EL TEATRO EN LOS TIEMPOS DEL COVID. Por: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 24 sept 2020
- 22 Min. de lectura
Actualizado: 25 sept 2020
Solo él logró lo que había parecido imposible durante un siglo:
la restauración del Teatro de la Comedia,
convertido en gallera y criadero de gallos desde la colonia.
Fue la culminación de una campaña cívica espectacular que comprometió a todos los sectores de la ciudad sin excepción, en una movilización multitudinaria que muchos consideraron digna de mejor causa.
Con todo, el nuevo Teatro de la Comedia se inauguró cuando todavía no tenía sillas ni lámparas, y los asistentes tenían que llevar en qué sentarse
y con qué alumbrarse en los intermedios.
Gabriel García Márquez.
El amor en los tiempos del cólera

De la misma manera que el público siempre se adapta a las condiciones del arte escénico, sus creadores no lo hacen menos, desde su nacimiento, en los muy remotos siglos V y VI Antes de Cristo.
El teatro nació en Grecia, los atenienses celebraban los ritos en honor a Dionisio, dios del vino y de la vegetación. Estas primitivas ceremonias rituales evolucionaron hacia lo que hoy conocemos como teatro, constituyendo uno de los principales logros culturales de la civilización. Y, desde su nacimiento a vivido en una eterna crisis que amenaza con “destruirlo”. Ejemplos “recientes”, el advenimiento del cine en los finales del siglo XIX; la llegada de la televisión a mediados del XX, es decir, dos “rivales”, en términos de entretenimiento y divulgación no tan ligera.
En los tiempos actuales, el gran contrincante es el COVID, que amenaza, por supuesto, no solo al teatro, sino a toda manifestación viva de la sociedad.
Diversos creadores, funcionarios, gestores y empresarios, comparten con atrapaarte sus estrategias para continuar haciendo… el teatro en los tiempos del COVID.
En sus inicios las representaciones se aproximaban a la realidad mas cotidiana, no había telones, iluminación, ni vestuario. Al paso del tiempo, Melpómene fue añadiendo recursos para las representaciones, hasta llegar, en la actualidad, a muy sofisticadas tecnologías, que incluyen proyecciones, es decir, las pantallas ya formaban parte de la representación teatral, pero durante el confinamiento el reto fue enrome. ¿Cuáles fueron los recursos y las herramientas de las que se echó mano?

Para Ángel Ancona, director del Sistema de Teatro del Gobierno de la CDMX. Artísticamente, de alguna manera nos obligó, realmente, a ingresar al siglo XXI. Afortunadamente la mayor parte de los creadores se pusieron a trabajar con las herramientas que tenemos a la mano, que es el internet, las computadoras, las pantallas y empezaron a hacer contenidos, muy incipientes, para las redes.
¿Cuál va a ser el resultado de eso? ahora que regresemos a los escenarios en vivo, vamos a seguir en el escenario virtual. Tenemos que desarrollar ahora, como lo hicieron en el siglo XX la radio y la televisión, las nuevas dramaturgias para las redes. La nueva dramaturgia teatral, la nueva dramaturgia dancística, la nueva dramaturgia musical inclusive, para poder transmitir a través de las redes, porque depende de otra sonoridad. Es diferente ver con dos ojos humanos, a ver a través de una cámara, de entrada. Y también se escucha diferente.

Misha Arias creador de Fragmentadxs, comenta: En el Chopo me proponen hacer una intervención, para el proyecto Intervención en el espacio doméstico.
Y entonces empecé a observar mi casa, empecé a jugar con mi cámara, empecé a cuestionarme qué es lo que me sucedía a mí, qué les sucedía a todos durante el confinamiento. Fragmentadxs, es un juego, una pieza donde juego con la imagen, con la música, con el cuerpo, con las palabras.
Tenía una imagen clara: este personaje que se encuentra dentro de las sábanas y no quiere salir, ni siquiera quiere ver la luz del día. Esa era mí primera imagen y a partir de ahí empecé a jugar con la imagen, para después ir hacia lo cotidiano, como tomarnos un café, pero lo expresó con el cuerpo. Un cuerpo pesado, ¿por qué?, porque ya nada es normal y hacia allá va Fragmentadxs. Y se van juntando las imágenes.
El proyecto era trabajar con nuestras posibilidades: performer, actuación, baile, o creación de movimiento y con nuestras herramientas, mi internet, mi cámara y por eso resulta tan importante para mí este proyecto, porque representa, todo el bagaje que traigo, todo lo que soy para enfrentar cosas nuevas.

