiénes son estos personajes con su charla de la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, el bien y el mal, la paz y la guerra?. ¿Son los individuos, las clases sociales, razas, naciones?. Son algunas interrogantes con las cuales el espectador abandona el recinto al final de la representación.

El teatro es de todos. ¡Asista!
Absolutamente recomendable.
En la soledad de los campos de algodón, de Bernard-Marie Koltès
Dirección y adaptación: David Olguín.
Escenografía e iluminación: Gabriel Pascal*
Actuación: Enrique Arreola y Manuel Domínguez
Teatro El Milagro: Milán No. 24 Col. Juárez
Informes: 55 35 12 91
www.elmilagro.org.mx
Del 28 de septiembre al 2 de noviembre. Lunes 20:30 horas
Funciones presenciales y vía streaming.
Entrada general $ 250. Maestros, estudiantes, INAPAM, tarjetahabientes BBVA $150. Vecinos de la Alcaldía Cuauhtémoc $100. Estudiantes de teatro, colaboradores BBVA $ 80.
#JuevesDelEspectador $100.
* Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes




Comentarios