¿Crees que Cuarón va a entrar a ver tu obra?. Texto: Salvador Perches Galván.
- eseperches
- 11 mar 2021
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Continúa el Festival de Monólogos del Foro Shakespeare, toca turno a Cachorro de león. Casi todo sobre mi padre, del 11 al 14 de marzo. El valiente testimonio de la no fácil relación paterno-filial entre la inquieta y siempre propositiva Conchi León y su progenitor.
Conversamos con la dramaturga, actriz y directora sobre este personal trabajo, y esta es la charla.
Como trabajo mucho con entrevistas, siempre me decían: ¡A ver, por qué tu no cuentas tu vida!. Porque no tenía nada interesante, ni una aportación de mi vida en ese momento, pero cuando viene el deceso de mi papá digo, ¡Sí quiero hablar de eso!.
Y no fue difícil auto entrevistarme, porque como siempre hablo muy abiertamente de quién soy, y de como soy, la verdad es que no.

La anécdota del monólogo, lamentablemente, no es algo extraordinario, es algo que, de tan cotidiano, resulta “normal”, un hombre, esposo, padre, infiel, bebedor, violento, situación de la que una gran parte de la población ha sido protagonista, víctima, o testigo.
Eso me dicen, confiesa la cachorro de León. Claro, cuando son hijos varones es diferente, porque si venía esto de defender a la mamá y digamos que quizá, con todas las fuerzas, lo lograban, en nuestro caso, como éramos puras mujeres y mi papá era un toro, verdaderamente no sé cómo un hombre tan bajito podía tener esa fuerza, pues las golpeaba a ellas, a mí ya no me tocó. Justo haciendo la obra, en la frase en donde digo: “Hay que decir que a nosotras nunca nos golpeó”, mi hermana me dijo, a ver, espérate, ¡claro que nos golpeó!, a ti no porque eras un bebe, pero a nosotras si nos golpeó. Pero yo ya no quise, es demasiado malo, en términos de la ficción, ya iba a ser increíble, y alguien que no ha vivido algo así, dice: ¡Por Dios, como se queda ahí la señora!. Pues sí, si que quedan ahí tristemente.
Lugar común, aunque no falso, resulta aquello de que, por defender a una mujer que está siendo maltratada por su pareja, ella contesta: Déjalo, es mi marido y tiene todo el derecho de hacer lo que quiera.
Exactamente. Yo no soporto escuchar llantos, gritos de niños y uno de mis vecinos, todas las noches ¡golpes!, y yo llamaba a la policía y no salía, no salía. Apagaba la luz, apagaba todo, y todas las noches los golpeaba el marido alcoholizado y la señora me odio, a mí, por llamar a la policía.
Se establece un tipo de complicidad en este tipo de relaciones, tan tóxica, que ya hay una dinámica que nos tiene que dar horror, si, una dinámica horrorosa, perversa.

También, en muchos casos las víctimas están tan atemorizadas que son incapaces de alzar la vista siquiera, de abrir un poquito la ventana. A mí me impresiona que las mujeres que han sufrido violencia se sienten avergonzadas. En la cárcel, cuando trabajé, una de las chicas, colombiana, que el marido mexicano se casa con ella y todo muy bonito y se la trae a Cancún y la comienza a prostituir, ella se embaraza, la prostituye embarazada y la golpeaba. Ella en Colombia era una niña bien, y yo le decía: Pero ¿por qué nunca pediste ayuda?. Y me decía, porque me daba vergüenza, yo salí con mi flamante marido mexicano de Colombia, un país azotado por las drogas y decir: Oigan, aquí me está yendo peor, me daba vergüenza. Y el violentador no siente la menor vergüenza, ahí anda por las calles muy quitado de la pena, con otras mujeres colgadas de su brazo.
Metafóricamente hablando, desnudarse de esta manera, públicamente, contándonos una historia tan personal, tan dura, ¿qué tan difícil ha sido?.
Hay algunas críticas, no falta, que soy muy egocéntrica, o: Nada más nos quiso mostrar lo que ha sufrido de niña, o está exhibiendo a su mamá.
Antes de hacer la obra, se la leí a mi mamá, se las leí a mis hermanas. Mi mamá a los diez minutos se levantó y se puso a lavar los trastes. Me dijo: A mí eso ya no me sirve. Si a otras les sirve: ¡Adelante!. Una hermana nada más me dijo: si nos pegaban, ¡ponlo!. Entonces le dije, haz tu obra cabrona, y nos reímos las dos, pero fuera de eso, nada. Pero, definitivamente siempre trato de dejarlo todo para el espacio del escenario.
Existe un dicho: “Los hombres que están en la cocina, huelen a caca de gallina”, ¿qué denota esto?: Machismo, y eso es herencia de una pésima educación, sin estar en contra del feminismo, no se puede negar que durante muchas generaciones quienes criaban a los machos, eran las mamas, que, muchas de ellas advertían: Cuiden a sus gallinas, porque mi gallo anda suelto.
Eso es definitivo. Yo lo veo, nosotras como mujeres teníamos que aprender todo, y atender a los primos, incluso a los maridos de mis hermanas y eso estaba bien visto. Mi mamá, hoy por hoy, le sirve la comida al marido de mi sobrina, cuando él puede tomar un plato y servirse la comida. Entonces sí, desafortunadamente, pero ese es un esquema que tenemos que ir rompiendo y que necesitamos que los varones también hagan conciencia y digan: oiga, señora de 70 años, como mi mamá, Yo me sirvo, usted siéntese.
Paulatinamente, con pasos tímidos pero firmes, se están rompiendo estas estructuras monolíticas, que urge erradicar.
Por supuesto. La verdad que sí se nos tiene que hacer costumbre ver a un hombre llevando a los niños a la escuela, lavando trastes, que ayuden en casa. Tiene que ser equilibrado, que se involucren en la crianza de los hijos; no están haciendo un favor, es parte de sus obligaciones. Pero nos falta mucho, que bueno que hay algunos que por ahí van, pero si nos falta mucho camino por recorrer.