Christian Cortés director de Carretera 47 nos comparte: El ejercicio de Correspondencias entre desconocidos: Acto colectivo de resistencia contra el olvido, lo hicimos online y yo temía un poco porque son actores mayores que no están relacionados con la tecnología y si hubo problemitas, pero se pusieron las pilas y me sorprendieron, dije: estas cosas se aprenden a la hora que sea.

En tanto, para el titular del Teatro la Capilla, Boris Schoemann… Esto nada tiene que ver con el cine, ni pretendemos los teatristas hacer cine, no se trata de esto, se trata de aprovechar una herramienta para hacer teatro, hacer teatro a través de las pantallas. Que se llame teatro, que no se llame teatro, que se llame tecno vivió, lo que sea, la verdad a mí me tiene bastante sin cuidado porque el chiste es que algo pase, una emoción, una risa, lo que sea y poder comentar y platicar, y estar en contacto con tu público al final, cosa que no sucede en un teatro. En un teatro aplauden a los actores, pero muy poca gente va al camerino a platicar con los actores. Esto es algo donde todos, desde el encierro, disfrutamos mucho, tanto los creadores como el público que puede tener una comunicación horizontal con los artistas que acaban de ver, para mí, tal vez, es lo más novedoso y lo más interesante de esta comunicación que se da. El cine si está más democratizado, pero el teatro y la danza tal vez podrían encontrar una manera de llegar a mayores públicos a través de estas plataformas.

Sin dejar de pensar en lo presencial, no podemos negar el potencial que estas herramientas han proporcionado durante esta situación tan atípica que nos ha tocado vivir.
Creo que es una fortaleza, son palabras del Titular de Teatro UNAM, Juan Meliá. Muchas veces cuando pensábamos en la internacionalización, pensábamos en ir, o mandar una compañía a un país, o traer un especialista para acá, esto seguirá, pero también vimos que todos estos trastos “actuales”, que en realidad no son contemporáneos, sino que ya son parte de nuestra vida absolutamente cotidiana, que podemos hacer muchas más cosas y conectar especialistas y públicos de diferentes regiones y creo que eso está siendo uno de los puntos más importantes que se están desarrollando en los últimos meses.
Estamos ante un punto de necesaria reflexión que nos permite adentrarnos de manera muy clara en la disciplina teatral de una manera rotunda. Diálogos en torno al teatro, un ciclo de mesas que organizamos online, convocó vertientes diferentes, diferentes generaciones, hablando sobre el teatro dentro de este momento que todavía no se acaba, que hemos estamos viviendo y que hemos pasado por diferentes fases.
Christian Cortés añade. Funciona porque puedes llegar a lugares que no podías antes, nos ha visto gente de otros estados; algunas, muy poquitas, de otros países.

La mayor parte de la oferta digital durante la larga temporada de encierro, ha sido transmitir obras, grabadas con anterioridad, como el programa de cultura federal Contigo en la distancia, oferta, sin duda, nada despreciable. O lecturas dramatizada, como lo ha hecho, entre otros, el Circulo Teatral, obras en repertorio de diferentes compañías. Son mínimos los ejemplos de producciones creadas ex profeso para las tecnologías, entre las que sobresale Zoom.
Enrique Singer nos comparte. He estado en pláticas con Luis Mario Moncada para ver si hacemos algo con la Universidad Veracruzana en línea, que ellos transmitan, nosotros transmitamos al mismo tiempo y lo hagamos presencial pero también vía remota. Lo hemos platicado, lo que pasa es que ahorita estamos clavados con el regreso y no tenemos dinero. Hay problemas presupuestales muy grandes porque el dinero se está yendo a los hospitales, entonces solo hay un poco de dinero para montar el fin de año, el último trimestre, pero si, por supuesto hay que pensar en eso, me parece una herramienta muy buena para eso.

Mariana Garza, al frente del equipo creativo y técnico del Teatro Milán, afirma. No hemos incursionado, pero ya vamos a empezar a hacerlo. Los cuentos de la Catrina que este hubiera sido su cuarto año de temporada con nosotros, va a transmitir en línea. Estamos preparando una serie de obras en conjunto los Metro, Milán y una sorpresa que estoy armando para grabar varias de las producciones que estaban en contrato con nosotros y otras que están inscritas a los Metro.
El proyecto no es únicamente transmitir en vivo. De ninguna manera vamos a hacer, ni pretendemos, series, cine, ni mucho menos, pero si, en conjunto la gente que hacemos teatro y la gente que hace video, crear un lenguaje para que sea disfrutable ver el teatro a distancia. Porque el teatro grabado es espantoso y de muy mala calidad, se escucha mal, la iluminación de teatro no funciona para cámaras. Entonces estamos haciendo una cosa que sí pueda ser disfrutable y que si sea digna de que la gente pague su boleto y que la experiencia desde su casa sea lo mejor posible. Hay muchas cosas en contra de las transmisiones: la calidad de los dispositivos que cada persona tenga en su casa, del internet, entonces lo que queremos es minimizar, en la medida de lo posible, todas estas fallas que hemos visto que suceden, y hacer un concepto mucho más pensado y no nada más respondiendo a la necesidad inmediata de todos de generar dinero, sino crear una manera de contar el teatro por medio del video.
Yo, personalmente, al principio me resistí, amo hacer teatro porque se trata de congregarnos, pero tengo un montón de familias que dependen de que hagamos cosas, entonces lo que hice, fue conformar un equipo de personas que están de acuerdo conmigo en que hay que hacer de una manera especial las transmisiones, en eso estoy y está bien padre, van a quedar bien bonitas.
El teatro grabado es horrible, es desolador, porque es feo, y porque se siente feo, la magia que ofrece estar ahí, toda la mística que tiene escuchar la historia en vivo, ver lo que está pasando, lo que genera en el público, toda esa riqueza, por el momento, no la tenemos, pero si hay que hacer una buena experiencia, porque hay textos divinos, trabajo de actores increíble, de todos los creativos, pero hay que buscar como contarlo.
Es una estructura nueva muy diferente, involucra a muchas personas y soy muy precavida, pero ya estoy en eso, ya le agarré y van a ver. Va a estar bien padre y la consigna es esa: pensar que sea una buena experiencia para la gente que le gusta estar en el teatro, en vivo. Ver una transmisión emergente, de siéntate y te leo el texto, está padre, pero yo creo que todo lo que implica que la gente pague un dinero, merece que hagas el mayor esfuerzo para que sea lo mejor hecho posible.
Interviene el dramaturgo, actor, director y funcionario de La Capilla, Boris Schoemann. Poco a poco nos hemos reactivado artísticamente. Yo he adaptado como seis obras mías a Zoom y estoy creando una nueva obra específicamente para poder hacerla tanto presencial como a través de cámaras, porque eso es lo que se viene, un formato híbrido para poder presenciarlo con 20, 25, personas, las que caben con el 30%, que nos permiten ahorita tener en los teatros, pero al mismo tiempo decir al público: si no quieres desplazarte, si no quieres venir porque te quieres seguir cuidando en tu casa, está muy bien, nosotros también nos estamos cuidando en el escenario pero te podemos transmitir la obra en vivo a través de Zoom.

¿Qué hay de teatral en lo virtual?
En el umbral, el lugar donde se encuentran las voces de Virginia Woolf, la añoranza de Sylvia Plath y la rabia de Alejandra Pizarnik, donde sus palabras cobran vida y la música también. En el umbral tuvo una temporada virtual vía Zomm, las actrices tienen movimiento escénico, cosa que, en la mayoría de los casos, no. Juan Carlos Delgado, director de la puesta en escena, afirma.
Con respecto a estar sentado frente al celular, creo que el problema es que nos aferramos al planteamiento de que todo está en la palabra y yo lo que pienso es que el teatro es una experiencia. Se recuerda las obras que generan una experiencia, más que una palabra. En ese sentido era más bien tratar de que el espectador se sintiera en la misma llamada con ellas.
Sigo sin saber todavía que es, pero sé que el espectador tiene que saber su presente, porque si no, no le va a pasar nada.
Creo que, sin importar el cómo, lo importante es el mensaje, no importa la plataforma, lo importante es tener algo urgente que decirle a alguien, y en ese sentido, puede venir una pandemia, pero eso no tiene por qué mermar en la necesidad de la gente para decir algo, no puedes frenar eso sea cual fuera la plataforma en la que trabajes.