La autora e interprete de la obra, acepta la posibilidad, de asistir a ver a su padre en sus últimos momentos, darse cuenta de la existencia de sus amigos, aparentemente producto de la imaginación, pero, sobre todo, de perdonarlo, situación fundamental en su vida.
Fíjate que sí, descubrí que si dejas de hablarle a tu padre puedes dejar de hablarle a cualquiera, porque el padre y la madre son la base de la vida.
Yo tenía ese problema con el perdón, yo era una mujer muy rencorosa y muy vengativa. Cuando me decía: ¡Ya perdóname!, no, no te perdono porque yo veía que mi mamá firmaba el perdón y mi papá regresaba a ser ese monstruo que era, entonces yo decía: no hay que perdonar porque regresa y hace daño.
Pero mi papá se iba a morir y yo seguía con todo ese rencor en el alma para siempre en la vida, él ya se iba a lo que seguía para él, entonces dije, ¡No!, y además descubrí eso en la obra, el me salvó la vida cuando me sacó del hospital, porque si él hubiera sido indiferente le hubiera dicho a mi mamá: No que chingados voy a hacer guardia al hospital, tu anda a hacer la guardia, a mí que me importa, si se queda sola la niña toda la noche es bronca de ustedes. Y no, el salía de su trabajo y se iba a hacer la guardia al hospital y por eso se dio cuenta y me salvó la vida.
Me estaban desangrando, literalmente, y hay quien me ha dicho: “¡hay, como puede pasar eso!. Por favor, tema de corrupción en los hospitales, huy, ni siquiera hemos empezado a hablar de eso, pero hay un chingo al respecto.
Siempre me dicen que mis obras tienen una carga de humor, me preguntan que cómo se me ocurre, y es mi papá. Mi papá tenía un sentido del humor espectacular. Sentarse a la mesa con él y oír sus historias, porque como era camionero y viajaba, y te contaba historias, era increíble.
Todo eso me ha acompañado a lo largo de mi vida, no solo como escritora, también como entrevistadora, como ser humano, me gusta sentarme a conversar con la señora de las empanadas, porque él eso hacía. Se bajaba de su tráiler, pedía una coquita y dos empanadas y mientras conversaba, enamoraba a la señora, y eso está en mí.