Actor y co director de. Solo queda el mar, que también forma parte de Intervención en el espacio doméstico convocada por el Chopo, Bernardo Gamboa afirma. Queríamos hacer un evento, no tanto una obra de teatro, un acontecimiento escénico en dónde los actores estuviéramos en las ventanas de los departamentos, y el público en el camellón, 5, 6 espectadores que pudieran estar apreciando esa secuencia de acciones que se hacían.
Esto parte de algo muy importante: el vídeo, el zoom o cualquier herramienta virtual no sustituye, no llega ni a parchar, ni a salvar al teatro, es otro camino completamente distinto, con reglas completamente distintas, con una vivencia, aunque sea en vivo, totalmente distinta a que los cuerpos estén reunidos. Trabajar desde esa diferencia, para nosotros ha sido un viaje que continúa.
Platicando con amigos teatreros, decían que estamos haciendo teatro virtual de baja calidad por las deficiencias técnicas que tenemos los teatreros para realizar audiovisuales, no todos, pero en general, la mayoría no tenemos dominio de la técnica, a lo que yo respondí que para mí era necesario hacer un archivo del suceso histórico actual de los teatreros mexicanos y del mundo.
Encontramos interesante pensar el edificio como una entidad viva, como un animal que nos protege y nos encierra a la vez, y el resultado de esa búsqueda es Solo queda el mar.

Lo digital ha ofrecido, y no de marzo para acá, posibilidades infinitas, pero, como todo, esa es solo una de las aristas de esta invaluable herramienta.
Para el iluminador y directivo de El Milagro, Gabriel Pascal. Esta cosa del zoom, del teatro por streaming, creo que está formando un público muy distraído, siento yo, que está en su casa, y puede convivir con la vida familiar mientras ve una obra de teatro, público que se para, ve un ratito, se vuelve a ir. Si ese espectador ya era difícil, que contestaba el teléfono en la sala, que mandaba mensajes, imagínate ahora con ese público del streaming.
Esto puede incluso alejar al público presencial de las salas, volverlo huevón, es muy fácil que el público no vuelva. Además, del streaming ¿cuántas obras buenas has visto?, las cuentas con los dedos de las manos si bien te va, y esta tecnología se descompone muy fácil.
Enrique Singer afirma. Yo no he visto nada, nada en zoom que tantitito me jale la atención en un 10% de lo que me jala el teatro, o el cine, o un concierto. Yo siento que esto fue una medida. Tanta creatividad puesta en zoom y estas cosas, es una cosa que se va a quedar en cierto nicho, pero no viene a sustituir nada.
Cómo será de noble esta ciudad, que tenemos 400 años de estar tratando de acabar con ella y todavía no lo logramos.
Gabriel García Márquez. El amor en los tiempos del cólera
Ahora revisemos lo que comentan los especialistas por el lado anverso de la moneda, veamos lo bueno de lo digital.
El director de la Compañía Nacional de Teatro dice: Hemos ganado mucha experiencia en cuanto a las nuevas plataformas, las formas de comunicar de distinta manera. Creo que vamos a poder utilizar algo de toda esta experiencia cuando regresemos. Siento que es una obligación hacerlo, tenemos la oportunidad.
Creo que ahí está la gran ganancia, en el conocimiento de formas distintas de comunicación. Esto no quiere decir que estemos dejando el teatro a cambio de otras plataformas, para nada, lo nuestro es hacer teatro, lo nuestro es un convivió presencial, es lo que nos gusta, para eso estamos, pero creo que todas esas son herramientas que puedan funcionar de forma creativa en el escenario, para tener mayor comunicación con el público. Ya sea para difundir mejor nuestros trabajos, hacer mejor publicidad, o reflexionar sobre nuestro trabajo, sobre los temas de las obras con mucho mayor impacto. Siento que se nos abren muchas posibilidades de trabajo futuro.

Para Claudio Valdés Kuri. Lo que nos abrió esto, aunque no tenemos la oportunidad de lo presencial es que, por ejemplo, ahora, la obra la pueden ver cientos o miles de personas en muchas partes del mundo, eso es genial. El Festival Virtual de Teatro de Ciertos Habitantes, ha tenido una respuesta que me sorprendió muchísimo, miles y miles de entradas en nuestras redes, inusitadamente gente podrá ver seis obras que no las podría ver de otra manera, al menos no en el presente inmediato.
He conectado como con 20 países, son palabras de Boris Schoemann, todo el mundo hablando de su experiencia, de cómo están viviendo esto. Infinidad de discusiones, de pláticas de cómo adaptarse, porque, finalmente, a los teatristas lo que menos nos hace falta es la creatividad, entonces ha habido muchas maneras de tomar la pandemia, algunos que se han guardan en sus casas para escribir, para repensar su actividad, para estar tranquilos.
Cerramos La Capilla el 19 de marzo y como 5 días después ya estaba haciendo lecturas en Facebook de muchas de las traducciones que he hecho, me empecé a divertir haciendo esto, viendo la respuesta que tuve. Cientos de visitas generó esta actividad y han sido cinco meses de una actividad intensa. Y todos los colegas con los que hablo están igual, tenemos más trabajo ahorita, que antes, el problema es que muchas veces no es un trabajo remunerado. También hay que ver qué estamos haciendo, cómo nos reorganizamos. Muchas asociaciones se han armado para ver cómo defendíamos el gremio, como buscar financiamientos para los teatros independientes para que no se murieran, para que no tuvieran que cerrar.
Se generaron un sinnúmero de actividades que nos ha permitido conocernos, eso, creo que es una gran ventaja, porque nunca teníamos el tiempo, y finalmente hemos platicado entre nosotros, encontrado puntos en común, tanto con gente de aquí de la ciudad, como de todo el país, y, sobre todo, de todo el mundo. Y las funciones que empezamos a dar a través de Zoom están llegando a mucha gente, gente que no tendría la oportunidad de verlas si no fuera a través de estas plataformas de la pantalla.

Con eso también te das cuenta de que este encierro permite llegar más lejos de lo que siempre habíamos hecho: das clases, das un taller y tienes gente desde Nueva York hasta la Patagonia, das función y te ven en Tailandia, Australia o muchas partes de Estados Unidos, muchos rincones del país que nunca hubieran podido ver tu función si no fuera así. Y luego la maravilla es conversar con el público al final de las funciones, en unos conversatorios que se han vuelto maravillosos de cómo la gente te comparte su experiencia, te habla de la obra, sale conmovida, llorando, compartiendo esta emoción tan fuerte de estar encerrado, al mismo tiempo de poder ver arte, en este caso, teatro.
Esto va a ser, creo, la nueva modalidad hasta que lleguen vacunas y toda una serie de cosas, que esto se va a tardar todavía un buen, lo sabemos, y mientras estamos viendo qué hacemos en muchos planos muy distintos. Es lo que está pasando.
Hay cosas buenas, hay cosas malas, lo mismo que en el teatro presencial, es exactamente lo mismo, pero esta manera de poder llegar a un público distinto, a un público en otras latitudes eso es lo que a mí me parece más interesante y novedoso porque todos queremos regresar a los teatros.

Ángel Ancona por su lado afirma. Para mi gusto, este es el inicio del Siglo XXI en toda su modernidad para la expresión artística. Creo que, en todo caso, el contenido que vamos a ver a futuro será la ganancia en la creación artística.
Estas tecnologías no se van a ir, todo esto va a crecer, va a crecer mucho y va a ir de la mano con él en vivo, es un tema de experiencias, más que de saberes y más que de gustos. Es un tema de experiencias auténticamente. Es muy diferente la experiencia de un espectáculo en vivo y el mismo choque de brazo con brazo con un espectador, a la experiencia de tu solo, aislado, frente a una pantalla. Son experiencias diferentes. Entonces, vamos a tener, llegado el momento, la necesidad de ambas experiencias.
También en lo económico va a ser otra. Todos estos grupos que han subido contenidos han vendido boletos a través de boletopolis, los más caros 150 pesos, el barato 50, y les ha ido bien.
Entonces también es una opción de recursos para las compañías artísticas, e inclusive para los propios teatros. Yo lo quiero ver de lo más positivo del mundo y transmitir ese positivismo porque creo qué es lo que debemos hacer para poder seguir.
Decía el gran Julio Castillo que el teatro es un actor y un espectador, sin escenografía, sin iluminación, sin vestuario. Es el contacto, por lo menos, entre dos personas.
Claudio. Por lo menos entre dos personas, estoy totalmente de acuerdo.
¿Esto es teatro?