Siempre, es muy catártico hacer Cachorro de León. Hay veintes que me caen, que no había tomado conciencia cuando voy deshojando la obra cada vez, ese pasaje donde digo que estaba ahorcando a mi mamá y mi hermana se metió a separarlos, en mi cabeza, cuando yo escribí la obra, yo tenía a mi hermana como es ahora, mi hermana es creo que cuatro años mayor que yo, y un día, dando la función me cae el veinte que en ese momento, si yo tenía 4 años, mi hermana tenía 8, entonces una niña de 8 años peleando con un monstruo y me duele profundamente.
Mi hermana es una mujer muy fuerte, ahorita no puede ver que están golpeando a una señora. No creas que le va a decir a la señora, se le va encima al tipo, y lo ha hecho con gente muy violenta, mi hermana es muy fuerte y lo es porque de niña tuvo que pasar todo eso.
Cachorro de León puede ayudar a sensibilizar tanto a hombres como a mujeres.
Si, porque muchas mujeres piensan que sus hijos no se dan cuenta, se encierran en su cuarto, el hijo está durmiendo y ellas viven la golpiza. Pero eso no es real, los hijos se dan cuenta siempre, aunque no vean los golpes, escuchan algún grito, escuchan algún golpe y lo que se imaginan es incluso peor. Y eso es lo que para mí es importante decir. Yo era una niña, era un testigo mudo de lo que pasaba ahí, pero hasta el sol de hoy me genera traumas que sigo trabajando en terapia, entonces ojalá las mujeres, que, además, se quedan por los hijos, porque dicen: ¡No quiero que mi hijo me reclame después: tu dejaste a mi papá!, entonces se sacrifican por tener un esquema familiar que nos han impuesto también. Cuando los hijos preferiríamos que nuestra madre esté sana, feliz, y no esté a punto de matarla todas las noches un hombre violento.

¿Este texto lo puede interpretar otra actriz?
Yo creo que sí, pero con mis textos pasa eso, que los consideran demasiado personales. Las obras que me piden escribir para alguien más son las que se mueven, pero las mías las consideran demasiado personales y por eso no las ponen. Pero yo creo que sí, la verdad, sí., porque al final, es tan personal, que es universal, porque mujeres violentadas, lamentablemente, México no es el único país en donde hay. Es la realidad de muchos países, por eso es importante hablarlo.
Conchi hace un alarde maravilloso de recursos teatrales, en un espacio tan chiquito, sola, a través de un dispositivo electrónico, en una bella puesta en escena, y puesta en cámara. La luz se va modificando, aunque siempre es tenue, el blanco y negro le da una estética muy particular. ¿Cómo crea todo este mundo teatral?
A mí me gusta contar las historias apoyada en la dramaturgia, en el texto, siempre con algunos elementos, con la poesía de algunos elementos. Me estresan las grandes producciones porque no las conozco, no conozco la parafernalia teatral, entonces me encanta que una pelotita, un caset, o como Las mujeres de Emiliano, que con dos canastas de pan hacen toda la obra, prácticamente con algunas cosas de utilería. Estos son los universos que a mí me gusta construir, a partir de pequeñas cosas muy simbólicas que siempre están en juego.
Eso es lo que siempre me ha fascinado del teatro, siempre, y esa fascinación va a existir. Cuando entro a una función y veo que hay dos actores y una lata, esa obra es para mí, y cuando hay una enorme producción y parafernalia, lo disfruto, me parece chido, pero no me genera esta emoción que si me genera ver una obra con poquitos elementos.

Y el blanco y negro fue una idea del director de cámaras y yo le decía: “Nos van a decir que estamos copiándole a Cuarón en Roma, ”Me respondió, eres muy positiva, ¿crees que Cuarón va a entrar a ver tu obra?. No, pero van a decir. El blanco y negro no lo inventó Cuarón, o sea no te estreses por eso.
Y tenía toda la lógica porque las películas de Pedro Infante las seguimos viendo en blanco y negro, por fortuna no les han puesto color, siguen siendo esas bellezas en blanco y negro que nos llenan de nostalgia. Entonces cuando veo el video digo: Sí está bien, no es un elemento que este puesto porque se les ocurrió, o porque queremos imitar a Cuarón.
Siempre es en vivo Cachorro de león. Nos gusta mucho la adrenalina del vivo, del accidente, de la conexión a internet. Nos gusta mucho, de cachorro… no hemos hecho grabada ninguna función.
Cachorro de León es una obra que, siempre que me la pidan la voy a hacer porque me importa, me encantaría poder llevarla a los estados, a los centros de alcohólicos anónimos, a los albergues, a las cárceles, a los albergues de mujeres golpeadas, pero no he llegado todavía a esos contactos para poder hacerlo.
La obra tiene un subtítulo Cachorro de león. Casi todo sobre mi padre, se llama la obra.

El teatro es de todos. ¡Asista!, aunque sea virtualmente.
Cachorro de león. Casi todo sobre mi padre
Dramaturgia, actuación y dirección: Conchi León.
Las imágenes que ilustran este comentario son cuadros congelados de la transmisión, por lo que pertenecen a la producción.
Los próximos monólogos del festival son: Tornaviaje. De y con Diana Sedano, 18 al 21 de marzo y Los vuelos solitarios. Del 25 al 28 de marzo
Las funciones están disponibles de jueves a domingo en la plataforma Teatrix (sí, ¡teatro en línea!).




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