Misha Arias opina. Creo que Fragmentadxs no es teatro, pero es una manera de que la creatividad siga volando, de seguir en contacto con el mundo, con el público. El teatro es vida, por ser, por estar ahí, por presentarse en ese presente, en ese momento, y claro, el momento en que nos encontramos encerrados sin la presencia de los otros, sin esta comunión, es compleja, y finalmente creo que una buena manera de reciclar todo este aislamiento es creando.
Yo, personalmente Christian (Cortés), creo que esto no es teatro, no es teatro lo que se hace online y no se ni como llamarlo, pero durante la contingencia el teatro era imposible hacerse porque era imposible reunirnos, entonces dije: vamos a experimentar, estemos abiertos a la experimentación.
Estos recursos tampoco tendrían porqué desaparecer cuando lo presencial suceda, es una experiencia que va a dejar algo, va a dejar otro lenguaje escénico virtual, no sé cómo se va a llamar, o cómo le llamaremos a esto, pero va a ser una nueva manera de ver teatro, de hacer teatro, de ver un híbrido. Seguramente tendrá su momento de evolución, de auge, de decadencia, de volver a evolucionar, como otro lenguaje, como otra disciplina, no sé cómo, pero es cierto que esto llegó para quedarse mucho tiempo.

Para el encargado de Teatro UNAM. Yo lo que diría, para hacer un poco de ruido, se parte de una idea muy rotunda, y no sé qué tan cierta sea del todo: que el teatro es sólo presencial.
El teatro es muchas más cosas: puedes leer teatro; reflexionar en torno al teatro conceptualmente; ver fotografías de teatro, y, dentro de todo además el teatro como disciplina tiene retos muy importantes que han ido ampliando el concepto de la misma y las ideas sobre la mismo y las historias de la misma disciplina.
Y si bien tiene un peso tremendo en lo presencial creo que está obligada pausa ha exigido redimensionar los valores de lo teatral. Decir hoy día ampliarlos, es muy arriesgado todavía, creo, que hay muchas personas que empezarán a escribir sobre esto con menos urgencia, pero creo que va a haber muchos conceptos nuevos o enriquecidos, que será muy bueno tomar en cuenta.

Habla el integrante de la compañía Bola de Carne, Bernardo Gamboa. Fuimos descubriendo que Solo queda el mar era un cortometraje, es un plano secuencia dónde hay acción simultánea en seis espacios diferentes del edificio.
Para nosotros que venimos del teatro y que hacemos teatro, fue enfrentarnos a otro tipo de medio, pero le entramos desde un lado muy teatral y coreográfico.
De momento vemos experiencias teatrales que son interesantes, que pueden ser escénicas, que se pueden compartir a través de la pantalla, pero no lo veo como teatro. El trabajo que hicimos no es teatro, para nada, lo veo en el lenguaje cinematográfico, pero totalmente sui generis. Creo que ese híbrido es un híbrido que todavía no sabemos que es.
Juan Carlos Delgado. Este nuevo lenguaje es raro, necesario, claro, entiendo que estamos acostumbrados a que la teatralidad sea presencial, y en ese sentido el trabajo era tatar de hacer que los espectadores se sintieran lo más cercano a lo presencial.
Creemos que nos adaptamos, pero en realidad cambiamos el lenguaje. El teatro no es cine, yo, por lo menos, lo que he entendido del teatro es eso, es decirle algo a alguien. ¿Cómo hago lo que se hacer, teatro, en este formato, sin pelearme con zoom?, mucha gente está peleada con el formato. Y creo que tiene que ver en cómo nos adaptamos, también creo que va a haber una generación más joven que yo, que lo hará mejor, creo que el punto principal es ese. Ha sido como un crecimiento en el sentido que nos juntamos con gente que está dispuesta a modificarse.
Para Enrique Singer. El poder que tienen las artes escénicas en general, la danza, la música, el teatro, el poder que tienen en vivo, no se puede comparar de ninguna manera. Aquí lo que sucede es que la gente no va a regresar al teatro si seguimos haciendo cosas aburridas, ese es el problema. En la medida que sorprendamos al público, la gente va a ir. Si llegan y te dicen: Oye no te puedes perder tal cosa que acabo de ver, está increíble. Y te lo dice otra persona: tienes que ir a ver eso. ¡Vas!.

La presencia apabullante de la tecnología permitió que el teatro no estuviera totalmente ausente, como sí tuvimos que ausentarnos de las salas a quienes convoca el hecho escénico: creativos, técnicos y público. Pero el teatro, es presencial, es el contacto entre el actor y el público.
Claudio Valdés Kuri afirma. Yo creo que eso es el teatro. ¿Qué es lo que lo diferencia del cine o la televisión?. Lo presencial, no hay la menor duda. Aunque sea un texto teatral de origen, en el momento que pasa por una cámara, ya es un producto audiovisual. Y no estoy hablando de la calidad, es teatro filmado o grabado, ya no es el fenómeno teatro, ya es un producto audiovisual, eso no lo cambia nada. El teatro es presencial.
Lo que ocurrió ahora es qué se perdió este contacto directo con el otro, porque el público es parte de la puesta en escena, tú lo sabes, sea un drama, una comedia, el actor no es el mismo dependiendo de lo que ocurre en el escenario, ni el público, siempre será alterado y siempre será una función nueva por el hecho de que hay un ser vivo y por consecuencia se está dialogando.
Para Ángel Ancona. El contacto físico, no lo va a sustituir, de ninguna manera la cámara, pero tenemos otra forma de acercamiento.
En tanto Boris Schoemann asienta. Claro que es presencial totalmente. Lo que estamos haciendo, no es teatro, es adaptar obras de teatro, montajes, para plataformas, pero las experiencias que ha habido, la búsqueda de los creadores y cada uno ha encontrado una modalidad diferente, hay lenguajes muy interesantes.
¿La tecnología va a reemplazar al teatro, se sumará al teatro presencial?. No lo sé, tal vez nos vamos a cansar muy pronto y nos vamos a olvidar de esto, pero creo que, efectivamente, hay nuevas formas que se están encontrando y que seguramente mucha gente va a seguir explorando por ahí. Como tú dices, no es nuevo, pero que sea tan masivo y tantos creadores estén interesados en esto, eso sí me parece lo novedoso. Y dentro de esto, hay lenguajes que se están creando, hay maneras de aprovechar las plataformas muy interesante, algunos en lo interactivo, algunos en lo plástico, yo hacia el texto y la contención del movimiento como me gusta, pero hay muchas maneras de explorarlo y creo que todo es válido siempre y cuando lo hagas con dedicación, con amor, con compromiso.
En estos momentos más que nunca la tecnología ha demostrado su eficacia para acortar distancias. Estas tecnologías no van a sustituir al teatro como acto presencial, pero se pueden sumar y es muy probable que surjan géneros híbridos a partir de esta experiencia. En ese sentido, ¿qué ha generado la pandemia?.
Para Misha Arias. Esta pandemia se trata de algo que te deja sin respirar, y lo que queremos, lo que necesitamos es aire, lo que necesitamos es respirar.
Si no hubiéramos estado en medio de esta pandemia, no sé si hubiera salido tal cual Fragmentadxs. Esta pandemia nos ha detonado miedos, inseguridades, pero también hay personas que están creando, que están haciendo cosas que ni siquiera pensaron que eran capaces de hacer.

Enrique Singer nos confiesa. Yo encuentro una paradoja, porque esta contingencia alejó a los que estaban cercanos y acercó a los que estaban lejanos. Alejó a nuestro público, a los compañeros actores, los actores están lejanos, el público esta lejano, la gente que nos veíamos cotidianamente nos hemos alejado, sin embargo, aquellos que están lejos, están cerca, nos podemos acercar a nuevos colegas. Por ejemplo, en el cervantino la compañía va a tener una colaboración con La fura dels baus, imagínate como nos está acercando a colegas que jamás lo hubiéramos hecho así, costaría millones de pesos y lo vamos a hacer sin gastar prácticamente un quinto.
Creo que tienes toda la razón: aleja y acerca. Y ese acercamiento hay que aprovecharlo. Debe de llegar para quedarse, nosotros, por ejemplo, estamos tratando de hacer una red con los directores de compañías estatales de América Latina. Ya hicimos un conversatorio, la Compañía Nacional de Teatro Costa Rica, la de Santo Domingo y la de Venezuela, con la de México. Ya platicamos y vamos a hacer una jornada de reflexión con otras compañías que se van a sumar y no nos cuesta nada, entonces, sí, las ventajas que está teniendo esto son muy grandes y hay que aprovecharlas.
Uno de los espectáculos más bellos, y más teatrales ´de la temporada lo es El teatro y la peste, surgido del ciclo Encarnaciones filosóficas, emprendido por Clariossa Malheiros y Juliana Faesler y su compañía La Máquina del Teatro.
Tal y como menciona líneas arriba Boris Schoemann, una de las “virtudes” que ahora da la tecnología es el intercambio de ideas post transmisión, y así ocurrió en anterior, en una espléndida mesa conducida por el gran hombre de teatro Jorge Dubati, el, desde su natal, Argentina, y las creadoras desde México. Extrajimos algunas ideas vertidas en el panel…

Dubati. Realmente hay un mérito muy grande del espectáculo que acabamos de ver, y es que lo teatral perfora la pantalla. Hay algo muy conmovedor y creo que tiene mucho que ver con Artaud, y realmente me impresiona mucho esta idea de la encarnación. Tenemos muchos testimonios quienes han leído este texto, Grotowski, y le partió la cabeza; Peter Brook, y le partió la cabeza; Ariane Mushkin, y enloqueció leyendo este texto; Susan Sontag. Bueno, en Latinoamérica, por ejemplo, en la Argentina, Eduardo Pavlovsky, Griselda Gambaro, Mauricio Kartun, es un texto al que volvemos y volvemos y volvemos, no solo El teatro y su doble, sino específicamente este capítulo, ¿cómo se resignifica hoy, cómo nos deja leer la pandemia y como al mismo se resignifica?.
Clarissa. Una de las partes que me ha cimbrado como un temblor, es cuando dice que la peste es una especie de fuerza espiritual que no se transmite por contacto directo y creo que hoy por hoy lo que vivimos, estamos todos apestados, independiente de quién tiene el virus, o no, estamos apestados. Algo se metió dentro de todos nosotros y estamos viviendo a partir de esta nueva realidad, que es otro de los grandes temas de Artaud, que es esta puerta a otra realidad, y ahí creo que se conecta México con América Latina yo creo que va por ahí nuestra gran admiración y pasión por Artaud. Y volviendo a eso, creo que dentro de este pensamiento de que la peste es este ente psíquico que ya convive con nosotros, desde donde nos vamos a resignificar ya, teniendo esto como parte de nosotros mismos. Es una especie de enfermedad física evidentemente, pero es una enfermedad social, es una enfermedad sistémica, sabemos que esto ya no da más. Nuestra irresponsabilidad frente a la naturaleza, frente a los animales, no da más. Pero vamos insistiendo de que un paracetamol nos puede sacar de este momento, es uno de los temas, pero creo que Artaud siempre es mucho más complejo.

Juliana. Si, yo creo que este texto es muy poderoso porque describe la manera de como el teatro es omnívoro y el teatro sí contiene la vida misma y la vida misma es podredumbre y la vida misma es gusano, es muerte y vida creo que todos los teatreros tenemos un anhelo muy grande de vivir el texto y de entenderlo profundamente. Es de los textos más reveladores de lo que hacemos.
Afortunadamente, en forma paulatina y con todas las precauciones, las marquesinas de los teatros vuelven a estar iluminados, los telones vuelven a abrir, pero esta historia, que pareciera haber surgido de la pluma Delmas imaginativos de los dramaturgos de ciencia ficción, aun no ha concluido y al paso de las semanas iremos viendo y viviendo protocolos, y, sobre todo, como la creatividad de los teatreros ira sorteando las pruebas que va poniendo el COVID.
El teatro habrá de purgarse, sanará y sobrevivirá como lo ha hecho en múltiples ocasiones. Seguirá siendo parte consustancial de nuestra especie, de la cultura universal. Hoy, como antes, como siempre, se hace necesario. Nos necesitamos para acompañarnos a transitar la experiencia de lo vivido, nos reencontraremos en el convivio teatral, en el arte que nos proporciona la conexión, no sólo cutánea, del contacto piel a piel.
Abrazaremos la nueva realidad, abrazándonos.
Desde que se proclamó el bando del cólera, en el alcázar de la guarnición local se disparó un cañonazo cada cuarto de hora, de día y de noche, de acuerdo con la superstición cívica de que la pólvora purificaba el ambiente. El cólera fue mucho más encarnizado con la población negra, por ser la más numerosa y pobre, pero en realidad no tuvo miramientos de colores ni linajes. Cesó de pronto como había empezado, y nunca se conoció el número de sus estragos, no porque fuera imposible establecerlo, sino porque una de nuestras virtudes más usuales era el pudor de las desgracias propias.
Gabriel García Márquez.
El amor en los tiempos del cólera




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